viernes, 16 de diciembre de 2005

Crispación

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JOSE MANUEL ARECES

Esta semana, estamos asistiendo al enésimo capítulo del triste libro de la crispación política alentada desde el gobierno. El aparato del PSOE y el gobierno en pleno, vuelven a cargar contra el Partido Popular para intentar, una vez más, desviar las miradas del paisanaje respecto a los asuntos que realmente nos preocupan.

El ultimo conclave de los estrategas de Ferraz nos ha aportado la brillante idea de resucitar la guerra de Irak y el accidente del Prestige para recordar a la ciudadanía que los del PP son unos embusteros y que siguen engañándonos. Esta infantil táctica responde al objetivo de apoyar la macrocampaña de imagen, que desarrollan los principales cargos del socialismo por España, vendiendo las bonanzas de su gobierno. De esta manera los socialistas esperan lograr que el PP ceda puntos en las encuestas de intención de voto. Parece ser que los fontaneros de Moncloa y los electricistas de Ferraz, creen que la campaña de oposición que tan buenos resultados les dio, en las pasadas elecciones generales, les va a resucitar. En mi opinión se equivocan por dos razones de peso: En primer lugar no está claro si fue su campaña o el atentado el que dio el vuelco electoral, y en segundo lugar; nunca uses dos veces la misma táctica, y menos cuando la coyuntura ha cambiado. Y si, las cosas han cambiado y mucho, pues aunque aún no se den cuenta son ellos los que están en el gobierno, es el PSOE y no el PP el que legisla, y es por tanto el partido socialista el que debe dar explicaciones y no pedirlas a la oposición.

Me temo que los brujos de la comunicación deben de estar de vacaciones mentales, porque por muy hábiles que sean, no pueden imaginar que los españoles somos borregos e intentar, de repente, hacernos comulgar con ruedas de molino. Entiendo que es muy duro eso de gobernar y más si te estás equivocando día sí y día no, y tener que explicar a los paisanos de a pie lo inexplicable. Si me permiten un consejo yo afrontaría las cosas con responsabilidad dando la cara y admitiendo los errores cometidos, pues eso si lo podemos admitir los votantes, porque a estas alturas de la película nadie nos engaña.

Resucitar el pasado no da réditos electorales, no mejora la calidad del trabajo de gobierno, y menos cuando las urnas ya han castigado al gobierno saliente. Un proceso electoral es partir de cero, no mirar atrás y afrontar los problemas con la mirada puesta en el futuro, con proyectos e ilusiones.

Todos los analistas políticos han desmontado esta campaña de raíz a lo largo de la semana, y los titulares han pesado más que la cortina de humo gubernamental, aquí lo que nos preocupa es la aprobación de la LOE sin consenso, las negociaciones de los fondos en Bruselas, el abandono de las familias de los muertos en Guadalajara, la ley antitabaco y la subida incontenible de los productos energéticos.

El análisis de que el gobierno ha vendido mal sus logros no es certero, claro que el miedo a los jefes obliga a los asesores a buscar diagnósticos de lo mas endeble por no hacer daño, la verdad que debían haber expresado claramente los expertos en imagen del PSOE, es que se está gobernando en contra de los deseos y las necesidades reales de la mayoría de los ciudadanos, se está legislando con el apoyo de grupos separatistas que huelen, en definitiva, se están haciendo las cosas muy mal. La libertad y la convivencia cada día tienen un hueco más pequeñito en España, frente a los fantasmas del pasado y las imposiciones de separatistas que pretenden, desde su posición de fuerza, acabar con la constitución. Blanco y en botella, leche.

Tenemos un gobierno débil y timorato, rehén de los separatistas y que con tal de ostentar el poder están dispuestos a bailar al son que les toquen sus socios de gobierno. Llegan las navidades y toca escribir a los reyes magos, mis deseos son dos: un nuevo gobierno y que me devuelvan
España.

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