viernes, 11 de marzo de 2011

Siete años sin conocer la verdad del 11 M




JOSÉ MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Siete años después del mayor y más cruento atentado de la historia de nuestro país, continuamos sin conocer a los autores materiales e intelectuales, no sabemos con seguridad cuales fueron los explosivos utilizados y un olor a podrido, a cloacas, rodea todo el caso.

El 11 de marzo de 2004 cientos de madrileños se encaminaban a sus puestos de trabajo, como cada día. El país se encontraba a apenas 3 días de unas elecciones generales, en las que todos los sondeos daban la mayoría al partido del gobierno, el PP. En cierto modo era un día normal, nos desayunábamos con las noticias de la bronca electoral, que llenaba todos los diarios, en los que un tal Rodríguez Zapatero, aspirante a dirigir nuestros destinos, no paraba de utilizar la guerra de Irak y el desastre del Prestige como argumento electoral, Ibarreche también amenazaba, en este caso con su famoso Plan, y en Cataluña se reclamaba un nuevo estatuto. La política del miedo trataba de movilizar a izquierdistas y nacionalistas en apoyo de un Zapatero que se mostraba muy proclive a las cesiones. Otra noticia que llenaba los diarios se refería a la dramática muerte de tres niños de etnia gitana, de seis y cuatro años, que se encontraban solos en su casa cuando se declaró un incendio en la localidad de Balaguer. En economía se hablaba de la candidatura de Rodrigo Rato a presidir el FMI, y en deportes Zidane clasificaba con un gol al Real Madrid para la Champions.

Era una mañana más, con las noticias habituales, hasta que todos los informativos radiados y televisados nos alertaban de una explosión en un tren de cercanías, eran cerca de las ocho de la mañana. De repente el aire se detuvo, el silencio de todos los que habitamos esta piel de toro se hizo un clamor, y solamente las voces de los periodistas llenaban de sonidos preñados de tragedia nuestros hogares. Tras ese instante, todo fue una sucesión de noticias más alarmante a cada minuto que transcurría, la cifra de muertos y heridos no paraba de crecer hasta convertirse ante nuestros ojos en una masacre sin precedentes. Primero se hablaba de un tren, luego podían ser varios, se creía que podía haber cientos de heridos y algunos muertos, una hora después se hablaba de caos en las estaciones de El Pozo, Atocha y Santa Eugenia. Las imágenes imborrables de aquella jornada eran dantescas. Pocos pudimos centrar esa jornada nuestros sentidos en el trabajo, cuando los sentimientos nos mantenían atentos a lo sucedido en esas estaciones. Muchos españoles teníamos familiares en tránsito en algún tren de cercanías, y en pocos minutos las llamadas colapsaban las centrales de telefonía móvil. Cientos de miles de llamadas en espera de una respuesta. ¿Estás bien?, ¿Ya has salido de casa?, ¿Has llegado al trabajo?, ¡Has oído algo?... ciento noventa y dos teléfonos no contestarían a esas llamadas de preocupación y ansia.

No recuerdo otra jornada similar, ni otro atentado, en mi avezada experiencia, como español en estas desafortunadas lides del terrorismo, en la que la información se trasladara tan vertiginosamente al público. El entonces Ministro del interior, Ángel Acebes, comparecía casi cada hora para aportar novedades a una nación pegada a televisores y aparatos de radio. La confusión en el gobierno era patente, y el sentimiento de consternación dibujaba las caras de los responsables de afrontar tamaña crisis. Las primeras noticias informaban de la posibilidad que la banda terrorista ETA pudiera estar detrás de los atentados. Las horas y los días postreros fueron testigo de un combate tenso entre gobierno y oposición sobre la autoría de los atentados. No puedo olvidar como, cuando apenas si los investigadores habían podido iniciar sus pesquisas, la cadena SER lanzaba la noticia de que los autores podían ser islamistas radicales, y acto seguido de manera casi cronometrada, el director Pedro Almodóvar alertaba de un posible golpe de estado o suspensión de la convocatoria electoral por parte del gobierno, y entonces Pérez Rubalcaba acusaba, sin un ápice de vergüenza ni responsabilidad institucional, de mentiroso al gobierno. Se trataba de trasladar en cuestión de horas a un público en estado de Shock, una imagen, que los atentados fueron culpa de un gobierno que nos llevó a la guerra de Irak. El vuelco electoral estaba en marcha, y una maquinaria propagandística demoledora lanzaba ataques coordinados y sucesivos contra la credibilidad del Partido Popular. Una manifestación “improvisada” mediante cadenas de sms se convocaba ante las sedes del Partido Popular, atrayendo a miles de militantes de izquierda, e instantáneamente saltaba a los televisores. Han pasado algunos años y aún sigo sin entender la impresionante capacidad de improvisación del PSOE. Con un gobierno mediáticamente noqueado, prácticamente KO, se derivó en un apoyo electoral inesperado días antes en la jornada del 14 de marzo a Zapatero. Demasiadas casualidades.

Tras la victoria electoral, extraños sucesos siguieron a la investigación de los atentados. Se localiza a un supuesto comando, al parecer responsable del atentado, en un piso de Leganés, sus componentes, que en el atentado no se inmolaron, si lo hacen en esta ocasión, supuestamente alertados de la aparición de la policía. Un extraño vaivén en la custodia de pruebas hace aparecer milagrosamente una mochila llena de explosivos y metralla que no explotó en los trenes, y que sirvió para encadenar toda la investigación y dirigirla a las montañas asturianas, a una mina y un grupo de delincuentes extrañamente relacionados con las fuerzas de seguridad. El jefe de los TEDAX, hace desaparecer casi todas las pruebas y manda destruir los trenes. Aparece un vehículo en las cercanías de Madrid donde se hallan de nuevo, milagrosamente, las trazas de ADN de los terroristas suicidados en Leganés y unas cintas en árabe. Paralelamente, una gran parte de la población indignada por el tufo a tongo de la investigación comienza a reclamar justicia, se forma el movimiento Peones Negros, encabezado por el periodista Luís del Pino, que comienza a recabar pruebas y analizar en paralelo la investigación. Todos los días 11 de cada mes, miles de ciudadanos llenábamos las plazas de las capitales del país reclamando la verdad.

En aquellos tiempos el Partido Popular reclamaba justicia y la verdad, siendo conscientes que existía una cadena de sucesos, extrañamente sospechosa, en beneficio de la victoria electoral del PSOE. Pero llegado el juicio, dónde se produjeron toda suerte de irregularidades, algunos mandatarios populares, encabezados por Ruíz Gallardón comenzaban a cambiar el rumbo de sus opiniones a favor del olvido del caso.
Han transcurrido siete años, y como siempre ocurre en estos casos, aparecen nuevas evidencias, las víctimas persisten con tesón en desvelar la verdad, y una jueza madrileña empieza a cercar a los responsables policiales de la época, entre ellos el jefe de los TEDAX, Sánchez Manzano, ante la destrucción de pruebas y la falta de seguimiento de los protocolos policiales en tales circunstancias. Probablemente en unos años más, pese a los ocultamientos, retrasos, amenazas y mentiras del Ministerio del interior, empiecen a desmarcarse algunos policías, temerosos por las consecuencias y comiencen a revelar más datos. Al final la verdad lucirá, y sabremos la explicación a una pregunta que en principio cuesta hacerse. ¿Qué motivo lleva a algunos policías, jueces y responsables políticos, a ocultar la verdad sobre un atentado, construyendo una historia medio verosímil pero plagada de chapuzas e inexactitudes?, ¿Cuál es el objeto de la conspiración?. Estoy seguro de una cosa, la verdad, cuando sea conocida, puede ser más espeluznante de lo que esperamos.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La democracia secuestrada




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Vivir bajo el dominio de un gobierno socialista es en sí mismo garantía de pobreza, corrupción, derroche y limitación permanente de las libertades, esto es así, pero lo que hace aún más dramática la situación para la nación en pleno, y aquí me atrevo a incluir incluso a las dóciles masas que sienten, padecen, pero no se rebelan, es la sensación general de fin de régimen. Con el radical y surrealista gobierno Zapatero han eclosionado todos los errores del pasado y los vicios adquiridos por nuestra joven semi-democracia en una sucesión amarga de conflictos que han aventado todo lo peor de nuestro sistema.

La insostenible e insufrible cadena de taifas, con sus duplicidades, diferencias catetas e injustas, y el extremo derroche que acompaña al ejercicio del aldeanismo en su versión más racista y alienante, como justificación para la construcción de mini-estados insolventes y sin futuro viable que no caben en un mundo moderno, es una de nuestras lacras. Aquí como siempre los culpables son los responsables políticos de dos generaciones, que por evitar problemas con supuestas sensibilidades decimonónicas han cedido casi hasta la maquinaria de la fabrica de moneda y timbre. Y no me duelen prendas, y no regateo espacio a la verdad; todos los partidos son cómplices de este sistema insostenible por costoso, injusto, y liberticida, que atenta contra la lógica de la unidad del mercado interior, el derecho común y la igualdad entre todos los ciudadanos. Digo que todos los partidos son responsables, porque cada cual en su medida, por la humana tendencia a la acumulación de poder para el ejercicio de la tan española política del clientelismo, han engordado su presupuesto y competencias en detrimento del estado y ahogando a los Ayuntamientos, únicas entidades básicas donde no ha llegado la auténtica descentralización administrativa por deseo expreso de los barones y reyezuelos provincianos.
Este fin de régimen es testigo asimismo del exceso de regulación y legislación salvajes, con el objetivo de constreñir al máximo la libertad de los ciudadanos soberanos y su capacidad de intervención en el desarrollo y prosperidad de la nación. Nuestro sistema se basa en una constitución que hace de los partidos políticos los únicos canales o vías de gestión de la soberanía nacional, en detrimento de la sociedad civil, a la que permanentemente se anestesia con el fin de mantenerla amodorrada en una permanente siesta, de la que lamentablemente pocos están dispuestos a despertar. Nuestro sistema está dominado por unos sindicatos supuestamente mayoritarios que deciden en gran medida sobre la economía de nuestra nación, una patronal donde solo tienen voz unos pocos caciques de las grandes empresas y que atienden a sus intereses particulares, los propietarios de medios de comunicación de masas que oscilan en su apoyos en función a la publicidad pública, y finalmente una banca que domina a todos, porque todos le deben dinero. Puede suponer en este momento el lector que este desglose de defectos de nuestro sistema puede estar escrito por un radical, pero muy lejos de ello, este humilde liberal pretende solamente hacer un diagnóstico de la realidad en el deseo precisamente de una democracia real y de unos derechos civiles que devuelvan al ciudadano su soberanía perdida en algún punto del camino. Personalmente no tengo ninguna fe en la alternancia de partidos, solo creo en la alternancia de soluciones y personas.Nuestro sistema no solo limita la alternancia de partidos, sino de personas porque no existe democracia interna en estas organizaciones. Esta realidad se justifica como decía Delibes, porque para el que no tiene nada, la política es una tentanción comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.

El gobierno Zapatero, encabezando el fin del régimen ha puesto de manifiesto, como señalábamos, los peores defectos de nuestro sistema, y en su particular debacle, ha acometido una disparatada huída hacia adelante que pone de manifiesto el desgobierno completo y absoluto, la falta de criterio, y la evidente incapacidad y méritos de todos sus componentes.

Decía Groucho Marx, que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y después aplicar los remedios equivocados. En ese sentido podemos decir que Zapatero es un marxista de tomo y lomo, y podemos aseverar que sus consejos de ministros son precisamente, como el camarote de los hermanos Marx. Las últimas semanas son testigo de este espectáculo más propio de un sainete que del ejercicio serio de la política, precisamente en momentos tan graves y acuciantes como los que vivimos. Con un desprecio absoluto por la realidad social, los iluminados del camarote lanzan, día sí y día también, una serie de inconexas, y nada preparadas medidas con el fin de mantenerse en el machito y aguantar un día más, en tanto despistan al más sesudo. En Libia se produce una revolución que hace escasear algo el petróleo, e inmediatamente se lanza una medida contra los ciudadanos de supuesta economía en el consumo de petróleo, basada en la reducción de la velocidad circulatoria para vehículos, y con un considerable gasto en pegatinas de señales de tráfico. Como a las pocas horas los expertos advierten de la poca viabilidad en el ahorro de dicha medida, nada mejor como no dar un paso atrás, sino reafirmarse en el error, provocando un alud de propuestas alucinantes que van desde el cambio de bombillas en carreteras a todas las vías públicas, con lo que se involucra a unos Ayuntamientos, ya de por sí caninos, en un gasto imprevisto que nadie sabe quién o cómo va a financiarse. La política del regate, del aquí te pillo aquí te mato, de la improvisación de la que tiene el descaro de alardear el tal Zapatero, es la causa patética que conlleva efectos más que catastróficos para nuestras ya mermadas arcas. Llevamos viviendo al día, sin planificación de ninguna clase, nada menos que siete años, y aún nos queda uno más, y lo peor es que no nos los podemos permitir.

Añoramos y esperamos con ansia el regreso del juicio ponderado a la realidad política, el patriotismo que no el patrioterismo de estos años, y sobre todo esperamos reformas para los problemas reales de los ciudadanos, que son precisamente los que nunca se resuelven. La gran cuestión, es que no será viable un cambio en nuestros políticos, en tanto la sociedad no asuma sus deberes democráticos y tome partido, porque no olvidemos que nuestros políticos son en todo momento fiel reflejo de la sociedad. Este “Je acuse”, ha de empezar precisamente no por culpar solamente a Zapatero y a los barones, sino a la propia ciudadanía, que ha hecho dejación de sus deberes, que ha permitido mansamente tanto escándalo, y que en cierto modo se ha dejado corromper por un sistema clientelar que no beneficia jamás al crecimiento y el desarrollo de una nación. Todos, en mayor o menor medida, somos culpables por dejación. Se precisan patriotas de verdad, políticos (pocos), con talento y capacidades, una sociedad activa y con valores, y todo esto ha de hallarse en las fuentes de nuestra cultura común, no en la división, la envidia, el latrocinio, el racismo cateto y el partidismo marquista de los programas de papel mojado. El cambio de rumbo es responsabilidad de la nación en su totalidad, hasta que así sea, llegue quien llegue no seremos nada más que una masa de siervos a la espera de las raciones de trigo del emperador y sus expectaculos, Panem et circenses.

martes, 1 de febrero de 2011

Crisis en el mundo árabe, occidente tiene la palabra




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Cuando se hace historia, los grandes cambios y las revoluciones se desarrollan siempre de manera sorpresiva e imprevista, y ninguno de los actores implicados es consciente de la importancia del suceso hasta que la marea es demasiado fuerte como para detenerla.

Acuden a mi mente una sucesión de imágenes relatando hechos similares: La revolución cubana, con la invasión popular de las calles de la Habana, mientras el dictador Batista y su corte celebraban una glamurosa fiesta de año nuevo, totalmente ajenos a la realidad. Otro caso: 9 de noviembre de 1989, Günter Schabowski a la sazón miembro del Politburó del RDA, comete un error informativo ante las preguntas de un periodista y contesta que el muro de Berlín está abierto al paso, en cuestión de horas miles de personas arrasan con el muro de la vergüenza y un régimen entero. Nadie estaba preparado, ni los países occidentales ni Moscú. La historia se escribe de esta manera. El punto de eclosión es siempre incontrolable y las masas actúan más rápido que sus dirigentes.

Hoy las protestas populares de Tunez acaban con el régimen de Abidine Ben Ali, en pocos días. El origen la crisis; la subida de alimentos básicos y la eclosión la produce el 17 de diciembre de 2010 Mohamed Bouaziz, un joven desempleado de 26 años, que se inmoló frente al ayuntamiento del pueblo de Sidi Bouzid. Lo hizo después de que la policía le confiscara su puesto ambulante de frutas y verduras por carecer del permiso necesario. Bouzaiz murió en el hospital el 6 de enero. Las protestas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad comenzaron en esa región, cuya economía se basa en la agricultura y que sufre una alta tasa de paro, y se extendieron a varias ciudades del país norteafricano. El 13 de enero el presidente y toda su familia abandonan el país.

La oleada de protestas se han extendido a todas las dictaduras del norte de África y amenazan con asolar otros países. Los problemas son comunes, regímenes corruptos, enormes tasas de desempleo, pobreza y un hambre de libertad y cambio imparables. Las redes sociales han jugado un papel multiplicador del mensaje sin parangón en esta región del planeta, y han servido indiscutiblemente para coordinar el pistoletazo de salida de estos movimientos populares espontáneos. En estos momentos Egipto está sometido a estado de sitio, con la población conviviendo con los tanques en las calles y un régimen que cierra el acceso a Internet, los transportes y los medios de comunicación tradicionales en la absurda confianza de cercenar la comunicación entre las masas, pero como siempre ya es demasiado tarde. El pueblo está en la calle y el viejo sistema de radio macuto y el boca a boca suplen a la tecnología. Solo quedan dos opciones al dictador egipcio Mubarak, exiliarse o provocar una matanza sangrienta. Sudan, Marruecos e incluso Siria pueden verse arrastrados por el efecto viral de las protestas.

En estos momentos los gobiernos occidentales están perdiendo los papeles como es costumbre, y la ONU vuelve a mostrar que es un organismo preñado de burócratas incapaces en grado sumo. Fuera de los discurso estériles de las grandes potencias en favor de la democracia y la libertad de expresión, subyace un temor al cambio exacerbado por la amenaza del día después. Todas las cancillerías consideran la posibilidad que tras la caída de los regímenes dictatoriales se repita el caso Iraní, y que los movimientos islamistas hagan en aguas revueltas la pesca de su vida.

Este temor occidental lleva a la inacción y la espera, lo cual es un error de cálculo, pues una vez que estás en la tabla de surf, en la cresta de la ola, no hay manera de detener el tiempo. Es el momento de romper relaciones de inmediato con estos gobiernos y ponerse del lado del pueblo ahíto de libertad, hay que sumarse a la cabeza de la manifestación y prestar los medios posibles para lograr una transición pacífica hacia procesos electorales democráticos donde puedan entrar en liza con los islamistas radicales, figuras que defiendan la democracia y alcen la bandera de la libertad, sin complejos ni intereses personales espurios. Jugar con dictadores con el fin de proporcionar cierta estabilidad siempre termina igual, en revoluciones y procesos de cambio pendulares que traen las peores consecuencias. En estos momentos hay una batalla global por ponerse en cabeza de los cambios, y el que menos arriesga termina siempre por perder la apuesta.

Si no queremos un clon de la revolución de los Ayatolás, hay que forzar el cambio de régimen a favor de las necesidades y las demandas populares. La libertad es siempre la respuesta, por mucho que reservemos esta solo para occidente. Condenar a millones de personas a la dictadura, por mantener nuestra estabilidad de manera artificial es una muestra de hipocresía que solo se paga con el odio justificado del mundo árabe hacia occidente, tenemos un deber moral, en defensa de nuestros valores más sagrados, si queremos un mundo próspero y en paz. Es la hora de ejercer liderazgo, con la autoridad moral correspondiente, en tanto no se actué con presteza y determinación, abonamos la llegada de aquellos que están dispuestos a darlo todo por su fé radical, con las dulces promesas de paraísos y el Corán en la mano. La historia nos proporciona sobradas lecciones para elegir el camino adecuado, no proporcionemos al islamismo radical la excusa de que el corrupto occidente satánico no hizo nada.

viernes, 28 de enero de 2011

Alex de la Iglesia, nueva víctima de la ley Sinde




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El reformista

Decía Epicteto de Frigia, entorno al año 100 de nuestra era, que la verdad triunfa por sí misma y que sin embargo la mentira precisa de la complicidad.

En esta sociedad semipública en la que vivimos la libertad se ausenta a marchas forzadas de nuestras fronteras, precisamente gracias a la complicidad. Esta es una sociedad dominada por lo que llaman lo público, cuando en realidad es lo privado, porque no vivimos el gobierno de la cosa pública, es decir; de todos, sino que nos gobiernan unos pocos, que hacen de sus carreras y cargo algo privado, casi en propiedad. Así para mantener el establishment o el cortijo en manos del cacique se precisa de la complicidad del común mediante la inveterada metodología del clientelismo político.

El dominio de todos los resortes económicos e institucionales proporciona el poder para administrar los favores en pequeñas dosis, y hacer así que las mentes borreguiles del pueblo llano, adquieran la idea de aspirar al reparto de lo que es su propiedad por parte de unos pocos administradores de los bienes comunales, de tal manera que sea hecho común y asimilado, para la mente del ciudadano habitar en un país dónde para adquirir una vivienda, en ciertas condiciones ventajosas, participe el estado; donde se regule si una empresa privada, debe o no, permitir fumar a sus clientes; donde uno piense en tener, o no, un hijo dependiendo de la existencia de subvenciones, o ,si ya lo tienes, sea el estado quien dicte la forma en que has de educarlo. Esta es la sociedad en la que vivimos, y somos cómplices de su existencia, cómplices porque admitimos una gran mentira, porque a esta sociedad la llamamos democracia.
Esta es una sociedad donde unos pocos gobiernan los partidos, que constitucionalmente son los únicos instrumentos admitidos para administrar los recursos del común, la sociedad civil queda completamente fuera, tanto para opinar, como para actuar, salvo que se pliegue a través de sus asociaciones, a recibir en sus órganos directivos a servidores del poder político o bien las correspondientes ayudas económicas para sostenerse. Cuando alguna persona individual, en el ejercicio de sus responsabilidades, o siguiendo sus principios, se desvía públicamente de la corriente oficial y disiente del poder, se enfrenta al ostracismo, la muerte civil y el descrédito.

En la gran mentira participamos todos los ciudadanos, los medios de comunicación, las redes sociales, las empresas, las asociaciones civiles y hasta el sereno. Recientemente el cineasta Alex de la Iglesia, a la sazón Presidente de un órgano que tradicionalmente ha sido una prolongación del PSOE, y de la izquierdona recalcitrante; ha tenido el mal gusto de desafectarse del régimen, la verdad oficial y los deseos de su ama, es decir, la Ministra de Cultura, oponiéndose a la normativa de regulación de internet, en lo referente a descargas y derechos de autor. Pudiendo, o no, estar a favor de los postulados del director vasco, lo que tengo muy claro es que apoyo, por sistema, a todo aquel que le plante cara al poder en defensa de unos principios, porque es un ejercicio de libertad y de hidalguía casi en desuso.

Uno de los ramos donde, con más tradición, recala la izquierda cavernícola y caciquil, es el mundillo que llaman de los titiriteros, por su clara promoción y visibilidad e influencia publicitaria, que tan bien ha servido en estas décadas al PSOE. Las innumerables subvenciones para bodrios infumables, documentales guerracivilistas sectarios, y filmes que reflejan lo más cutre y minoritario de nuestra sociedad, han proporcionado una herramienta de adoctrinamiento e ingeniería social impagable, que hubiera hecho las delicias de Goebbels. No se puede admitir, por tanto, que en uno de los órganos propagandísticos del partido exista un verso suelto y menos aún en la presidencia, es un hecho inadmisible, ¡anatema!.

De la Iglesia cometió un pecado capital, en el momento de no decantarse a favor de la ley Sinde, pero se atrevió a ir demasiado lejos, cuando saltándose a la torera las instrucciones de la Ministra, se reunión con los representantes de los cibernautas, para entender sus argumentos y acercar posturas, es decir; para buscar un consenso, pasando se por el arco del triunfo al estado, que es en este sistema, el que dicta, quienes son, y han de estar considerados como actores sociales.

Alabo por tanto el coraje de Alex de la Iglesia, su oposición directa al pancismo y su coherencia personal. Aquí se ha ganado un admirador por el valor mostrado, ya que todos sabemos que la pena por actuar con libertad en este sistema, siempre es la salida por la puerta chica y el ostracismo. Las hazañas individuales merecen siempre un aplauso por escasas, y cuando se producen merecen el favor del respetable. Cada acto de valentía individual es una brecha, por pequeña que sea, en el sistema, un acto de honor, y una llamada a la esperanza, un hueco que se abre para acomodar, en un futuro no lejano, a una libertad exiliada, que espera paciente a que una mayoría de ciudadanos, reclamen su regreso a esta patria anestesiada por el egoísmo de una casta dirigente, y la complicidad de una masa de pedigüeños, carentes de toda honra y dignidad personal.

domingo, 9 de enero de 2011

Política canalla




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Decía el fallecido maestro Delibes que para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad. Hay tal falta de honra y caballerosidad en el mundillo de lo político que ni tan siquiera las navidades permiten una tregua en medio de la batalla.

La semana ha estado plagada de conflictos artificiales y reales. De una parte el culebrón Cascos ha dado juego, y seguirá dando mucho de sí. Los medios de comunicación afines al pensamiento único hacen todo lo posible por dar juego y dividir el voto del centro derecha, y los medios de la acera contraria castigan al ex vicepresidente y se alinean con las tesis oficialistas de Génova.

La derecha española siempre ha sido paradójicamentecainita, cuando sus votantes son todas personas muy respetables, defensores del orden, la libertad y la democracia, pero sin embargo sus dirigentes tienen una tendencia obsesiva a contestar a esta forma de ver la vida con el monolitismo y la ausencia de democracia interna propias de la izquierda más cavernaria. Se dice que cada cual copia lo peor del contrario, y así en Génova parecen cada día más el bunker de Ferraz, que el faro de libertad y transparencia, que por coherencia ideológica, debería guiar al Partido Popular. La realidad es que lo de la política española no se trata de una batalla ideológica por el bien de la nación, sino una pelea de gallos por el control interno y externo del corral. La política en España de ser algo noble se ha convertido en una forma de vida, como decía al inicio Delibes para los que no tienen nada, ni en el bolsillo, ni en la mollera, y añado, en el corazón. Los partidos se han convertido en empresas, en marcas, como reconocía recientemente la flamante candidata por designación digital de Rajoy, esa gran desconocida llamada Isabel Pérez Espinosa, “nadie está por encima del partido”. Lo que cuenta no son las ideas, ni el debate, ni los ciudadanos, ni la ley, porque fuera del partido no hay vida. Escuchando estas declaraciones uno se pregunta si la que habla es Leire Pajín, Carmen Calvo o Maleni, parece que estemos ante los restos del partido comunista tercera asamblea. La política de marcas que sufrimos en este país se resume en que no cuentan las personas o los valores, las propuestas o los programas, porque todo esto solo es humo y sombras. Esta gran mentira no solo se la creen los profesionales de la política, sino que pretenden sin rubor que la creamos a pies juntillas el común de los mortales. Pero algunos no comulgamos con ruedas de molino, y menos de semejante tamaño, más que nada porque no hay almax suficiente para tragar tal especie: En la política cuentan las personas, son imprescindibles los programas y las ideas, y la construcción de una marca no es garantía de buen gobierno, mucho menos cuando de esa marca, que supuestamente representa a unas ideas determinadas, se apropian unos adelantados carentes por completo de principios.

Para los políticos españoles el partido, es fuente de vida, seguro de jubilación, hogar y pesebre. Lo que ocurre es que la palabra partido se difumina mucho respecto a su origen. El partido o facción, los que toman partido o postura, los que se agrupan en torno a una idea, es una comunidad, el libre ayuntamiento de un grupo de ciudadanos entorno a unas ideas, a una forma de ver la vida y con el propósito de llevarla a cabo por el bien común. Pero en la actual filosofía de partido, los ciudadanos militantes no cuentan, como diría Ibiza Melían, todo se resuelve entre los strong mayor, los caciques de turno, el aparato. Nadie sabe exactamente como llega alguien al cargo de apparatchik, pero desde luego sabemos que no se hace mediante mecanismos democráticos, por elección directa de los afiliados y en libre competencia con otros candidatos.

Estando así las cosas leemos en la prensa, esta misma semana, que el otro gran aparato o marca, el del PSOE, quiere expulsar a Antoni Asunción del partido por ser un rebelde que tuvo la osadía de plantarse ante el candidato oficialista en unas primarias que nunca llegaron a ser, por ciertos oscuros manejos con los avales. Ustedes me dirán, si no descubren cierto paralelismo en las formas y usos de ambas formaciones. Para un liberal desde luego esto resulta, no ya intolerable, sino una muestra evidente de la poca calidad que podemos esperar en el gobierno, llegue quien llegue, cuando en origen los partidos no se ventilan y renuevan con sangre e ideas frescas. El juanpalomeo de las cúpulas y los aparatos solo deriva en endogamia, mediocridad consanguínea y una garantía absoluta de divorcio con la sociedad. Treinta años de consanguinidad en los partidos políticos han derivado en personajes de la calidad de Zapatero o Mariano Rajoy, así nos va. Cuando los ciudadanos no tienen libre acceso, en igualdad de oportunidades, por la vía de los partidos políticos, para ofrecer un tiempo de sus vidas a la cosa pública, comienza degenerarse la calidad de la vida democrática y en consecuencia de la gobernanza, de esta manera el deterioro del buen gobierno está más que asegurado.

Puede que a muchos espectadores y oyentes, estos rifirrafes les resulten tan entretenidos como el espectáculo bochornoso que ofrecen los protagonistas de la prensa rosa, de hecho parece que ambos submundos, no solo se tocan, sino que se entremezclan. Pero la política en democracia es una cosa muy seria que no puede estar en manos de unos pocos, máxime cuando la ejercen segundones. Recuerdo con sonrojo el lamentable espectáculo ofrecido por Rajoy al deshacerse de un hombre tan válido para esta nación como Manuel Pizarro. Tras haber aprovechado el tirón personal de la candidatura del aragonés, Mariano, ni corto ni perezoso, se deshizo de él, tras ningunearle un tiempo y le dejó más tirado que a una colilla. Cuando pasan cosas así, es que algo va verdaderamente muy mal. Los mediocres, por principio no pueden admitir en su entorno a nadie que les pueda hacer sombra, aquí no cuenta el bien público, sino la supervivencia en el machito. Solo los palmeros, los pelotilleros y los fans son admitidos en el círculo del poder, cualquiera que represente una amenaza por su valía está destinado al ostracismo, el insulto y la muerte civil.

Por ello no debemos sorprendernos ante las viscerales y obscenas reacciones de los profesionales de la política cuando ven su poltrona amenazada, como ha sido el caso del sainete de insultos y desprecios sufridos por Cascos hasta el momento de su abandono. Cuando se trata de defender poder, sueldo y privilegios, nuestros prohombres se muestran públicamente como canallas, verduleras, quinquis, rufianes, destripaterrones, lindos, y toda la ralea de los más bajos fondos. Porque al final la política en España no es otra cosa que el arte de la pelea más sucia, por los medios más bajos para el logro de fines más particulares, y en esa guerra todo vale. Aviados estamos.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Autonomías, libertad y democracia




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico liberal

Hace ya tiempo que se ha demostrado con creces que el estado de las autonomías es insostenible en términos absolutos. Las voces con mayor peso de nuestra economía y empresa, es decir, la sociedad civil soberana, se han manifestado de forma más que clara al respecto.

Dos estudios recientes continúan exigiendo un cambio de rumbo serio en este sentido; de un parte el informe de la Fundación Everis y de otra el de FAES. Ambos documentos son contundentes en sus análisis y coincidentes tanto en el diagnóstico como en las recomendaciones. En pocas palabras; no podemos permitirnos semejante despilfarro, es un dislate en lo social y un coladero por el que se van los mejores recursos de la Nación, y en este caso, Señor Zapatero, la Nación, con mayúsculas, ni es un concepto discutido ni discutible, por mucho que pretenda aplicarse el relativismo moral. Los hechos son tozudos, como decía Lincoln, y no hay hecho más evidenciable que la existencia y la presencia en la historia del mundo de la Nación española, única e indivisible.
La mayor parte de nuestros políticos soslayan el debate sobre la conveniencia de poner freno al llamado estado de las autonomías, la explicación es muy sencilla, se trata de una cuestión de poder y empleo. Nunca tuvimos tantos políticos en nómina, y este hecho hemos de agradecerlo precisamente a las 17 comunidades y ciudades autónomas que dan pesebre a 17 parlamentos, innumerables consejerías, direcciones generales, puestos de asesores y siga usted contando, todo esto sin hablar de chiringuitos, empresas públicas, fundaciones, mancomunidades, diputaciones y demás sillones. En definitiva, a nadie le interesa poner el cascabel al gato, sacar la tijera y meterle mano al desaguisado, más que nada porque muchos amigos y partidarios deberían buscar un trabajo. Muy al contrario se buscan argumentos y beneficios a fin de justificar lo injustificable en la confianza de que el papel y el pueblo español, lo soportan todo.

Tal vez el argumento más vacuo en sí mismo y demagógico que nos encontramos, es el de la libertad y la democracia. Al parecer según algunos eruditos de la partitocracia profesional, el estado de las autonomías nos proporciona mayores dosis de libertad, y hace que la democracia resulte más representativa. El discurso se queda ahí. Analicemos la cuestión: Al parecer la antigua división, de ayuntamientos, diputaciones y estado central, no permitía que los españoles fuéramos más libres y parece ser también que esto era muy poco democrático. La democracia, en esencia, es la libre elección por parte de la nación de sus representantes para el buen gobierno de la cosa pública, o sea lo que es de todos, ahí se queda la cosa. Otra cuestión es la división administrativa que queramos dar a nuestro estado, lo cual es una cuestión técnica que en nada tiene que ver con la democracia en sí. Tal vez, si lo que deseamos es profundizar en los conceptos de libertad y democracia, no debamos centrar nuestras miras en crear estructuras pesadas donde miles y miles de políticos profesionales, familiares, amiguetes, corifeos, plañideras, abrazafarolas, conmilitones, palmeros y adláteres hallen un hueco donde asentar sus posaderas. Tal vez el hecho de democratizar los partidos, favoreciendo la igualdad de oportunidades, permitiendo las listas abiertas, ayudaría a que los militantes, que en mi humilde opinión son los dueños de los partidos, que no sus órganos directivos, favorecería la perfección de la democracia. Un buen político no ha de tener miedo de ninguna clase a postularse en buena lid frente a otros compañeros para ser candidato entre sus conmilitones, véase el ejemplo de los estados unidos. Por otra parte, el hecho de permitir la reforma de la ley electoral para favorecer la elección directa y personal de candidatos por circunscripciones y no de partidos favorecería muy mucho la libertad de elección al votante y aseguraría la representación en la defensa de los intereses del territorio. Todas estas medidas tan simples, son bastante más eficaces que mantener el monolitismo antidemocrático de la disciplina de partido, y evitaría las tan costosas divisiones territoriales e intereses aldeanos que, no solo manchan el juego político, sino que arruinan nuestra economía.

Hay una premisa tan demostrable como las leyes de Murphy, y es que si pones a un político en un cargo determinado, este tiende de inmediato a rodearse de secretarias, administrativos, personal de confianza y demás peones que hagan por él su trabajo, dado que la asistencia a plenos, convocatorias, inauguraciones, desfiles, copas de navidad, comidas, cenas y demás saraos que acompañan al cargo, no deja mucho tiempo para la administración. Otra premisa constatable nos dice que en el momento que un político decide realizar una acción política determinada, detrás de esta hay que realizar reglamentos, leyes, proveer unos presupuestos ad hoc, contratar funcionarios y crear los organismos oportunos para que la política en cuestión se lleve a cabo. Basándonos en estas dos premisas fundamentales concluiremos en que la administración de lo público en España es algo sin fin, que se reproduce a si misma independientemente de las disponibilidades presupuestarias, y siempre es directamente proporcional al número de políticos en activo. Concluiremos por tanto en que de ninguna de las maneras nos conviene tener 17 autonomías al evidenciarse todo lo que lleva detrás. Desde el punto de vista empresarial, una administración racional y eficaz ha de ser rentable, de bajo coste y no contar jamás con demasiado personal. El problema es que en la política hay muy pocos empresarios y muchos funcionarios, y de esos polvos vienen estos lodazales, el diagnóstico es muy simple.

Precisamos, como decía el economista Manuel Muela, de un plan B; un plan que augure un mejor futuro para España, que nos proporcione una salida viable y exitosa del problema institucional, económico y moral que asola a la nación. El problema es que ya no hay un Prim o un Unamuno, o tan siquiera un Ortega que tengan voz y peso moral frente a nuestra partitocracia cuyos sordos oídos, lejanos a las necesidades reales de la sociedad, y a los intereses de la nación, persisten numantinamente en defender cargos y prebendas, en sostener un debate estéril, y en proponer recetas que soslayan pertinazmente el problema de fondo. La conclusión inevitable en esta tierra de sangre y sol, de caínes, de toros y de asonadas y revoluciones, es que cuando un problema se deja en el cajón, a la espera de que desaparezca por si solo; termina creciendo cuan bola de nieve y generando un peligroso efecto dominó que solamente puede augurar caos, pobreza y desolación por doquier.

Insistimos por tanto, que es hora de tomar decisiones, de pactar, de ser valientes y de poner las miras en el bien común frente al beneficio cortoplacista de partido. Hora es de forjar unos acuerdos de estado que avalen el futuro que merece una nación occidental, democrática y avanzada, con nuestro peso histórico, y auguro que los valientes que den el paso al frente obtendrán los mejores réditos electorales que jamás hayan podido esperar, eso sí, el asunto requiere esfuerzo, tesón, imaginación, nobleza, algo de idealismo, mucho realismo y un cierto amor por la patria. Esto no es tarea de un partido, sino esfuerzo colectivo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Del sacrificio




JOSÉ MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Jose Luís Rodríguez, a la sazón Presidente del gobierno, anda estos días de campaña electoral por su amada Cataluña, ¡que visca el Barça!. No sabemos bien si su presencia al lado de Montilla es un favor o una condena segura al desastre. De todos es bien conocido, que cuando Zapatero apoya a un candidato, este se dirige irremisiblemente al desastre, la lista de ejemplos es larga. Es probable que nos encontremos ante una especie de vampiro que absorbe completamente las energías, el talento y la fortuna de aquellos en los que pone su mirada.

Algo parecido sucede con España, desde la llegada al gobierno de este elogio a la mediocridad y la simpleza más absoluta, tanto paisaje como paisanaje han quedado desolados, nos ha dejado vacíos, exprimidos, cabreados y exhaustos, lo que se dice en pelotilla picada.

Ahora Zapatero vuelve a sacar en su mesianismo, no sabemos ya si cínico o surrealista, el concepto de patriotismo como amenaza al que discrepa. Oponerse a sus medidas de desgobierno, discrepar de sus posiciones, simplemente pensar diferente, es un acto de anti-patriotismo con consecuencias graves en la imagen de España de cara a los mercados. Así piensa este adalid de la democracia. Cosas del pensamiento único.
Toda palabra o gesto de este hombre, termina siempre buscando el enfrentamiento, generando el odio, y propugnando la persecución del disidente. Digno de la mejor escuela estalinista. Si Beria o la pasionaria levantasen la cabeza derramarían lagrimones producto de la emoción ante este su retoño.

Zapatero exige el sacrifico de todos sus súbditos en el altar de sus vanidades socialistas, todo en virtud de un patriotismo mal entendido, como decía Samuel Johnson: -El patriotismo es el último refugio de los canallas-. El patriotismo es una forma de amor, amor a la patria, a sus tierras y a sus gentes, al devenir y al porvenir de la nación. El patriotismo, como todo amor exige sacrificios, es cierto, pero somos de la convicción que para predicar hay que dar ejemplo. No se puede exigir sacrificios al prójimo para el enriquecimiento propio, no se puede hacer sacrificar miles de pequeñas empresas por no pagar las deudas de entidades públicas, no se tiene fuerza moral para exigir sacrificios congelando las pensiones, cuando con otra mano derrochas el dinero de todos en festejos irrelevantes, sindicatos inútiles, memorias históricas y campañas de educación sadomasoquista. Para exigir hay que dar ejemplo. ¿Y qué mejor ejemplo, que sacrificarse uno mismo por la mayoría?. Estamos convencidos, que si en un alarde de patriotismo, Zapatero sacrifica su puesto y su gobierno, convocando elecciones generales, para que el pueblo opine en estos momentos de emergencia nacional, le hará el mejor de los servicios al país. Pero lo cierto es que las cosas nos son así. El patriotismo de Zapatero se basa en el egoísmo y no en el amor. Confío, no ya en que las urnas hablen en su contra cuando corresponda, sino que sea llevado ante los tribunales por su irresponsabilidad y sus mentiras. No merece menos.

Para el que les escribe estas líneas, pensar que nos queda año y medio largo de gobierno con este personaje, le entran ganas de hacer la maleta y tomarse unas largas vacaciones en el extranjero. Pero, como señalaba Joaquin Leguina recientemente, o plantamos cara o perdemos estamos vendidos, es cierto, huir es de cobardes. Nuestra obligación cívica, nuestro deber como ciudadanos, no es resistir solamente, sino oponer la razón frente a este profeta de saldo, buscar el enfrentamiento ideológico permanente, hurtarnos a sus amenazas, actuar como hombres libres y mostrar permanentemente al común que no solo está desnudo el rey, sino que además se está llevando la ropa de todos nosotros.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Necesitamos un gobierno de concentración nacional




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico liberal, El reformista

“Solo podemos permitir hablar de patriotismo a aquel político que esté dispuesto a sacrificar su beneficio por el bien nacional, dando cabida a los que son mejores y no a los que mejor le aplauden”
En 1940 Inglaterra se enfrentaba a una crisis bélica de proporciones catastróficas. Como consecuencia de las brutales e irreales condiciones del tratado de Versalles y de la política pacifista de los gobiernos de entreguerras, Europa se abocó al imperio del totalitarismo y la guerra sin cuartel. Fracasado el gobierno pactista del enjuague de Munich, liderado por Neville Chamberlain, Winston Churchill accede al poder, y su primera decisión es que no puede afrontarse la crisis desde la perspectiva de partido, con unos fines electorales que primen sobre el supremo interés nacional, y que condicionen las medidas extraordinarias que se precisaba tomar. Churchill convocó a una coalición de partidos y personalidades independientes, de tal manera que los mejores representantes del imperio enfocasen sus energías a un solo fin, ausentes de intereses y banderías.

España en estos momentos es el crisol de una crisis dramática, la tormenta perfecta; la conjunción de tres terribles crisis, la económica, la moral o de valores cívicos y una crisis institucional que nos aboca a la ruina nacional y al caos institucional y territorial. Todos los defectos y errores de los últimos 35 años se han coaligado para pasar factura en un solo plazo a la nación española. La conjunción de intereses de políticos profesionales, sindicalistas y aventajados diversos, así como las cesiones constantes de soberanía de unos ciudadanos ausentes de sus obligaciones y derechos, han contribuido a que la presente crisis sea perfecta por las consecuencias que vamos a sufrir.

Nadie está exento de responsabilidad, nadie está libre, la culpa salpica en todas direcciones, pero no nos tiene que preocupar tanto pensar en adjudicar tales culpabilidades, sino en buscar soluciones efectivas. Aquí hay que plantar cara a la realidad cruda, asimilarla y ponerse manos a la obra. No consideramos preciso entrar en los detalles de la crisis, para conocerlos pues solo es preciso leer los miles de artículos escritos en los dos últimos años. Hablemos de salidas viables. Como señalábamos anteriormente la responsabilidad de esta situación hemos de compartirla todos a partes iguales y las soluciones han de ser compartidas del mismo modo.

España precisa de numerosas reformas, con carácter de urgencia, medidas impopulares, dignas de una guerra. Se precisa una reforma constitucional, renovar la ley de partidos y la ley electoral, hacer que la democracia sea efectiva, cosa que no hemos disfrutado desde el año 1976, por mucho que se quiera decir lo contrario. Hemos de reducir el tamaño del estado y convertirlo en una administración al servicio real del ciudadano, adelgazar la nómina pública, retornar competencias al gobierno de la nación, restablecer el equilibrio de los mercados internos, eliminar chiringuitos públicos que no playeros, liquidar el estado de corrupción institucional y civil, devolver al la sociedad el impulso y la soberanía en la dirección de la economía, en la elección directa de sus representantes y en la participación en la grandes decisiones que afectan a la nación. Hay que reformar en profundidad la educación y devolver el derecho de elección a la familia, el estado solo debe garantizar el acceso de todos a educarse pero no al adoctrinamiento ideológico dictado por el mandamás de turno. Se precisa el imperio de la ley para todos, frente al imperio del intervencionismo. Debemos lograr la separación efectiva de poderes, eliminar la intervención de los partidos en casi todos los aspectos que rigen a la sociedad, reducir el déficit público y sanear el gasto, e implicar a la ciudadanía en valores positivos y universales democráticos, concienciarlo en cuanto a que el estado no es proveedor de trabajo ni de regalías, responsabilizar al ciudadano en derechos y deberes, y no solo contemplarlo como mero financiador de la corrupción política y los desatinos de líderes iluminados de formaciones políticas opacas e inaccesibles.

Para afrontar estas reformas radicales solo es posible, como señalábamos anteriormente, tomar medidas de excepción, lideradas por los mejores de entre los ciudadanos y ausentes completamente de la influencia de los espurios intereses partidistas y de facción, y de los intereses localistas. Son medidas que solo pueden pilotarse desde la unidad nacional y lejos de los intereses territoriales y pueblerinos que solo traen desgracia, pobreza, envidia, odio y una división del todo insana.

Precisamos de un gobierno de concentración nacional formado por nuestros mejores expertos y profesionales, un gobierno patriótico en el sentido estricto, un gobierno provisional en cuanto a su permanencia en el poder y lo más importante; un gobierno ajeno a los intereses partidistas, cuyos intereses electorales se sitúan siempre claramente por encima de las medidas drásticas que se precisa adoptar y van en contra de los intereses generales.

Solamente un gobierno que se ausente y distancie de los objetivos de partido puede afrontar con garantías los grandes objetivos de una profunda reforma institucional y económica que devuelva la libertad y la soberanía a la nación, y nos devuelva al rumbo de prosperidad, felicidad y desarrollo que todo pueblo merece.

La nación ha de exigir a sus políticos un gran sacrificio, a cambio de los que ha de asumir cada ciudadano, no es viable que la mayoría cargue con las consecuencias de los errores de unos pocos, esta es tarea de todos, y no es de recibo esperar las reformas de manos de los que son responsables de los problemas creados. Miente cualquier candidato que se postule a las próximas elecciones generales y que pretenda ser adalid de unas posible salida a la crisis, miente también cualquier candidato que pretenda hacernos creer que solo se precisan medidas en la economía, y miente, créanme, cualquier candidato que pretenda hacer dicho camino con su partido en solitario. En las próximas elecciones voten solo por aquel que ofrezca espacio en su gobierno a los mejores sin importar la procedencia o el partido. Solo podemos permitir hablar de patriotismo aquel político que esté dispuesto a sacrificar su beneficio por el bien nacional, dando cabida a los que son mejores y no a los que mejor le aplauden.

Se precisa un amplio movimiento ciudadanos, por encima de ideologías y partidismos, que exija estas reformas, que exija a los políticos, que no son sus verdaderos representantes, que allanen el camino cuanto antes a estas propuestas, porque el tiempo corre en nuestra contra. Es un iluso quien pueda pensar que este sistema se puede mantener más tiempo con solo ver unos leves repuntes en las cifras del empleo, o en balances económicos. O se acometen reformas del sistema en profundidad o simplemente estaremos añadiendo un parche más a la vía de agua de la nave nacional.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Crisis de gobierno, Zapatero prepara un gabinete digno del ocaso de los mediocres




JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El reformista

La vieja guardia felipista toma el poder, desaparecen Igualdad y Vivienda, y De la Vega sale del gobierno mientras Pajín pierde el control en el aparato del partido.
Según desvela el diario gubernamental El País esta mañana, Zapatero prepara de manera inminente una amplia remodelación del consejo de ministros. Aprovechando la salida de Corbacho de la cartera de Trabajo, Rodríguez Zapatero prepara el relevo e incluso la supresión de algunas carteras según se desprende de la información publicada esta mañana por el diario de Prisa.

Según informa el rotativo próximo al PSOE, la ex comunista y ex alcaldesa de Cordoba, Rosa Aguilar, entraría como ministra de Medio Ambiente, Rubalcaba se vería premiado, nada menos que con la Vicepresidencia primera del Gobierno, en sustitución de Teresa Fernández de la Vega. El Cántabro seguiría manteniendo en sus manos el control de la Policía política desde el Ministerio del Interior, con el claro objetivo de seguirla utilizando a favor del partido del gobierno para las ya muy próximas elecciones regionales y municipales.

Zapatero hace un guiño al sindicato del partido poniendo a uno de sus hombres al frente de la cartera de Trabajo. UGT aporta su granito de arena con la figura de Valeriano Gómez, el liquidador de la estafa de la cooperativa de viviendas PSV.

El socialista vasco, Ramón Jauregui, se haría cargo del Ministerio de la Presidencia, y a Trinidad Jiménez , como ya es tradición, se la recompensa por los servicios prestados tras una derrota en Madrid, como Ministro de exteriores en sustitución del desastroso Moratinos.
Sin lugar a dudas entre las sorpresas más llamativas se encuentra el posible acceso de Leire Pajín a la cartera de Sanidad. Llama poderosamente la atención que una persona de gran inexperiencia en la gestión, como es la de Benidorm, acceda a una cartera tan importante, aunque puede entenderse que desde la llegada de Zapatero al poder, el Ministerio de Sanidad, se ha convertido en un resorte exclusivamente político para lanzar cortinas de humo, practicar el sectarismo y lanzar llamativas campañas destinadas a hacer ingeniería social. La entrada de Pajín no puede entenderse de otra manera.

Otra de las sorpresas, es la desaparición de los Ministerios de Igualdad y Vivienda cuyas competencias serán asumidas por Sanidad y Fomento respectivamente. Existía un fuerte clamor político y popular reclamando la desaparición de ambas carteras, por su inoperancia absoluta, estos Ministerios siempre fueron dos comisarías políticas sin que se haya conocido de su existencia más que costosas campañas de imagen.

La lectura política de estos cambios nos desvela que el peso del poder recaerá en miembros de la vieja guardia felipista, como son Rubalcaba y Jáuregui. Este cambio de rumbo da a entender que la negociación con ETA precisa del control de dos pesos pesados, conocedores de este entorno, pero también puede estar marcándose una tendencia en cuanto a la sucesión de Zapatero. El Presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, se hará con el control del aparato del partido tras la caída de Leire Pajín. Iglesias es uno de los hombres promoconados por José Blanco, con lo que es evidente que el de Lugo seguirá imponiendo su control.

jueves, 14 de octubre de 2010

De las prohibiciones




JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista


A la señora Carmen Chacón, a la sazón Ministra de Defensa, no se le ha ocurrido mejor cosa, como consecuencia de la tradicional ración de pitidos y abucheos, que se ha llevado el 12 de octubre su jefe, el Señor Zapatero, que prohibir por decreto a los viandantes los pitidos en el día de la hispanidad. Nos preguntamos con cierto escepticismo, pero sin ánimo de choteo, en qué manera se podrá aplicar la medida. Probablemente la Ministra, bien asesorada por los miembros de su partido en Cataluña que son tan aficionados a las prohibiciones, haya recibido ideas tales como la imposición de multas, la retirada de signos ofensivos como banderas españolas y pancartas, o directamente la aplicación por parte de las fuerzas de seguridad de esparadrapos a los ciudadanos indignados.


El socialismo nunca ha sido amigo de la libertad, y bien es sabido que cuando un bobo se acostumbra a ser jaleado en mítines y alabado en las portadas amigas, sufre tremendas depresiones al verse blanco de cualquier clase de oposición popular. Por supuesto solo la ultraderecha, la caverna y lo más rancio del españolismo, siempre grupúsculos residuales, son los acusantes de semejantes tropelías, porque los asesores del bobo dicen que los españoles son felices, y no podemos dudar de los asesores. Pero mire usted, que aunque sean cuatro gatos, la cosa pica. El socialismo también siempre gustó mucho de la ley del embudo, que unos sindicalistas quemen contenedores, destrocen cerraduras, asalten comercios, insulten a los trabajadores o bloqueen las vías férreas, no les molesta, son compañeros. Tampoco molesta que día sí, día no, unos energúmenos quemen en Cataluña fotografías del Rey o enseñas nacionales, eso no importa, porque esos chicos en el fondo son de izquierdas. Pero que unos cientos de señores cabreados piten al presi, eso no se puede permitir, es un atentado contra las más sagradas instituciones democráticas y una falta de respeto digna de una condena a cárcel o destierro, como mínimo.


Se culpa mucho al síndrome de la Moncloa, en cuanto al distanciamiento de los presidentes respecto a la realidad mundana, pero considero que este síndrome habría de llamarse, “del cargo público” o bien el síndrome del despacho. Porque lo cierto es que jamás ha estado más alejada la casta política de la calle. Es lógico por tanto que no baste con rodear de escoltas al líder, con formar cordones de protección y vallados que mantengan a la masa informe a distancia, tampoco basta con ir a todas partes en coche oficial. Ahora se precisa tomar medidas más drásticas, y del mismo modo que en los mítines de partido solo se permite el acceso de afiliados sonrientes y aplaudientes, en todo acto público, bien sea un desfile o la inauguración de una fuente con chorrito, se formará un espacio donde acoger a una manada de palmeros que jaleen las bondades del líder de turno, que repartan abrazos y besos por doquier, y que adornen su paso con una lluvia de flores. Para esto se ha contratado como asesor a Hu Min Tao, un experto coreano del norte en la organización de manifestaciones cívicas, también los amigos del sindicato de la zeja aportarán miles de parados como extras para que rellenen todo hueco con el fin de evitar a los subversivos.


En el gobierno se piensa que con estas medidas puede lograrse mayor paz social y mejorar no solo el humor de los dirigentes, sino aportar un modelo de comportamiento a los ciudadanos.
Boutades aparte, no es preciso distanciarse mucho para darse cuenta del camino sin retorno que nuestra casta política ha tomado en dirección al linchamiento legal de toda libertad. Como consecuencia el estado de opresión y ahogo que sufre el ciudadano, especialmente los pensantes, se torna asfixiante. La suma de los terribles efectos de la crisis, la brutal carga impositiva, las alzas de precios, la ausencia de esperanzas y las dichosas prohibiciones, comienzan a gestar un estado de ánimo que oscila entre la depresión colectiva de los mansos y el cabreo monumental de los más montaraces. La extensión en el tiempo de este clima forzado en buena parte por la casta política augura reacciones nada pacíficas, y desde luego nos alejan más y más de la justa paz nacional, la búsqueda de la felicidad y el progreso colectivo

lunes, 6 de septiembre de 2010

Nueva tregua trampa de ETA, ¿pactada con Zapatero?




JOSE MANUEL ARECES.- Editor El Reformista

Los españoles nos hemos desayunado con la indigesta tostada del anuncio, por parte de la banda asesina ETA, de una nueva tregua. A algunos de lo seguidores de la actualidad política no nos ha sorprendido este anuncio, hace meses que personas relevantes como Mayor Oreja o Francisco José Alcaráz anunciaban una segunda ronda de negociaciones entre los terroristas y el gobierno español, es por tanto esta la crónica de una nueva tregua trampa anunciada tiempo ha. Durante este verano hemos asistido al acercamiento a cárceles cercanas a las vascongadas de presos etarras, entre ellos algunos de los más sanguinarios de la banda como la famosa “Tigresa”, que en nada merecían semejante gesto de clemencia.

Hoy algunos de los dirigentes del Partido Popular deberían envainársela y pedir disculpas a Jaime Mayor, como es el caso de un tal Oyarzabal, que no solo le negó veracidad a las declaraciones de Oreja sino que además añadía que este señor no se enteraba porque no vivía en el País Vasco, ¡toma Geroma pastillas de goma!. Extrañaba ver cómo mientras se acercaban presos y se realizaban avisos de negociación, los de la directiva de Rajoy miraban para otro lado y hacían declaraciones flojas y sordas, pero siempre remarcadas por la lealtad institucional y el apoyo al gobierno. ¿Sabrían algo de boca de Zapatero?, ¿Quizás el PSOE los tiene tan agarrados con la amenaza de Gürtel que no pueden decir esta boca es mía, más allá del discurso de todos los días?.
Si hay un hecho cierto es que esta tregua le viene a Zapatero al pelo, en el momento de más baja popularidad del a la sazón Presidente del desgobierno de España. Acosado por todas partes, con la economía en la ruina, con unas colas de parados que no tienen precedentes, en definitiva con mucha necesidad en millones de hogares, Zapatero necesitaba un milagro, y esta enésima tregua trampa es suficiente para el Presidente, el resto solo es cosa de Marketing.

El asunto es grave, porque en solamente 6 años nos volvemos a encontrar con una situación idéntica, y con el mismo mandatario al frente. La lógica obligaría a Zapatero a aprender de las lecciones de su propia historia como Presidente del Gobierno, y aprovechar la oportunidad para evitar los errores pasados, pero para eso se precisaría que al personaje le asistiese cierta honradez intelectual, mucho aprecio por la sociedad y desde luego cierto cariño por las victimas. Desde luego ninguna de esta tres virtudes adornan al personaje, con lo que para él simplemente se trata de una oportunidad política, y del mismo modo que por aprobar los presupuestos es capaz de traicionar a sus propios compañeros del País Vasco, no le dolerán prendas en entregar los Ayuntamientos a la banda asesina, si el rédito político de la operación le aporta los beneficios en mejora de imagen y estabilidad para su gobierno que precisa recuperar, nunca mejor dicho a costa de lo que sea.

Sinceramente creemos que pocos españoles quedan que puedan pensar que con los terroristas hay posibilidades de negociación. No es una cuestión de palomas o halcones, sino de coherencia. La pacificación hace más agresivo al agresor. Los etarras son seres fuera de la ley, que para imponer sus objetivos políticos acuden nada más y nada menos que al asesinato y la extorsión. Esas actitudes para cualquier demócrata son de pena de cárcel, sin más contemplaciones. Hemos hecho el esfuerzo de leer el anuncio etarra, y entre su nauseabundo lenguaje, no hemos encontrado ninguna expresión que se refiera a dejar las armas, abandonar la violencia o cesar en sus objetivos y afanes, de hecho del comunicado se desprende una altanería preñada de soberbia y una clara postura de órdago cara a una negociación.

Creemos que es importante recordar a nuestro gobierno algunos principios básicos producto de la experiencia de medio siglo de lucha contra los asesinos etarras, principios que se reflejan en el siguiente decálogo, a saber:

Primero, España no negocia con criminales. Los mete en la cárcel.

Segundo. No se puede confiar en ETA, porque ETA siempre miente.

Tercero. En asuntos internos, un gobierno, una democracia occidental, miembro de la Unión Europea, no precisa de observadores ni intermediarios extranjeros para desarrollar su política antiterrorista. No somos un país bananero que precise observadores, ni estamos en una guerra civil.

Cuarto. ETA siempre quiere dinero y presencia institucional, en el momento que lo consigue, tiene oxigeno suficiente y vuelve a las andadas.

Quinto. La única política que funciona con los asesinos es la persecución implacable y sin tregua hasta la rendición o la extinción final del enemigo, sin paños calientes, pero siempre dentro de la ley.

Sexto. En política antiterrorista, como en la vida, los atajos siempre traen víctimas inocentes. Recuérdese el atentado de la T4.

Séptimo. En la lucha contra ETA solo puede vencer el más fuerte, el que tiene mayor convicción y el que no cede ante cantos de sirena.

Octavo. No se puede negociar con ETA porque sus peticiones son inasumibles.

Noveno. El estado representa a la nación española, especialmente a las víctimas, y está en la obligación no solo de defenderlas, sino de compensarlas. Cualquier forma de negociación con los asesinos de estas víctimas es inmoral.

Décimo, y último. No se puede caer dos veces en la misma piedra, es de cajón. Cuando alguien ya te ha traicionado no puedes darle una segunda oportunidad.

A lo largo del otoño seremos testigos de los avances de la negociación Zapatero-ETA, y podremos ver con cuanto es capaz de conformarse el Presidente y cuanto está dispuesto a entregar, en nombre de España a una cuadrilla de delincuentes. Que nadie se engañe, porque cada paso que veamos está previamente pactado a lo largo de las negociaciones habidas en los últimos dos años. El primer paso pactado es este anuncio, y le seguirán una serie de pasos que irán anunciándose convenientemente en los medios de comunicación, pasos que llegarán exactamente hasta la convocatoria de las elecciones municipales, en las cuales se celebrará el acto final de la opereta. Como decíamos esto ya lo hemos vivido, nada nuevo hay bajo el sol.

Dado que el gobierno está absolutamente entregado, y nos asisten ciertas dudas sobre el papel de la oposición, habremos de ser una vez más los españoles, lo que hagamos uso de nuestra abandonada soberanía, y denunciemos esta inmoralidad, saliendo a las calles y manifestando nuestro absoluto rechazo. En verdad nos espera, por muchos motivos, un otoño caliente.

jueves, 26 de agosto de 2010

La anti reforma laboral, y el negocio de la formación. Una receta liberal




JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Como es tradición en España nuestros políticos se dedican a practicar el arte, que con tanta acidez definía Groucho Marx, de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Si usted quiere solucionar algo nunca busque a un político ¡por favor!.
El indocumentado Celestino Corbacho, a la sazón Ministro del desempleo, ha salido a la palestra en estos días, en defensa de su anti-reforma laboral, proponiendo reducir a 30 días -desde los 100 actuales- el período en el que los desempleados pueden rechazar ofertas de formación o de empleo sin perder su prestación.

Los sindicatos, como es su labor, se han puesto hechos una furia y han encontrado un nuevo argumento para justificar su injustificable Huelga General, anunciada con meses de antelación para el 29 de septiembre.

Como es costumbre, nuestras castas dirigentes plenas de mediocres en grado sumo, andan dando palos de ciego, lanzando cortinas de humo y desviando la atención del centro de los problemas, lo cual es la mejor táctica para hacer lo que mejor saben, es decir, nada.
Llamar Reforma Laboral a esta ley es una broma, dado que si alguien es conservador, y contrario al reformismo son nuestros políticos todos. Ellos son felices con el stablishment que han creado, no les interesan los cambios, porque les asustan, y favorecen todo aquello que no lleve a ninguna parte, al fin y al cabo eso de trabajar con pólvora ajena y contar con el favor de los dioses, da mucho margen para el error.

Evitaremos hacer un análisis global de la anti-reforma, nos vamos a centrar precisamente en la cuestión que ha suscitado tantas polémicas en esta semana, pero entendemos que polémicas estériles, dado que no van a dónde deben. Hablamos de la formación de los desempleados.

La formación se programa como una política destinada, en su origen, a favorecer que los parados puedan saltar de un sector productivo a otro y así mejorar sus oportunidades de búsqueda de empleo, esa es la teoría. Llevamos décadas invirtiendo un potosí en formación a desempleados, tanto se ha invertido, que al olor de este negocio han acudido los principales beneficiarios de estas políticas socio-laborales, como son sindicatos y patronal. Tal es el presupuesto que se mueve en esta área que supone, hoy por hoy, supone más del 50% de financiación para estos entes. De tal manera que tenemos a unos sindicatos, cuya ocupación, en teoría, es defender los derechos de los empleados, y a una patronal, cuya función sería defender los intereses de la industria, convertidos en academias. Y como es evidente dónde se mueven tantos millones de euros, hay negocio, puestos de trabajo, favores y se hace caja. Porque al final, no hablamos de formación profesional, hablamos de sacar tajada, que es el fin último de todas las medidas tomadas en la acción de gobierno. En realidad esta medida de Corbacho olo favorece como es costumbreel fraude, tanto de los prestatarios del servivio, como de los beneficiarios.

Desde nuestra filosofía liberal, proponemos una receta que creemos resulta mucho más eficaz, y responde al sentido común. Con esas aportaciones a la formación que realizan empleados y empresas, y las subvenciones destinadas a este fin, creemos que lo más adecuado consistiría en entregar un cheque directamente al señor parado de turno, para que decida libremente la formación que desea recibir, y acudir a la mejor oferta formativa que le proporcione el mercado. De esta manera favorecemos el principio de libertad individual, rompemos con el paternalismo estatal, estimulamos el empleo y el desarrollo del sector de formación, hacemos que los fondos lleguen directamente a los prestatarios de los servicios, sin intermediarios y apoyamos la libre competencia. Con esta sencilla reforma rompemos definitivamente con los privilegios de casta a la hora de captar fondos públicos, reducimos el tamaño del estado y luchamos contra la corrupción y el fraude. ¿Qué este señor parado no quiere formarse?. Pues se le retira el cheque. Todo limpio y sin complicaciones.

Entre tanto, lo que favorecemos con el sistema actual es la competencia desleal al sector formativo, competencia desleal de la que se benefician sindicatos, patronal, oscuras entidades sin ánimo de lucro, chiringuitos políticos y amigos varios. Curiosamente, es tal el volumen de negocio del mercado de formación, y son tan jugosas las subvenciones, que las entidades beneficiarias subcontratan a profesores y academias para prestar estos servicios, con lo que nos encontramos en el proceso con unos comisionistas que se benefician de sus ventajas para obtener la subvención de turno. Por tanto si aplicamos la receta liberal, estaríamos, o bien ahorrando una importante cantidad de dinero, o destinaríamos más fondos al fin pretendido, a elegir.

¿Les parece sencillo de aplicar?, pues en realidad lo es, y aún más, esta sí supondría una auténtica reforma. ¿Cuál es el obstáculo?: la tremenda red de intereses y poderes a la que se enfrentaría esta sencilla reforma, porque de estos dineros se benefician muchos, y los administran unas pocas organizaciones privilegiadas, llamadas falsamente portavoces sociales. Corrupción en estado puro.

martes, 17 de agosto de 2010

De candidatos y otras serpientes de verano




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor El Reformista

Como todos los veranos los medios de comunicación se pueblan de informaciones tales como; accidentes de tráfico, las vacaciones de la familia real, y políticos de cierto renombre, incendios, y las siempre inevitables serpientes de verano.
La primera serpiente, o más bien culebrón de la temporada ha sido, sin lugar a dudas, la prohibición de la fiesta nacional, por españolista, en el paraíso nazi catalán. El objeto para lanzar esta serpiente era, sin duda, tapar las verdades de los casos Palau y Pretoria de financiación ilegal, así como intentar movilizar a los cuatro independentistas radicales de turno, para dar un poco de ambiente e intentar evitar la brutal abstención, que se prepara de cara a las elecciones en esta región española. En esta convocatoria electoral el Tripartito se juega mucho dinero, porque al final se trata de eso; del poderoso caballero que decía Quevedo. Se trata de los 14 sueldos de la mujer de Montilla, de los sueldos de diputados nacionalistas que viven del fervor patriótico, del coche oficial y las ventajas del poder, en fin, nada nuevo bajo el sol.
Otro culebrón que ha venido a dar cierta vida a las portadas, para cubrir la segunda quincena de agosto, es sin duda la de la pelea por las candidaturas a las regionales madrileñas y asturianas.

En el PSOE de Madrid algunos han sacado la faca de 14 muelles, y han puesto cara de perro, para disputar la candidatura para ocupar el despacho presidencial en la Puerta del Sol. El actual presidente de la Federación socialista madrileña, Tomás Gómez, viendo las maniobras de Ferraz para levantarle la silla, se ha adelantado, pegando el primero, proclamando su candidatura, a lo cual han seguido una serie de declaraciones de dirigentes como Pepiño, o el propio Zapatero descalificando dicho paso adelante, y preparando la encamada del líder madrileño. Desde Ferraz quieren, desean, sueñan, con arrebatar Madrid a Esperanza Aguirre, y para su cumplimiento, las encuestas del aparato dicen que hay que poner por delante a otra persona. Lo cierto es que esas encuestas internas siempre han resultado muy sospechosas según quien las maneje en su propio interés, y viniendo de Pepiño, mal asunto. EL caso es que los del Bunker de la calle Ferraz, han lanzado a la arena a la siempre fiel Trini Jiménez, miembra del sector zapateril donde las haya, y a la sazón, una de las sonrisas ilustres del régimen. La Trini lo cierto es que solo ha lidiado en una plaza de primera en una ocasión, frente a Ruíz Gallardón en las municipales madrileñas, y salió de el envite magullada y apaleada por el respetable. Tal era su interés por la política municipal y por el pueblo de Madrid que a los pocos meses dejó el cargo y se fue a mejores destinos recompensada por su amo. De nuevo es llamada para un enfrentamiento de órdago a la grande, nada menos que para oponerse a Esperanza Aguirre, y presumimos que la Presidenta de la Comunidad de Madrid se la merendará en el primer encuentro. No sabemos si la Trini es lo mejor que tiene Zapatero para presentar, o que simplemente quiere cargarse a Gómez por tener la descortesía de no haber consultado al oráculo de la Moncloa. La democracia interna de los partidos es así; las bases no cuentan, y solo es válida la opinión de asesores, mandados y mandatarios de círculos reducidos muy próximos al poder. El papel de los afiliados solo es admitido y deseado para el pago de cuotas, la asistencia como palmeros a mítines y saraos, o la pegada de carteles, en cualquier caso la mayor parte de dichos militantes son felices en ese papel, con lo que miel sobre hojuelas. El culebrón del socialismo madrileño, a buen seguro, dará para unos cuentos titulares, adormecerá nuestro interés por la realidad de la crisis económica y el paro, teniéndonos entretenidos un buen tiempo.

Esto de las candidaturas a las regionales también ha dado unas cuantas noticias en el norte de España. Hace unos meses que Francisco Álvarez Cascos se postuló para encabezar las listas del Partido Popular en Asturias, con un importante apoyo por parte de las bases del partido, que hastiadas de sufrir como un absoluto incompetente como Ovidio Sánchez fracasaba, impertérrito, una convocatoria tras otra, y así hasta tres, frente a las huestes de la izquierda cavernaria. En Asturias se vive la situación de siempre, unos pocos dirigentes, que tienen en sus manos todos los resortes del poder, cierran filas con el fin de mantener sus ventajas particulares, sueldos y beneficios frente al interés del común de los afiliados. Dirigentes que no han ganado nada per sé, y que disfrutan, al parecer, más de la comodidad de la oposición que de cumplir los destinos de un partido, que no son otros que ganar elecciones y gobernar. Los partidos solo sirven para eso, y cuando se convierten en chiringuitos para albergar a ociosos, segundones, vividores y mediocres que nada habrían conseguido por mérito propio en la vida real, solo les queda un destino: la oposición. En una sociedad civilizada y democrática este tipo de gente terminaría dimitiendo o siendo relegada, pero en el reino de los mediocres no es así, aqu trinfa el más tonto, veáse el caso Zapatero.

Álvarez Cascos vino con su postulación, a excitar los tranquilos ánimos de una casta dirigente que no esperaba tal huracán en su oasis califal, y han reaccionado como solo ellos saben, reuniéndose en comandita y fraguando un escrito para, de un plumazo, negar al de Gijón toda opción. Todo este enjuague se ha disfrazado con ciertos tintes de legalidad interna, ofensas y descalificaciones, y ha sido bien arropado por un melifluo Mariano Rajoy, que sin enseñar la patita, temía encontrarse en el norte con otro dirigente, que al estilo de Esperanza Aguirre, hiciese sombra a su menguante liderazgo. Da la casualidad en este caso que Cascos, que es bragado y astifino, y viene curtido de mil batallas, no solo no ha admitido el castigo, sino que en lugar de agachar el corvejón y salir por la puerta de atrás, bien calladito, ha decidido reunir sus huestes y plantar batalla.

En esta semana las muy oportunas declaraciones a favor de Cascos por parte de Nuñez Feijoo, Fraga Iribarne y Esperanza Aguirre han traído un balón de oxigeno a lo que ya parecía un caso cerrado, y tanto en la sede de Génova, como en la de Manuel Pedregal los nervios han vuelto a aflorar. No solo estos apoyos han echado leña al fuego, sino que los propios seguidores de Cascos, en claro desafío a Gabino de Lorenzo, (principal enemigo de Cascos) han organizado un acto invitando a las bases para reclamar la candidatura del ex-Ministro, en pleno Oviedo, feudo de De Lorenzo. El acto será similar a otros que se han organizado ya en distintos puntos de Asturias, como Avilés, Gijón y Villaviciosa. En estas dos últimas localidades tuvieron lugar después de que los responsables de las principales juntas locales del partido, de la dirección regional y de Nuevas Generaciones hiciesen público el polémico comunicado en el que vetaron la «hipotética candidatura» de Cascos. La reacción a esta iniciativa liderada por el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, fue una asistencia muy superior a la prevista por los organizadores de estos encuentros -que incluían una espicha y eran de pago para los asistentes-, con más de 1.400 entradas vendidas en Gijón y 300 en Villaviciosa. Todo un record de asistencia para lo que es el PP de Asturias y encima a escote.

Este domingo pasado, en un homenaje celebrado en la localidad leonesa de Valencia de Don Juan, Cascos salió de su silencio, y solicitó clara y públicamente a Rajoy su apoyo para su candidatura a las elecciones en el Principado de Asturias, según afirmó refiriéndose a la grave situación que atraviesa España “en Asturias el reto es aún más apremiante”. “Tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor”. En una acción calculada, Cascos despreció a la dirección del partido en Asturias y puso la pelota en el tejado de Rajoy, forzándo al pontevedrés a mojarse por una vez.

La polémica está servida, y como en el caso del PSOE madrileño, lo mejor y más sano, es que los propios afiliados de ambos partidos fuesen directamente, y sin intermediarios interesados en cuestiones particulares, los que decidan cual es su candidato preferido. Estos espectáculos de peleas por el poder ensombrecen completamente la imagen de candidatos elegidos a dedo, y solo democráticamente y en buena lid, presentando sus curricula, programas, e ideas ante la militancia, es la manera en la que, poco a poco, podremos disponer de políticos con cierto talento al frente de nuestras instituciones públicas que nos saquen de este imperio de la mediocridad en el que nos hemos instalado. Nada refuerza más la imagen de un candidato que haber vencido en unas primarias, que no en congresos a la búlgara por aclamación de unos cuantos paniaguados. En democracia la opinión, y la decisión final, solo y siempre han de ser de la mayoría, y nunca de cenáculos, grupitos, cofradías o pandillas influyentes.

lunes, 16 de agosto de 2010

Pepiño nos sube los impuestos




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor El Reformista

El Ministro de Fomento, a la sazón, mandamás del socialismo cavernícola español, un tal Pepiño, anunció este fin de semana que quiere que subir, aún más, la carga impositiva a los españoles sufrientes, a saber, la clase media. El pope de la reserva espiritual europea de la izquierda retro, sigue en su empeño de llevarnos al corazón de Europa. Según dice este lumbreras al mando de Fomento, y de gran parte del aparato socialista, tenemos una demanda por parte de la ciudadanía de unos servicios públicos de calidad, y eso hay que pagarlo. Blanco debe estar bastante triste, porque a su Ministerio de propaganda cementera le han recortado una gran cantidad de obras, y ¿quien mejor para financiar sus ambiciones políticas que los paganos de turno?.

Al parecer, según proclama Blanco, tenemos unos servicios de lujo, pero pagamos muy poco por ellos. El administrativo de Lugo considera que tenemos una de las cargas impositivas más bajas de Europa, y para ser más europeos, hemos de apretarnos más el bolsillo, la previsión es que nos suban un 6% la actual carga impositiva que soportamos. Pepiño no se ha referido, este fin de semana, en sus reclamaciones liberticidas a los ricos, en esta ocasión no, porque sabe que los únicos que aportan la gran tajada a la hacienda pública son las clases medias, esa masa cada día más flaca y oprimida, la que con más contundencia, está sufriendo la carga fiscal para mantener a subsidiados profesionales, alianzas de civilizaciones, estudios de clítoris, embajadas separatistas, la promoción del bilingüismo entre los indígenas de América, las subvenciones para el enriquecimiento de los sindicatos verticales, los dineritos para las fosas de la memoria histórica, las cabalgatas del orgullo gay, el mantenimiento de unos partidos políticos que son una merienda de negros, los 30.000 coches oficiales, y las películas infumables del sindicato de la Bardem, entre otros. Es cierto que España precisa de servicios públicos de lujo, pero para recibirlos no es preciso abonar más dinero al estado, lo que hace falta es que se recorte el gasto público, que se racionalice, y que el dinero se destine a servicios de verdadera utilidad pública. La realidad es que este gobierno socialista es incapaz de ahorra, de racionalizar el gasto y lo más importante de gestionar eficazmente los servicios. Un derrochador, culpable, en gran medida, del estado faraónico que soportamos, no puede liderar la solución al problema del que es responsable. De ninguna manera, porque es lo mismo que poner al frente de la extinción del fuego, a un pirómano.

Los socialistas quieren que paguemos impuestos al mismo porcentaje que en Europa, pero curiosamente no se habla del nivel de los ingresos que tienen las clases medias en otros países europeos, que es mucho más alto, tampoco se habla de la calidad de los servicios que se prestan en otros países, y desde luego, la calidad de los políticos tampoco es equiparable. Si me permiten la boutade; Pepe Blanco quiere darnos el nivel de calidad y servicio de un almacén de chinos, eso sí, a precios de El Corte Inglés.

La masa mileurista, que sigue creciendo a un ritmo imparable soportará, en gran medida, esta subida impositiva. Ya sufrimos sucesivas subidas de combustibles, electricidad, gas, el IVA y otros impuestos indirectos, pero no es suficiente. Con los niveles escandalosos de paro que tenemos, y un crecimiento del 0,2%, un gobierno responsable no puede subir impuestos, porque lo único que hace es ahogar la economía, desalentando a los emprendedores, hurtando dinero de nuestros bolsillos y por tanto reduciendo el consumo, aumentando el paro, y haciendo crecer el gasto en prestaciones sociales: es la pescadilla que se muerde la cola, como vulgarmente llamamos a una espiral imparable. A mayores impuestos, más corrupción, más ineficiencia, mayor tamaño del estado, lo que lleva a más pobreza per cápita, aumento de las desigualdades sociales y menor libertad individual. Ese es el resumen de los logros que obtendremos con las propuestas de Pepiño Blanco y Zapatero.

Tras la fantasía veraniega llega un otoño, caliente en lo político y gélido en la vida real, más allá de palacios y magistraturas. La separación entre lo público y la ciudadanía ha llegado a tal extremo que pronto tendremos que ver carriles especiales para la casta dirigente en las carreteras, semejantes a los que existían en la extinta unión soviética. Pero aquí todo el mundo es corresponsable de lo que vivimos, no nos engañemos, y responsables de lo que nos espera. Son muchos los ciudadanos corrompidos por la dadiva, el favor, el carguito en la empresa pública, el sindicato, el ayuntamiento, la cámara de comercio, la asociación o fundación correspondiente, y demás chiringuitos controlados por la casta. Son muchas las familias que al calor del partido se benefician de un sueldo, por pequeño que sea, y todos estos estómagos agradecidos matarán, si es preciso, por su amo. En España quedan muy pocos hombres libres, y cada día hay más y más siervos. La servidumbre moral, anula el espíritu crítico, aborrega el carácter, y enflaquece los valores cívicos. Son las consecuencias de un sistema clientelar. En un estado intervenido, como es el caso de España, el grado de corrupción de los dirigentes políticos es directamente proporcional a la corrupción moral de los siervos que los sostienen en el poder.

Por tanto, no duden los lectores que los impuestos subirán, y que esos impuestos serán soportados, en su gran mayoría, por las clases medias. No duden tampoco que esos servicios de calidad que a cambio, se supone merecemos, no llegarán nunca, porque el estado insoportable que mantenemos es un animal que todo lo devora, para continuar creciendo sin límite.

martes, 20 de julio de 2010

El estado español en su conjunto es insostenible




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor El Reformista

Está demostrado que a mayor crecimiento de la burbuja burocrática, los niveles de libertad individual descienden en picado y la sociedad civil pierde masa crítica y soberanía.
Muchos Ayuntamientos se encuentran a punto de entrar en quiebra este verano y no podrán pagar, entre otras cosas, las nóminas de sus trabajadores, ni tampoco ofrecer servicios, pero no olvidemos que la responsabilidad es de los políticos que han generado plantillas insostenibles. Gran cantidad de esos Alcaldes que hoy piden ayuda a gritos llevan 20 años en el cargo y han creado la burbuja burocrática. Son responsables.

En 30 años la nómina de empleados públicos no ha parado de crecer como la espuma. Dos son las principales razones de este crecimiento desmedido a mi juicio, de una parte el sistema clientelar por el cual los políticos de todo estrato de gobierno reparten dádivas mediante el empleo público de amigos, familiares y compañeros. La otra razón es el intervencionismo, la política en España se entiende como intervenir prácticamente en todos y cada uno de los aspectos que rodean a la vida de los ciudadanos, cada acción de gobierno implica generar una normativa, la cual a su vez se acompaña de una dotación presupuestaria y personal para aplicarla. El intervencionismo genera una espiral infinita. Otra consecuencia inevitable de dicho intervencionismo es que adocena las libertades individuales, hace que los ciudadanos sean menos autosuficientes y demanden mayor participación y ayuda al estado, lo cual los hace corresponsables del problema.

El Estado ya emplea a casi tantos trabajadores como habitantes tiene la Comunidad de Navarra y supera, con mucho, la población de la ciudad de Málaga. Según los datos publicados por el Ministerio de Economía, el personal al servicio del sector público estatal aumentó en un 1,5%, es decir, en 9.039 empleados.

Partitocracia
Otro dato de interés para comprender el volumen de la burbuja burocrática es el número de políticos y dirigentes de partidos que viven de los impuestos de todos los españoles. Es decir, el imperio de la partitocracia. Estas son las cifras:

1 presidente del gobierno, 17 ministros, Hay diecisiete autonomías, diecisiete presidentes, 54 eurodiputados, 350 diputados en el congreso, 264 senadores, 1.179 diputados autonómicos, 195 consejeros y vicepresidentes autonómicos, En las autonomías hay unos 1.629 directores generales; asesores, consejeros personales y gabinetes presidenciales aparte; 1.151 diputados provinciales, 8.086 alcaldes, 56.000 concejales. No contamos entes públicos, empresas dependientes de la administración, fundaciones y otros organismos públicos autónomos.

A continuación se encuentra toda la masa de empleados que sostienen y alimentan al leviatán: la Administración General del Estado (AGE), que cuenta con 234.821 empleados públicos, un 9% del total. Si al personal de los ministerios se añaden los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas, la Administración de Justicia y otras entidades y organismos públicos, la cifra se eleva hasta los 561.551 trabajadores, un 21,7% del total. Las universidades, por su parte, cuentan con 97.849 efectivos, un 3,8% del total. También hay 9.300 personas trabajando para el Estado en el extranjero.

Las comunidades autónomas controlan más de 1,3 millones de empleados públicos, lo que supone un 50,4% de los 2,5 millones de funcionarios que trabajan para todas las administraciones públicas de España, las administraciones locales, cuentan con un personal de 623.214 trabajadores, es decir, un 24,1% del total

Dada la transferencias de competencias de los últimos años, las comunidades son las que cuentan con un mayor número de funcionarios -1,3 millones-, seguidas de las entidades locales -623.000 empleados- y la Administración General del Estado en cada autonomía -561.000-, a los que hay que sumar otros 97.800 trabajadores de las universidades.

En el conjunto de España hay 2.582.846 personas trabajando para las instituciones estatal, autonómica o local, así como en las universidades y, por sexos, existe casi el mismo número de hombres que de mujeres (1.227.030 y 1.355.816, en cada caso).

A mayor número de funcionarios, aumenta la pobreza en la región
La comunidad más pobre de España es Andalucía que sin embargo cuenta con 489.671 funcionarios, de los cuales 254.094 están al servicio de la comunidad autónoma, mientras que otros 128.444 trabajan en los distintos entes locales, como ayuntamientos o diputaciones provinciales, y otros 88.122 pertenecen a la Administración General del Estado.

Tras Andalucía se encuentra Madrid, con 415.000 funcionarios en general, y es la única región donde el personal de la Administración estatal (164.557 personas) supera al de la propia autonomía (159.000).

Además de Ceuta y Melilla, con 9.296 y 9.300 funcionarios, respectivamente, las comunidades con menos trabajadores al servicio de las distintas autonomías son La Rioja (16.489), Navarra (31.398) y Cantabria (32.769).

Se suponía que con las transferencias de competencias, el personal del estado central pasaba a las Comunidades autónomas, pero lo cierto es que esto no se ha considerado suficiente. Sólo en los últimos diez años, el número de funcionarios ha aumentado en estas administraciones en 600.000, es decir, un 92%. En orden de mayor a menor lideran Andalucía, Madrid, Cataluña, Valencia y Castilla y León.

Las comunidades autónomas que cuentan con menos empleados públicos son las más ricas, lo cual demuestra que superar determinado umbral de funcionarios genera mayor gasto, aumenta la dependencia social, desciende la iniciativa privada e incrementa los impuestos. En definitiva a mayor número de empleados públicos, mayor pobreza.

Las comunidades autónomas son totalmente ineficientes, y en el caso de las comunidades que son gobernadas por partidos separatistas, el gasto se dispara, porque a la financiación necesaria para gestión y administración, se une el gasto en política lingüística, cultural, embajadas, y demás gastos superfluos, lo que hace que no paren de exigir mayor dotación presupuestaria al estado central año tras año, lo cual redunda en mayor inestabilidad política. Cataluña desciende puestos en riqueza años tras año, ya se ha visto superada por Madrid y Valencia, lo cual significa que las políticas de racismo, y separatismo generan pobreza y destruyen la economía. Aumenta la inseguridad jurídica, se rompe el comercio interior nacional, genera odios y divisiones entre los ciudadanos y rompe el principio de igualdad entre los ciudadanos.

“La proliferación de leyes regionales implica, en algunos casos, que las empresas tienen que enfrentarse a 17 marcos regulatorios diferentes en su mercado doméstico, que plantea obstáculos y costes más altos para las compañías privadas”, dice Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Este proceso ha incrementado los temores de una ruptura de un mercado interno de 46 millones de habitantes.

Los hechos diferenciales, enmascaran una voracidad presupuestaria sin igual, dividen a la nación y rompen el principio democrático de igualdad ante la ley.

Las comunidades autónomas generan además grandes ineficiencias y un tremendo caos administrativo, por ejemplo la falta de movilidad profesional a causa de problemas lingüísticos, así es más fácil contratar médicos extranjeros que de otra comunidad autónoma. No se puede acudir con la misma receta a otra comunidad, lo cual perjudica a enfermos crónicos en sus desplazamientos. Existen 17 permisos de caza y pesca, y 17 normativas distintas según el territorio. La lista es larga. En España tenemos el mismo número de coches oficiales que en Estados Unidos (30.000),

El estado de las autonomías es el paraíso de la burocracia, y un vergel para la profesión de la política, pero fuera de estas dos castas laborales, lo cierto es que nos alejamos del concepto de estado moderno, eficaz y barato, y caminamos hacia el pasado y la pobreza. Las consecuencias de la burbuja administrativa que vive España se ven reflejadas en la baja competitividad de nuestras empresas, el cierre de muchas de estas que no pueden soportar la carga fiscal y normativa, y favorecemos el crecimiento de países competidores nuestros en detrimento de nuestra sociedad.

¿Realemente necesitan ustedes más datos para darse cuenta del tamaño de la burbuja?

Se ha cruzado hace muchos años la barrera invisible en la que el estado estaba al servicio de los ciudadanos para pasar a estar al servicio de sí mismo.
Se dice por ahí que las ideologías han muerto, que hoy ese debate resulta esteril. No solamente discrepo de este argumento, sino que afirmo que se precisa un debate ideológico de calado, y que este ha de partir de la propia sociedad. La actual alianza partitocrática y burocrática aliena por puro interés el debate ideológico y lo sustituye por el marketing electoral. El español medio no vota a una ideología sino a una marca. Un simple dato, ségún una encuesta reciente más de la mitad de los andaluces no sabe que Jose Antonio Griñán es el Presidente de su Comunidad Autónoma, sin embargo el PSOE gana mayoritariamente en esta región. ¿cual es la exlicación más plausible?. La Casta anula el debate ideológico en favor del marquismo y el cromatismo político. El debate gira entorno al partidismo de colores, usted puede ser verde, rojo o azul, no se aceptan más apuestas. Nos dicen que a mayor número de partido el país sería ingobernable a causa de la inestabilidad, ¿por qué?. Lo que hace gobernable y estable un parlamento es el diálogo y el debate, pertenecer a un partido que anula las opiniones de sus representantes en favor de la opinión única y la disciplina de partido es anular la libertad individual. El último estado de la nación ha sido un ejemplo manifiesto de un espectáculo de hinchas de dos bandos silbándose o aplaudiendo al lider respectivo, pero de ideas y propuestas poco hemos visto. Ese frentismo se traslada a la sociedad con el fin de anular ideas, independencia y libertad.

Se ha producido en estas últimas décadas una simbiosis perversa entre partitocracia y burocracia. Así la mayor parte de nuestros políticos son funcionarios de carrera, hay pocos o casi ningún empresario, autónomo o profesional liberal. A su vez los partidos hacen ingresar a sus huestes en la administración a través de cargos de confianza y luego, mediante subterfugios, consolidan esos puestos de trabajo como fijos. Por tanto, hemos llegado a un punto en el que la endogamia entre ambas castas ha devenido en una sola y gran familia, que detenta el poder y pugna por sostener el modelo. Consecuencia: entrar en política en España es un ejercicio destinado al fracaso si no se procede de la casta, vease el caso Pizarro. La casta anula la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, desacredita publicamente al independiente, con la connivencia de los medios de comunicación, anula civilmente al que discrepa y le destina al ostracismo público y político.

La solución a estos males se encuentra en el liberalismo, cuyos mayores enemigos, precisamente, son los más poderosos de este país. Políticos intervencionistas que han centrado su vida profesional en vivir a costa del erario público, y funcionarios, ambas castas dominan todos los resortes del poder y serían las primeras bajas de la guadaña liberal. La crisis económica ha puesto de manifiesto que continuar en la senda del intervencionismo político, y conceder mayor autogobierno a las regiones, no va ya en menoscabo de la libertad del individuo, sino que nos aboca al pasado, a la ineficiencia y a la dictablanda de la burocracia, y lo mas peligroso, a la ruína económica.

El crecimiento y la competitividad de una nación solo pueden desarrollarse en un marco de libertad, la prosperidad trae la felicidad a los individuos, y en este momento en España solo gozan de prosperidad y seguridad unos pocos privilegiados, la masa funcionarial y los políticos por encima del resto, a la que llamamos “La Casta”. En democracia no se puede admitir esta situación ininterrumpidamente sin que se camine al desastre. Conforme pase el tiempo estas diferencias sociales en cuanto a derechos se harán más patentes y por tanto será más cierta la posibilidad de una revolución.

Es preciso la formación de un partido liberal unificado que esté en condiciones de concurrir a las urnas, para ello se precisa reunir a las distintas tribus del liberalismo español, es necesario, no ya solamente, por cuestiones de necesidad patentes, sino de puro patriotismo. También se hace preciso limpiar la mal traída imagen de las ideas liberales en España, con pedagogía y discurso. El pueblo en su cojunto desconoce esta filosofía política y solo identifica los tópicos empleados por los enemigos del liberalismo, acusados desde la izquierda de capitalismo salvaje, y desde el conservadurismo como enemigos de la religión y el orden.

El liberalismo reformista en estos momentos es la única salida viable para construir una democracia moderna en España, para dar rescate a la soberanía nacional y regenerar las libertades individuales, para devolver el equilibrio territorial, salvagurdar la seguridad jurídica y para lograr una economía en prosperidad que asegure un futuro prospero en igualdad a todos los ciudadanos.