martes, 15 de abril de 2008

Paren este tren que me bajo

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JOSE MANUEL ARECES

Me bajo, me bajo del tren del Partido Popular, de mi partido, al que he dedicado horas, días, semanas, años, mucho dinero y lo peor: demasiado corazón y una gran parte de mi juventud.

Me bajo, me apeo, cuelgo el sombrero estoy cansado, tiro la toalla. Tras veinte años la desilusión prende en mi, estoy ahíto, no quiero más. No aguanto salir a la calle y ver a mis compañeros de IDEOLOGÍA y MILITANCIA desconsolados, a la intemperie, huérfanos de líderes a los que seguir y apoyar. Sin ilusión por el futuro. Estoy cansado de pusilánimes, de estrellas fugaces, de flores de un día, de promesas incumplidas, de sonrisas falsas, de palmadas en mi cansada chepa. No quiero más renovadores de la nada, ni más sorayas, ni feijóes, ni camps, ¡ya esta bien!. Vosotros no sois funcionarios, mi voto vale un Potosí, mi trabajo un respeto, y nuestras ideas una genuflexión diaria como mínimo.

Os creéis "El partido" cuando pensáis que nada nos debéis, que no contamos, que seguiremos ahí, pase lo que pase, como los fans de Curro Romero, o la hinchada del Alcoyano. Pues por mi parte digo ¡no!, ¡basta ya!, se acabó.

A esta hinchada hay que ganársela, se le debe un respeto porque somos la mejor militancia de España. Nos han llamado asesinos, y llevamos la cabeza bien alta, nos han matado en muchas calles del país vasco, aguantamos el desprecio de los niños prógres producto de la LOGSE, los salivazos, las pinturas y las pitadas de los cachorros separatistas. Somos los que reponemos los carteles arrancados por los totalitarios, los que llevan amigos en sus coches a mítines recónditos, para dar calor al candidato, los que dejan a la novia para salir a repartir papeletas, los que ha teñido de rojo y gualda las calles de Madrid, y las plazas de toda España durante cuatro años.

Somos el grito de una nación que no quiere separarse, el sostén de una libertad ansiada, sostenemos la dignidad de nuestra iglesia, y encendemos las velas en las noches aciagas y frías, defendiendo causas en las que vosotros nunca creísteis desde los cómodos escaños que os proporcionamos. Nosotros somos el Partido Popular, somos España. Ni con todos los euros que os repartís, en nominas y banquetes de auto-bombo, sostendríais una falange poderosa como la que representamos. Rendid derechos y poderes que no os pertenecen, pues sin nosotros no sois nada. ¿Cómo osáis dejar en la cuneta a los mejores?, a los Rato, Aguirre, Mayor Oreja, Vidal Cuadras, ¿a que tanta petulancia?. En vuestro elogio permanente a la mediocridad dais paso a los que son tanto o peores que vosotros, ¿no sabéis pues: que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija? . Mala sombra nos dais, peores resultados cosecháis y encima tenéis la insolencia de culpar al de la última fila de vuestro fracaso.

Nosotros somos los que pedimos un debate ideológico porque creemos en nuestras ideas y vemos que vosotros no las tenéis. Creemos cuando vosotros dudáis. Llevamos con orgullo nuestra bandera porque representa a diez millones. No estamos dispuestos a regatear nuestras creencias, por dos votos, de aquellos que no son como nosotros, porque no cedemos, preferimos convencer, debatir, pelear por aquello en lo que firmemente creemos.

Definitivamente y mientras continuéis en vuestras baronías, holgando a costa de

nuestro sudor y de nuestras creencias, yo me bajo de este tren.

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