jueves, 25 de febrero de 2010

El mundo infeliz de Zapatero

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La sociedad española está sufriendo paradójicamente las consecuencias graves, y pagando en sus carnes, las consecuencias del gobierno de una secta de iluminados. El socialismo de las peores épocas de la historia sobrevive en España, gracias a hacer malvivir a los españoles. La orquesta de ministros, subsecretarios, directores generales y asesores, borracha de poder y otras sustancias pagadas con el bolsillo de millones de ciudadanos, celebra un aquelarre ante nuestras narices, ignorantes del peligro que pasea entre nosotros, y ausentes, desde su urna de cristal, de los padecimientos del común.

En apenas dos días asistimos a dos bochornosas muestras de este aquelarre que nos aleja cada día más de la civilización. Hoy en el congreso, el tal Rodríguez, a la sazón director de la orquesta del Titanic, tras llegar procedente de un evento panfletario contra la pena de muerte, y sin pudor, lamentaba el fallecimiento de un preso político por huelga de hambre, en las cárceles cubanas. Zapatero es un embustero, especialista en doblar el lenguaje, y se resiste a decir las cosas por su nombre con tal de no hacer afrenta a sus aliados. No podemos olvidar como de manera análoga lamentó en su momento, la muerte de dos extranjeros en 2004, a causa de un accidente (terrorista) en la terminal de barajas, del mismo modo que hoy lamenta la muerte de este preso político. En un caso Zapatero no quería ofender a sus camaradas etarras, del mismo modo que hoy no quiere molestar a sus camaradas cubanos. Pero lo que es condenar no condena, como de la misma manera los batasunos nunca condenaron los atentados de ETA. Zapatero ha pedido, casi con la boca cerrada, a el clan de los Castro, la liberación de los presos de conciencia. En Cuba no hay presos de conciencia, sino presos políticos, Señor Rodríguez. En la Cuba con la que usted, señor Zapatero, pretende que la UE reinstaure relaciones en calidad de socios preferenciales, se mete a la gente en la cárcel por protestar contra el régimen, se la tortura, y se la ejecuta. Estar presente en un acto contra la pena de muerte,y condenarla, mientras en otras instancias europeas usted mismo demanda que se trate con mercedes y favores a la dictadura cubana, en donde la pena de muerte está vigente, es un contrasentido. Usted defiende a ese régimen, por tanto no está legitimado para estar presente en ningún foro democrático.

Por idénticas razones, Zapatero no está legitimado para hablar de derechos humanos y para estar presente en un foro contra la pena de muerte, el mismo día en que una mayoría de salvajes diputados sin escrúpulos, y carentes de toda humanidad, aprueban una nueva ley del aborto, es decir; una licencia para que los padres maten a sus hijos. El bochornoso espectáculo al que asistimos, en el cual la ministra de la desigualdad, se fundía en sendos abrazos con los mamporreros de su gobierno, celebrando el holocausto de los inocentes, tan festiva y alegremente, produce nauseas y vergüenza a un tiempo. La misma ministra que dilapida 24.000 euros de vellón, en mandar hacer un mapa de excitación del clítoris, o la misma que tiene un alto cargo que se funde 31.000 euros en taxis, en plena hecatombe económica de miles de familias españolas.

El gobierno que usted preside, señor Zapatero, no tiene legitimación moral de ninguna clase, ni para hablar de derechos humanos, ni para afrontar la crisis en la que seguimos hundiéndonos favor a su falta de decisión, meritos y capacidad. Un gobierno en el que una vicepresidenta habla de congelar los sueldos de los funcionarios, y otra vicepresidenta, horas más tarde, le desmiente asegurando el acuerdo salarial alcanzado en fechas anteriores. Un gobierno que lanza una propuesta de prolongación de la edad de jubilación, y con la mano izquierda pacta con los sindicatos movilizaciones en contra de la misma medida, y utiliza a sus aborregados votantes para acusar a la oposición y patronal de forzar la antedicha medida.

Los socialistas, como es tradición, solo sirven para tirar el dinero de los contribuyentes, para enfrentar a los ciudadanos entre sí, para generar rencor y odio entre hermanos, empobrecer la cultura, llenar los bolsillos de los amigos, asesinar a los más débiles, formar burros en las aulas, acosar a las víctimas del terrorismo, aislar al que discrepa, convertirnos en bestias sin civilizar, forzar a la sociedad a matar a sus hijos y generar inseguridad en las calles.
El socialismo pretende forzarnos a un régimen de locura, donde la verdad pueda cambiar por minutos, en función del pensamiento único, y los ciudadanos abandonen sus derechos y soberanía en pro del gran hermano. Esa pesadilla orweliana en la que se está sumergiendo la conciencia de los más pasivos, ha de encontrarse con la firme oposición de los pocos ciudadanos libres que aún podamos quedar, hemos de sacar de nuestras entrañas la rabia del ser español, la llamada de la sangre que siempre nos impulsó como nación a avanzar más allá de las dificultades, para conquistar lo inconquistable, la misma llamada que bajo dos palos cruzados nos llamó a expulsar a invasores y enemigos. Hemos de reaccionar y echar de sus bancadas y de la vida pública por siempre a esta banda infame por cuestiones tan básicas como la salud mental, el ansia de libertad y el derecho a la vida de cualquier ciudadano en gestación o maduro. Hemos de rebelarnos y dejar de lado a todo aquel que comulgue con verdades a medias y soluciones templadas sea de derechas o de izquierdas, España lo demanda. Regresemos al camino donde conceptos como verdad, honradez, vida, amor, esperanza, grandeza, libertad, honor y patriotismo dejen de ser recuerdos y vuelvan a llenar el presente como dogmas de la vida nacional y esperanza de un futuro mejor.

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