jueves, 26 de agosto de 2010

La anti reforma laboral, y el negocio de la formación. Una receta liberal

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JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Como es tradición en España nuestros políticos se dedican a practicar el arte, que con tanta acidez definía Groucho Marx, de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Si usted quiere solucionar algo nunca busque a un político ¡por favor!.
El indocumentado Celestino Corbacho, a la sazón Ministro del desempleo, ha salido a la palestra en estos días, en defensa de su anti-reforma laboral, proponiendo reducir a 30 días -desde los 100 actuales- el período en el que los desempleados pueden rechazar ofertas de formación o de empleo sin perder su prestación.

Los sindicatos, como es su labor, se han puesto hechos una furia y han encontrado un nuevo argumento para justificar su injustificable Huelga General, anunciada con meses de antelación para el 29 de septiembre.

Como es costumbre, nuestras castas dirigentes plenas de mediocres en grado sumo, andan dando palos de ciego, lanzando cortinas de humo y desviando la atención del centro de los problemas, lo cual es la mejor táctica para hacer lo que mejor saben, es decir, nada.
Llamar Reforma Laboral a esta ley es una broma, dado que si alguien es conservador, y contrario al reformismo son nuestros políticos todos. Ellos son felices con el stablishment que han creado, no les interesan los cambios, porque les asustan, y favorecen todo aquello que no lleve a ninguna parte, al fin y al cabo eso de trabajar con pólvora ajena y contar con el favor de los dioses, da mucho margen para el error.

Evitaremos hacer un análisis global de la anti-reforma, nos vamos a centrar precisamente en la cuestión que ha suscitado tantas polémicas en esta semana, pero entendemos que polémicas estériles, dado que no van a dónde deben. Hablamos de la formación de los desempleados.

La formación se programa como una política destinada, en su origen, a favorecer que los parados puedan saltar de un sector productivo a otro y así mejorar sus oportunidades de búsqueda de empleo, esa es la teoría. Llevamos décadas invirtiendo un potosí en formación a desempleados, tanto se ha invertido, que al olor de este negocio han acudido los principales beneficiarios de estas políticas socio-laborales, como son sindicatos y patronal. Tal es el presupuesto que se mueve en esta área que supone, hoy por hoy, supone más del 50% de financiación para estos entes. De tal manera que tenemos a unos sindicatos, cuya ocupación, en teoría, es defender los derechos de los empleados, y a una patronal, cuya función sería defender los intereses de la industria, convertidos en academias. Y como es evidente dónde se mueven tantos millones de euros, hay negocio, puestos de trabajo, favores y se hace caja. Porque al final, no hablamos de formación profesional, hablamos de sacar tajada, que es el fin último de todas las medidas tomadas en la acción de gobierno. En realidad esta medida de Corbacho olo favorece como es costumbreel fraude, tanto de los prestatarios del servivio, como de los beneficiarios.

Desde nuestra filosofía liberal, proponemos una receta que creemos resulta mucho más eficaz, y responde al sentido común. Con esas aportaciones a la formación que realizan empleados y empresas, y las subvenciones destinadas a este fin, creemos que lo más adecuado consistiría en entregar un cheque directamente al señor parado de turno, para que decida libremente la formación que desea recibir, y acudir a la mejor oferta formativa que le proporcione el mercado. De esta manera favorecemos el principio de libertad individual, rompemos con el paternalismo estatal, estimulamos el empleo y el desarrollo del sector de formación, hacemos que los fondos lleguen directamente a los prestatarios de los servicios, sin intermediarios y apoyamos la libre competencia. Con esta sencilla reforma rompemos definitivamente con los privilegios de casta a la hora de captar fondos públicos, reducimos el tamaño del estado y luchamos contra la corrupción y el fraude. ¿Qué este señor parado no quiere formarse?. Pues se le retira el cheque. Todo limpio y sin complicaciones.

Entre tanto, lo que favorecemos con el sistema actual es la competencia desleal al sector formativo, competencia desleal de la que se benefician sindicatos, patronal, oscuras entidades sin ánimo de lucro, chiringuitos políticos y amigos varios. Curiosamente, es tal el volumen de negocio del mercado de formación, y son tan jugosas las subvenciones, que las entidades beneficiarias subcontratan a profesores y academias para prestar estos servicios, con lo que nos encontramos en el proceso con unos comisionistas que se benefician de sus ventajas para obtener la subvención de turno. Por tanto si aplicamos la receta liberal, estaríamos, o bien ahorrando una importante cantidad de dinero, o destinaríamos más fondos al fin pretendido, a elegir.

¿Les parece sencillo de aplicar?, pues en realidad lo es, y aún más, esta sí supondría una auténtica reforma. ¿Cuál es el obstáculo?: la tremenda red de intereses y poderes a la que se enfrentaría esta sencilla reforma, porque de estos dineros se benefician muchos, y los administran unas pocas organizaciones privilegiadas, llamadas falsamente portavoces sociales. Corrupción en estado puro.

martes, 17 de agosto de 2010

De candidatos y otras serpientes de verano

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JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor El Reformista

Como todos los veranos los medios de comunicación se pueblan de informaciones tales como; accidentes de tráfico, las vacaciones de la familia real, y políticos de cierto renombre, incendios, y las siempre inevitables serpientes de verano.
La primera serpiente, o más bien culebrón de la temporada ha sido, sin lugar a dudas, la prohibición de la fiesta nacional, por españolista, en el paraíso nazi catalán. El objeto para lanzar esta serpiente era, sin duda, tapar las verdades de los casos Palau y Pretoria de financiación ilegal, así como intentar movilizar a los cuatro independentistas radicales de turno, para dar un poco de ambiente e intentar evitar la brutal abstención, que se prepara de cara a las elecciones en esta región española. En esta convocatoria electoral el Tripartito se juega mucho dinero, porque al final se trata de eso; del poderoso caballero que decía Quevedo. Se trata de los 14 sueldos de la mujer de Montilla, de los sueldos de diputados nacionalistas que viven del fervor patriótico, del coche oficial y las ventajas del poder, en fin, nada nuevo bajo el sol.
Otro culebrón que ha venido a dar cierta vida a las portadas, para cubrir la segunda quincena de agosto, es sin duda la de la pelea por las candidaturas a las regionales madrileñas y asturianas.

En el PSOE de Madrid algunos han sacado la faca de 14 muelles, y han puesto cara de perro, para disputar la candidatura para ocupar el despacho presidencial en la Puerta del Sol. El actual presidente de la Federación socialista madrileña, Tomás Gómez, viendo las maniobras de Ferraz para levantarle la silla, se ha adelantado, pegando el primero, proclamando su candidatura, a lo cual han seguido una serie de declaraciones de dirigentes como Pepiño, o el propio Zapatero descalificando dicho paso adelante, y preparando la encamada del líder madrileño. Desde Ferraz quieren, desean, sueñan, con arrebatar Madrid a Esperanza Aguirre, y para su cumplimiento, las encuestas del aparato dicen que hay que poner por delante a otra persona. Lo cierto es que esas encuestas internas siempre han resultado muy sospechosas según quien las maneje en su propio interés, y viniendo de Pepiño, mal asunto. EL caso es que los del Bunker de la calle Ferraz, han lanzado a la arena a la siempre fiel Trini Jiménez, miembra del sector zapateril donde las haya, y a la sazón, una de las sonrisas ilustres del régimen. La Trini lo cierto es que solo ha lidiado en una plaza de primera en una ocasión, frente a Ruíz Gallardón en las municipales madrileñas, y salió de el envite magullada y apaleada por el respetable. Tal era su interés por la política municipal y por el pueblo de Madrid que a los pocos meses dejó el cargo y se fue a mejores destinos recompensada por su amo. De nuevo es llamada para un enfrentamiento de órdago a la grande, nada menos que para oponerse a Esperanza Aguirre, y presumimos que la Presidenta de la Comunidad de Madrid se la merendará en el primer encuentro. No sabemos si la Trini es lo mejor que tiene Zapatero para presentar, o que simplemente quiere cargarse a Gómez por tener la descortesía de no haber consultado al oráculo de la Moncloa. La democracia interna de los partidos es así; las bases no cuentan, y solo es válida la opinión de asesores, mandados y mandatarios de círculos reducidos muy próximos al poder. El papel de los afiliados solo es admitido y deseado para el pago de cuotas, la asistencia como palmeros a mítines y saraos, o la pegada de carteles, en cualquier caso la mayor parte de dichos militantes son felices en ese papel, con lo que miel sobre hojuelas. El culebrón del socialismo madrileño, a buen seguro, dará para unos cuentos titulares, adormecerá nuestro interés por la realidad de la crisis económica y el paro, teniéndonos entretenidos un buen tiempo.

Esto de las candidaturas a las regionales también ha dado unas cuantas noticias en el norte de España. Hace unos meses que Francisco Álvarez Cascos se postuló para encabezar las listas del Partido Popular en Asturias, con un importante apoyo por parte de las bases del partido, que hastiadas de sufrir como un absoluto incompetente como Ovidio Sánchez fracasaba, impertérrito, una convocatoria tras otra, y así hasta tres, frente a las huestes de la izquierda cavernaria. En Asturias se vive la situación de siempre, unos pocos dirigentes, que tienen en sus manos todos los resortes del poder, cierran filas con el fin de mantener sus ventajas particulares, sueldos y beneficios frente al interés del común de los afiliados. Dirigentes que no han ganado nada per sé, y que disfrutan, al parecer, más de la comodidad de la oposición que de cumplir los destinos de un partido, que no son otros que ganar elecciones y gobernar. Los partidos solo sirven para eso, y cuando se convierten en chiringuitos para albergar a ociosos, segundones, vividores y mediocres que nada habrían conseguido por mérito propio en la vida real, solo les queda un destino: la oposición. En una sociedad civilizada y democrática este tipo de gente terminaría dimitiendo o siendo relegada, pero en el reino de los mediocres no es así, aqu trinfa el más tonto, veáse el caso Zapatero.

Álvarez Cascos vino con su postulación, a excitar los tranquilos ánimos de una casta dirigente que no esperaba tal huracán en su oasis califal, y han reaccionado como solo ellos saben, reuniéndose en comandita y fraguando un escrito para, de un plumazo, negar al de Gijón toda opción. Todo este enjuague se ha disfrazado con ciertos tintes de legalidad interna, ofensas y descalificaciones, y ha sido bien arropado por un melifluo Mariano Rajoy, que sin enseñar la patita, temía encontrarse en el norte con otro dirigente, que al estilo de Esperanza Aguirre, hiciese sombra a su menguante liderazgo. Da la casualidad en este caso que Cascos, que es bragado y astifino, y viene curtido de mil batallas, no solo no ha admitido el castigo, sino que en lugar de agachar el corvejón y salir por la puerta de atrás, bien calladito, ha decidido reunir sus huestes y plantar batalla.

En esta semana las muy oportunas declaraciones a favor de Cascos por parte de Nuñez Feijoo, Fraga Iribarne y Esperanza Aguirre han traído un balón de oxigeno a lo que ya parecía un caso cerrado, y tanto en la sede de Génova, como en la de Manuel Pedregal los nervios han vuelto a aflorar. No solo estos apoyos han echado leña al fuego, sino que los propios seguidores de Cascos, en claro desafío a Gabino de Lorenzo, (principal enemigo de Cascos) han organizado un acto invitando a las bases para reclamar la candidatura del ex-Ministro, en pleno Oviedo, feudo de De Lorenzo. El acto será similar a otros que se han organizado ya en distintos puntos de Asturias, como Avilés, Gijón y Villaviciosa. En estas dos últimas localidades tuvieron lugar después de que los responsables de las principales juntas locales del partido, de la dirección regional y de Nuevas Generaciones hiciesen público el polémico comunicado en el que vetaron la «hipotética candidatura» de Cascos. La reacción a esta iniciativa liderada por el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, fue una asistencia muy superior a la prevista por los organizadores de estos encuentros -que incluían una espicha y eran de pago para los asistentes-, con más de 1.400 entradas vendidas en Gijón y 300 en Villaviciosa. Todo un record de asistencia para lo que es el PP de Asturias y encima a escote.

Este domingo pasado, en un homenaje celebrado en la localidad leonesa de Valencia de Don Juan, Cascos salió de su silencio, y solicitó clara y públicamente a Rajoy su apoyo para su candidatura a las elecciones en el Principado de Asturias, según afirmó refiriéndose a la grave situación que atraviesa España “en Asturias el reto es aún más apremiante”. “Tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor”. En una acción calculada, Cascos despreció a la dirección del partido en Asturias y puso la pelota en el tejado de Rajoy, forzándo al pontevedrés a mojarse por una vez.

La polémica está servida, y como en el caso del PSOE madrileño, lo mejor y más sano, es que los propios afiliados de ambos partidos fuesen directamente, y sin intermediarios interesados en cuestiones particulares, los que decidan cual es su candidato preferido. Estos espectáculos de peleas por el poder ensombrecen completamente la imagen de candidatos elegidos a dedo, y solo democráticamente y en buena lid, presentando sus curricula, programas, e ideas ante la militancia, es la manera en la que, poco a poco, podremos disponer de políticos con cierto talento al frente de nuestras instituciones públicas que nos saquen de este imperio de la mediocridad en el que nos hemos instalado. Nada refuerza más la imagen de un candidato que haber vencido en unas primarias, que no en congresos a la búlgara por aclamación de unos cuantos paniaguados. En democracia la opinión, y la decisión final, solo y siempre han de ser de la mayoría, y nunca de cenáculos, grupitos, cofradías o pandillas influyentes.

lunes, 16 de agosto de 2010

Pepiño nos sube los impuestos

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JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor El Reformista

El Ministro de Fomento, a la sazón, mandamás del socialismo cavernícola español, un tal Pepiño, anunció este fin de semana que quiere que subir, aún más, la carga impositiva a los españoles sufrientes, a saber, la clase media. El pope de la reserva espiritual europea de la izquierda retro, sigue en su empeño de llevarnos al corazón de Europa. Según dice este lumbreras al mando de Fomento, y de gran parte del aparato socialista, tenemos una demanda por parte de la ciudadanía de unos servicios públicos de calidad, y eso hay que pagarlo. Blanco debe estar bastante triste, porque a su Ministerio de propaganda cementera le han recortado una gran cantidad de obras, y ¿quien mejor para financiar sus ambiciones políticas que los paganos de turno?.

Al parecer, según proclama Blanco, tenemos unos servicios de lujo, pero pagamos muy poco por ellos. El administrativo de Lugo considera que tenemos una de las cargas impositivas más bajas de Europa, y para ser más europeos, hemos de apretarnos más el bolsillo, la previsión es que nos suban un 6% la actual carga impositiva que soportamos. Pepiño no se ha referido, este fin de semana, en sus reclamaciones liberticidas a los ricos, en esta ocasión no, porque sabe que los únicos que aportan la gran tajada a la hacienda pública son las clases medias, esa masa cada día más flaca y oprimida, la que con más contundencia, está sufriendo la carga fiscal para mantener a subsidiados profesionales, alianzas de civilizaciones, estudios de clítoris, embajadas separatistas, la promoción del bilingüismo entre los indígenas de América, las subvenciones para el enriquecimiento de los sindicatos verticales, los dineritos para las fosas de la memoria histórica, las cabalgatas del orgullo gay, el mantenimiento de unos partidos políticos que son una merienda de negros, los 30.000 coches oficiales, y las películas infumables del sindicato de la Bardem, entre otros. Es cierto que España precisa de servicios públicos de lujo, pero para recibirlos no es preciso abonar más dinero al estado, lo que hace falta es que se recorte el gasto público, que se racionalice, y que el dinero se destine a servicios de verdadera utilidad pública. La realidad es que este gobierno socialista es incapaz de ahorra, de racionalizar el gasto y lo más importante de gestionar eficazmente los servicios. Un derrochador, culpable, en gran medida, del estado faraónico que soportamos, no puede liderar la solución al problema del que es responsable. De ninguna manera, porque es lo mismo que poner al frente de la extinción del fuego, a un pirómano.

Los socialistas quieren que paguemos impuestos al mismo porcentaje que en Europa, pero curiosamente no se habla del nivel de los ingresos que tienen las clases medias en otros países europeos, que es mucho más alto, tampoco se habla de la calidad de los servicios que se prestan en otros países, y desde luego, la calidad de los políticos tampoco es equiparable. Si me permiten la boutade; Pepe Blanco quiere darnos el nivel de calidad y servicio de un almacén de chinos, eso sí, a precios de El Corte Inglés.

La masa mileurista, que sigue creciendo a un ritmo imparable soportará, en gran medida, esta subida impositiva. Ya sufrimos sucesivas subidas de combustibles, electricidad, gas, el IVA y otros impuestos indirectos, pero no es suficiente. Con los niveles escandalosos de paro que tenemos, y un crecimiento del 0,2%, un gobierno responsable no puede subir impuestos, porque lo único que hace es ahogar la economía, desalentando a los emprendedores, hurtando dinero de nuestros bolsillos y por tanto reduciendo el consumo, aumentando el paro, y haciendo crecer el gasto en prestaciones sociales: es la pescadilla que se muerde la cola, como vulgarmente llamamos a una espiral imparable. A mayores impuestos, más corrupción, más ineficiencia, mayor tamaño del estado, lo que lleva a más pobreza per cápita, aumento de las desigualdades sociales y menor libertad individual. Ese es el resumen de los logros que obtendremos con las propuestas de Pepiño Blanco y Zapatero.

Tras la fantasía veraniega llega un otoño, caliente en lo político y gélido en la vida real, más allá de palacios y magistraturas. La separación entre lo público y la ciudadanía ha llegado a tal extremo que pronto tendremos que ver carriles especiales para la casta dirigente en las carreteras, semejantes a los que existían en la extinta unión soviética. Pero aquí todo el mundo es corresponsable de lo que vivimos, no nos engañemos, y responsables de lo que nos espera. Son muchos los ciudadanos corrompidos por la dadiva, el favor, el carguito en la empresa pública, el sindicato, el ayuntamiento, la cámara de comercio, la asociación o fundación correspondiente, y demás chiringuitos controlados por la casta. Son muchas las familias que al calor del partido se benefician de un sueldo, por pequeño que sea, y todos estos estómagos agradecidos matarán, si es preciso, por su amo. En España quedan muy pocos hombres libres, y cada día hay más y más siervos. La servidumbre moral, anula el espíritu crítico, aborrega el carácter, y enflaquece los valores cívicos. Son las consecuencias de un sistema clientelar. En un estado intervenido, como es el caso de España, el grado de corrupción de los dirigentes políticos es directamente proporcional a la corrupción moral de los siervos que los sostienen en el poder.

Por tanto, no duden los lectores que los impuestos subirán, y que esos impuestos serán soportados, en su gran mayoría, por las clases medias. No duden tampoco que esos servicios de calidad que a cambio, se supone merecemos, no llegarán nunca, porque el estado insoportable que mantenemos es un animal que todo lo devora, para continuar creciendo sin límite.