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martes, 20 de julio de 2010

El estado español en su conjunto es insostenible




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor El Reformista

Está demostrado que a mayor crecimiento de la burbuja burocrática, los niveles de libertad individual descienden en picado y la sociedad civil pierde masa crítica y soberanía.
Muchos Ayuntamientos se encuentran a punto de entrar en quiebra este verano y no podrán pagar, entre otras cosas, las nóminas de sus trabajadores, ni tampoco ofrecer servicios, pero no olvidemos que la responsabilidad es de los políticos que han generado plantillas insostenibles. Gran cantidad de esos Alcaldes que hoy piden ayuda a gritos llevan 20 años en el cargo y han creado la burbuja burocrática. Son responsables.

En 30 años la nómina de empleados públicos no ha parado de crecer como la espuma. Dos son las principales razones de este crecimiento desmedido a mi juicio, de una parte el sistema clientelar por el cual los políticos de todo estrato de gobierno reparten dádivas mediante el empleo público de amigos, familiares y compañeros. La otra razón es el intervencionismo, la política en España se entiende como intervenir prácticamente en todos y cada uno de los aspectos que rodean a la vida de los ciudadanos, cada acción de gobierno implica generar una normativa, la cual a su vez se acompaña de una dotación presupuestaria y personal para aplicarla. El intervencionismo genera una espiral infinita. Otra consecuencia inevitable de dicho intervencionismo es que adocena las libertades individuales, hace que los ciudadanos sean menos autosuficientes y demanden mayor participación y ayuda al estado, lo cual los hace corresponsables del problema.

El Estado ya emplea a casi tantos trabajadores como habitantes tiene la Comunidad de Navarra y supera, con mucho, la población de la ciudad de Málaga. Según los datos publicados por el Ministerio de Economía, el personal al servicio del sector público estatal aumentó en un 1,5%, es decir, en 9.039 empleados.

Partitocracia
Otro dato de interés para comprender el volumen de la burbuja burocrática es el número de políticos y dirigentes de partidos que viven de los impuestos de todos los españoles. Es decir, el imperio de la partitocracia. Estas son las cifras:

1 presidente del gobierno, 17 ministros, Hay diecisiete autonomías, diecisiete presidentes, 54 eurodiputados, 350 diputados en el congreso, 264 senadores, 1.179 diputados autonómicos, 195 consejeros y vicepresidentes autonómicos, En las autonomías hay unos 1.629 directores generales; asesores, consejeros personales y gabinetes presidenciales aparte; 1.151 diputados provinciales, 8.086 alcaldes, 56.000 concejales. No contamos entes públicos, empresas dependientes de la administración, fundaciones y otros organismos públicos autónomos.

A continuación se encuentra toda la masa de empleados que sostienen y alimentan al leviatán: la Administración General del Estado (AGE), que cuenta con 234.821 empleados públicos, un 9% del total. Si al personal de los ministerios se añaden los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas, la Administración de Justicia y otras entidades y organismos públicos, la cifra se eleva hasta los 561.551 trabajadores, un 21,7% del total. Las universidades, por su parte, cuentan con 97.849 efectivos, un 3,8% del total. También hay 9.300 personas trabajando para el Estado en el extranjero.

Las comunidades autónomas controlan más de 1,3 millones de empleados públicos, lo que supone un 50,4% de los 2,5 millones de funcionarios que trabajan para todas las administraciones públicas de España, las administraciones locales, cuentan con un personal de 623.214 trabajadores, es decir, un 24,1% del total

Dada la transferencias de competencias de los últimos años, las comunidades son las que cuentan con un mayor número de funcionarios -1,3 millones-, seguidas de las entidades locales -623.000 empleados- y la Administración General del Estado en cada autonomía -561.000-, a los que hay que sumar otros 97.800 trabajadores de las universidades.

En el conjunto de España hay 2.582.846 personas trabajando para las instituciones estatal, autonómica o local, así como en las universidades y, por sexos, existe casi el mismo número de hombres que de mujeres (1.227.030 y 1.355.816, en cada caso).

A mayor número de funcionarios, aumenta la pobreza en la región
La comunidad más pobre de España es Andalucía que sin embargo cuenta con 489.671 funcionarios, de los cuales 254.094 están al servicio de la comunidad autónoma, mientras que otros 128.444 trabajan en los distintos entes locales, como ayuntamientos o diputaciones provinciales, y otros 88.122 pertenecen a la Administración General del Estado.

Tras Andalucía se encuentra Madrid, con 415.000 funcionarios en general, y es la única región donde el personal de la Administración estatal (164.557 personas) supera al de la propia autonomía (159.000).

Además de Ceuta y Melilla, con 9.296 y 9.300 funcionarios, respectivamente, las comunidades con menos trabajadores al servicio de las distintas autonomías son La Rioja (16.489), Navarra (31.398) y Cantabria (32.769).

Se suponía que con las transferencias de competencias, el personal del estado central pasaba a las Comunidades autónomas, pero lo cierto es que esto no se ha considerado suficiente. Sólo en los últimos diez años, el número de funcionarios ha aumentado en estas administraciones en 600.000, es decir, un 92%. En orden de mayor a menor lideran Andalucía, Madrid, Cataluña, Valencia y Castilla y León.

Las comunidades autónomas que cuentan con menos empleados públicos son las más ricas, lo cual demuestra que superar determinado umbral de funcionarios genera mayor gasto, aumenta la dependencia social, desciende la iniciativa privada e incrementa los impuestos. En definitiva a mayor número de empleados públicos, mayor pobreza.

Las comunidades autónomas son totalmente ineficientes, y en el caso de las comunidades que son gobernadas por partidos separatistas, el gasto se dispara, porque a la financiación necesaria para gestión y administración, se une el gasto en política lingüística, cultural, embajadas, y demás gastos superfluos, lo que hace que no paren de exigir mayor dotación presupuestaria al estado central año tras año, lo cual redunda en mayor inestabilidad política. Cataluña desciende puestos en riqueza años tras año, ya se ha visto superada por Madrid y Valencia, lo cual significa que las políticas de racismo, y separatismo generan pobreza y destruyen la economía. Aumenta la inseguridad jurídica, se rompe el comercio interior nacional, genera odios y divisiones entre los ciudadanos y rompe el principio de igualdad entre los ciudadanos.

“La proliferación de leyes regionales implica, en algunos casos, que las empresas tienen que enfrentarse a 17 marcos regulatorios diferentes en su mercado doméstico, que plantea obstáculos y costes más altos para las compañías privadas”, dice Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Este proceso ha incrementado los temores de una ruptura de un mercado interno de 46 millones de habitantes.

Los hechos diferenciales, enmascaran una voracidad presupuestaria sin igual, dividen a la nación y rompen el principio democrático de igualdad ante la ley.

Las comunidades autónomas generan además grandes ineficiencias y un tremendo caos administrativo, por ejemplo la falta de movilidad profesional a causa de problemas lingüísticos, así es más fácil contratar médicos extranjeros que de otra comunidad autónoma. No se puede acudir con la misma receta a otra comunidad, lo cual perjudica a enfermos crónicos en sus desplazamientos. Existen 17 permisos de caza y pesca, y 17 normativas distintas según el territorio. La lista es larga. En España tenemos el mismo número de coches oficiales que en Estados Unidos (30.000),

El estado de las autonomías es el paraíso de la burocracia, y un vergel para la profesión de la política, pero fuera de estas dos castas laborales, lo cierto es que nos alejamos del concepto de estado moderno, eficaz y barato, y caminamos hacia el pasado y la pobreza. Las consecuencias de la burbuja administrativa que vive España se ven reflejadas en la baja competitividad de nuestras empresas, el cierre de muchas de estas que no pueden soportar la carga fiscal y normativa, y favorecemos el crecimiento de países competidores nuestros en detrimento de nuestra sociedad.

¿Realemente necesitan ustedes más datos para darse cuenta del tamaño de la burbuja?

Se ha cruzado hace muchos años la barrera invisible en la que el estado estaba al servicio de los ciudadanos para pasar a estar al servicio de sí mismo.
Se dice por ahí que las ideologías han muerto, que hoy ese debate resulta esteril. No solamente discrepo de este argumento, sino que afirmo que se precisa un debate ideológico de calado, y que este ha de partir de la propia sociedad. La actual alianza partitocrática y burocrática aliena por puro interés el debate ideológico y lo sustituye por el marketing electoral. El español medio no vota a una ideología sino a una marca. Un simple dato, ségún una encuesta reciente más de la mitad de los andaluces no sabe que Jose Antonio Griñán es el Presidente de su Comunidad Autónoma, sin embargo el PSOE gana mayoritariamente en esta región. ¿cual es la exlicación más plausible?. La Casta anula el debate ideológico en favor del marquismo y el cromatismo político. El debate gira entorno al partidismo de colores, usted puede ser verde, rojo o azul, no se aceptan más apuestas. Nos dicen que a mayor número de partido el país sería ingobernable a causa de la inestabilidad, ¿por qué?. Lo que hace gobernable y estable un parlamento es el diálogo y el debate, pertenecer a un partido que anula las opiniones de sus representantes en favor de la opinión única y la disciplina de partido es anular la libertad individual. El último estado de la nación ha sido un ejemplo manifiesto de un espectáculo de hinchas de dos bandos silbándose o aplaudiendo al lider respectivo, pero de ideas y propuestas poco hemos visto. Ese frentismo se traslada a la sociedad con el fin de anular ideas, independencia y libertad.

Se ha producido en estas últimas décadas una simbiosis perversa entre partitocracia y burocracia. Así la mayor parte de nuestros políticos son funcionarios de carrera, hay pocos o casi ningún empresario, autónomo o profesional liberal. A su vez los partidos hacen ingresar a sus huestes en la administración a través de cargos de confianza y luego, mediante subterfugios, consolidan esos puestos de trabajo como fijos. Por tanto, hemos llegado a un punto en el que la endogamia entre ambas castas ha devenido en una sola y gran familia, que detenta el poder y pugna por sostener el modelo. Consecuencia: entrar en política en España es un ejercicio destinado al fracaso si no se procede de la casta, vease el caso Pizarro. La casta anula la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, desacredita publicamente al independiente, con la connivencia de los medios de comunicación, anula civilmente al que discrepa y le destina al ostracismo público y político.

La solución a estos males se encuentra en el liberalismo, cuyos mayores enemigos, precisamente, son los más poderosos de este país. Políticos intervencionistas que han centrado su vida profesional en vivir a costa del erario público, y funcionarios, ambas castas dominan todos los resortes del poder y serían las primeras bajas de la guadaña liberal. La crisis económica ha puesto de manifiesto que continuar en la senda del intervencionismo político, y conceder mayor autogobierno a las regiones, no va ya en menoscabo de la libertad del individuo, sino que nos aboca al pasado, a la ineficiencia y a la dictablanda de la burocracia, y lo mas peligroso, a la ruína económica.

El crecimiento y la competitividad de una nación solo pueden desarrollarse en un marco de libertad, la prosperidad trae la felicidad a los individuos, y en este momento en España solo gozan de prosperidad y seguridad unos pocos privilegiados, la masa funcionarial y los políticos por encima del resto, a la que llamamos “La Casta”. En democracia no se puede admitir esta situación ininterrumpidamente sin que se camine al desastre. Conforme pase el tiempo estas diferencias sociales en cuanto a derechos se harán más patentes y por tanto será más cierta la posibilidad de una revolución.

Es preciso la formación de un partido liberal unificado que esté en condiciones de concurrir a las urnas, para ello se precisa reunir a las distintas tribus del liberalismo español, es necesario, no ya solamente, por cuestiones de necesidad patentes, sino de puro patriotismo. También se hace preciso limpiar la mal traída imagen de las ideas liberales en España, con pedagogía y discurso. El pueblo en su cojunto desconoce esta filosofía política y solo identifica los tópicos empleados por los enemigos del liberalismo, acusados desde la izquierda de capitalismo salvaje, y desde el conservadurismo como enemigos de la religión y el orden.

El liberalismo reformista en estos momentos es la única salida viable para construir una democracia moderna en España, para dar rescate a la soberanía nacional y regenerar las libertades individuales, para devolver el equilibrio territorial, salvagurdar la seguridad jurídica y para lograr una economía en prosperidad que asegure un futuro prospero en igualdad a todos los ciudadanos.

martes, 9 de marzo de 2010

A vueltas con el IVA



Zapatero se ha sentado en el cómodo sillón de la televisión pública para ser entrevistado por tres amables funcionarios de la casa que temerosos han facilitado al Presidente toda clase de cómodas preguntas. En casa juega a gusto hasta el Real Madrid, y si no que se lo pregunten a Florentino. La verdad es que uno es aficionado a la política y me tragué la entrevista de principio a fin, pero como siempre sucede con este personaje, el que escribe estas líneas comienza por el color blanco para ir pasando al rosado y finalmente al colorado conforme escuchaba una tras otra las soporíferas respuestas, las indignantes mentiras y los alucinantes argumentos del personaje que habita en la Moncloa.

Tal vez uno de los más espeluznantes argumentos que me alteraron los niveles gástricos en dicha entrevista fue sin duda la justificación de la subida del IVA. Zapatero ni corto ni perezoso afirmó ante los telespectadores, que el atraco a mano armada que supondrá dicha subida, permitirá pagar el subsidio a 500.000 desempleados. ¡Toma Nisperos Julián!. Con los pelos como escarpias este autónomo no puede más que temblar ante el descaro de este tipo, máxime pensando que el argumento facilón lo escribió de puño y letra, a buen seguro, el pope de la UGT, Cándido Méndez, ¡otro gran economista!.

Subir el IVA es generar pobreza, contrariamente a lo que expuso días antes, esa señora a la que llaman Vicepresidenta económica (lo de económica, creo que es un adjetivo y no una función, porque al presi su trabajo le sale regalado), una tal Elena Salgado, cuyo mayor logro en Sanidad fue la ley del tabacazo, que casi arruina a miles de hosteleros. Esta señora que asevera, con gran desparpajo, que la subida de dos puntos del IVA no repercutirá en la economía, pues es algo apenas perceptible. Señora económica, permítame que le señale un par de cosas; dos puntos de bellón, en el momento en que más cuesta hacer negocios y cobrar para las empresas, nos supone encarecer precios o reducir márgenes, dos puntos supone atacar a la cesta de la compra, a los gastos fijos familiares y promover la economía sumergida, dos puntos señora económica, suponen dos pasos agigantados hacia el abismo del incremento de la pobreza.

Señor Zapatero, usted no puede justificar por otra parte a donde va dirigida la subida del IVA, y lo que es más importante no puede usted tratar a los parados cono los analfabetos funcionales, que en gran número usted precisa como votantes, de ninguna manera. Como señala Bernardo Rabassa hace un par de días en un excelente artículo; -a la subida del IVA le responderá el descenso del consumo, al menos del legal, aumento del mercado negro, el correspondiente aumento de la presión fiscal que puede llegar al 60% del PIB, no se crearan empresas nuevas-.

Añado, a las evidentes consecuencias que señala Rabassa, si no se crean empresas, tampoco se genera empleo, y si este no crece aumenta la lista de parados con lo que el estado aumenta su gasto en prestaciones, o sea, miel sobre hojuelas. Las subidas de impuestos solo traen paro, pobreza, injusticia social y generan a su vez más aumentos. La subida de impuestos supone menos libertad, incrementar organismos persecutores y un monstruo que no deja de crecer. Las Crisis traen inevitablemente, según la práctica, el crecimiento del estado para aportar soluciones erroneas y costosas, solo que pasada la crisis, el estado no vuelve atrás, no regresa al status quo, los organismos creados se mantienen y generan otros nuevos, así hasta alcanzar los niveles de España, donde no podemos sostener el leviatán de 18 administraciones públicas cargadas de funcionarios ociosos, políticos en busca de soluciones peregrinas y los consiguientes gastos inasumibles.

Hemos de poner un límite, alzar una barrera, y hacer que las imparables aguas de la marea generada por el crecimiento del estado, regresen atrás. Dejemos que el mercado se regule, absorba mano de obra, cierre las empresas que no funcionan, abra otras nuevas, y así podremos salir de la crisis. No precisamos orientaciones económicas alucinantes, ni leyes sostenibles, ni otras paparruchas caras e imposibles, el único papel del estado en estos casos ha de ser encogerse, reducir gasto, eliminar empleo público y reducir impuestos. Cualquier retraso en este aspecto o medidas contrarias, aseguran a nuestros bolsillos un largo paseo hasta poder finalmente otear la luz al final del tunel.

lunes, 11 de enero de 2010

Propuestas para una sociedad civil fuerte



JOSE MANUEL ARECES
Me preguntaba hoy una querida amiga por qué los españoles no tomamos la decisión de plantarnos ante la Moncloa un buen día de estos. Se han realizado muchos intentos por llevar a cabo tal acción y otras tal vez más eficaces, pero pienso que la solución no está en una manifestación o un acto de protesta aislado. Llevo aseverando en estas páginas y en otros foros desde hace años, casi hasta la saciedad, que los españoles tenemos (unos más que otros) lo que nos merecemos. Los problemas de España son endémicos, están muy arraigados y son múltiples. Aunque la gran mayoría de ellos los adjudico a la apatía, al mirar para otro lado y al pasotismo nacional.

Parto siempre de la base que cuanto más poder dejemos en manos de los políticos nuestros problemas crecerán exponencialmente. Somos el país que más soluciones reclama a la política para cualquier cosa, y esas reclamaciones son al final cesiones de soberanía, es un paseo hacia la esclavitud civil. Evidentemente nada se puede hacer por solucionarlo todo de un golpe, pero sí hay cosas que se podrían hacer, pasos que la sociedad civil podría ir dando, siempre y cuando estuviese más cohesionada, y fuese consciente de su poder y especialmente que la soberanía reside en esta. Porque la clave del meollo está en aceptar derechos y deberes, y entre nuestros deberes está el ejercer nuestra soberanía, siempre y cuando deseemos vivir en libertad, por supuesto.

Participé con mucha ilusión y dedicando grandes dosis de tiempo, energía y recursos personales en la organización de las concentraciones y otras actividades en Asturias de lo que se llamó la rebelión cívica, en los años 2004 al 2007, aproximadamente. Todos los que hemos vivido aquellas manifestaciones cívicas en aquella época recordamos bien y con emoción todo lo que supuso aquel frente cívico en contra del gobierno de Zapatero, el efecto es de todos conocido. No puedo olvidar cómo el Partido Popular, que no tuvo nada que ver con los cientos de iniciativas que surgieron en paralelo por toda España, se subió al carro y en ocasiones se puso al frente, como tampoco puedo olvidar que fue Mariano Rajoy y el establishment del partido los que hicieron mucho por desmontar algo que no podían controlar, algo que suponía que muchas personas estaban tomando relevancia en la escena política, algo que para los profesionales no es aceptable. A los dirigentes del PP la calle les da alergia, están más hechos al debate a puerta cerrada y a ser posible en cómodos sillones. Evidentemente no son así los diez millones de votantes que tienen, ni la extraordinaria masa de afiliados del partido, el divorcio entre ambos en cuanto a capacidad es manifiesto. Como me dijo un diputado regional del PP, esto de la política es demasiado complicado para los ciudadanos. Así nos ven, podemos labrar la tierra, formar una empresa, criar hijos y sacar una familia adelante, pero de política no podemos hablar porque no tenemos la alta preparación de estos profesionales.

Creo que aquella fue una oportunidad excelente para continuar presionando al gobierno y mantener fuera de la política una red de asociaciones y grupos civiles con capacidad de movilización, reacción y contestación. Desgraciadamente todo aquel movimiento fue cercenado exclusivamente por los atontados dirigentes del PP, y en claro beneficio del PSOE. Desde entonces las cosas en este país han ido a peor, los partidos políticos anquilosados en su filosofía ocultista y anti participativa están alejándose a marchas forzadas de los rumbos que toma la sociedad. Como también he señalado en ocasiones vivimos la era 2.0, de las redes sociales, de la participación efectiva del ciudadanos no solo en la política, sino en la economía y otras muchas facetas gracias a los progresos que han devenido con la tecnología de la información y la comunicación.

Soy total y absolutamente proclive a que la sociedad comience a poner palos en la rueda de la política que se hace a espaldas de la sociedad desde ya, puede haber bastante gente que opine de la misma manera, pero en tanto en cuanto la gran mayoría de los ciudadanos no participen en una red importante de movimientos cívicos, nada se podrá hacer para convencer a unos personajes que viven en torres de marfil, y que no tienen intención de mover un dedo para cambiar y mejorar el país. En tanto en cuanto no vean su sueldo y prebendas en peligro, porque al final de eso se trata, nada cambiará. Los españoles prefieren antes abstenerse que participar y comprometerse, prefieren la comodidad de sus vidas y evitar riesgos antes que defender su soberanía y derechos básicos, y miran con bastante poco respeto a aquellos que se la juegan por los demás. Esto es una realidad. Los políticos han logrado hacer que la gran mayoría de los ciudadanos haga tres cosas: la primera no interferir en política, y la segunda votar a una marca pase lo que pase, sin criterio crítico ni análisis de propuestas ni nada, y la tercera es convertir a la gran mayoría en seres subvencionados, es decir participantes de la corrupción generalizada y la ruina nacional. ¿Les parecen palabras duras?, aún no he terminado. Con estos mimbres mal lo tenemos para lanzar unos movimientos cívicos lo suficientemente fuertes, pues la base de estos movimientos es la participación masiva. Creo que la sociedad está bastante enferma, y no es consciente, estamos creando mucho egoísmo y falta de compromiso, y las generaciones nuevas vienen peor aún. Lo más exagerado que oigo de aquellos que se dicen hartos, es algo así, como: hay que crear otro partido político para que nos defienda. Mire usted señor mío, a usted no le tiene que defender nadie, ¿no se da cuenta que de crearse otro partido volveríamos a caer en los mismos problemas?. Cada cual debe sostener su bandera y defender su posición, hombro con hombro con el vecino de al lado, insisto tenemos unos deberes cívicos más allá de los deberes particulares, y por falta de atención otros se han arrogado con esos poderes.

Precisamos de un estado ligero y pequeño, que únicamente administre las cuestiones más importantes y que no intervenga en asuntos que corresponde regular a la sociedad per se. Deben eliminarse todas las subvenciones, es la propia sociedad la que debe poner su dinero para determinadas acciones sin el intermedio del estado, no preciso que un partido X decida por mí a que ONG se debe apoyar, por poner un ejemplo, eso es tarea de cada particular. Sobran 30.000 vehículos oficiales, sobran muchos gastos superfluos como cadenas de televisiones públicas, diputaciones provinciales, comunidades autónomas por anti españolas, y tantas cosas más que son superfluas y las pagamos todos. Sobran miles de políticos y entidades públicas que lo único que hacen es crear problemas donde no lo hay. Se precisa de un rearme moral y una conciencia cívica general para participar en la cosa pública de manera masiva, sin intermediarios, se necesita gente dispuesta a defender su país, hace falta que nosotros la nación nos activemos. Cuando nos llega un anormal de categoría supina como Zapatero a parafrasear a John F. Kennedy, y decirnos aquello de: No piense lo que su país puede hacer por usted, sino lo que puede hacer por su país, me entran unas muy sinceras ganas de estrangular. Los políticos como Zapatero se permiten lujos que en otro país le supondrían condena de destierro. Preocúpese usted de gestionar la cosa pública como está mandado y deje de pedir más al personal, que está muy achuchado; contestaría yo al ínclito okupa de la Moncloa.

Hay que cambiar las estructuras de los partidos y democratizarlas, es preciso cambiar la ley electoral. Hay muchas cosas que arreglar en este país pero todavía no se ha presentado el político que formule estas propuestas y las lleve a cabo. Y tal y como está el grado de pasividad ciudadana, no los veo a corto plazo. Estos cambios suponen que mucha gente debe reubicarse y trabajar fuera de la administración pública, significa un cambio de modelo radical que nos acerque más a un país menos burocratizado, en el que la iniciativa privada sea muy poderosa, y sinceramente el español medio tiene ciertas tendencias culturales que no casan muy bien con la libertad. Los españoles prefieren que les gobiernen a gobernar, prefieren ser intervenidos a intervenir, prefieren las prohibiciones a la libertad; con este clima no hacemos masa crítica para el cambio. Desgraciadamente este pueblo no está ni educado ni preparado para gobernarse, somos esclavos civiles. Y lo peor es que si la gente es consciente de ello, esto significa que la comodidad gobierna sus vidas y no hay intención de cambio, aquello de; que lo hagan otros, es una mentalidad muy española.

A la vista de lo expuesto, creo que antes que revolucionar nada se precisan organizaciones cívicas que vayan tomando fuerza y sepan atraer a su lado más y más personas. Es importante que estas organizaciones se gobiernen con la responsabilidad y la certeza del cambio que se pretende, por ello se debe estimular la participación activa de todos sus componentes, evitar las cúpulas, imponer mandatos cortos y sin repetición posible, siempre renovados para evitar tentaciones personalistas. Estos grupos han de gestionarse sin ayudas públicas de ninguna clase, porque de lo contrario estarán cayendo en el clientelismo. Estos grupos tampoco pueden admitir entre sus miembros a políticos profesionales, porque sería lo mismo que auto inocularse el virus que se pretende exterminar. Estas organizaciones deben estimular los procesos democráticos internos y externos, y buscar formulas originales de presión sobre la administración y partidos. Las nuevas tecnologías son clave en la organización de estos procesos de cambio, pues los españoles están participando cada día más a través de internet. Es importante también que estos grupos se relacionen en redes, que estén interconectados. Es decir desde los movimientos cívicos se debe educar a la sociedad, y desde esta a los políticos en el cambio, predicando con el ejemplo y actuando en coherencia.

Probablemente en el transcurso de unos años estos grupos pudieran hacer cambiar las cosas en alguna medida. Yo no veo otro camino. Como digo en tantas ocasiones: seamos mejores para vivir mejor.

jueves, 7 de enero de 2010

De cara a un nuevo año



JOSE MANUEL ARECES.-
Este año me había propuesto no escribir en demasía sobre política más me temo que será una tarea titánica a la vista de la cruda actualidad. Los dioses no favorecen aún el cambio de valores en nuestra sociedad, y en tanto en cuanto eso no suceda, los políticos no cambiaran sus maneras, pues no olvidemos que son un fiel reflejo de la sociedad. Otro de los cambios que me he propuesto es un cambio de actitud en cuanto a la expresión de mis ideas, pero no se engañen, seguiré sin poner paños calientes, pero sí creo que es importante contribuir de alguna manera al cambio, y por ello comenzaré a dedicar más líneas a generar propuestas en detrimento de la crítica pura.

La Madre Teresa de Calcuta decía que nunca iría a una manifestación en contra de la guerra, pero que sí acudiría gustosa a una manifestación en pro de la paz. Esa actitud me parece muy interesante y positiva, y probablemente sume más esfuerzos para generar cambios. Lo que es malo ya lo conocemos, pero es más necesario centrarnos en discutir aquello que hay que cambiar, y en esta actitud si espero debate.

Debemos ausentarnos de los debates que nos proponen los políticos, a los que siempre nos vemos abocados a entrar, y dirigir más esfuerzos a la realización de propuestas positivas que aporten soluciones a los problemas reales. España tiene muchas carencias, y es menester que sea la propia sociedad quien como siempre busque respuestas. Menos estado y más poder en manos del ciudadano, menos impuestos y más dinero en nuestro bolsillo. Menos propuestas alucinantes para problemas inexistentes y más gestión de la cosa pública básica, monda y lironda. Eso es lo que precisamos los españoles y lo único que debemos de contratar con nuestro voto. Táchenme de anarco-liberal si quieren, pero el paso del tiempo asienta más firmemente la idea que les traslado. Regeneración de la vida pública, libertad, menos gasto y más España.

Os deseo un año 10 en el que todos seamos capaces de aportar un granito de arena para cambiar las cosas en alguna medida, aunque sea pequeña, pero todo cambio y avance en pos de la libertad es siempre positivo.

sábado, 11 de octubre de 2008

¡Vaya Coñazo!


JOSE MANUEL ARECES
Parece que al señor Rajoy le apetecería sobremanera pasar el día de la hispanidad en su casita viendo futbol y fumandose un puro. Según le ha comentado a ese otro maestro del sillón que es Arenas, lo de acudir mañana al desfile de las Fuerzas Armadas, le parece "un coñazo", vamos que le importa una higa y le deprime enormemente. Está visto que Rajoy se va pareciéndo cada día más a su ilustre opositor, el infame Zapatero, en eso de querer vivir del cargo sin pegar palo al agua.

El señor Rajoy debería comprender que muchos españoles no cobran sus 7000 eurazos al mes e intentan acudir con una sonrisa a cumplir con sus obligaciones aunque caigan chuzos de punta, y que otros muchos, emplean dicha mueca para sonreir a la desgracia de encontrarse en paro.

En tiempos de crisis se precisan líderes que nos inspiren con su ejemplo, y mucho me temo, a la vista de los tozudos hechos, que ninguno de los dos líderes de los grandes partidos se ven honrados con los valores que adornan a un gran lider. Confío en que marianico el blando no nos regale en estas fechas con otro video instando a los españoles a exhibir la bandera patria cuando, al fin y al cabo, a moderados como el todo esto no les parece más que un coñazo.
Permítame señorito Rajoy que sea yo el que le diga, que el único que convierte la vida política del país, y a la oposición en un coñazo es usted, y las ursulinas incompetentes que le acompañan.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Ser Liberal


Anteponer individuo a grupo

Defender lo bien gestionado frente a lo mal gestionado, esto es, lo privado ante lo público.

Reconocer que la riqueza se crea, no se reparte.

Que hay que ganarse la vida, no vivir a costa de la de otros.

Y que quien crea riqueza no es un apestado al que hay que desvalijar, sino el motor de nuestro mundo.

Que el libre mercado, con garantías y seguridad jurídica, es la única forma de relación entre individuos que no desemboca en esclavitud.

Que la mejor forma de distribuir la riqueza es dejar actuar al mercado libre.

Que los ciudadanos son capaces de tomar sus decisiones, y afrontar ellos mismos las consecuencias tanto cuando aciertan como cuando se equivocan.

Es negar que la sociedad sea la culpable de los desmanes que cometen sus individuos.

Es asumir que el dinero donde mejor está es en el bolsillo del que lo ha ganado que es su DUEÑO. Y que nadie mejor que él sabe como y en que gastarlo. Si lo hace bien, mejor para él, y si no, es SU problema.

Es no poner un impuesto a la hormiga para mantener a la cigarra.

Es NO preferir libros usados gratis en los colegios, a asumir el gasto como padre.

Es NO preferir un mal dentista gratis para los niños, a pagarlo de mi bolsillo como padre.

Es NO preferir ir a un médico gratuito cuyo criterio para prescribir un fármaco o una prueba diagnóstica sea el de los políticos que le pagan.

Es saber que médico, colegio, libros y dentista públicos NO son gratuitos, sino muy muy caros. No que los paga otro por mí, sino que los pago yo OBLIGADO.

Es tener claro que no hay nada gratis.

Es preferir la voluntariedad a la obligación.

Es libertad de elección frente a imposición.

Es responsabilidad frente a subsidiariedad.

Es esfuerzo-recompensa, no esfuerzo-castigo.

Es valor-premio, no necesidad-premio.

Es tener principios frente a ser relativista.

Es querer un estado limitado que deje vivir a los ciudadanos.

Es no discriminar a la gente en función de la pertenencia a un grupo.

Es pensar que una mujer es igual, en derechos y obligaciones, a un hombre.

Es estar en contra de la discriminación positiva.

Es que el mérito para obtener un trabajo sea tu esfuerzo y tu formación, y no la renta de tu familia o tu posición social.

Es premiar la capacidad frente a la necesidad o la indolencia