jueves, 25 de septiembre de 2008

Delenda est Hispania

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JOSE MANUEL ARECES
Nuestra Maleni, a la sazón, menistra del extinto MOPU, está para que la metan en el frenopático con camisa de fuerza. En la ultima sesión de control al gobierno tuvimos rifi-rafe entre la bancada popular y la línea de defensa del gobierno. El PP acusó a la Ministra de Fomento de tratar de manipular la investigación de la reciente catástrofe aerea en Barajas, mediante la filtración de información con el claro interés de perjudicar a la compañía Spanair. Maleni en su clásica línea arrogante y flamenca embistió a la oposición amenazando en plan -si me lo repites en la calle te meto en el chiquero y te empapelo-, solo faltó que espetara aquello de -eso en la calle no tienes cojones a decirmelo-: bragada, astifina y sobrada.

La profunda y enjundiosa argumentación de la menistra destilaba filosofía y prosa de alto nivel, como es costumbre en esta oradora, digna sucesora de Catón o Cicerón en sus mejores momentos. La retórica de esta señora, es muy representatíva de la soberbia del socialismo opresor andaluz, y destila ese fino olorcillo a totalitarismo, tan querido por los próceres de la revolución marxista, ¡que viva la ley del embudo!. Con la tensión del momento a la menistra se le escapó una de esas maravillosas frases destinadas a brillar en el libro de oro de los parlamentos y senados de todo el orbe, al lado de las catilinarias. La ínclita, en un momento de pasión, espetó a la bancada contraria: -¡Un respeto a las filtraciones!-. ¡Poderosa afrodita!, ¡magna mater!, ¡bona dea!, ¡por Júpiter máximo!; cuanta emoción, ¡que momento!, que tensión.

Momentos como este, casi oscurecen por completo lindeces del rostro duro como las que siguieron a continuación, cuando ese don Tancredo de la economía que es Pedro Solbes, asevera en sede parlamentaria delante de cámaras y taquígrafos, y sin rastro alguno de sonrojo por su parte, que el jamás negó la existencia de una crisis, ¡Dioses del Olimpo!.

En la jornada de ayer, el que les refiere estos acontecimientos, no sabía si llorar por esta patria desmenuzada por tanto mediocre, o reir por la picardía patria. La solución a tal dilema llegó más tarde, cuando veo las declaraciones de un demente Zapatero, lira en ristre, que mientras ve descuartizarse y arder la patria ante sus ojos, declara ante un auditorio de empresarios yankis, que España tiene la economía más solida de Europa, que hemos superado a Italia, y muy a pesar de los deseos de Sharkozy, el año que viene nos pondrémos por delante de Francia. ¡Por Apolo!.

Ayer sentí vergüenza de ser español, se lo juro. Cuando pude observar, como en pleno Nueva York, un paleto de pueblo mentía tan descaradamente, ante los dueños de parte de la economía mundial, gentes a las que supongo mejor informadas que el bobo de León. Ante semejante descaro, un rubor patriótico coloreo mis mejillas y por poco estuve por llamar al G8 para pedir disculpas, en nombre de una nación avergonzada. Cuando hace un par de años veíamos riéndonos las imágenes de Zapatero transformado en mister Bean, jamás pude llegar a imaginar que el Presidente pudiera hacer propia la broma, y como cuando el humorista inglés en una de sus películas acudía a los Estados Unidos y destaba mil y un desastres, su sosías español ha decidido en su paseo por la gran manzana, emular al británico en desatinos y payasadas. Oh dioses, ¿a donde nos lleváis?, ¿es este nuestro destino?. Buen Júpiter, señor del Olimpo. ¿Acaso te hemos ofendido?; no desates tu ira sobre esta piel de toro, pues aún quedan buenos hispanos, respetuosos con la ley y el orden, amantes de la familia y de los dioses.

Solo resta tomar en volandas a este émulo de payaso, y hacerle ascender hasta la roca tarpeya, para desde ella, hacerle contemplar la cuna del imperio, solo instantes antes de lanzarlo al vacío, como justo sacrificio ante los dioses.

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