viernes, 9 de mayo de 2008

¡¡Váyase señor Rajoy!!

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JOSE MANUEL ARECES

Creo firmemente que a la política se viene a servir y no a servirse, basándome en esa idea llevounos días escandalizado por el espectáculo que están dado determinados vividores en el Partido Popular.

Como votante y militante de base del partido, he participado en muchos procesos electorales, como colaborador en unos casos, en otros como jefe de campaña siempre en lugares modestos, allá donde más se necesitaba, y siempre he tenido que tragar con la chulería y falta de educación de determinadas estrellas, acostumbradas al boato, el coche oficial y no poner un duro de su bolsillo. Como en mi caso, muchos más están en esto, o han estado por unas ideas, y otros buenamente aportan su voto, y a cambio de todo esto estamos presenciando estos días el hundimiento de la organización a causa de rencillas personales, envidias y sobre todo de luchas intestinas por intereses personales, estrictamente personales.

Lo más vergonzoso ha sido asistir a la campaña de difamación orquestada contra María San Gil, algunos dicen que por parte de Arenas. No es de extrañar, María siempre ha sido una outsider en este mar poblado de profesionales de la política, criados y mantenidos, por los sueldos obtenidos a costa de los votos, y el trabajo incansable y meritorio de militantes y simpatizantes. María San Gil está en política por honra, en contra de necesidades y apetencias personales, María está por una causa, y esto precisamente es motivo de risas y burlas desde los bancos de los poltroneros. María no es un símbolo por su pertenencia al PP vasco, lo es por sus actos, desde el primer día que tomó el testigo, por todo lo que ha sufrido, por el valor que le ha echado, y con perdón las santas narices de que hace gala. Por ello si la San Gil dice que está incomoda, que no confía y que la ponencia política era chaquetera, me lo creo a pies juntillas. Ninguna duda al respecto.

Es lamentable que estos personajes que han anidado en este partido que es de TODOS, estén dispuestos a tragar con carros y carretas por mantener puesto y soldada, pero han de entender, que por mucho que la política pudiera ser el arte de lo posible, más bien es el arte de convertir las ideas en realidades.


Los votantes y afiliados están en su mayoría indignados, y a pesar del coro de pelotillas y la clác que rodean al “lider”, Rajoy debería escuchar el murmullo que sube por todas las esquinas de Génova y que llena las salas de estar, las calles y más de una página de periódico. No se como serán los votantes del PSOE o de otros partidos, ni me interesa, pero si se como son los del Partido Popular. Nos declaramos, liberales, de derechas, católicos en una mayoría abrumadora, creemos en una España unida y fuerte, no nos gustan los nacionalismos, y como hemos demostrado estos últimos cuatro años, estamos dispuestos a pasar penalidades por el orgullo y la honra de sostener nuestras ideas. Hoy esa fiel infantería que es la militancia del PP se siente sola, triste, exhausta, apenada, vendida y sin hogar, porque un señor y sus acólitos han decidido mercadear con nuestros votos y esfuerzos, con nuestras ideas por acceder al gobierno. Señior Rajoy, como decía su paisano más vale honra sin barcos, que barcos sin honra, y si usted no lo entiende este no es su partido, váyase señor Rajoy, usted y toda su recua de abrazafarolas y politiquillos carentes del más mínimo principio, porque este partido no le pertenece. El Partido Popular es sus ideas y sus afiliados, como España es la nación: su historia y sus gentes.

Y por favor, menos lobos y no se atrevan a tocar a la San Gil, que es mucho toro para cualquiera de ustedes, y los que tras ella estamos somos legión.

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