viernes, 19 de diciembre de 2008

Citas

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Es una especie de enfermedad natural de los poderosos no poder fiarse de los amigos.
Esquilo de Eleusis (525 AC-456 AC) Poeta trágico.

Cuestión de confianza

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JOSE MANUEL ARECES
Uno no es precisamente un experto en economía, ese terreno, salvando los conocimientos básicos, siempre me pareció cosa de brujos. Nunca logré entender, por más que se me explicaba, por qué una empresa que cotiza en bolsa pega un bajón, en un momento determinado, a pesar que continúa vendiendo, produciendo productos, y obteniendo beneficios. De repente a algún especulador le da por pulsar el botón del pánico, y en ese mismo día, la empresa en cuestión, a pesar de estar como siempre, se va al garete.

Dicen que la economía es una cuestión de confianza, pues mire usted, ¡para eso no hay que ser un mago!, todo es cuestión de confianza en la vida, de fe, diría yo. De ser las cosas de esta manera, la economía es como la política, es una cuestión de confianza, así un partido político, para ganar las elecciones, debe obtener la confianza de sus electores para llevar a cabo su programa de gobierno. Bien, esa es la teoría de la confianza, lo curioso es que a la vista de la realidad diaria, más bien creo, que la política y la economía se basan en la mentira, en el oscurantismo, y en desafiar, no ya permanentemente la confianza del público, sino su ignorancia.
Los políticos del mundo mundial, especialmente los españoles coinciden en creer firmemente que los ciudadanos son tontos e ignorantes, y por ello prefieren ocultar la verdad y decir a todos lo que quieren oír, muy a pesar de que posteriormente harán los que más les convenga. Con esto de la crisis económica encontramos un ejemplo palmario; el presidente Zapatero firme en sus convicciones, se niega permanentemente en explicar la situación crudamente a la población. Zapatero permanentemente lanza mensajes de confianza en el futuro, dignos del ingenuo que nunca fue, soslaya constantemente la cruda realidad, y por supuesto no ofrece ninguna receta sólida más allá de los argumentos melifluos y sentimentales. Pienso yo que el personal, acostumbrados día tras día a levantar España, a tratar con bancos, a pagar recibos, alimentar hijos, educarlos, es decir; a comportarnos como ciudadanos responsables, merecemos para obtener nuestra confianza la verdad desnuda ,y las soluciones, las haya o no, pero bien claras. La confianza se genera con la verdad cristalina, lo que estamos viviendo es promover la ignorancia y la mansedumbre a cambio de palabras. Los economistas y banqueros actúan más o menos como los gobiernos, desde sus despachos emiten mensajes crípticos y vacíos, considerando que mantener a la clientela en la oscuridad es la mejor de las políticas. Por tanto yo les digo una cosa, esto no es ni economía, ni política, simplemente es la filosofía impuesta del engaño como medio para mantenerse en lo alto del tablao, es el producto evidente de la ignorancia elitista, y que siempre tiene el mismo fin, errores que se podían haber evitado en caso de haber practicado una política de transparencia y CONFIANZA. Sí, la confianza es algo mutuo, si tú me la pides ha de dármela también, como los buenos negocios es un proceso de intercambio satisfactorio para ambas partes. Un banquero no confía en su cliente a la hora de conceder un préstamo y pide garantías leoninas, sin embargo ruega confianza ciega en su gestión. Del mismo modo el político pide confianza, sin mostrarla en el elector, y acude al engaño permanente.

Propongo, como parte de la solución a esta crisis, un cambio estructural, de acuerdo que no soy economista, pero a la vista de la que han liado poco podemos confiar en su sabiduría y valor. Como digo, creo que parte de la salida al problema se encuentra en generar un nuevo modelo de relaciones, que más allá del marketing y la palabrería barata y falsa, se base en generar relaciones de confianza ciertas, basadas en la verdad, en la sinceridad. Entiendo que esta propuesta es una revolución, dado que en la práctica supone transformar completamente la mentalidad de los dirigentes políticos y económicos, de las relaciones mercantiles, de las propias relaciones con la polis. Propongo que el supuesto papel decisorio que nos corresponde como consumidores y ciudadanos, sea respetado desde las grandes instancias de manera real, y no solo en apariencia. Se precisa de un nuevo código de relaciones, y que este sea respetado vehementemente.

Pienso que esta renovación en las relaciones, fundamentadas en el respeto mutuo, puede traer la tan necesaria confianza frente al fingimiento en el que vivimos todos. Los engaños de nada sirven, pues la realidad siempre termina saliendo a la luz, esto es un axioma, y por ello la política de la ocultación de la verdad, del engaño, y tanta estrategia barata no trae más consecuencias que los lodos en los que nos encontramos en este momento. Unos principios y valores fuertes, de los que tanto oímos en discursos, pero puestos en la práctica son el activo más ventajoso para una buena economía y una política efectiva y saludable. No en vano, en la sinceridad siempre se encuentra la solución para generar una relación de confianza. Esta nueva filosofía supondrá evidentemente la desaparición de personajes que a estas alturas no son reciclables, como es el caso de los Zapateros y Rajoy, pero a la larga tendrá efectos muy sanos para el común de los mortales, y en este caso la que importa, como siempre, es la mayoría. Por cierto, esta filosofía, para el que no lo haya entendido, se basa en el humanismo cristiano, nada nuevo bajo el sol, todas las recetas están escritas tiempo ha.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El pandemonio de Izquierda Unida

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JOSE MANUEL ARECES
Izquierda Unida, tras dos meses de debates, ha logrado elegir por muy estrecho margen, a un nuevo representante “federal”. Esta coalición debería llamarse la de los supervivientes, porque lleva de capa caída más de una década, y apenas si vemos posibilidades de que levante cabeza, pero ahí siguen.

Su nuevo líder ha comenzado con el pié izquierdo como es costumbre, y ha lanzado duras acusaciones para justificar la patética representación parlamentaria que gozan. Según el señor Cayo Lara, que así se llama el nuevo responsable federal, la culpa de las desgracias de su partido viene de la injusta ley electoral que beneficia con sus votos a PP y PSOE, nada que decir de los nacionalistas. Parece ser que este señor no comienza su andadura con voluntad de enmendar errores, pero no es de extrañar, es la personalidad comunitaria que acompaña a estos supervivientes del caduco y defenestrado marxismo más cerrado.

Parece ser que nada tiene que ver la política errática de este partido con su incapacidad de levantar su techo, por no decir subsuelo electoral. Me parece que probablemente las causas podamos encontrarlas, tal vez, en la desastrosa gestión estratégica y política de la pandilla que aglutina la coalición, a saber en el último recuento aglutinabanse en este batiburrillo: Marxistas, estalinistas, trotskistas, eco comunistas, eco regionalistas, neo nacionalistas, federalistas y demás grupúsculos infames que pueblan la extrema izquierda. Pudiera quizás ser otra causa a sumar a su desgracia la cohabitación que mantienen en el país vasco con los nacionalistas más radicales, y por ello sus degeneradas manifestaciones en contra de la ilegalización de la formación terrorista ANV. No se puede morder la mano que te dá de comer.

Izquierda unida, es desde hace décadas, la apoteosis de la contradicción, se dicen demócratas, luchadores por la libertad, amigos de los oprimidos, y jamás levantaron un dedo en favor de los presos cubanos, nunca les oí criticar a la Venezuela chavista, o protestar contra el régimen de los ayatolás iraníes. En lo referente a política internacional , estos viejos siervos de Moscú, solo saben de críticas a los estados unidos, al capitalismo y todo lo que conlleva. Se fingen ecologistas pero practican la circulación en coche oficial de gran cilindrada, se creen solidarios y apenas si levantan el dedo en la defensa de sus conciudadanos vascos. Izquierda unida y su mayor activo, el partido comunista, tienen un melocotón ideológico que los mantiene viviendo en el pasado y son incapaces de ofrecer soluciones a los ciudadanos dignas del siglo XXI, ese es su gran problema, que nadie les cree, ni puede tomarles en serio.

Para colmo de males, esta coalición, por mucho que ahora critique al PSOE, no para de hacerles el caldo gordo, suministrando votos y apoyos por aquello de la hermandad de la izquierda. Así los socialistas gobiernan en muchos lugares de España gracias al voto cómplice de los comunistas, todo ello a cambio de sueldos, tajada en los presupuestos, coche, escolta y barra libre de mojitos. Al final, fuera de discursos demagógicos que ni ellos creen, lejos de retóricas decimonónicas, estos pajaritos, lo único que aspiran es al pesebre institucional como todo político que pisa esta tierra. Por tanto que este tal Cayo Lara, deje de expectorar fantochadas y sea consecuente, que no reclame cuotas cuando bien agradecido puede estar a que el PSOE les deje vivir, porque en cualquier país moderno y democrático estarían condenados a la clandestinidad más absoluta.

Hace mal en morder Cayo Lara la mano de su amo, aunque probablemente todo sea una pose de cara al respetable, con el único fin de arañar cuota de poder y dineros para no tener que ganarse la vida trabajando como el común de los mortales. Izquierda unida no es más que una marca útil para aglutinar el voto más radical de la izquierda y mantenerlo bien controlado a favor de los deseos de su amo. Da pena ver como todavía hay ignorantes que se tragan las promesas de estos líderes trasnochados simplemente por dejarse etiquetar en unas siglas que ya nadie cree.

El probelma reside en que el caracter sectario de los pobladores de la extrema izquierda, les hace inmunes a los argumentos, la razón, y desde luego la información veráz. Esta manada vive en un getho ideológico, en un páramo cerrado a las ideas renovadoras, y dentro de su burbuja ideologica. Para ellos la felicidad pasa por viajar a Cuba con el fin de hacer turismo revolucionario, y de paso beneficiarse a alguna jinetera, o hacer brindis con mojitos, por asesinos en serie como Santiago Carrillo, Josif Estalin o el Ché Guevara, y lanzar odas a una república salvaje, felizmente fenecida, de la que los españoles nos libramos gracias a Dios, porque de lo contrario muchos hubiésemos nacido en el gulag, estudiado en la revolución cultural y padecido la peor de las dictaduras que puede sufrir el ser humano, la anulación absoluta del alma.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Matando Borbones y quemando libros

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JOSE MANUEL ARECES
Observen los lectores, que en este caso me produce cierto dolor gástrico salir en defensa de nuestro jefe de estado, pero por el hecho de serlo, uno como el soldado viejo, le guste o no, con razón o sin ella, ha de salir en defensa de su capitán general a pesar de todo lo que sea. Como digo contra el enemigo extranjero soy capaz de defender hasta a Zapatero, por aquello de que, entre mientras, es mi presidente. En este caso la causa está justificada, porque efectivamente es un enemigo de España, uno que se autodenomina extranjero, quien ha lanzado una más de sus diatribas reaccionarias y maoístas contra el ocupante del palacio de la Zarzuela. Y por ahí, si que no (como se dice en Madrid). Mire usted señorito Tardá, que ni me quema la constitución, por embalsamada que esté, ni le admito que mande al paredón al Borbón, ni se me meta usted con España. Porque a pesar de estar menguada, triste, indolente, tiznada, oprimida, mal gobernada, y peor constituida; es mi España, y no la suya, que usted es de fuera, tal como se declara.
Le ruego al menos cierta gallardía, la misma que exhibe como buen radical a la violeta cuando se ve rodeado de los suyos en su país imaginario, y por tanto no venga luego a Madrid a decir eso de donde dije Borbón, me refería a Felipe el quinto. Al menos un poco de gónadas, hombre. Me consta que andaba usted de lo más emocionado en esa emulación, que sus compañeros neonazis, realizaron de la señalada noche en que sus antecesores alemanes se dedicaron a hacer pira con todo libro no aprobado, en la Bebelplatz de Berlín, pero mire eso fue un 10 de mayo, no el 6 de diciembre. El algodón no engaña, y si le aprietas a un nazionalista se te echa a llorar como una amapola, en el caso de un nazionalista catalán es mejor apretarle por la bolsa (de los dineros), antes que la de los testículos.
Así que le voy a hacer un par de recomendaciones para su uso inmediato:
Primero.- Cese en vivir a costa de la nómina del congreso de los diputados de ESPAÑA.
Segundo.- En caso contrario no muerda la mano que le da de comer.
Tercero.- Márchese a su país, y a renglón seguido le doy las instrucciones para encontrarlo: Lléguese a Barcelona, vía Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, o sea ADIF, o bien vuele con IBERIA (usease HISPANIA, ergo ESPAÑA), a saber líneas aéreas ESPAÑOLAS. Llegado usted a Barcelona, mire usted a su alrededor, al sur verá Tarragona, allende el mar, las Baleares, hacia occidente Lérida y al norte Gerona, bien, sépase usted en España aún, por tanto para continuar su periplo, líese un hatillo y échelo al hombro, tome la carretera que lleva al norte, atraviese los pirineos, y tal vez a partir de ahí, pueda usted empezar a buscar su país imaginario.

martes, 9 de diciembre de 2008

Cobardía y orines

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JOSE MANUEL ARECES
El jefe de los grupos de ETA, Aitzol Iriondo, se orinó en los pantalones al ser detenido. La valentía de este gudari, de los de toda la vida, se le fue, al parecer, por la vejiga. Es evidente que cuando se está dentro del infierno vasco, rodeado por tus amigotes de camada, lanzando cócteles molotov a los autobuses, destrozando cajeros y mobiliario urbano, te sientes muy valiente. Cuando vas a la espalda de un anciano, y le descerrajas dos tiros en la nuca, o vuelas el coche de un escolta, te sientes muy valiente. Pero el día que la Benemérita te coloca y te enchiquera, ay, ese día te falla la vejiga, porque ante tus ojos solo pasan los buenos ratos que vas a vivir en chirona.
No te preocupes hombre, que ya se ocuparan tus amigos de celda, las gestoras pro-amnistía y demás banda, en mantenerte la moral bien alta, harán lo posible porque tu mente no trascienda al mundo real, fuera de los muros que vuestros ideólogos han construido para vuestro espíritu. Te esperan muchos, y muy buenos años de tu vida a la sombra, sacándote la carrera by de face en la UPV sin mover un libro. Dentro de 20 años, que el tiempo no es nada, saldrás a la calle y podrás ir al Batxoki a contarle tus batallas a jóvenes como lo eras tú entonces, jóvenes que emocionados escucharán tus gestas, y en breve pasarán a engrosar las filas de las bandas callejeras, para al poco, también terminar enchironados. ¿Qué sentido tiene tu lucha entonces?, ¿Qué has logrado?, lo único que has conseguido con tu vida desperdiciada y las que te has llevado por delante, es que tus ideales e ilusiones se marchen por la pata abajo envueltas en orines.

sábado, 6 de diciembre de 2008

La partida de mús vasca

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JOSE MANUEL ARECES.
El reciente asesinato de Ignacio Uría ha mostrado a las claras y muy gráficamente hasta que punto un ser humano medianamente normal no puede hacer una vida en las provincias vascongadas.

No es una sociedad normal aquella en la que una persona por sus ideas debe salir a la calle escoltada por un guardaespaldas, tampoco lo es aquella sociedad en donde un grupo, supuestamente minoritario, se dedica como los indios, a impedir la llegada del ferrocarril, llegando hasta el punto de matar a sus constructores. El grado de embrutecimiento de dicha sociedad, cuando cierra los ojos ante la evidencia, hace de oídos sordos a la verdad, y da la espalda a su propia libertad, es una muestra de servilismo y sometimiento que raya la inhumanidad.

La actitud de la mayoría de los vascos ante el irrespirable entorno que les rodea, merece acciones drásticas para salvar, no ya sus vidas, sino sus almas, y en especial el futuro de sus hijos. Algunos medios y muchos políticos vernáculos se empecinan en mostrar una imagen de normalidad ante el mundo que es falsa e irreal. Como me decía ayer el psiquiatra Juan Matías Santos, tanto en Cataluña como en las vascongadas se vive dentro de una situación irreal. Imaginemos solo por un instante, una especie de burbuja, y en ella a cientos de miles de personas, viviendo todos bajo un pesado sistema cuyas garras alcanzan los informativos diarios, el cine, los comics, la educación, las literatura, la historia; absolutamente todos los aspectos de la vida diaria. Una sociedad en la que matones de barrio se pasean por las calles a sus anchas, y cuyos actos más se asemejan a los de la cosa nostra que aun partido político.

Vienen a mi memoria los años de acero y oscuridad del régimen nazi en Alemania. Millones de ciudadanos viviendo con los ojos cerrados ante un sistema donde la religión, la historia, la filosofía, incluso la geografía, eran moldeadas a su gusto, por unos reducidos grupos dirigentes iluminados con una ideología delirante. El poder de influjo sobre las masas ha sido caso de estudio universal, solo basta el poder absoluto y crear las condiciones ambientales necesarias para someter la voluntad de las personas sencillas, mediante el miedo, la mentira y la propaganda hasta doblegarles y convertirlos en autómatas programados. Este es el caso que se vive en las vascongadas. Un gobierno que lleva ejerciendo su poder absoluto desde hace tres décadas, en connivencia con otros micropartidos de su misma prole ideológica, hacen y deshacen al margen de las leyes estatales, y en virtud de una ley electoral trampeada ejercen una presión constante sobre el gobierno nacional para aumentar su poder, actuar al margen de la ley, subvierten la realidad y incluso sodomizan moralmente a dichos gobiernos nacionales, todo ello en virtud de un poder que les podría ser sustraído de inmediato con un solo acuerdo de los dos partidos nacionales mayoritarios, Es de locos ¿verdad?.

No les hablo de una novela de Orwell, ni del régimen nazi de la Alemania de los años treinta, les muestro la realidad del que se ha venido en llamar “el infierno Vasco”. La muestra más gráfica del embrutecimiento y sometimiento, cuasi bobino, de este pueblo se refleja en la cruel fotografía lanzada por las páginas del diario el mundo ayer viernes. En dicha fotografía podemos ver , a través de una ventana, como si fueran las paredes transparentes de la burbuja vasca, a los compañeros de mus de Ignacio Uría, autómatas y vacíos de toda condición humana, jugando su partida de mus como si nada hubiera pasado. Probablemente si sus ojos lograsen traspasar el cristal, y ver la acera regada con la sangre de su vecino asesinado, pudiera representar para ellos la nada, tal vez el recuerdo vago de un rostro, quizás es como el que ve una matanza en una película; nada se siente, solo es eso: cine. Es difícil de comprender, pero es una realidad patente, vivida a diario.

Urge, por el bien de España, desperezar de una vez, no ya a la sociedad vasca, sino a los políticos españoles, al aborregado pueblo español, y acudir en defensa de una patria enferma, algunos de cuyos miembros están cuasi paralizados, gangrenados, y dicha gangrena se extiende por amplios territorios. Estamos ante una enfermedad, y como todas precisan de tratamiento. Aquí no basta ya con hablar de sacar a ANV de los ayuntamientos, el cáncer es más profundo y está arraigado. Se precisa un tratamiento de choque brutal, que frene las ambiciones desmedidas y lunáticas transformadoras de la sociedad española, regida por los separatistas, y admitida desde 1979 por el común de los cobardes partidos nacionales. España es una familia desestructurada, una sociedad acomodada a la alucinación, y se precisa un procedimiento de limpieza y restauración de valores, una política de unidad nacional que nos saque de este limbo impuesto e impostado en el que vivimos desde hace décadas, porque de no actuarse ahora, que ya se palpan las consecuencias de tantos errores políticos, los resultados en tan solo diez años, a buen seguro que serán absolutamente desastrosos para la nación.

Urge hacer desaparecer las comunidades autónomas desde la perspectiva política que han generado los nacionalismos separatistas, se precisa desterrar a la ilegalidad todo rastro de partidos antiespañoles. Hemos de condenar al ostracismo más absoluto ideas corruptoras, asumir un estado fuerte, encarcelar a todo opositor a la realidad, condenar sin paliativos, y de facto, a todo elemento que haya contribuido a enfermar a las sociedades vasca, gallega y catalana. Me da igual que alguien me pueda tachar de extremista, pues si a la lectura de estas líneas, a la vista de la realidad cruenta y palpable, alguien está en la posición de aseverar, que no existe ningún problema, es que se trata de otro corruptor que se beneficia ilícitamente de la desgracia de una sociedad. Hemos de hacer entrar al estado con todos sus poderes de excepción en estos territorios, y limpiar completamente todo rastro y miembro destacado de estas bandas genocidas, apátridas, e iluminadas que gobiernan el destino de cientos de miles de personas encarceladas en un cruel sistema, que cercena completamente los atributos que caracterizan a los seres humanos, convirtiéndoles en una comunidad de esclavos sin remedio, ni libertad, ni un futuro personal digno. Hay que acabar con esta dictadura del terror, y hemos de hacerlo con los mismos medios que emplea.

No basta ya con los estériles brindis al sol de políticos cobardes y peleles sobre unidad de los demócratas, luchas comunes inexistentes y fuentes con chorrito. La democracia está enferma, en peligro serio, y el riesgo de conflicto es inminente. Un estado responsable ha de actuar cuando tan solo uno de sus miembros y sus derechos individuales están en peligro, esta es una máxima que en conciencia jamás se debe dejar de lado, en este caso el estado es culpable del abandono a su suerte de cientos de miles de ciudadanos en pro de un experimento criminal, cuyas consecuencias son más que evidentes. Ninguna de las democracias a las que pretendemos igualarnos permitiría desmanes de este color, y ante el peligro de desestabilización, siempre se cuenta con los medios para imponer la ley mediante el uso de la fuerza. Democracia es un concepto tan vapuleado en este país, que apenas si ya nadie sabe lo que significa, pero una cosa si está meridianamente clara, y es que la democracia ha de ganarse, defenderse, limpiarse, y mantenerla con el uso de la razón y las armas si fuere preciso. Atrás han de quedar los tiempos de los gobernantes blandos y permisivos, que en beneficio propio, comulgan con ruedas de molino con tal de mantener sus posaderas calientes y el bolsillo pleno de seguridad. Se impone la necesidad imperante de sacar del baúl del olvido principios universales, verdades inalienables, y acciones radicales.

El que niegue la realidad no hace más que postergar la crisis, la política de pacificación hace más agresivo al agresor, y el tiempo juega siempre a favor de aquel que posee un plan sistemático, y a largo plazo. Este ha sido el caso de los nacionalismos frente al estado español. España como nación precisa de un plan de rescate, de un destino comúnmente aceptado y perfectamente homologable a su entorno natural e inmediato, para asegurar su supervivencia en el contexto histórico.
Recordaré una vez más el poema de Martin Niemöller, un pastor alemán encarcelado de 1937 a 1945 por el gobierno de Hitler.

"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".


Aprendamos las lecciones inapreciables que nos ofrece la historia, defendamos lo que poseemos ahora que es tiempo, porque tal vez mañana estemos solos, es probable que ya nada, absolutamente nada, podamos hacer.