domingo, 6 de abril de 2008

La soberanía de Ceuta y Melilla en peligro

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JOSE MANUEL ARECES

Según apuntan todas las informaciones el gobierno zapatero tiene un plan secreto de acuerdo con Marruecos para renunciar de manera escalada a la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.

Pocos días después de que fuentes del palacio real marroquí informaran que el gobierno Zapatero se encuentra dispuesto a abrir negociaciones sobre el futuro de Ceuta y melilla una vez ganase la elecciones saltó la noticia; unos 2.000 militares podrían verse afectados por un traslado forzoso a la Península, que también arrastraría a sus familiares, de modo que en un plazo de tres años podrían abandonar la ciudad unas 7.000 personas, lo que representa una pérdida de un 10 por ciento de la población melillense.

Un día después de que el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, confirmara desde Madrid que los rumores sobre una posible reducción de los efectivos militares será una realidad, su Consejo de Gobierno se reunió de forma urgente y extraordinaria para tomar medidas encaminadas para "paralizar" los planes del Ministerio de Defensa. Una de ellas será expresar su rechazo al Plan de Transición del Ejército en sendas cartas remitidas al Rey y a Rodríguez Zapatero. El Consejo de Gobierno se ha reunido de forma urgente y extraordinaria para analizar la situación que puede derivar de la posible reducción de la plantilla militar en un 50 por ciento, y las medidas a tomar para "paralizar" el Plan de Transición del Ejército en la ciudad. Así lo ha anunciado el presidente accidental de la Ciudad Autónoma, Miguel Marín, quien también avanzó que el Gobierno de Melilla se reunirá con el de Ceuta la para determinar un plan de acción conjunta. El presidente Marín también lamentó que estos rumores, que llevan circulando desde hace casi un año por la ciudad, se hayan corroborado con la llegada de las cartas de disponibilidad a numerosos mandos militares tras la celebración de las elecciones generales del pasado 9 de marzo.

La noticia ha corrido como un virus y ayer el diputado ceutí Francisco Antonio González aseguraba que el gobierno proyecta sacar también 300 militares de Ceuta.

Todos estos hechos resultan algo más que una coincidencia con la noticia que el pasado 30 de marzo lanzaba el digital de Luís María Ansón, según la cual en Marruecos se baraja una fórmula de cosoberanía o gobierno compartido para tratar de que la opinión pública española asimile la cesión de las ciudades, posibilidad que siempre ha sido rechazada con indignación.

La "hoja de ruta" preparada por Rabat exige, entre otros requerimientos, que la bandera alauí ondee junto a la española en Ceuta y Melilla. Desde 1982, el PSOE incluye negociar en su programa electoral el status de las dos ciudades. Recordemos que la dura respuesta de Marruecos a la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, con la llamada a consultas de su embajador, demuestra, a juicio de fuentes diplomáticas españolas con experiencia en los entresijos de las relaciones entre Madrid y Rabat, que "el colchón de intereses económicos y diplomáticos creados por España no ha servido para congelar las reivindicaciones de la monarquía alauí sobre ambas ciudades de soberanía española". La idea de resucitar la "célula de reflexión" propuesta por Hassan II en la década de los 90 y bien vista por el entonces Presidente Felipe González, ya está en marcha. Se trata de un plan que se ha venido gestando desde que el PSOE ganó las elecciones en marzo de 2004 y Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa.

Uno de los primeros pasos en esta dirección lo dio el presidente del Gobierno cuando, aun Secretario general del PSOE, nombró a dos diplomáticos para reforzar al entonces responsable de Relaciones Exteriores del Partido Socialista, Manuel Marín. Moratinos y Cajal detrás del plan La designación para esta misión de Miguel Angel Moratinos y de Máximo Cajal, fue acogida con evidente satisfacción por Rabat. No sólo porque se hizo en plena crisis hispano-marroquí por la decidida intervención del presidente Aznar en Perejil, sino porque ambos diplomáticos eran considerados en el Palacio Real alauí como "excelentes amigos" de Marruecos. El primero desde los años en los que estuvo destinado en la representación diplomática española en Rabat, y el segundo cuando publicó su libro "Ceuta, Melilla, Olivenza y Gibraltar, ¿dónde acaba España?" (editorial Siglo XXI, 2003), en el que se mostraba partidario de las tesis marroquíes. El entorno de Mohamed VI entendió que el mensaje de Zapatero era claro: "cuando llegue el momento, hablaremos de Ceuta y Melilla". Y Rabat tomo buena nota de las palabras de Cajal cuando escribía: "hay que remediar una situación que me parece básicamente injusta. Una situación colonial que es una afrenta a Marruecos y un elemento de desasosiego y mala conciencia nacional para España, que se agita en cuanto se menciona el tema. Hay que reintegrar la integridad territorial a Marruecos". La "solución" que proponía el embajador Cajal era, ni mas ni menos, que devolver las dos ciudades a "su dueño legítimo, que es el Reino de Marruecos" en un plazo de 20 años. La astucia de Marruecos para arrinconar a Rodríguez Zapatero y ponerle ante la obligatoria disyuntiva de relanzar la "célula de reflexión", ha sido la de recordar, en todos los foros que ha podido, así como en los medios de prensa especializados y en trabajos académicos, que las voces que en España han pedido que se negocie la restitución de las dos ciudades, vienen desde el momento mismo de la Transición política, e incluso antes.

Todas estas cuestiones concuerdan con el plan de expansión naval y militar marroquí que se inicia desde el fracaso de Perejil, así a lo largo de 2007 la Marina Real firmó un acuerdo con los astilleros franceses DCNS para la adquisición de una fragata polivalente de la Clase Fremm, adquirió nuevo material de detección y mejoró las capacidades operativas de sus patrulleras. Cuatro años después, Mohamed VI, en su calidad de Comandante en Jefe de las FAR, puso la primera piedra de una gran base naval en el puerto de Alcazar Seguir, a 40 kilómetros de Ceuta, en plena salida del Estrecho de Gibraltar y frente a la base naval de Rota (Cádiz). La decisión de Mohamed VI rompe el "statu quo" que Marruecos ha venido practicando desde su Independencia en los años 50 del siglo pasado. Mohamed V durante su corto reinado y su hijo Hassan II durante los cuatro decenios en que se mantuvo en el trono alauí, nunca adoptaron la decisión de construir una base naval en el Estrecho. Existía un acuerdo tácito entre Marruecos, Estados Unidos, Gran Bretaña y España, para respetar el equilibrio ya existente en la estratégica zona del Estrecho, por la que durante la Guerra Fría transitó parte de la flota nuclear soviética en busca de las aguas atlánticas.

Nada es casualidad y tampoco son ajenos a esto los Estados Unidos, para nadie es desconocida la ausencia de sintonía entre el gobierno de Zapatero y la administración Bush, muestra de ello es el desprecio con que fue tratado el presidente español en la última cumbre de la OTAN. Marruecos evidentemente aprovecha esta mala relación diplomática y América concede sus favores por ello. Así Estados Unidos ha elegido la costa atlántica de Marruecos para instalar el nuevo Mando de África (Africom), que tendrá como objetivo controlar militarmente este continente. Con el visto bueno del rey Mohamed VI, el Pentágono construye una enorme base militar de mil hectáreas de extensión en la localidad costera de Tan Tan, cerca del territorio de la antigua colonia española del Sahara Occidental y frente al archipiélago canario.

Así la conspiración está servida, a nadie se le escapan las excelentes relaciones del PSOE con Marruecos, muchos son los negocios personales, las dadivas recibidas e incluso aportaciones al partido por parte del magzen marroquí. La sintonía es total, los favoritismos socialistas a la comunidad musulmana se hicieron evidentes en estas últimas elecciones generales. Ahora solo queda saber la respuesta de un adormecido pueblo español, que ni siente ni padece. Una vez más Zapatero se salta a la torera su programa electoral y la voluntad popular, y como ya hizo en la negociación con ETA actúa a espaldas de la nación.

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