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miércoles, 2 de junio de 2010

Despierta España




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA. Editor El Reformista.-

Dicen que en momentos de crisis sale lo mejor que tenemos dentro, la historia nos muestra como en tiempos oscuros surge una persona que toma el timón y devuelve, bajo tormentas y marejadas, la nave de una nación a las aguas mansas.
Es evidente que España no ha tocado fondo aún, porque no consideramos que Zapatero, ni Rajoy, ni cualquiera de los mediocres que depositan sus reales en los escaños patrios, respondan a la imagen de esos líderes por destino que surgen en momentos trágicos, y lo sacrifican todo por el bien común. Zapatero ya ha demostrado que por el contrario es de los que nos sacrifican a todos por el bien particular. Mariano, por su parte, continúa cómodo en la oposición sin mojarse lo pies, y de todos es sabido, que si no te mojas no cruzas el Rubicón. No veo en ninguno de nuestros políticos a Churchill, un Foch, a Espartero, a Rodrigo Díaz de Vivar, a Garibaldi, Viriato, al Empecinado, a un John Adams. Bien sabemos que el oficio de líder está mal visto, especialmente en este país, pues todos terminan vilipendiados, olvidados por un tiempo, arruinados y malditos. Tras su gesta, a estos, el pueblo desagradecido, la saña y la envidia, siempre terminan devorando su corazón valiente.

España vive a la par la mayor crisis institucional, moral y económica desde la guerra civil; es la tormenta perfecta. Pero aún no han sonado las trompetas que anuncian la caída de los agrietados muros de la patria. Aún no hemos debido tocar fondo, al parecer se precisa que se inmolen más cientos de miles de empleados en las negras listas del paro, se necesitan más quiebras de empresas y familias, más referendo separatistas, nubes de fuego, huracanes y nonatos abandonados inertes en un contenedor de plástico, para que llegue el tiempo de renacer. Los dioses siempre reclaman sacrificios, gustan de jugar con los mortales para entretener su aburrida existencia, allá en el Olimpo.

Ayer, viendo el debate en el congreso, sobre la aprobación del decreto anti déficit, lo vi todo claro, cristalino, en tehcnicolor. Absolutamente todos los parlamentos resultaban de lo más previsibles, los rostros, los aplausos, los abucheos y hasta el ujier que hace las funciones de aguador dibujaban un paisaje aburrido, caduco, un eterno dejá vu que viene durando 30 largos años. Se veía a los representantes del pueblo como los extras de una película en rodaje, ahítos de ensayar la misma escena por centésima vez, con movimientos cansados y carentes de todo impulso vital, sin originalidad, mirando el reloj y esperando deseosos la hora del recreo.

Probablemente otro signo que muestra que los tiempos aún no han llegado a su momento más oscuro, es la propia postura del pueblo llano. Nadie dice esta boca es mía, no se alzan puños reclamando justicia, no se oyen voces entre el gentío en plazas y parques en demanda de pan y justicia, no vemos a las masas enfurecidas pedir libertad y honradez. La nación deriva por las calles y sus vidas son llevadas por la inercia, reposa sus cabezas en las piernas de próceres que calman sus cuitas a golpe de subsidio, peonada y pensión. Da en ocasiones la sensación, que sobre esta piel de toro ha caído de los cielos, cuan meteorito, una gigantesca dosis de valium que tiene al común convertido en zombies, anestesiados e inanes.

Probablemente este paisaje Orweliano sea una muestra clara de fin de los tiempos. Algunos no nos resignamos, preferimos vender caras nuestras vidas, entregar haciendas y esfuerzo, nos preguntamos a menudo, ¿cómo puede ser que la masa no vea al rey desnudo?, ¿estaré soñando?, ¿seré yo el raro?.

Como decimos, la resignación equivale a ceder ante el juego de los dioses, y los hombres estamos en el mundo para luchar, para levantarnos cuando caemos, para salir adelante. No podemos vivir en espera del maná, levantar la mano mendigando una ayudita al estado. Hemos de recuperar nuestro orgullo, verter nuestra mala sangre en el altar de la libertad, revelarnos contra la molicie y aspirar al parnaso de los héroes, renegar del establishment y echarnos al monte. Hurtarnos de la comodidad es el primer paso, sí comodidad, porque un ser humano puede acostumbrarse a vivir entre desperdicios, en la miseria, inmerso en la depresión y no moverse.

España precisa de horizontes, tareas colectivas, ilusión, metas inalcanzables, poesía, sacrificios pero por causas nobles. Las gentes que pululan por las calles precisan sueños de los bonitos, hurtarse de esta aburrida forma de democracia demodé, aspiraciones, enemigos externos y una ruta clara. El pueblo necesita que le sacudan, despertar, abrir los ojos y creer ciegamente. Contra la depresión, acción. El pueblo necesita héroes, y horizontes lejanos.

Probablemente esto sea tarea para un puñado de ciudadanos inmunes a los tranquilizantes que nos administra el sistema. Siempre es así, que un reducido grupo de vecinos despiertos alertan a los demás del fuego.

Pero como señalábamos antes, es probable que el momento aún no haya llegado, vemos a nuestro alrededor a muchos que dicen aquello, de “hay que hacer algo”, pero por su parte no mueven ni un dedo. Tal vez esto pueda sonar un tanto autoritario, pero es producto de muchos años de observación: la gente siempre necesita a alguien que les mueva, es triste, pero es la realidad, podemos observarlo en todas las instancias y ámbitos sociales. Hay capitanes y pasajeros, estos últimos son mayoría. Entretanto la nave nacional surca los mares del destino guiada por manos inexpertas, con un rumbo que nos mantiene dando vueltas y más vueltas sin un puerto de destino. Los gobernantes y aspirantes a tal españoles, envían más y más ciudadanos al laberinto, siendo sacrificados estos por el minotauro de una crisis múltiple, y no tenemos aún a la vista un Teseo que sepa dar un final a la tragedia.

Se precisan ciudadanos que madruguen, ciudadanos insomnes y preocupados que digan aquello de; Despierta España de este letargo maldito, despierta porque nos espera un futuro limpio, un hermoso puerto, pero el camino no estará exento de obstáculos. Despierta España.

martes, 27 de abril de 2010

Comisarios políticos para las empresas



La ministra de Igual dá, la insufrible Bibi, en el marco de la estrategia social-nazionalista de producir un cambio de régimen, ha lanzado a los medios otra de sus cargas de vacuidad, propone una nueva figura con la que adornar los organigramas empresariales, se trata del agente de igualdad. Todos sabemos que Cuba no es el paraíso comunista, sino el paraíso de los progres, y cada vez que uno de ellos, con cierto poder, regresa de sus vacaciones, regresa como digo, iluminado con nuevas propuestas para mejorar nuestra sociedad y convertirnos en un cortijo para la progresía.

Bibi, a la sazón menistra de me da lo mismo, pretende crear una nueva figura laboral a cargo de la nómina de las empresas, una figura vacua en cuanto a su capacidad de producción, pero imprescindible para crear un clima de persecución, intolerancia y miedo entre la plantilla empresarial. Los agentes de igualdad serán algo parecido a comisarios políticos del régimen instalados en las empresas, y dada su autoridad moral, y suponemos que también legal, dedicarán sus esfuerzos a vigilar detenidamente todo aquello que sea políticamente incorrecto en la esfera privada de empleados y patrones. ¿Qué en el consejo de administración no se cumple la paridad?; multa y denuncia al canto. ¿Qué García le dice a Guadalupe que está como un tren y bebe los vientos por ella?; denuncia de acoso ipso facto, ¿que el mandamás le dice a López que en la empresa no se hace política?; denuncia contra la libertad de expresión.

Como podrán imaginar gracias a estos nuevos comisarios políticos la verdadera igualdad, la armonía y el buen rollo serán el espíritu de las relaciones laborales. Ya me imagino al agente de igualdad que será de la UGT o de CCOO, o tal vez dela agrupación socialista o nacionalista local, a buen seguro en connivencia con sus conmilitones escaqueándose de las labores diarias, y apretando las tuercas al personal, especialmente a los jefes, será una bonita asociación en pro del sufrido pueblo esclavo de sus deberes y del capitalismo internacional.

Dentro de poco seguro que triunfan nuevas innovaciones propias de una sociedad moderna como las porteras comisarias políticas, que tanto éxito tuvieron en el Madrid de la extinta segunda república, el monaguillo comisario político, el Sereno comisario político, y así hasta cubrir todos los círculos en donde nos movemos y hacemos nuestra vida habitualmente. Como siempre la cosa es ejercer el control sobre los corazones y las mentes, acoquinar al que se sale del pensamiento único y doblegar al rebelde. Al amigo plata, al indeciso palo, y al enemigo plomo.

Sin comerlo ni beberlo, pero con su pasiva aquiescencia,esta sociedad anestesiada, se ve cada día más apartada de los principios morales que la sostenían y sufre una transformación de la que no es consciente. Gota a gota, pasito a pasito, nos están cambiando la silla y nadie dice esta boca es mía. La verdad es que si contemplamos el conjunto da verdadero pavor, pero estamos tan inmersos en nuestros problemas, en aquello que nos venden como noticias relevantes en los medios de comunicación masivos, y somos tan obtusamente pasivos, que no apreciamos la magnitud de la revolución que se produce en nuestras vidas. Nos la están metiendo doblada y aquí no se mueve ni el tato. Llevo años diciendo que el social-nazionalismo tiene un plan y un modelo de sociedad, y por contra el Partido Popular solo tiene un programa de gobierno. Estamos ante una batalla moral e ideológica y aquellos que supuestamente nos representan, en el mejor de los casos calla y en el peor otorga. Corresponde pues, dada la inexistencia de una oposición efectiva frente a los que pretenden destruir nuestro estilo de vida, minar nuestras convicciones, perseguir la discrepancia y socavar nuestra religión, alzar la bandera desde la sociedad civil, agruparnos, hacernos fuertes y echarnos a las calles y plazas, a los escaños y concejalías, y batir cada iniciativa de estos dementes con la artillería de la razón y los hechos, con la resistencia cívica y la rebelión activa. No podemos quedarnos parados, pues hace ya unos años que el tiempo de las advertencias paso, son momentos de urgencia, porque cada día que pasa nuestra libertad y soberanía como ciudadanos camina directa hacia la nada más absoluta. El cambio se ha instalado en nuestra vidas y solo podemos frenarlo luchando de manera activa. Cuando nuestros derechos y libertades están en juego, y contrariamente a lo que se nos dice, no es cosa de los partidos, sino de los ciudadanos, ejercer sus deberes en defensa de la soberanía nacional, que es hoy entre otras cosas lo que está en juego, es nada más y nada menos que vuestra libertad, españoles.

lunes, 11 de enero de 2010

Propuestas para una sociedad civil fuerte



JOSE MANUEL ARECES
Me preguntaba hoy una querida amiga por qué los españoles no tomamos la decisión de plantarnos ante la Moncloa un buen día de estos. Se han realizado muchos intentos por llevar a cabo tal acción y otras tal vez más eficaces, pero pienso que la solución no está en una manifestación o un acto de protesta aislado. Llevo aseverando en estas páginas y en otros foros desde hace años, casi hasta la saciedad, que los españoles tenemos (unos más que otros) lo que nos merecemos. Los problemas de España son endémicos, están muy arraigados y son múltiples. Aunque la gran mayoría de ellos los adjudico a la apatía, al mirar para otro lado y al pasotismo nacional.

Parto siempre de la base que cuanto más poder dejemos en manos de los políticos nuestros problemas crecerán exponencialmente. Somos el país que más soluciones reclama a la política para cualquier cosa, y esas reclamaciones son al final cesiones de soberanía, es un paseo hacia la esclavitud civil. Evidentemente nada se puede hacer por solucionarlo todo de un golpe, pero sí hay cosas que se podrían hacer, pasos que la sociedad civil podría ir dando, siempre y cuando estuviese más cohesionada, y fuese consciente de su poder y especialmente que la soberanía reside en esta. Porque la clave del meollo está en aceptar derechos y deberes, y entre nuestros deberes está el ejercer nuestra soberanía, siempre y cuando deseemos vivir en libertad, por supuesto.

Participé con mucha ilusión y dedicando grandes dosis de tiempo, energía y recursos personales en la organización de las concentraciones y otras actividades en Asturias de lo que se llamó la rebelión cívica, en los años 2004 al 2007, aproximadamente. Todos los que hemos vivido aquellas manifestaciones cívicas en aquella época recordamos bien y con emoción todo lo que supuso aquel frente cívico en contra del gobierno de Zapatero, el efecto es de todos conocido. No puedo olvidar cómo el Partido Popular, que no tuvo nada que ver con los cientos de iniciativas que surgieron en paralelo por toda España, se subió al carro y en ocasiones se puso al frente, como tampoco puedo olvidar que fue Mariano Rajoy y el establishment del partido los que hicieron mucho por desmontar algo que no podían controlar, algo que suponía que muchas personas estaban tomando relevancia en la escena política, algo que para los profesionales no es aceptable. A los dirigentes del PP la calle les da alergia, están más hechos al debate a puerta cerrada y a ser posible en cómodos sillones. Evidentemente no son así los diez millones de votantes que tienen, ni la extraordinaria masa de afiliados del partido, el divorcio entre ambos en cuanto a capacidad es manifiesto. Como me dijo un diputado regional del PP, esto de la política es demasiado complicado para los ciudadanos. Así nos ven, podemos labrar la tierra, formar una empresa, criar hijos y sacar una familia adelante, pero de política no podemos hablar porque no tenemos la alta preparación de estos profesionales.

Creo que aquella fue una oportunidad excelente para continuar presionando al gobierno y mantener fuera de la política una red de asociaciones y grupos civiles con capacidad de movilización, reacción y contestación. Desgraciadamente todo aquel movimiento fue cercenado exclusivamente por los atontados dirigentes del PP, y en claro beneficio del PSOE. Desde entonces las cosas en este país han ido a peor, los partidos políticos anquilosados en su filosofía ocultista y anti participativa están alejándose a marchas forzadas de los rumbos que toma la sociedad. Como también he señalado en ocasiones vivimos la era 2.0, de las redes sociales, de la participación efectiva del ciudadanos no solo en la política, sino en la economía y otras muchas facetas gracias a los progresos que han devenido con la tecnología de la información y la comunicación.

Soy total y absolutamente proclive a que la sociedad comience a poner palos en la rueda de la política que se hace a espaldas de la sociedad desde ya, puede haber bastante gente que opine de la misma manera, pero en tanto en cuanto la gran mayoría de los ciudadanos no participen en una red importante de movimientos cívicos, nada se podrá hacer para convencer a unos personajes que viven en torres de marfil, y que no tienen intención de mover un dedo para cambiar y mejorar el país. En tanto en cuanto no vean su sueldo y prebendas en peligro, porque al final de eso se trata, nada cambiará. Los españoles prefieren antes abstenerse que participar y comprometerse, prefieren la comodidad de sus vidas y evitar riesgos antes que defender su soberanía y derechos básicos, y miran con bastante poco respeto a aquellos que se la juegan por los demás. Esto es una realidad. Los políticos han logrado hacer que la gran mayoría de los ciudadanos haga tres cosas: la primera no interferir en política, y la segunda votar a una marca pase lo que pase, sin criterio crítico ni análisis de propuestas ni nada, y la tercera es convertir a la gran mayoría en seres subvencionados, es decir participantes de la corrupción generalizada y la ruina nacional. ¿Les parecen palabras duras?, aún no he terminado. Con estos mimbres mal lo tenemos para lanzar unos movimientos cívicos lo suficientemente fuertes, pues la base de estos movimientos es la participación masiva. Creo que la sociedad está bastante enferma, y no es consciente, estamos creando mucho egoísmo y falta de compromiso, y las generaciones nuevas vienen peor aún. Lo más exagerado que oigo de aquellos que se dicen hartos, es algo así, como: hay que crear otro partido político para que nos defienda. Mire usted señor mío, a usted no le tiene que defender nadie, ¿no se da cuenta que de crearse otro partido volveríamos a caer en los mismos problemas?. Cada cual debe sostener su bandera y defender su posición, hombro con hombro con el vecino de al lado, insisto tenemos unos deberes cívicos más allá de los deberes particulares, y por falta de atención otros se han arrogado con esos poderes.

Precisamos de un estado ligero y pequeño, que únicamente administre las cuestiones más importantes y que no intervenga en asuntos que corresponde regular a la sociedad per se. Deben eliminarse todas las subvenciones, es la propia sociedad la que debe poner su dinero para determinadas acciones sin el intermedio del estado, no preciso que un partido X decida por mí a que ONG se debe apoyar, por poner un ejemplo, eso es tarea de cada particular. Sobran 30.000 vehículos oficiales, sobran muchos gastos superfluos como cadenas de televisiones públicas, diputaciones provinciales, comunidades autónomas por anti españolas, y tantas cosas más que son superfluas y las pagamos todos. Sobran miles de políticos y entidades públicas que lo único que hacen es crear problemas donde no lo hay. Se precisa de un rearme moral y una conciencia cívica general para participar en la cosa pública de manera masiva, sin intermediarios, se necesita gente dispuesta a defender su país, hace falta que nosotros la nación nos activemos. Cuando nos llega un anormal de categoría supina como Zapatero a parafrasear a John F. Kennedy, y decirnos aquello de: No piense lo que su país puede hacer por usted, sino lo que puede hacer por su país, me entran unas muy sinceras ganas de estrangular. Los políticos como Zapatero se permiten lujos que en otro país le supondrían condena de destierro. Preocúpese usted de gestionar la cosa pública como está mandado y deje de pedir más al personal, que está muy achuchado; contestaría yo al ínclito okupa de la Moncloa.

Hay que cambiar las estructuras de los partidos y democratizarlas, es preciso cambiar la ley electoral. Hay muchas cosas que arreglar en este país pero todavía no se ha presentado el político que formule estas propuestas y las lleve a cabo. Y tal y como está el grado de pasividad ciudadana, no los veo a corto plazo. Estos cambios suponen que mucha gente debe reubicarse y trabajar fuera de la administración pública, significa un cambio de modelo radical que nos acerque más a un país menos burocratizado, en el que la iniciativa privada sea muy poderosa, y sinceramente el español medio tiene ciertas tendencias culturales que no casan muy bien con la libertad. Los españoles prefieren que les gobiernen a gobernar, prefieren ser intervenidos a intervenir, prefieren las prohibiciones a la libertad; con este clima no hacemos masa crítica para el cambio. Desgraciadamente este pueblo no está ni educado ni preparado para gobernarse, somos esclavos civiles. Y lo peor es que si la gente es consciente de ello, esto significa que la comodidad gobierna sus vidas y no hay intención de cambio, aquello de; que lo hagan otros, es una mentalidad muy española.

A la vista de lo expuesto, creo que antes que revolucionar nada se precisan organizaciones cívicas que vayan tomando fuerza y sepan atraer a su lado más y más personas. Es importante que estas organizaciones se gobiernen con la responsabilidad y la certeza del cambio que se pretende, por ello se debe estimular la participación activa de todos sus componentes, evitar las cúpulas, imponer mandatos cortos y sin repetición posible, siempre renovados para evitar tentaciones personalistas. Estos grupos han de gestionarse sin ayudas públicas de ninguna clase, porque de lo contrario estarán cayendo en el clientelismo. Estos grupos tampoco pueden admitir entre sus miembros a políticos profesionales, porque sería lo mismo que auto inocularse el virus que se pretende exterminar. Estas organizaciones deben estimular los procesos democráticos internos y externos, y buscar formulas originales de presión sobre la administración y partidos. Las nuevas tecnologías son clave en la organización de estos procesos de cambio, pues los españoles están participando cada día más a través de internet. Es importante también que estos grupos se relacionen en redes, que estén interconectados. Es decir desde los movimientos cívicos se debe educar a la sociedad, y desde esta a los políticos en el cambio, predicando con el ejemplo y actuando en coherencia.

Probablemente en el transcurso de unos años estos grupos pudieran hacer cambiar las cosas en alguna medida. Yo no veo otro camino. Como digo en tantas ocasiones: seamos mejores para vivir mejor.

jueves, 7 de enero de 2010

De cara a un nuevo año



JOSE MANUEL ARECES.-
Este año me había propuesto no escribir en demasía sobre política más me temo que será una tarea titánica a la vista de la cruda actualidad. Los dioses no favorecen aún el cambio de valores en nuestra sociedad, y en tanto en cuanto eso no suceda, los políticos no cambiaran sus maneras, pues no olvidemos que son un fiel reflejo de la sociedad. Otro de los cambios que me he propuesto es un cambio de actitud en cuanto a la expresión de mis ideas, pero no se engañen, seguiré sin poner paños calientes, pero sí creo que es importante contribuir de alguna manera al cambio, y por ello comenzaré a dedicar más líneas a generar propuestas en detrimento de la crítica pura.

La Madre Teresa de Calcuta decía que nunca iría a una manifestación en contra de la guerra, pero que sí acudiría gustosa a una manifestación en pro de la paz. Esa actitud me parece muy interesante y positiva, y probablemente sume más esfuerzos para generar cambios. Lo que es malo ya lo conocemos, pero es más necesario centrarnos en discutir aquello que hay que cambiar, y en esta actitud si espero debate.

Debemos ausentarnos de los debates que nos proponen los políticos, a los que siempre nos vemos abocados a entrar, y dirigir más esfuerzos a la realización de propuestas positivas que aporten soluciones a los problemas reales. España tiene muchas carencias, y es menester que sea la propia sociedad quien como siempre busque respuestas. Menos estado y más poder en manos del ciudadano, menos impuestos y más dinero en nuestro bolsillo. Menos propuestas alucinantes para problemas inexistentes y más gestión de la cosa pública básica, monda y lironda. Eso es lo que precisamos los españoles y lo único que debemos de contratar con nuestro voto. Táchenme de anarco-liberal si quieren, pero el paso del tiempo asienta más firmemente la idea que les traslado. Regeneración de la vida pública, libertad, menos gasto y más España.

Os deseo un año 10 en el que todos seamos capaces de aportar un granito de arena para cambiar las cosas en alguna medida, aunque sea pequeña, pero todo cambio y avance en pos de la libertad es siempre positivo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El impacto de la red social en la política



JOSE MANUEL ARECES.-
Mientras las administraciones públicas aún están financiando la instalación de redes y se esfuerzan en desarrollar soluciones de e.administración y piensan en clave TIC, los desarrollos que nos ha traído la web 2.0 avanzan a 10 años por delante de cualquiera de estas iniciativas políticas.

En la web social el ciudadano, el usuario, son los generadores de contenidos, la red ya es un espacio cotidiano y real en las vidas de millones de personas. Hace unos pocos años colectivos cerrados desarrollaban las aplicaciones que los usuarios manejaban, hoy estas corporaciones intentan recuperar el tren mientras la sociedad desarrolla aplicaciones en código abierto que pueden ser disfrutadas, modificadas y mejoradas por cualquiera. Los diarios impresos han caído en ventas, los primeros diarios digitales cuyos contenidos eran de pago fracasaron en su intento porque podemos encontrar la misma noticia gratuita en mil lugares, los ciudadanos se han convertido también en periodistas digitales e informan y expresan sus opiniones.

Los mass media antes escogían las noticias de portada, hoy son los ciudadanos los que las escogen, y los periodistas sondean la red para conocer esas opiniones y reflejarlas. Los periódicos incorporan blogs de particulares, buscan el favor de la sociedad para seguir vendiendo publicidad, que es su auténtico negocio.

Internet cada día se acerca más a replicar la vida diaria, lo cual es cierto hoy por hoy, es para muchos millones de personas una actividad cotidiana, navegar por internet, cumplimentar formularios, obtener datos, buscar casa, comprar artículos, leer periódicos o entrar en redes sociales a saludar a nuestros ciberamigos, opinar políticamente. Este hecho diario supone un cambio radical para algunos en nuestras costumbres diarias con respecto a unos años atrás.

Las tecnologías que han favorecido este cambio social las llamamos TAC, tecnologías del Asociacionismo y la Colaboración. La velocidad vertiginosa en el desarrollo de nuevas aplicaciones se explica con la incorporación de millones de participantes al esfuerzo que antes realizaba un número pequeño de corporaciones y profesionales.
Muchas organizaciones tratan de alcanzar este carro, cuando no entienden primero la filosofía que rige este fenómeno social, esto no es una moda, esto es un nuevo espacio social, es una realidad y es presente. Internet es un espacio social, no un espacio comercial. Por poner un ejemplo; para los asesores de comunicación y marketing de las organizaciones políticas tienen clara la existencia de herramientas como el blog, youtube o las redes sociales, pero para ellos vienen a suponer lo mismo que una valla publicitaria al lado de una autopista, piensan que miles de personas pasan por ahí y deben instalar un cartel, tener presencia, hacerse visibles. No funciona así.

En un espacio social no se puede publicitar un producto, unas ideas, una imagen con solo tener presencia. Es preciso conocer la filosofía del medio y lo que es más importante asimilarla y participar en ella. Nadie dura diez minutos en un club donde no se cumplen sus normas. Para los responsables de comunicación política los mass media resultaban muy cómodos, porque podían ser favorables o contrarios, pero en ellos unos pocos profesionales y más concretamente, sus propietarios, podían ser convencidos para dar traslado a sus medios del mensaje de su partido. En la red sencillamente esto es imposible, y esto desconcierta al político profesional y más aún al asesor. En la red el ciudadano ejerce, opina, decide sobre los contenidos a los que tiene acceso. Hacer campaña en la red es lo mismo que una campaña puerta a puerta, exige contacto personal, exige dialogo y sobre todo exige escuchar criticas y elaborar respuestas, y propuestas directas y comprensibles, exige personalizar el discurso, y esto da mucho miedo.

La revolución está presente, hoy es algo cotidiano y no puede ser controlado, ni tan siquiera la dictadura cubana ha sido capaz de impedir que los blogger de esta nación lancen su opinión disidente al ciberespacio y que otras personas conozcan esas opiniones. Contra esto solo puede limitarse el acceso a la información mediante el control de las telecomunicaciones. Creo que las tecnologías de la participación van a acelerar muchos cambios en la política y el que sepa adaptarse a estos cambios triunfará. Barak Obama lideró una campaña en internet que le proporciono en gran medida la victoria, sus asesores comprendieron a tiempo el cambio, y disponían de un candidato capaz de responder a las preguntas del público, y un equipo de ciberagentes electorales que no dejaban escapar ningún evento digital, y atendían todas las demandas del público. Un candidato norteamericano cuenta con la gran ventaja de estar fogueado en la campaña puerta a puerta, y por ello su acceso a la red es mucho más natural.

En España nuestros políticos profesionales no están preparados para esto, las estructuras de los partidos son opacas y las decisiones se toman a puerta cerrada, las estrategias las lideran profesionales de comunicación de la era de los mass media, y la presencia en internet es solo publicidad unidireccional. La opinión se construía con la colaboración de los mass media. cuando un diputado se atreve a contestar desde su perfil de Facebook a un ciudadano, sale corriendo despavorido al recibir las primeras críticas por tímidas que sean, y corta la comunicación, la capacidad de debate es nula, la capacidad de escuchar al ciudadano no existe, no es culpa suya, sino del sistema político. En internet los pedestales no existen, los pulpitos están ocupados por miles de personas que tienen pequeños grupos de seguidores, el pasillo de la fama es más estrecho y está muy disputado. En las redes sociales el ciudadano opina, participa, hace política y se moviliza, y a unas velocidades fulminantes. Prueba de ello es que tras lanzarse, en el contexto de la Ley de Economía Sostenible, un apartado para controlar y penalizar las descargas en internet, en cuestión de horas, los ciberciudadanos se movilizaron y organizaron una protesta y un manifiesto, con cientos de miles de apoyos, que llegaron a los medios tradicionales, más atentos a estas opiniones y en un día el gobierno desautorizaba a la ministra de cultura y reculaba. Son las consecuencias de una campaña viral.

En las redes sociales, en los blogs, en resumen en la web social, el ciudadano tiene la última palabra sobre la aceptación de un mensaje político y es capaz de influenciar a otros miles de internautas a través de las redes sociales. El poder que ofrece Internet a los votantes para dar sus opiniones sobre un candidato a través de las comunidades, foros, blogs y redes sociales, es ilimitado. Por ello, los partidos tradicionales corren el riesgo que una mala recomendación eche por tierra la campaña publicitaria o de comunicación más potente. Un ejemplo, ayer el Presidente Zapatero lanzó desde Copenhague, en el escenario de la cumbre del cambio climático, una de sus frases cargadas de ingenuidad y vacías de sentido. Cuando Zapatero dijo aquello de -Tenemos que logra unir el mundo para salvar la tierra…pero la tierra no pertenece a nadie salvo al viento- instantes después los medios de comunicación lanzaron el mensaje a las redes, el RSS transmitió estas palabras, y minutos más tarde en Facebook miles de stakeholders de ambos bandos políticos tiraban por tierra este mensaje burlándose de él, o lo defendían, argumentando cada cual sobre el mejor modo de trabajar contra el cambio climático. Cientos de miles de ciudadanos leían estas opiniones y a su vez comentaban al respecto.

Como respuesta a esta realidad, los políticos contratan moderadores de contenidos y comentarios, pero esto es un error. Creo que las redes sociales van a acelerar el proceso de cambio tan necesario en los partidos políticos. Si la política, como siempre digo, es en última instancia un fiel reflejo con cinco años de retraso de la sociedad en la que vive, dentro de cinco años comenzarán a surgir candidatos acostumbrados a participar en foros de debate y no en conferencias, dispuestos a discutir sus propuestas con el ciudadano de tu a tu, y por tanto dispuestos también, a disputar su candidatura con otros compañeros de partido. Los candidatos tendrán que ser en ese momento defensores efectivos de sus circunscripciones. En un futuro cercano serán inevitables las listas abiertas y las primarias porque los propios afiliados son parte de las redes sociales y no entenderán la diferencia entre tener libertad en unos espacios y no en otros.

Hoy en día, cualquier usuario de Facebook asiste a un debate permanente de ideas y propuestas desde la ciudadanía, mañana el político deberá empezar a escucharlas, porque la sociedad opina en internet, dado que los demás espacios, las calles y los mass media se le han vetado, en internet no te pueden moderar, y la gente lo ha comprendido rápidamente, y ejerce sus derechos.

Las próximas elecciones municipales ya se están debatiendo en Facebook, los partidos políticos no comenzarán sus campañas hasta dentro de un año, aún no son conscientes. Nuestros políticos no entienden que el futuro es ya el presente y no están preparados para ello, y de cara a las próximas elecciones habrá sorpresas, porque al igual que en el mundo de la empresa, el más pequeño es más ágil porque se juega la supervivencia y está más obligado a innovar permanentemente, los partidos nuevos, con menos medios, se están convirtiendo en maestros del marketing en internet y cuentan con ciberagentes electorales. El ascenso de UPyD y ciudadanos no es casual, puede que hoy solo sea una tendencia, pero tienen muy claro donde pueden batirse el cobre con sus escasos medios, y saben que las redes sociales, los blogs y los medios digitales mueven millones de votos, y por sus carencias la necesidad se hace virtud y están dispuestos a invertir su tiempo en debatir cara a cara con cualquier votante. Los grandes partidos, por el contrario, son incapaces de asumir esta realidad, su filosofía de vida se lo hace sencillamente inconcebible. Como muestra un botón: Mientras el PP de Madrid, gasta un dineral en actos públicos a los que solo acuden sus votantes, para hacer la clac con el objetivo de obtener unos segundos en las cadenas de televisión, el blog oficial de la regional, Pico y Pala, ofrece artículos escritos hace meses. No hay medios para reforzar internet. Hay que acudir a los lugares donde y cuando están los votantes, y el telediario del mediodía no es ya el único lugar probable. ¿Qué valor tiene un corte de diez segundos en el telediario, frente a poder argumentar durante horas frente a miles de posibles votantes?. Con la inversión que suponen dos grandes mítines o convenciones se puede gestionar una importante red de ciberagentes y stakeholders los 365 días del año, 7 días por semana, 24 horas al día.

Para mí está muy claro, y para el público también. La brecha digital de la que tanto hablan los políticos profesionales es la que hoy existe entre ellos y sus votantes, sencillamente se mueven en espacios y dimensiones distintas. La batalla política del ciudadano informado y con opinión hoy se libra en internet.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Absténganse de opinar



JOSE MANUEL ARECES

Una de las grandes ventajas que nos trae el nuevo régimen liberticida consiste en cercenar de raíz todo comentario, pensamiento, u opinión que pueda resultar crítica. Ahora el presidente del Comité Olímpico Español les dice a los deportistas que chitón, que estamos rodeados de chinos, que son mil millones, y que aquí no podemos manifestar ninguna opinión sobre este desdichado régimen político, y el que abra la boca se va de vuelta a casa.

Así de tajante estuvo el gran vividor del deporte. No debería sorprendernos que l pobre acostumbrado a la disciplina de partido quiera aplicarnos a todos lo que es su estilo y norma de vida. Es muy lógica esta postura, recientemente Zapatero ya amenazaba de antipatriota a todo aquel que dijera que la economía se encontraba en grave riesgo.

Pepiño Blanco es una amenaza permanente en sí mismo, si no recordemos sus lenguaraces comentarios a lo largo de la anterior legislatura contra las víctimas del terrorismo. El talante es así, yo me proclamo más blanco que el manto de la virgen María, y los demás son todos unos malvados. En realidad estas banda de la izquierda lo que desea es un régimen como el de la China, y hacia ahí nos están llevando de la manita a todos. La izquierda no desea escuchar lo que los demás opinamos, solo les interesa guiar al pueblo hacía su proceso revolucionario, que culmina en un régimen en el que ya no se precisan contiendas electorales, porque el poder será ostentado por la bondad y la fraternidad revolucionarias, ahí es donde acaban los deseos de libertad de Zapatero y su banda federal. La izquierda es muy consciente que entre tanto el pueblo tenga entretenimiento, pan, y lindas promesas huecas, caminará sobre brasas si es preciso.

El proceso va a caminar más rápido esta legislatura gracias a la connivencia del PP. Desde el momento en que Mariano Rajoy asume las amenazas y los argumentos de la izquierda, se traga el discurso de la crispación, ahueca el ala, y agacha la cerviz: miel sobre hojuelas. Asumir la retórica de la izquierda con unos votantes liberal-conservadores va suponer un interesante experimento electoral, a ver como salen las cuentas, veamos cuantos votos se gana a la izquierda frente a los que se pierdan de la derecha.

Vencido el Partido Popular gracias a la traición de los marianistas, solo queda como defensa una sociedad civil organizada y dispuesta a dar la batalla, el problema es que desde la caída del PP en brazos del enemigo hay mucho desánimo y apatía entre las filas conservadoras.

Entre tanto esto no se organice, el que suscribe piensa mantener su resistencia al nuevo régimen completamente activa, y si lo que molestan son las críticas, este paisano no piensa callar ni debajo del agua.

sábado, 29 de marzo de 2008

La sociedad civil frente al estado


JOSE MANUEL ARECES

Mucho se habla en los últimos tiempos de la sociedad civil y su importancia en democracia. Obviamente es únicamente en democracia donde un conglomerado de organizaciones surgidas de la sociedad pugnan, generalmente con los gobiernos, por la defensa de un sector determinado o una serie de derechos en concreto.

Así las llamadas organizaciones no gubernamentales son agrupaciones de ciudadanos en defensa de un ideario colectivo. Lógicamente cada nación tiene su problemática interna y dichas asociaciones se forman al albur de esta problemática nacional. También existen organizaciones multinacionales o globales que se ocupan de temáticas más universalistas, como es el caso de la ecología (Greenpeace), los derechos humanos (amnistía internacional) etc.

Ocurre que dependiendo del país unas organizaciones están más o menos primadas o favorecidas por su gobierno, dependiendo de las coincidencias ideológicas, quizás con la salvedad de EE.UU. donde para estas cosas son bastante liberales, y dichas organizaciones entienden que para mantener pura su ideología y fines, deben financiarse en el sector exclusivamente privado.

En el caso de España, que más directamente nos atañe, la sociedad civil está tradicionalmente muy mediatizada por una serie de estigmas, tanto históricos como políticos y organizativos.
Los políticos españoles y la ciudadanía en general conservan un sistema estatalista, que ni con la democracia se ha superado, cierto es que este es un problema muy europeo, pero en lo que nos atañe, viene a suponer que dicho sistema; carece de las libertades necesarias, para que las organizaciones que agrupan a la sociedad civil, se desarrollen convenientemente y posean la fuerza que requieren. Me explico; Sociedad civil y Estado son por definición dos conceptos antagónicos, en mi modesta opinión, o deberían serlo. Sin embargo, la sociedad española gira entorno al estado y sus ramificaciones.

Existe una separación cada día más importante entre la casta política, la funcionarial y el resto de la sociedad (a la vista están las encuestas y el cada día más elevado grado de abstención electoral). De esta manera el estado ordena todos los aspectos de la vida social y los administra. Esta es nuestra realidad y podemos encontrar ejemplos por doquier. Hemos vivido cuarenta años en un estado autoritario, tras superar la guerra civil el estado se ocupaba de la reconstrucción nacional, y ordenaba todo en la vida de los españoles, posteriormente y con la llegada de la democracia, la sociedad no supo romper con el estado en determinados ámbitos y este continuó ordenando la vida nacional.

Así, paradójicamente, el estado crea problemas y los soluciona, la sociedad encuentra carencias y demanda soluciones al estado, esta es la realidad española del siglo XXI. Temas como la vivienda, el empleo, comercio exterior, cultura, educación, etc; son dirigidos por el estado, en segundo grado las ONG actúan como subsidiarias aplicando los fondos y políticas estatales en determinadas cuestiones. Las cámaras de comercio por poner un ejemplo, desarrollan sus programas de trabajo al albur de las convocatorias anuales de subvención que lanzan las distintas administraciones, de hecho muchas de estas cámaras están gobernadas por políticos o amigos de estos.

Así, las principales ONG del país son los partidos políticos. De esta manera encontramos militantes de un partido en asociaciones vecinales, ecologistas, culturales, etc. Y estos militantes terminan respondiendo en sus actos a la política general que dicta el partido. El partido asimismo gobierna en ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas o en el gobierno nacional, de tal manera que la política partidaria y la distribución-asignación de fondos para las ONG empieza y termina siempre en el partido. Esto significa, con toda claridad, que el partido decide sobre todos los ordenes de las vidas de los ciudadanos, y dado que estos partidos no tienen listas abiertas, ni democracia interna; podemos concluir en que poca libertad existe fuera de lo políticamente correcto.

Evidentemente la mayor parte de la culpa podemos dejarla caer en la ciudadanía, dado que en este país los que deciden en ultima instancia son los ciudadanos, pero el pesebrismo institucional ha calado con tal fuerza en nuestras vidas que pocas actividades pueden realizarse al margen de la subvención. Cierto es que la libertad cuesta, y exige un precio, pero la libertad significa poder; poder para decidir y para hacer, poder para equivocarse o acertar. La sociedad no es culpable de haberse criado en un sistema estatalista, pero si lo es de no demandar soluciones y de no mojarse en buscarlas.

Es sencillo, cada vez que tengamos un problema no podemos acudir a papá estado, pues limitamos nuestras libertades a favor del partido gobernante. Romper con una tradición de siglos de limosnerísmo es difícil, pero; si deseamos vivir en una nación moderna y con futuro, debemos cambiar.
En primer lugar debemos asumir que cuanto más pidamos al estado, mayores impuestos nos recaudará, lo cual irá en detrimento de nuestra capacidad adquisitiva, y por ende en nuestra libertad de decidir.

Trabajamos por un salario o beneficios empresariales, de los cuales gran parte se van en impuestos directos o indirectos, estos impuestos los manejan los políticos, distribuyéndolos en nuestro nombre a su antojo. ¿Cuántas veces no hemos quejado de los gastos en comilonas, de los viajes innecesarios, de las plaquitas, los coches oficiales, y de la ineficacia de muchos funcionarios?. Bien pues la culpa es nuestra, los políticos hacen por orden nuestra. No conozco a ningún político tan valiente como para oponerse al deseo generalizado y las demandas de una mayoría de electores, dado que el político común destaca por disponer de pocas ideas originales, vive pendiente de encuestas, es decir de nuestra opinión, A DIARIO.

Precisamos un cambio. Este cambio en el eje del poder no supone que ahorremos en nuestro presupuesto, al menos inicialmente, sino que paguemos menos impuestos por determinadas cosas y que decidamos individualmente que hacer con ese dinero, al leer esto más de un político podría echarse a temblar, pues no debe, pues en el fondo la solución es buena para ellos también.

Podemos comenzar con pequeñas cosas, ya que no es cuestión de cerrar la seguridad social, por ejemplo podemos comenzar con los fondos destinados a la iglesia o fines sociales, ¿recuerdan esa casilla en la declaración de la renta?. Supongamos que se nos exime de destinar esa cantidad ¿qué pasaría?: NADA.
Los españoles en una gran mayoría ya destinamos fondos privados a financiar ONG fuera de nuestros impuestos. Entonces, ¿qué sentido tiene pagar ese concepto?, y, ¿qué cambiaría?. Solo cambiaría una cosa, el estado no destinaría fondos a las ONG que quiera favorecer, nosotros tendríamos la libertad de decidir. Claro que el político de turno diría que estaríamos perjudicando a algún fin social,: MENTIRA; los únicos perjudicados serían: el político de turno que dirige dichas actividades y la recua de funcionarios adscritos a la gestión de dicho dinero. ¡Quien ganaría con esto?: Las ONG, por ende los ciudadanos y los destinatarios de sus actividades sociales. Cierto que las ONG lanzaría una parte importante de sus actividad a publicitar sus programas y a demandar sus fondos a la sociedad y no al estado (es decir; comenzarían a competir entre ellas), pero; ¿No lo están haciendo ya?.

A largo plazo el político ganaría, pues el absoluto control de la vida diaria del país hace que no pueda tener respuestas ni soluciones para todo. Lo sé de buen grado, he trabajado con ayuntamientos y conozco la problemática de administrar un presupuesto finito para miles de demandas de lo más dispar.

Los más perjudicados por vivir en un estado donde las libertades civiles sean fuertes y el estado pequeño pero eficaz son algunos políticos, funcionarios y trabajadores subsidiarios que tendrían que recolocarse en otras actividades. Pero un sistema civil fuerte crea oportunidades para esas personas, el sistema actual es un engaño, y lo peor nuestra sociedad está corrupta. Somos corruptos porque aceptamos la limosna y callamos. ¿Quien no quiere que su hijo sea funcionario?, ¿quien no desea un carguito en una empresa o fundación pública?, ¿o una prejubilación de minero?. Nuestro estado es carísimo y poco eficaz, vivimos pendientes de que el padre estado lo solucione todo y no es posible.

Es un error pensar que el estado nos subvenciona una actividad, nosotros nos subvencionamos, simplemente hacemos que nuestro dinero de más vueltas antes de regresar, y que por el camino se quede un porcentaje para pagar al que decide devolvérnoslo, esa es la cruda realidad.

La libertad cuesta, es un bien preciado, pero su posesión nos ofrece un futuro más halagüeño que el de un estado enorme, que parece que cualquier día estallará por los cuatro costados. Una última ventaja; si nuestros fondos son mal gestionados por el presidente de la comunidad de vecinos; es más sencillo, eficaz y barato llevarle a juicio que a un político o funcionario, piensen en ello.