viernes, 18 de diciembre de 2009

El impacto de la red social en la política

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JOSE MANUEL ARECES.-
Mientras las administraciones públicas aún están financiando la instalación de redes y se esfuerzan en desarrollar soluciones de e.administración y piensan en clave TIC, los desarrollos que nos ha traído la web 2.0 avanzan a 10 años por delante de cualquiera de estas iniciativas políticas.

En la web social el ciudadano, el usuario, son los generadores de contenidos, la red ya es un espacio cotidiano y real en las vidas de millones de personas. Hace unos pocos años colectivos cerrados desarrollaban las aplicaciones que los usuarios manejaban, hoy estas corporaciones intentan recuperar el tren mientras la sociedad desarrolla aplicaciones en código abierto que pueden ser disfrutadas, modificadas y mejoradas por cualquiera. Los diarios impresos han caído en ventas, los primeros diarios digitales cuyos contenidos eran de pago fracasaron en su intento porque podemos encontrar la misma noticia gratuita en mil lugares, los ciudadanos se han convertido también en periodistas digitales e informan y expresan sus opiniones.

Los mass media antes escogían las noticias de portada, hoy son los ciudadanos los que las escogen, y los periodistas sondean la red para conocer esas opiniones y reflejarlas. Los periódicos incorporan blogs de particulares, buscan el favor de la sociedad para seguir vendiendo publicidad, que es su auténtico negocio.

Internet cada día se acerca más a replicar la vida diaria, lo cual es cierto hoy por hoy, es para muchos millones de personas una actividad cotidiana, navegar por internet, cumplimentar formularios, obtener datos, buscar casa, comprar artículos, leer periódicos o entrar en redes sociales a saludar a nuestros ciberamigos, opinar políticamente. Este hecho diario supone un cambio radical para algunos en nuestras costumbres diarias con respecto a unos años atrás.

Las tecnologías que han favorecido este cambio social las llamamos TAC, tecnologías del Asociacionismo y la Colaboración. La velocidad vertiginosa en el desarrollo de nuevas aplicaciones se explica con la incorporación de millones de participantes al esfuerzo que antes realizaba un número pequeño de corporaciones y profesionales.
Muchas organizaciones tratan de alcanzar este carro, cuando no entienden primero la filosofía que rige este fenómeno social, esto no es una moda, esto es un nuevo espacio social, es una realidad y es presente. Internet es un espacio social, no un espacio comercial. Por poner un ejemplo; para los asesores de comunicación y marketing de las organizaciones políticas tienen clara la existencia de herramientas como el blog, youtube o las redes sociales, pero para ellos vienen a suponer lo mismo que una valla publicitaria al lado de una autopista, piensan que miles de personas pasan por ahí y deben instalar un cartel, tener presencia, hacerse visibles. No funciona así.

En un espacio social no se puede publicitar un producto, unas ideas, una imagen con solo tener presencia. Es preciso conocer la filosofía del medio y lo que es más importante asimilarla y participar en ella. Nadie dura diez minutos en un club donde no se cumplen sus normas. Para los responsables de comunicación política los mass media resultaban muy cómodos, porque podían ser favorables o contrarios, pero en ellos unos pocos profesionales y más concretamente, sus propietarios, podían ser convencidos para dar traslado a sus medios del mensaje de su partido. En la red sencillamente esto es imposible, y esto desconcierta al político profesional y más aún al asesor. En la red el ciudadano ejerce, opina, decide sobre los contenidos a los que tiene acceso. Hacer campaña en la red es lo mismo que una campaña puerta a puerta, exige contacto personal, exige dialogo y sobre todo exige escuchar criticas y elaborar respuestas, y propuestas directas y comprensibles, exige personalizar el discurso, y esto da mucho miedo.

La revolución está presente, hoy es algo cotidiano y no puede ser controlado, ni tan siquiera la dictadura cubana ha sido capaz de impedir que los blogger de esta nación lancen su opinión disidente al ciberespacio y que otras personas conozcan esas opiniones. Contra esto solo puede limitarse el acceso a la información mediante el control de las telecomunicaciones. Creo que las tecnologías de la participación van a acelerar muchos cambios en la política y el que sepa adaptarse a estos cambios triunfará. Barak Obama lideró una campaña en internet que le proporciono en gran medida la victoria, sus asesores comprendieron a tiempo el cambio, y disponían de un candidato capaz de responder a las preguntas del público, y un equipo de ciberagentes electorales que no dejaban escapar ningún evento digital, y atendían todas las demandas del público. Un candidato norteamericano cuenta con la gran ventaja de estar fogueado en la campaña puerta a puerta, y por ello su acceso a la red es mucho más natural.

En España nuestros políticos profesionales no están preparados para esto, las estructuras de los partidos son opacas y las decisiones se toman a puerta cerrada, las estrategias las lideran profesionales de comunicación de la era de los mass media, y la presencia en internet es solo publicidad unidireccional. La opinión se construía con la colaboración de los mass media. cuando un diputado se atreve a contestar desde su perfil de Facebook a un ciudadano, sale corriendo despavorido al recibir las primeras críticas por tímidas que sean, y corta la comunicación, la capacidad de debate es nula, la capacidad de escuchar al ciudadano no existe, no es culpa suya, sino del sistema político. En internet los pedestales no existen, los pulpitos están ocupados por miles de personas que tienen pequeños grupos de seguidores, el pasillo de la fama es más estrecho y está muy disputado. En las redes sociales el ciudadano opina, participa, hace política y se moviliza, y a unas velocidades fulminantes. Prueba de ello es que tras lanzarse, en el contexto de la Ley de Economía Sostenible, un apartado para controlar y penalizar las descargas en internet, en cuestión de horas, los ciberciudadanos se movilizaron y organizaron una protesta y un manifiesto, con cientos de miles de apoyos, que llegaron a los medios tradicionales, más atentos a estas opiniones y en un día el gobierno desautorizaba a la ministra de cultura y reculaba. Son las consecuencias de una campaña viral.

En las redes sociales, en los blogs, en resumen en la web social, el ciudadano tiene la última palabra sobre la aceptación de un mensaje político y es capaz de influenciar a otros miles de internautas a través de las redes sociales. El poder que ofrece Internet a los votantes para dar sus opiniones sobre un candidato a través de las comunidades, foros, blogs y redes sociales, es ilimitado. Por ello, los partidos tradicionales corren el riesgo que una mala recomendación eche por tierra la campaña publicitaria o de comunicación más potente. Un ejemplo, ayer el Presidente Zapatero lanzó desde Copenhague, en el escenario de la cumbre del cambio climático, una de sus frases cargadas de ingenuidad y vacías de sentido. Cuando Zapatero dijo aquello de -Tenemos que logra unir el mundo para salvar la tierra…pero la tierra no pertenece a nadie salvo al viento- instantes después los medios de comunicación lanzaron el mensaje a las redes, el RSS transmitió estas palabras, y minutos más tarde en Facebook miles de stakeholders de ambos bandos políticos tiraban por tierra este mensaje burlándose de él, o lo defendían, argumentando cada cual sobre el mejor modo de trabajar contra el cambio climático. Cientos de miles de ciudadanos leían estas opiniones y a su vez comentaban al respecto.

Como respuesta a esta realidad, los políticos contratan moderadores de contenidos y comentarios, pero esto es un error. Creo que las redes sociales van a acelerar el proceso de cambio tan necesario en los partidos políticos. Si la política, como siempre digo, es en última instancia un fiel reflejo con cinco años de retraso de la sociedad en la que vive, dentro de cinco años comenzarán a surgir candidatos acostumbrados a participar en foros de debate y no en conferencias, dispuestos a discutir sus propuestas con el ciudadano de tu a tu, y por tanto dispuestos también, a disputar su candidatura con otros compañeros de partido. Los candidatos tendrán que ser en ese momento defensores efectivos de sus circunscripciones. En un futuro cercano serán inevitables las listas abiertas y las primarias porque los propios afiliados son parte de las redes sociales y no entenderán la diferencia entre tener libertad en unos espacios y no en otros.

Hoy en día, cualquier usuario de Facebook asiste a un debate permanente de ideas y propuestas desde la ciudadanía, mañana el político deberá empezar a escucharlas, porque la sociedad opina en internet, dado que los demás espacios, las calles y los mass media se le han vetado, en internet no te pueden moderar, y la gente lo ha comprendido rápidamente, y ejerce sus derechos.

Las próximas elecciones municipales ya se están debatiendo en Facebook, los partidos políticos no comenzarán sus campañas hasta dentro de un año, aún no son conscientes. Nuestros políticos no entienden que el futuro es ya el presente y no están preparados para ello, y de cara a las próximas elecciones habrá sorpresas, porque al igual que en el mundo de la empresa, el más pequeño es más ágil porque se juega la supervivencia y está más obligado a innovar permanentemente, los partidos nuevos, con menos medios, se están convirtiendo en maestros del marketing en internet y cuentan con ciberagentes electorales. El ascenso de UPyD y ciudadanos no es casual, puede que hoy solo sea una tendencia, pero tienen muy claro donde pueden batirse el cobre con sus escasos medios, y saben que las redes sociales, los blogs y los medios digitales mueven millones de votos, y por sus carencias la necesidad se hace virtud y están dispuestos a invertir su tiempo en debatir cara a cara con cualquier votante. Los grandes partidos, por el contrario, son incapaces de asumir esta realidad, su filosofía de vida se lo hace sencillamente inconcebible. Como muestra un botón: Mientras el PP de Madrid, gasta un dineral en actos públicos a los que solo acuden sus votantes, para hacer la clac con el objetivo de obtener unos segundos en las cadenas de televisión, el blog oficial de la regional, Pico y Pala, ofrece artículos escritos hace meses. No hay medios para reforzar internet. Hay que acudir a los lugares donde y cuando están los votantes, y el telediario del mediodía no es ya el único lugar probable. ¿Qué valor tiene un corte de diez segundos en el telediario, frente a poder argumentar durante horas frente a miles de posibles votantes?. Con la inversión que suponen dos grandes mítines o convenciones se puede gestionar una importante red de ciberagentes y stakeholders los 365 días del año, 7 días por semana, 24 horas al día.

Para mí está muy claro, y para el público también. La brecha digital de la que tanto hablan los políticos profesionales es la que hoy existe entre ellos y sus votantes, sencillamente se mueven en espacios y dimensiones distintas. La batalla política del ciudadano informado y con opinión hoy se libra en internet.

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