lunes, 6 de septiembre de 2010

Nueva tregua trampa de ETA, ¿pactada con Zapatero?

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JOSE MANUEL ARECES.- Editor El Reformista

Los españoles nos hemos desayunado con la indigesta tostada del anuncio, por parte de la banda asesina ETA, de una nueva tregua. A algunos de lo seguidores de la actualidad política no nos ha sorprendido este anuncio, hace meses que personas relevantes como Mayor Oreja o Francisco José Alcaráz anunciaban una segunda ronda de negociaciones entre los terroristas y el gobierno español, es por tanto esta la crónica de una nueva tregua trampa anunciada tiempo ha. Durante este verano hemos asistido al acercamiento a cárceles cercanas a las vascongadas de presos etarras, entre ellos algunos de los más sanguinarios de la banda como la famosa “Tigresa”, que en nada merecían semejante gesto de clemencia.

Hoy algunos de los dirigentes del Partido Popular deberían envainársela y pedir disculpas a Jaime Mayor, como es el caso de un tal Oyarzabal, que no solo le negó veracidad a las declaraciones de Oreja sino que además añadía que este señor no se enteraba porque no vivía en el País Vasco, ¡toma Geroma pastillas de goma!. Extrañaba ver cómo mientras se acercaban presos y se realizaban avisos de negociación, los de la directiva de Rajoy miraban para otro lado y hacían declaraciones flojas y sordas, pero siempre remarcadas por la lealtad institucional y el apoyo al gobierno. ¿Sabrían algo de boca de Zapatero?, ¿Quizás el PSOE los tiene tan agarrados con la amenaza de Gürtel que no pueden decir esta boca es mía, más allá del discurso de todos los días?.
Si hay un hecho cierto es que esta tregua le viene a Zapatero al pelo, en el momento de más baja popularidad del a la sazón Presidente del desgobierno de España. Acosado por todas partes, con la economía en la ruina, con unas colas de parados que no tienen precedentes, en definitiva con mucha necesidad en millones de hogares, Zapatero necesitaba un milagro, y esta enésima tregua trampa es suficiente para el Presidente, el resto solo es cosa de Marketing.

El asunto es grave, porque en solamente 6 años nos volvemos a encontrar con una situación idéntica, y con el mismo mandatario al frente. La lógica obligaría a Zapatero a aprender de las lecciones de su propia historia como Presidente del Gobierno, y aprovechar la oportunidad para evitar los errores pasados, pero para eso se precisaría que al personaje le asistiese cierta honradez intelectual, mucho aprecio por la sociedad y desde luego cierto cariño por las victimas. Desde luego ninguna de esta tres virtudes adornan al personaje, con lo que para él simplemente se trata de una oportunidad política, y del mismo modo que por aprobar los presupuestos es capaz de traicionar a sus propios compañeros del País Vasco, no le dolerán prendas en entregar los Ayuntamientos a la banda asesina, si el rédito político de la operación le aporta los beneficios en mejora de imagen y estabilidad para su gobierno que precisa recuperar, nunca mejor dicho a costa de lo que sea.

Sinceramente creemos que pocos españoles quedan que puedan pensar que con los terroristas hay posibilidades de negociación. No es una cuestión de palomas o halcones, sino de coherencia. La pacificación hace más agresivo al agresor. Los etarras son seres fuera de la ley, que para imponer sus objetivos políticos acuden nada más y nada menos que al asesinato y la extorsión. Esas actitudes para cualquier demócrata son de pena de cárcel, sin más contemplaciones. Hemos hecho el esfuerzo de leer el anuncio etarra, y entre su nauseabundo lenguaje, no hemos encontrado ninguna expresión que se refiera a dejar las armas, abandonar la violencia o cesar en sus objetivos y afanes, de hecho del comunicado se desprende una altanería preñada de soberbia y una clara postura de órdago cara a una negociación.

Creemos que es importante recordar a nuestro gobierno algunos principios básicos producto de la experiencia de medio siglo de lucha contra los asesinos etarras, principios que se reflejan en el siguiente decálogo, a saber:

Primero, España no negocia con criminales. Los mete en la cárcel.

Segundo. No se puede confiar en ETA, porque ETA siempre miente.

Tercero. En asuntos internos, un gobierno, una democracia occidental, miembro de la Unión Europea, no precisa de observadores ni intermediarios extranjeros para desarrollar su política antiterrorista. No somos un país bananero que precise observadores, ni estamos en una guerra civil.

Cuarto. ETA siempre quiere dinero y presencia institucional, en el momento que lo consigue, tiene oxigeno suficiente y vuelve a las andadas.

Quinto. La única política que funciona con los asesinos es la persecución implacable y sin tregua hasta la rendición o la extinción final del enemigo, sin paños calientes, pero siempre dentro de la ley.

Sexto. En política antiterrorista, como en la vida, los atajos siempre traen víctimas inocentes. Recuérdese el atentado de la T4.

Séptimo. En la lucha contra ETA solo puede vencer el más fuerte, el que tiene mayor convicción y el que no cede ante cantos de sirena.

Octavo. No se puede negociar con ETA porque sus peticiones son inasumibles.

Noveno. El estado representa a la nación española, especialmente a las víctimas, y está en la obligación no solo de defenderlas, sino de compensarlas. Cualquier forma de negociación con los asesinos de estas víctimas es inmoral.

Décimo, y último. No se puede caer dos veces en la misma piedra, es de cajón. Cuando alguien ya te ha traicionado no puedes darle una segunda oportunidad.

A lo largo del otoño seremos testigos de los avances de la negociación Zapatero-ETA, y podremos ver con cuanto es capaz de conformarse el Presidente y cuanto está dispuesto a entregar, en nombre de España a una cuadrilla de delincuentes. Que nadie se engañe, porque cada paso que veamos está previamente pactado a lo largo de las negociaciones habidas en los últimos dos años. El primer paso pactado es este anuncio, y le seguirán una serie de pasos que irán anunciándose convenientemente en los medios de comunicación, pasos que llegarán exactamente hasta la convocatoria de las elecciones municipales, en las cuales se celebrará el acto final de la opereta. Como decíamos esto ya lo hemos vivido, nada nuevo hay bajo el sol.

Dado que el gobierno está absolutamente entregado, y nos asisten ciertas dudas sobre el papel de la oposición, habremos de ser una vez más los españoles, lo que hagamos uso de nuestra abandonada soberanía, y denunciemos esta inmoralidad, saliendo a las calles y manifestando nuestro absoluto rechazo. En verdad nos espera, por muchos motivos, un otoño caliente.