lunes, 12 de noviembre de 2007

La España serena de Z

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JOSE MANUEL ARECES

Han pasado los fastos del día de la Hispanidad y las aguas regresan a su cauce. Ningún incidente empaño la jornada a pesar de los deseos y anuncios de los progres trasnochados asentados en la poltrona monclovita. La De la Vega debió sufrir lo inimaginable a la vista de tanta bandera española en ristre, de tanto macho legionario y de los consabidos abucheos al patrón. Les hubieran venido muy bien un par de escándalos para tapar los tejemanejes con el tribunal constitucional, las subidas energéticas, los tipos de interés y su impresentable ley de la memoria histérica. Pero nada, normalidad empañada, si acaso, por las lluvias torrenciales en levante, en el resto de España calma chicha.

Las encuestas vuelven a situar al PP a un paso de romper las previsiones de Pepiño, y ni encierro de etarras, ni de batasunos, ni alharacas antifascistas borran la terrible impresión grabada a fuego en la mente de millones de españoles con todo lo que ha caído. Puede que los del gobierno crean que la gente tiene mala memoria, es posible que un poco, pero en este país ha caído tanto, en tan poco tiempo, que el barrizal no se puede tapar con cuatro esteras mal puestas. Muchos lodos y poco tiempo para hacernos un lavado de cerebro colectivo por mucho que los de los canales gubernamentales se empeñen y colaboren a todo trapo.

El intragable momento que muchos pueblos y ciudades esperan ver cuando las operarios acudan a los miles de viviendas construidas en el antiguo régimen para borrar a martillo y cincel la historia cierta de las primeras VPO, el repaso de acabar con la verdad de donde y cuando se fundo nuestro sistema de bienestar, seguridad social, hospitales solo dará fruto en unos años y cara a las mentes más jóvenes, aquellas a las que la asignatura para la educación de la ciudadanía pretende adoctrinar como buenos y mansos votantes de la izquierda y el nacionalismo trasnochados. Dado el carácter ignorante de los que nos gobiernan es probable que ya de paso se eliminen los escudos de los reyes católicos en multitud de lugares, más que nada por borrar todo rastro de grandeza emblemada por yugos y las flechas. Curioso va a resultar que de aquí a unos años se recoloquen nuevas placas atribuyendo obras y logros a la república o al propio Zapatero, tal es la cara dura que nos gobierna.

Tras estos cuatro años de zapaterísmo cursi, aun espero ver que ha hecho el gobierno de lo suyo, a saber: Gobernar. Porque quitando estos espectáculos revanchistas, lo de los gays, tocarles las narices a los católicos, socavar la dignidad de la nación española y alguna chorradina más, el único logro que se atribuye a la España serena de zapatero es haber incorporado 25.000 acólitos a los ministerios, contra pago de nuestros sufridos bolsillos. Con lo dolida que está la economía doméstica presumo que vamos a tener unas elecciones bastante moviditas.

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