lunes, 21 de septiembre de 2009

Alcorcón ciudad del botellón

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JOSE MANUEL ARECES.-
Un lunes más nos encontramos en informativos con noticias relacionadas con el botellón. En Valencia, Sevilla, Tarrasa, Etc. Curiosamente se trata de un problema nacional, un problema, que tras el caso de Pozuelo de Alarcón, ha llevado a autoridades y expertos a cuestionar, desde los métodos educativos de los jóvenes, hasta otras perogrulladas. Personalmente creo, que como otros tantos problemas, estos son los lodos que traen los polvos de la deficiente interpretación de la libertad, que ha implantado la izquierda en España en este largo proceso de abducción, al que nos tiene sometidos. Los herederos de aquella catástrofe, que fué el mayo del 68, y que hizo, filosófica y políticamente, recular a europa 2 generaciones, son los culpables absolutos, con sus métodos pedagógicos para la deformación de la sociedad a su imagen y semejanza.

Regresando al mundo de los vivos les contaré, que una de las ciudades en las que más problemas plantea el botellón es Alcorcón, precisamente ha abierto varios informativos en un par de semanas, a la vista de la inacción peristente y cuasi numantina por parte del consistorio.

Alcorcón celebra entre 8 y 10 botellones todos los fines de semana, actos que comparten miles de jóvenes de distintas localidades, y que sufren otros tantos miles de vecinos. El Ayuntamiento no toma cartas en el asusnto, no lanza edictos de prohibición, las patrullas de la policia municipal, escasas de efectivos, no dan a basto, y no acuden temiendo ser objetivo del lanzamiento de botellas y otros enseres personales del jóven botellonero. Entretanto, el Alcalde sigue gastando el dinero de los ciudadanos, aquellos que al parecer deben pagar por el derecho, o castigo, a no poder dormir. En estos momentos el consistorio alcorconero planea la construcción de un auditorio, con bares, en la zona donde se celebran los conciertos del pueblo, para atraer más jóvenes aún, miel sobre ojuelas.

Creo que el Señor Cascallana debería dejar la alcaldía y dedicarse a las relaciones públicas en bares, discotecas y puticlubs, pues pienso que esa es su verdadera vocación. Cuando hace una década, aproximadamente, surgió un problema con los bares de copas en una zona residencial, Cascallana autorizó la construcción de un gheto discotequero, conocido como "costa polvoranca" en un polígono "industrial", consecuencia: se convirtó en la zona de mayor atractivo para los bacaladeros, y jóvenes en kilómetros a la redonda. Podemos colegir que las consecuencias evidentes de esta nueva iniciativa de copeo musical, atraerá sendas recuas de jóvenes pacificos, y en nada abstemios, para seguir dando colorido y bullicio a las noches de Alcorcón.

Toda acción de gobierno trae sus consecuencias, y cabe suponer que solo el interés lucrativo, la pedagogía barata en el estímulo del libertinaje frente a la libertad, y ls búsqueda de votos entre los jóvenes alocadados, son las motivaciones que mueven a este alcalde.

La antaño ciudad dormitorio, es hoy una ciudad con vida propia, muy a pesar de su alcalde, que como todos los socialistas solo saben de gastar en fastos, farándula, fuegos de artificio y estatuas de los artístas del régimen. Entretanto los ciudadanos, como por ejemplo, los vecinos de la calle Olímpico Fernández Ochoa, números 12 y 13, reclaman medidas y se encuentran como respuesta con la promoción de la movida en mayor medida por respuesta. Los jóvenes el botellón no son contribuyentes directos del Ayuntamiento, los residentes, sí, y aquí es cuestión de elegir y tomar decisiones con acierto. Contra todo esto el señor Cascallana y su recua apuestan por la falta de valores, el bullicio, limitar las libertades de los vecinos, y cercenar toda esperanza de paz social. Este es un buen ejemplo del paraiso socialista, panem et circenses, nada de libertad y pobreza cultural. Una fábrica de votos idonea para todo buen socialista.

Como alternativa se precisa seguridad, autoridad, formación de los jóvenes en el respeto a la autoridad, las leyes y la libertad individual; el mero hecho de ser una mayoría no justifica provocar daños a otros. Se precisa asimismo crear un plan de seguridad para alejar a los jóvenes de zonas donde puedan molestar a los vecinos, enseñarles a ser límpios y no arrojar basuras en parques públicos, y ofrecerles alternativas de ocio sanas y alejadas del consumo indiscriminado de alcohol, la diversión no se basa en la graduación de la bebida, es una actitud.

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