viernes, 20 de mayo de 2011

La campaña electoral está muerta y enterrada

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JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Desde el pasado domingo asistimos, algunos ya avisados, al surgimiento de una iniciativa que en sus orígenes se fue vendiendo bajo el mensaje de la indignación frente a la partitocracia. Lo que en sus inicios nos pareció una loable causa, con la que muchos, y en especial desde El Reformista, nos abríamos sumado gustosos por ser la nuestra, la defensa de una democracia real, se ha revelado como un perverso experimento de contra-propaganda destinado a movilizar in extremis el voto radical y descontento hacia la izquierda.

Un hecho es cierto, y hay que reconocer el triunfo de la estrategia, el fenómeno mediático organizado por la plataforma “Democracia Real Ya”, ha logrado absorber todo el protagonismo a la campaña electoral, y darle el finiquito en cuestión de días, Delenda est Campaña. Los medios de comunicación, por una u otra razón, han sido incapaces de sustraerse a una campaña de agit prop de manual, perfectamente organizada y financiada. Tampoco es, que los partidos políticos hayan contribuido mucho a estimular el interés, tanto de los medios, como del electorado, la izquierda y especialmente el gobierno, han dedicado su discurso a lanzar balones fuera, y a ser posible en la portería del contrario, y por su parte, el Partido Popular de Rajoy ,solo ha querido hablar “de lo que le interesa a la gente que es la economía” –no me pregunte usted más que no le voy a contestar-. Es evidente que con ese planazo a nadie le interese escuchar a sus líderes. Es cierto que en lo local los aspirantes a las alcaldías se han esforzado en transmitir soluciones, más o menos cabales e interesantes para sus vecinos, pero habida cuenta que esta campaña desde el principio se diseñó, en y para el ámbito nacional, como referéndum y prueba del aguante del gobierno y su marca, hay que señalar que el mensaje nacional se volvió aburrido e intrascendente desde el minuto cero. Precisamente por esto mismo, resulta demasiada casualidad que la movida de los Indignados, haya venido a romper el cerco al gobierno en el momento más oportuno, en la vida, y por ende en política, las casualidades no existen. Momento y oportunidad, son las claves, junto con el beneficiado, para deducir el origen intelectual de esta campaña parapolítica.
Algunos analistas destacan como novedosa la metodología de los llamados indignados con el sistema político, y han querido establecer paralelismos con las formulas utilizadas en el mundo árabe, en Islandia o Portugal. No es así, en España hace años ya se creaban movimientos en torno a una o varias organizaciones coaligadas para la defensa de una idea, y los medios utilizados para propagar los mensajes y coordinar adhesiones, eran ya las redes sociales y otras herramientas de internet, nos estamos refiriendo a la marea de la Rebelión Cívica contra la negociación con ETA, surgida en el año 2004, en torno a la AVT. Este movimiento inicialmente se gestó y organizó con una escasez de medios impresionante, pero movilizó a cientos de miles de españoles, con mucho, a más ciudadanos que esta muestra de agit prop a la que hoy asistimos en la puerta del sol. Lo que ha proporcionado mayor impacto mediático a la protesta que hoy vivimos, hay sido el momento, la oportunidad y la colaboración de todos los medios de la izquierda y la suma por competencia del resto de la prensa y audiovisuales españoles.

Momento y oportunidad, y beneficiarios evidentes de una estrategia que se fragua en enero en Andalucía, concretamente en Jerez de la Frontera. El castigo electoral contra el gobierno era evidente desde hace meses, todos los sondeos apuntaban en esa dirección de manera incontestable, y como de salvar el sueldo y el poder de miles de personas se trataba, se celebra un cónclave de miembros del sector enseñanza militantes del PSOE e IU en el barrio del Arrabal. El objetivo general era diseñar un golpe de mano, que en fechas cercanas a la jornada de reflexión, orquestase un movimiento de protesta a nivel nacional y con gran impacto mediático, que lograse, como primer objetivo, desviar la tención del público hacia la mala gestión del gobierno, que en definitiva afecta a toda la izquierda, socios y compañeros de viaje en numerosas ocasiones, y que repartiese la culpa de la crisis por igual entre toda la partitocracia. El segundo objetivo era movilizar el voto abstencionista de los desencantados hacia cualquier partido de izquierdas, lo cual siempre en lo local y regional redunda en los pactos necesarios para favorecer el sostenimiento de gobiernos socialistas.

Para ello, según se hemos podido leer en diversos medios, se designa a Manuel Jesús Román Estrade, coordinador para el desarrollo de una plataforma online denominada “Democracia Real YA”, así como todos los medios necesarios para una campaña de diseminación y marketing online en redes sociales. En este enlace podemos ver la implicación de Román Estrade http://box.jisko.net/i/fb3c2f.jpg . Así se gesta el inicio de la campaña financiada con medios económicos del poder a través de alguno de los numerosos fondos de los que disponen. La plataforma se traduce a todos los idiomas y lenguas de España, cosa antes no vista y de alto coste. En todo momento se procura evitar que el camuflaje de la maskirova no se desvele, siempre se ha de mantener la imagen civil del movimiento. En marzo de da de alta el dominio y se pone en marcha la campaña de marketing viral, y con el apoyo de diversos grupos ya avisados previamente, el crecimiento se hace imparable y por esa misma viralidad, otros grupos ajenos a los organizadores simpatizan con la causa y apoyan en la difusión de los eventos de protesta. La idea celebrar el domingo 15 de mayo, una semana antes de las elecciones, marchas de protesta “espontáneas” en las principales ciudades españolas. Seguidamente el escopetazo, una sentada en Madrid, ante el centro de poder de Esperanza Aguirre, La Puerta del Sol, con el evidente objetivo secundario de relacionar las protestas contra el poder del PP en el corazón de España.

Todo el montaje ha gozado de un éxito indiscutible en su desarrollo y ejecución, y solo queda por ver, si la estrategia da sus frutos en los resultados electorales, con el buscado vuelco electoral. A estas alturas la Junta Electoral ha dado orden de disolver las concentraciones, pero es muy probable que haya planeadas convocatorias, al margen de la ley, para agitar la jornada de reflexión, de tal manera que la última imagen en la mente del público sea, como lo fue en 2004, una orgía de protestas ante sedes o centros de poder del Partido Popular. El objetivo final que en la mente de la masa borreguil quede la imagen de un Partido Popular culpable.

Hasta aquí los hechos conocidos y fácilmente deducibles. Son harto evidentes, y la responsabilidad compartida de los grandes partidos de izquierda ( y la caverna mediática) es evidente, como máximos y únicos beneficiarios solidarios de esta estrategia. Aquí no se debate en realidad de frenar a la partitocracia, ni de recuperar espacio para la sociedad civil, porque la ya sabemos que la Libertad produce alergia a la izquierda. Del mismo modo que se monta esta movilización, se disolverá a posteriori como un azucarillo, cuando ya no sea necesario, entonces las aguas volverán a su cauce, la masa manipulada regresará en perfecto orden a sus casas para dormir la siesta otros cuatro años, y los políticos retornarán a sus poltronas, y de ese modo aquí no habrá pasado nada. Tal es el poder y la influencia de la política, especialmente de las izquierdas, en España. Este experimento quedará para los manuales de Agit prop, como una muestra más junto a la “campaña del Prestige”, el “No a la Guerra” o las movilizaciones del 14M.

viernes, 6 de mayo de 2011

Zapatero lleva a ETA a las elecciones. ¿Será Rajoy cómplice de esta apuesta?

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JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal

Ayer con nocturnidad y alevosía, el Tribunal Constitucional de José Luís Rodríguez Zapatero aprobó por cinco votos de seis la presentación de candidaturas de la formación proetarra Bildu a las elecciones municipales en el País Vasco. Esta decisión rompe el pacto antiterrorista, da carta de veracidad a las manifestaciones y advertencias hechas por activa y pasiva por parte de Mayor Oreja y demuestra que las actas de los acuerdos celebrado entre la banda terrorista ETA y el Gobierno son un hecho consumado.

La jugada por parte del gobierno ha sido más que evidente, mientras con la mano derecha utilizaban todos los recursos policiales para aparentar dureza frente al terrorismo, con la mano izquierda diseñaban un proceso en el que aparentaban sacar a Bildu de las elecciones. Este proceso, perfectamente calculado en sus tiempos, terminaba in extremis en un Tribunal Constitucional, al pleno servicio del gobierno, aleccionado para dar el respaldo a la formación filoterrorista minutos antes del comienzo de las elecciones. La política de los hechos consumados llevada al extremo ha permitido a Zapatero escribir la página más negra e indigna de nuestra democracia. Con esta decisión el Tribunal Político, mal llamado Constitucional, da una nueva bofetada a las víctimas del terrorismo, alienta el secesionismo, permite la financiación legal del terrorismo, y alienta el secuestro, la tortura y la extorsión. No exageramos al decir estas palabras, porque todos conocemos a ETA y sus secuaces, en 40 años de guerra abierta hemos tenido ejemplos más que sobrados para saber con quién se trata en este peligroso juego.

Este es un nuevo golpe demoledor por parte del Zapaterismo contra el estado de derecho, contra la seguridad de los ciudadanos y sobre todo contra nuestras libertades individuales. De los experimentos del Pacto del Tinell a este atentado contra la dignidad nacional poco nos queda por ver de la parte del Partido Socialista. Lo que sí queda mucho por saber es de los principios que defiende el plácido Rajoy. Al de Pontevedra, a pesar de ser un hombre muy tranquilo, probablemente se le empachó ayer la apertura de campaña. Si hay algo que no le gusta es tomar decisiones firmes y contundentes que le saquen de su siesta, y este es uno de esos momentos en los que su valía, sus principios y rectitud pueden quedar en cuestión ante un electorado, el del Partido Popular, que no ve con buenos ojos estos atentados contra la Democracia. Rajoy solo tiene una salida posible, y esta es ordenar de inmediato a su fiel Basagoiti que rompa el pacto con Patxi López de inmediato, la decisión es fácil, solo hay que guiarse por los principios, pero probablemente pese sobre el timorato pontevedrés el miedo a las descalificaciones por parte de los socialistas. Es cierto que estos están esperando tal decisión y que con su ausencia total de valores y vergüenza lo utilicen como arma para denunciar al Partido Popular, pero es más cierto que a ojos de cualquier persona de bien, la ruptura es la decisión adecuada.

Rajoy es el responsable por intereses de partido de haber lanzado una campaña electoral centrada en el debate nacional, y esta decisión del Tribunal Constitucional exige una respuesta política de ámbito nacional. De poco vale que Don Mariano no quiera responder a los periodistas y solo desee hablar de futbol, pues su vergüenzas e incapacidad quedarán al descubierto ipso facto. Por lo pronto el comunicado lanzado ayer noche por el Partido Popular se queda en agua de borrajas, es un manifiesto pleno de buenas intenciones y brindis al sol, pero no aclara la cuestión fundamental, y que está en el tejado del PP: ¿se mantiene el pacto en Euskadi?. Es evidente que cuanto más tiempo pase con este tema, más cabreo se generará entre el electorado popular, y por muchas propuestas que se hagan para sanear barrios, mejorar la educación o poner fuentes con chorrito en todos los pueblos de España, lo cierto es que se irá filtrando entre la opinión pública la idea de que Rajoy es un hombre carente de principios, incapaz de tomar decisiones a tiempo y por tanto incapacitado para liderar el gobierno que España necesita para afrontar el dramático presente que vivimos.

Por parte del que les escribe estas líneas una cosa queda clara, la prueba del algodón pasa por exigir de inmediato la ruptura del pacto con el PSOE en las provincias vascongadas, de lo contrario, por principios, no podré votar al Partido Popular en ninguna localidad o región.

martes, 3 de mayo de 2011

El Primero de mayo de los cinco millones

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JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Daba risa al espectador de turno pasearse por las calles de Madrid y ver la manifestación institucional del día del trabajo. La cabecera de la convocatoria presidida por los próceres, asesores y chupópteros liberados del régimen, clamaba por su desvergüenza.

Con cinco millones de desempleados, los protagonistas del día del orgullo sindical, que no del trabajo, (ahí no solo se puede incluir a los liberados) se lucen sin emoción ni interés ante una población que pasa de largo ante sus consignas. El papel de los sindicatos es algo muy nebuloso en la historia de nuestra democracia, alguien en algún momento designó a los mayoritarios UGT y CCOO como fuerzas sociales, y desde entonces son cómplices de los males de nuestra economía, pero sin tener a ojos del público ninguna responsabilidad. Este estatus se estrelló de bruces con la actual crisis, y los responsables de la UGT y CCOO, no tuvieron empacho, en sostener al gobierno Zapatero en la negación de la crisis; Dando la espalda a los empleados. Cuando teóricamente su papel en defensa de los intereses de los empleados, era más necesaria, los Méndez y los Toxo de turno estuvieron desaparecidos de la escena durante meses. Complicidad que fue sostenida a golpe de talonario por un complaciente Rodríguez Zapatero. Así es, a nuestros honorables sindicalistas, se les contenta con un buen fajo de parné y sendas comilonas en restaurantes de lujo. ¿Hay forma más corrupta e indigna de traicionar a los tuyos?, yo no la conozco.

Los sindicatos son responsables directos de la práctica ausencia de reformas, que puedan sacar a nuestra economía, del agujero negro en el que se encuentra. La insostenible defensa de supuestos derechos colectivos insostenibles, y sobre todo, de privilegios dignos del Medioevo, lastra gravemente al desarrollo social y económico de la nación. La existencia de una banda minoritaria de vividores que engordan tanto con los despidos, los ERE, y las subvenciones a la formación, resulta no ya insufrible, sino del todo inadmisible en un país democrático. España necesita reformas, reformas urgentes, y de entre ellas, las primeras habrían de afectar muy directamente a la casta sindical.

Para lograr unos niveles de desarrollo óptimos hemos de acabar con las negociaciones colectivas por perversas y antieconómicas, debemos sacar a los sindicatos (de empleados y patronos por igual) del negocio de la formación continua porque es un fraude. Hay que crear un cheque de formación, que pueda ser invertido por las empresas directamente, contratando los servicios de la academia o curso que más les convenga para sus empleados. Los sindicatos no pueden formar parte de la dirección de la política económica, y desde luego no deben ser subvencionados en ninguna manera, porque no forman parte de la administración, solo las cuotas sindicales han de provisionar sus arcas. Millones de euros se pierden en los bolsillos de nuestros sindicalistas, como pago por una paz social bajo la permanente espada de Damocles de la amenaza de violencia. Porque los sindicatos verticales que sufrimos, no conocen para obtener sus fines otro recurso que la violencia, por lo que son plenamente antidemocráticos en origen y espíritu. No vivimos en el siglo XIX, ni las desigualdades sociales justifican la arcaica formula de palo y plomo de unos sindicatos, que por otra parte son los brazos armados en las calles de la estrategia política del PSOE y el Partido Comunista.

En la amplia serie de reformas, liberales a ser posible, que precisa España, hay que minorar el papel de los sindicatos, circunscribiéndoles a su función original en defensa de los trabajadores en las empresas. Del mismo modo que las comunidades autónomas en su insostenible dimensión actual están condenadas a devolver competencias al estado, los sindicatos deben modernizarse, olvidar sus tintes políticos arcaicos y poses decimonónicas, limpiarse de corruptos y asumir un papel en la sociedad civil, fuera de la institucionalización semi-pública que hoy les caracteriza. Probablemente de esa manera, recuperen la dignidad y el crédito que ya nadie, exceptuando a sus compañeros de la casta política, les otorga. Confiemos en que el primero de mayo del próximo año, las calles se pueblen de empleados celebrando la fortuna de tener un trabajo justo y digno que les permita traer el pan al hogar, sin la presencia de sindicatos corruptos, ni políticos de una izquierda que representa al conservadurismo, de facto, más rancio de nuestra nación.

sábado, 16 de abril de 2011

Zapatero y Rajoy, los líderes que España no necesita

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JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal

Hace algunos meses barruntábamos en estas páginas el fin de ciclo de Zapatero, pero también advertíamos la despedida que iba a ser tal como su mandato, en palabras de W.S. Churchill, con mucha sangre, sudor y lágrimas. Este profesional de la política, recién accedido al cargo, y no entramos en las circunstancias azarosas de su victoria, penetró cuan mamut en una tienda de vajillas, y no dejó un plato sano. Siempre he visto a Zapatero como a ese tipo simpático que te presentan y en torno al cual todo son desastres, pero siempre en piel ajena, vulgo un gafe. Gráficamente se asemeja mucho al personaje interpretado por Peter Sellers en el memorable, e hilarante film; “El Guateque”, donde un novel actor hindú propiciaba el caos allá por donde pasaba, siempre sin merma personal y tras él no quedaba más que ruina y desconsuelo. Desgraciadamente, ni la nación, ni el gobierno, ni tan siquiera la economía española, son una comedia del genial Blake Edwards, ni tampoco España es Hollywood, y desde luego no estamos preparados para tener a un émulo de un personaje de Sellers en el poder, las consecuencias son harto evidentes y muy desgraciadas.

Los efectos del destrozo normativo, constitucional, jurisdiccional y económico de los estatutos autonómicos han lastrado nuestro desarrollo. El reparto de prebendas a diestro y sindicato, han dejado la caja vacía. Sus reformas, por innecesarias, y carentes de demanda social, solo han traído división, cabreo, odio y mucha mala sangre. Poco me importa lo que quieran reseñar sus biógrafos pasado el tiempo, si es que son capaces de hacer un ejercicio laudatorio realista, pero para el que suscribe, Zapatero y toda la manada que le sigue en su afán, han representado una plaga de proporciones bíblicas, en el peor de los momentos para esta nación.

Confiemos en que quien tome el testigo en la presidencia, sepa aprender de la mala herencia que nos dejan, la realidad no va a dar demasiado juego para artificios irresponsables, y el presupuesto estará más flaco que un pobre niño somalí. España no puede admitir por más tiempo la tiranía de unos partidos y un sistema electoral donde priman las marcas y no permiten que el ciudadano de a pié elija, en libertad, al candidato que más le plazca.

Desgraciadamente tenemos frente a Zapatero a otro pusilánime de talla provincial, Mariano Rajoy, el que se autodenomina mandao, al que asistir al desfile de las fuerzas armadas le parece un coñazo, y lo mismo piensa de las manifestaciones de las víctimas del terrorismo. Un hombre con la insana costumbre de ir dejando los problemas en el cajón hasta que indefectiblemente siempre estallan en su narices, bueno, más bien en las de su partido. A Rajoy solo le gusta asistir a conferencias y mítines donde él sea la única figura del escenario y todo sea gloria y aplausos.

Mal está que Zp sea un vago redomado, pero al fin y al cabo representa a la España que no quiere trabajar, la del populoso "hoy no me quiero levantar", la de la movida cutre, los sindicalistas corruptos y egoistas, la España de los ERES y el PER, del relativismo moral, el pancísmo, la corrupción, el liberticidio, la España de la persecución religiosa y las películas de Almodovar, los atentados contra la vida y los anhelos vengativos por ganar una guerra que muy justamente se perdió hace mil años. Pero lo que no se entiende es que Rajoy tenga que venir a representarnos en momentos tan críticos, todo por un despiste dedocrático. No nos puede representar porque la masa sociológica, que forma el cuerpo de votantes del Partido Popular, es la España que madruga gustosa con el afán de una vida mejor, la España que crea empleo, la España que quiere redimir a sus tierras y sus gentes del fantasma del sueño socialista.

Rajoy, por mucho que le importe un pito, representa a muchas gentes de bien, que solo quieren trabajar, pagar menos impuestos, pensar libremente, no enfrentarse con el vecino, decidir la educación de sus hijos, no sufrir persecución por sus ideas, personas que entienden que ninguna ideología, por buena que parezca, merece el precio de una vida, gentes que no quieren ver sus vidas intervenidas por un estado devorador y opresor. La España a la que representa el partido de Rajoy, anhela un mundo mejor, un estado pequeño y eficaz, pero es consciente que todo ello conlleva un gran esfuerzo colectivo, y están dispuestos a aportar su granito de arena, pero en igualdad de esfuerzo con sus gobernantes.

La España que cree en sí misma como nación y está orgullosa de su historia, y quiere participar en forjar un futuro brillante, porque es posible, no merece el castigo de conocer una nueva derrota electoral o un aprobado raspado, porque el partido que la representa se ha convertido en una empresa preñada de vividores y atontados. Cuando la batalla ideológica es más necesaria que nunca frente al relativismo, como señalaba Esperanza Aguirre, para negar la superioridad moral al socialismo salvaje, nuestro líder intenta confundirse con el ruido de fondo, pasar desapercibido y dormir la siesta plácidamente en tanto el enemigo cae en picado. Craso error Mariasno, esa estrategia no vale, y no sirve por muchas razones; siendo la primera de ellas de cajón de madera de pino; la diosa fortuna es caprichosa, pero solo ayuda a los audaces, a los que trabajan con tesón y se esfuerzan hasta el límite. El partido socialista, si en algo vale, es como máquina electoral, y tiene una capacidad de recuperación y comunicación, infinitamente superior a la de los modositos dirigentes de Génova. Hechos como el 11M deberían servir para recordar a Marianico y su cuadrilla, que en cuestión de horas se puede producir un vuelco electoral, que el partido siempre se juega hasta el final, y que jamás debes dormirte en unos laureles soñados que no te has ganado previamente.

El electorado del Partido Popular, insisto, no se merece otra derrota, la nación española no se merece un Presidente que les mienta, pero tampoco uno cómodo, blando y cobarde, porque el destino de España y su posición en el mundo que hoy nos rodea, necesita de personas con agallas, principios firmes, combativas, formadas y sobre todo trabajadoras, que no rechacen el contacto directo con la calle y que sepan escuchar. Ninguna de estas virtudes tan necesarias adornan al plácido Mariano. Solo es posible una victoria rotunda del Partido Popular con personas como Esperanza Aguirre al frente, cuya experiencia de gobierno, valores ideológicos y carácter la validan claramente para enfrentarse a cualquier candidato que pueda poner el PSOE, o ante cualquier maniobra u estrategia que de estos venga.

Es evidente que Mariano no da la talla y es tiempo aún de enviarle al muy merecido olvido. Puede que en tiempos de bonanza económica el del Pontevedra hubiese sido un gestor gris con cierta fortuna, pero en momentos de crisis y emergencia nacional, se precisan líderes con casta y tronío. Nosotros, la nación, precisamos en estos momentos que nos toca vivir, de esperanzas, aliento, horizontes, patriotismo, oportunidades, visión de futuro, tesón y no la letárgica desesperanza del lánguido paseo otoñal que nos ofrece el plácido Mariano. Son tiempos para los audaces, para los que arriesgan y se esfuerzan, para valientes. Si queda algo de patriotismo en el seno de la directiva de los populares, es tiempo de sacudirse las caspa marianista y recuperar el pulso de la batalla, el amor por el combate ideológico, y la fe en líderes de raza. No precisamos de señores normales (como dice de sí Mariano), sino de personajes excepcionales, de aquellos que forjan destino, en tanto otros desojan margaritas y juegan a las damas en el jardin, al tiempo que la nación se derrumba. El reloj del destino descuenta los minutos desapasionadamente mientras España sigue en su deambular errante carente de norte, el timón abandonado a los vientos de una mar cruel y caprichosa, en espera de un piloto avezado y despierto que nos devuelva al curso que nos corresponde.

viernes, 11 de marzo de 2011

Siete años sin conocer la verdad del 11 M

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JOSÉ MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Siete años después del mayor y más cruento atentado de la historia de nuestro país, continuamos sin conocer a los autores materiales e intelectuales, no sabemos con seguridad cuales fueron los explosivos utilizados y un olor a podrido, a cloacas, rodea todo el caso.

El 11 de marzo de 2004 cientos de madrileños se encaminaban a sus puestos de trabajo, como cada día. El país se encontraba a apenas 3 días de unas elecciones generales, en las que todos los sondeos daban la mayoría al partido del gobierno, el PP. En cierto modo era un día normal, nos desayunábamos con las noticias de la bronca electoral, que llenaba todos los diarios, en los que un tal Rodríguez Zapatero, aspirante a dirigir nuestros destinos, no paraba de utilizar la guerra de Irak y el desastre del Prestige como argumento electoral, Ibarreche también amenazaba, en este caso con su famoso Plan, y en Cataluña se reclamaba un nuevo estatuto. La política del miedo trataba de movilizar a izquierdistas y nacionalistas en apoyo de un Zapatero que se mostraba muy proclive a las cesiones. Otra noticia que llenaba los diarios se refería a la dramática muerte de tres niños de etnia gitana, de seis y cuatro años, que se encontraban solos en su casa cuando se declaró un incendio en la localidad de Balaguer. En economía se hablaba de la candidatura de Rodrigo Rato a presidir el FMI, y en deportes Zidane clasificaba con un gol al Real Madrid para la Champions.

Era una mañana más, con las noticias habituales, hasta que todos los informativos radiados y televisados nos alertaban de una explosión en un tren de cercanías, eran cerca de las ocho de la mañana. De repente el aire se detuvo, el silencio de todos los que habitamos esta piel de toro se hizo un clamor, y solamente las voces de los periodistas llenaban de sonidos preñados de tragedia nuestros hogares. Tras ese instante, todo fue una sucesión de noticias más alarmante a cada minuto que transcurría, la cifra de muertos y heridos no paraba de crecer hasta convertirse ante nuestros ojos en una masacre sin precedentes. Primero se hablaba de un tren, luego podían ser varios, se creía que podía haber cientos de heridos y algunos muertos, una hora después se hablaba de caos en las estaciones de El Pozo, Atocha y Santa Eugenia. Las imágenes imborrables de aquella jornada eran dantescas. Pocos pudimos centrar esa jornada nuestros sentidos en el trabajo, cuando los sentimientos nos mantenían atentos a lo sucedido en esas estaciones. Muchos españoles teníamos familiares en tránsito en algún tren de cercanías, y en pocos minutos las llamadas colapsaban las centrales de telefonía móvil. Cientos de miles de llamadas en espera de una respuesta. ¿Estás bien?, ¿Ya has salido de casa?, ¿Has llegado al trabajo?, ¡Has oído algo?... ciento noventa y dos teléfonos no contestarían a esas llamadas de preocupación y ansia.

No recuerdo otra jornada similar, ni otro atentado, en mi avezada experiencia, como español en estas desafortunadas lides del terrorismo, en la que la información se trasladara tan vertiginosamente al público. El entonces Ministro del interior, Ángel Acebes, comparecía casi cada hora para aportar novedades a una nación pegada a televisores y aparatos de radio. La confusión en el gobierno era patente, y el sentimiento de consternación dibujaba las caras de los responsables de afrontar tamaña crisis. Las primeras noticias informaban de la posibilidad que la banda terrorista ETA pudiera estar detrás de los atentados. Las horas y los días postreros fueron testigo de un combate tenso entre gobierno y oposición sobre la autoría de los atentados. No puedo olvidar como, cuando apenas si los investigadores habían podido iniciar sus pesquisas, la cadena SER lanzaba la noticia de que los autores podían ser islamistas radicales, y acto seguido de manera casi cronometrada, el director Pedro Almodóvar alertaba de un posible golpe de estado o suspensión de la convocatoria electoral por parte del gobierno, y entonces Pérez Rubalcaba acusaba, sin un ápice de vergüenza ni responsabilidad institucional, de mentiroso al gobierno. Se trataba de trasladar en cuestión de horas a un público en estado de Shock, una imagen, que los atentados fueron culpa de un gobierno que nos llevó a la guerra de Irak. El vuelco electoral estaba en marcha, y una maquinaria propagandística demoledora lanzaba ataques coordinados y sucesivos contra la credibilidad del Partido Popular. Una manifestación “improvisada” mediante cadenas de sms se convocaba ante las sedes del Partido Popular, atrayendo a miles de militantes de izquierda, e instantáneamente saltaba a los televisores. Han pasado algunos años y aún sigo sin entender la impresionante capacidad de improvisación del PSOE. Con un gobierno mediáticamente noqueado, prácticamente KO, se derivó en un apoyo electoral inesperado días antes en la jornada del 14 de marzo a Zapatero. Demasiadas casualidades.

Tras la victoria electoral, extraños sucesos siguieron a la investigación de los atentados. Se localiza a un supuesto comando, al parecer responsable del atentado, en un piso de Leganés, sus componentes, que en el atentado no se inmolaron, si lo hacen en esta ocasión, supuestamente alertados de la aparición de la policía. Un extraño vaivén en la custodia de pruebas hace aparecer milagrosamente una mochila llena de explosivos y metralla que no explotó en los trenes, y que sirvió para encadenar toda la investigación y dirigirla a las montañas asturianas, a una mina y un grupo de delincuentes extrañamente relacionados con las fuerzas de seguridad. El jefe de los TEDAX, hace desaparecer casi todas las pruebas y manda destruir los trenes. Aparece un vehículo en las cercanías de Madrid donde se hallan de nuevo, milagrosamente, las trazas de ADN de los terroristas suicidados en Leganés y unas cintas en árabe. Paralelamente, una gran parte de la población indignada por el tufo a tongo de la investigación comienza a reclamar justicia, se forma el movimiento Peones Negros, encabezado por el periodista Luís del Pino, que comienza a recabar pruebas y analizar en paralelo la investigación. Todos los días 11 de cada mes, miles de ciudadanos llenábamos las plazas de las capitales del país reclamando la verdad.

En aquellos tiempos el Partido Popular reclamaba justicia y la verdad, siendo conscientes que existía una cadena de sucesos, extrañamente sospechosa, en beneficio de la victoria electoral del PSOE. Pero llegado el juicio, dónde se produjeron toda suerte de irregularidades, algunos mandatarios populares, encabezados por Ruíz Gallardón comenzaban a cambiar el rumbo de sus opiniones a favor del olvido del caso.
Han transcurrido siete años, y como siempre ocurre en estos casos, aparecen nuevas evidencias, las víctimas persisten con tesón en desvelar la verdad, y una jueza madrileña empieza a cercar a los responsables policiales de la época, entre ellos el jefe de los TEDAX, Sánchez Manzano, ante la destrucción de pruebas y la falta de seguimiento de los protocolos policiales en tales circunstancias. Probablemente en unos años más, pese a los ocultamientos, retrasos, amenazas y mentiras del Ministerio del interior, empiecen a desmarcarse algunos policías, temerosos por las consecuencias y comiencen a revelar más datos. Al final la verdad lucirá, y sabremos la explicación a una pregunta que en principio cuesta hacerse. ¿Qué motivo lleva a algunos policías, jueces y responsables políticos, a ocultar la verdad sobre un atentado, construyendo una historia medio verosímil pero plagada de chapuzas e inexactitudes?, ¿Cuál es el objeto de la conspiración?. Estoy seguro de una cosa, la verdad, cuando sea conocida, puede ser más espeluznante de lo que esperamos.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La democracia secuestrada

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JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Vivir bajo el dominio de un gobierno socialista es en sí mismo garantía de pobreza, corrupción, derroche y limitación permanente de las libertades, esto es así, pero lo que hace aún más dramática la situación para la nación en pleno, y aquí me atrevo a incluir incluso a las dóciles masas que sienten, padecen, pero no se rebelan, es la sensación general de fin de régimen. Con el radical y surrealista gobierno Zapatero han eclosionado todos los errores del pasado y los vicios adquiridos por nuestra joven semi-democracia en una sucesión amarga de conflictos que han aventado todo lo peor de nuestro sistema.

La insostenible e insufrible cadena de taifas, con sus duplicidades, diferencias catetas e injustas, y el extremo derroche que acompaña al ejercicio del aldeanismo en su versión más racista y alienante, como justificación para la construcción de mini-estados insolventes y sin futuro viable que no caben en un mundo moderno, es una de nuestras lacras. Aquí como siempre los culpables son los responsables políticos de dos generaciones, que por evitar problemas con supuestas sensibilidades decimonónicas han cedido casi hasta la maquinaria de la fabrica de moneda y timbre. Y no me duelen prendas, y no regateo espacio a la verdad; todos los partidos son cómplices de este sistema insostenible por costoso, injusto, y liberticida, que atenta contra la lógica de la unidad del mercado interior, el derecho común y la igualdad entre todos los ciudadanos. Digo que todos los partidos son responsables, porque cada cual en su medida, por la humana tendencia a la acumulación de poder para el ejercicio de la tan española política del clientelismo, han engordado su presupuesto y competencias en detrimento del estado y ahogando a los Ayuntamientos, únicas entidades básicas donde no ha llegado la auténtica descentralización administrativa por deseo expreso de los barones y reyezuelos provincianos.
Este fin de régimen es testigo asimismo del exceso de regulación y legislación salvajes, con el objetivo de constreñir al máximo la libertad de los ciudadanos soberanos y su capacidad de intervención en el desarrollo y prosperidad de la nación. Nuestro sistema se basa en una constitución que hace de los partidos políticos los únicos canales o vías de gestión de la soberanía nacional, en detrimento de la sociedad civil, a la que permanentemente se anestesia con el fin de mantenerla amodorrada en una permanente siesta, de la que lamentablemente pocos están dispuestos a despertar. Nuestro sistema está dominado por unos sindicatos supuestamente mayoritarios que deciden en gran medida sobre la economía de nuestra nación, una patronal donde solo tienen voz unos pocos caciques de las grandes empresas y que atienden a sus intereses particulares, los propietarios de medios de comunicación de masas que oscilan en su apoyos en función a la publicidad pública, y finalmente una banca que domina a todos, porque todos le deben dinero. Puede suponer en este momento el lector que este desglose de defectos de nuestro sistema puede estar escrito por un radical, pero muy lejos de ello, este humilde liberal pretende solamente hacer un diagnóstico de la realidad en el deseo precisamente de una democracia real y de unos derechos civiles que devuelvan al ciudadano su soberanía perdida en algún punto del camino. Personalmente no tengo ninguna fe en la alternancia de partidos, solo creo en la alternancia de soluciones y personas.Nuestro sistema no solo limita la alternancia de partidos, sino de personas porque no existe democracia interna en estas organizaciones. Esta realidad se justifica como decía Delibes, porque para el que no tiene nada, la política es una tentanción comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.

El gobierno Zapatero, encabezando el fin del régimen ha puesto de manifiesto, como señalábamos, los peores defectos de nuestro sistema, y en su particular debacle, ha acometido una disparatada huída hacia adelante que pone de manifiesto el desgobierno completo y absoluto, la falta de criterio, y la evidente incapacidad y méritos de todos sus componentes.

Decía Groucho Marx, que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y después aplicar los remedios equivocados. En ese sentido podemos decir que Zapatero es un marxista de tomo y lomo, y podemos aseverar que sus consejos de ministros son precisamente, como el camarote de los hermanos Marx. Las últimas semanas son testigo de este espectáculo más propio de un sainete que del ejercicio serio de la política, precisamente en momentos tan graves y acuciantes como los que vivimos. Con un desprecio absoluto por la realidad social, los iluminados del camarote lanzan, día sí y día también, una serie de inconexas, y nada preparadas medidas con el fin de mantenerse en el machito y aguantar un día más, en tanto despistan al más sesudo. En Libia se produce una revolución que hace escasear algo el petróleo, e inmediatamente se lanza una medida contra los ciudadanos de supuesta economía en el consumo de petróleo, basada en la reducción de la velocidad circulatoria para vehículos, y con un considerable gasto en pegatinas de señales de tráfico. Como a las pocas horas los expertos advierten de la poca viabilidad en el ahorro de dicha medida, nada mejor como no dar un paso atrás, sino reafirmarse en el error, provocando un alud de propuestas alucinantes que van desde el cambio de bombillas en carreteras a todas las vías públicas, con lo que se involucra a unos Ayuntamientos, ya de por sí caninos, en un gasto imprevisto que nadie sabe quién o cómo va a financiarse. La política del regate, del aquí te pillo aquí te mato, de la improvisación de la que tiene el descaro de alardear el tal Zapatero, es la causa patética que conlleva efectos más que catastróficos para nuestras ya mermadas arcas. Llevamos viviendo al día, sin planificación de ninguna clase, nada menos que siete años, y aún nos queda uno más, y lo peor es que no nos los podemos permitir.

Añoramos y esperamos con ansia el regreso del juicio ponderado a la realidad política, el patriotismo que no el patrioterismo de estos años, y sobre todo esperamos reformas para los problemas reales de los ciudadanos, que son precisamente los que nunca se resuelven. La gran cuestión, es que no será viable un cambio en nuestros políticos, en tanto la sociedad no asuma sus deberes democráticos y tome partido, porque no olvidemos que nuestros políticos son en todo momento fiel reflejo de la sociedad. Este “Je acuse”, ha de empezar precisamente no por culpar solamente a Zapatero y a los barones, sino a la propia ciudadanía, que ha hecho dejación de sus deberes, que ha permitido mansamente tanto escándalo, y que en cierto modo se ha dejado corromper por un sistema clientelar que no beneficia jamás al crecimiento y el desarrollo de una nación. Todos, en mayor o menor medida, somos culpables por dejación. Se precisan patriotas de verdad, políticos (pocos), con talento y capacidades, una sociedad activa y con valores, y todo esto ha de hallarse en las fuentes de nuestra cultura común, no en la división, la envidia, el latrocinio, el racismo cateto y el partidismo marquista de los programas de papel mojado. El cambio de rumbo es responsabilidad de la nación en su totalidad, hasta que así sea, llegue quien llegue no seremos nada más que una masa de siervos a la espera de las raciones de trigo del emperador y sus expectaculos, Panem et circenses.

martes, 1 de febrero de 2011

Crisis en el mundo árabe, occidente tiene la palabra

Reacciones: 



JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Cuando se hace historia, los grandes cambios y las revoluciones se desarrollan siempre de manera sorpresiva e imprevista, y ninguno de los actores implicados es consciente de la importancia del suceso hasta que la marea es demasiado fuerte como para detenerla.

Acuden a mi mente una sucesión de imágenes relatando hechos similares: La revolución cubana, con la invasión popular de las calles de la Habana, mientras el dictador Batista y su corte celebraban una glamurosa fiesta de año nuevo, totalmente ajenos a la realidad. Otro caso: 9 de noviembre de 1989, Günter Schabowski a la sazón miembro del Politburó del RDA, comete un error informativo ante las preguntas de un periodista y contesta que el muro de Berlín está abierto al paso, en cuestión de horas miles de personas arrasan con el muro de la vergüenza y un régimen entero. Nadie estaba preparado, ni los países occidentales ni Moscú. La historia se escribe de esta manera. El punto de eclosión es siempre incontrolable y las masas actúan más rápido que sus dirigentes.

Hoy las protestas populares de Tunez acaban con el régimen de Abidine Ben Ali, en pocos días. El origen la crisis; la subida de alimentos básicos y la eclosión la produce el 17 de diciembre de 2010 Mohamed Bouaziz, un joven desempleado de 26 años, que se inmoló frente al ayuntamiento del pueblo de Sidi Bouzid. Lo hizo después de que la policía le confiscara su puesto ambulante de frutas y verduras por carecer del permiso necesario. Bouzaiz murió en el hospital el 6 de enero. Las protestas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad comenzaron en esa región, cuya economía se basa en la agricultura y que sufre una alta tasa de paro, y se extendieron a varias ciudades del país norteafricano. El 13 de enero el presidente y toda su familia abandonan el país.

La oleada de protestas se han extendido a todas las dictaduras del norte de África y amenazan con asolar otros países. Los problemas son comunes, regímenes corruptos, enormes tasas de desempleo, pobreza y un hambre de libertad y cambio imparables. Las redes sociales han jugado un papel multiplicador del mensaje sin parangón en esta región del planeta, y han servido indiscutiblemente para coordinar el pistoletazo de salida de estos movimientos populares espontáneos. En estos momentos Egipto está sometido a estado de sitio, con la población conviviendo con los tanques en las calles y un régimen que cierra el acceso a Internet, los transportes y los medios de comunicación tradicionales en la absurda confianza de cercenar la comunicación entre las masas, pero como siempre ya es demasiado tarde. El pueblo está en la calle y el viejo sistema de radio macuto y el boca a boca suplen a la tecnología. Solo quedan dos opciones al dictador egipcio Mubarak, exiliarse o provocar una matanza sangrienta. Sudan, Marruecos e incluso Siria pueden verse arrastrados por el efecto viral de las protestas.

En estos momentos los gobiernos occidentales están perdiendo los papeles como es costumbre, y la ONU vuelve a mostrar que es un organismo preñado de burócratas incapaces en grado sumo. Fuera de los discurso estériles de las grandes potencias en favor de la democracia y la libertad de expresión, subyace un temor al cambio exacerbado por la amenaza del día después. Todas las cancillerías consideran la posibilidad que tras la caída de los regímenes dictatoriales se repita el caso Iraní, y que los movimientos islamistas hagan en aguas revueltas la pesca de su vida.

Este temor occidental lleva a la inacción y la espera, lo cual es un error de cálculo, pues una vez que estás en la tabla de surf, en la cresta de la ola, no hay manera de detener el tiempo. Es el momento de romper relaciones de inmediato con estos gobiernos y ponerse del lado del pueblo ahíto de libertad, hay que sumarse a la cabeza de la manifestación y prestar los medios posibles para lograr una transición pacífica hacia procesos electorales democráticos donde puedan entrar en liza con los islamistas radicales, figuras que defiendan la democracia y alcen la bandera de la libertad, sin complejos ni intereses personales espurios. Jugar con dictadores con el fin de proporcionar cierta estabilidad siempre termina igual, en revoluciones y procesos de cambio pendulares que traen las peores consecuencias. En estos momentos hay una batalla global por ponerse en cabeza de los cambios, y el que menos arriesga termina siempre por perder la apuesta.

Si no queremos un clon de la revolución de los Ayatolás, hay que forzar el cambio de régimen a favor de las necesidades y las demandas populares. La libertad es siempre la respuesta, por mucho que reservemos esta solo para occidente. Condenar a millones de personas a la dictadura, por mantener nuestra estabilidad de manera artificial es una muestra de hipocresía que solo se paga con el odio justificado del mundo árabe hacia occidente, tenemos un deber moral, en defensa de nuestros valores más sagrados, si queremos un mundo próspero y en paz. Es la hora de ejercer liderazgo, con la autoridad moral correspondiente, en tanto no se actué con presteza y determinación, abonamos la llegada de aquellos que están dispuestos a darlo todo por su fé radical, con las dulces promesas de paraísos y el Corán en la mano. La historia nos proporciona sobradas lecciones para elegir el camino adecuado, no proporcionemos al islamismo radical la excusa de que el corrupto occidente satánico no hizo nada.