viernes, 20 de mayo de 2011

La campaña electoral está muerta y enterrada




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Desde el pasado domingo asistimos, algunos ya avisados, al surgimiento de una iniciativa que en sus orígenes se fue vendiendo bajo el mensaje de la indignación frente a la partitocracia. Lo que en sus inicios nos pareció una loable causa, con la que muchos, y en especial desde El Reformista, nos abríamos sumado gustosos por ser la nuestra, la defensa de una democracia real, se ha revelado como un perverso experimento de contra-propaganda destinado a movilizar in extremis el voto radical y descontento hacia la izquierda.

Un hecho es cierto, y hay que reconocer el triunfo de la estrategia, el fenómeno mediático organizado por la plataforma “Democracia Real Ya”, ha logrado absorber todo el protagonismo a la campaña electoral, y darle el finiquito en cuestión de días, Delenda est Campaña. Los medios de comunicación, por una u otra razón, han sido incapaces de sustraerse a una campaña de agit prop de manual, perfectamente organizada y financiada. Tampoco es, que los partidos políticos hayan contribuido mucho a estimular el interés, tanto de los medios, como del electorado, la izquierda y especialmente el gobierno, han dedicado su discurso a lanzar balones fuera, y a ser posible en la portería del contrario, y por su parte, el Partido Popular de Rajoy ,solo ha querido hablar “de lo que le interesa a la gente que es la economía” –no me pregunte usted más que no le voy a contestar-. Es evidente que con ese planazo a nadie le interese escuchar a sus líderes. Es cierto que en lo local los aspirantes a las alcaldías se han esforzado en transmitir soluciones, más o menos cabales e interesantes para sus vecinos, pero habida cuenta que esta campaña desde el principio se diseñó, en y para el ámbito nacional, como referéndum y prueba del aguante del gobierno y su marca, hay que señalar que el mensaje nacional se volvió aburrido e intrascendente desde el minuto cero. Precisamente por esto mismo, resulta demasiada casualidad que la movida de los Indignados, haya venido a romper el cerco al gobierno en el momento más oportuno, en la vida, y por ende en política, las casualidades no existen. Momento y oportunidad, son las claves, junto con el beneficiado, para deducir el origen intelectual de esta campaña parapolítica.
Algunos analistas destacan como novedosa la metodología de los llamados indignados con el sistema político, y han querido establecer paralelismos con las formulas utilizadas en el mundo árabe, en Islandia o Portugal. No es así, en España hace años ya se creaban movimientos en torno a una o varias organizaciones coaligadas para la defensa de una idea, y los medios utilizados para propagar los mensajes y coordinar adhesiones, eran ya las redes sociales y otras herramientas de internet, nos estamos refiriendo a la marea de la Rebelión Cívica contra la negociación con ETA, surgida en el año 2004, en torno a la AVT. Este movimiento inicialmente se gestó y organizó con una escasez de medios impresionante, pero movilizó a cientos de miles de españoles, con mucho, a más ciudadanos que esta muestra de agit prop a la que hoy asistimos en la puerta del sol. Lo que ha proporcionado mayor impacto mediático a la protesta que hoy vivimos, hay sido el momento, la oportunidad y la colaboración de todos los medios de la izquierda y la suma por competencia del resto de la prensa y audiovisuales españoles.

Momento y oportunidad, y beneficiarios evidentes de una estrategia que se fragua en enero en Andalucía, concretamente en Jerez de la Frontera. El castigo electoral contra el gobierno era evidente desde hace meses, todos los sondeos apuntaban en esa dirección de manera incontestable, y como de salvar el sueldo y el poder de miles de personas se trataba, se celebra un cónclave de miembros del sector enseñanza militantes del PSOE e IU en el barrio del Arrabal. El objetivo general era diseñar un golpe de mano, que en fechas cercanas a la jornada de reflexión, orquestase un movimiento de protesta a nivel nacional y con gran impacto mediático, que lograse, como primer objetivo, desviar la tención del público hacia la mala gestión del gobierno, que en definitiva afecta a toda la izquierda, socios y compañeros de viaje en numerosas ocasiones, y que repartiese la culpa de la crisis por igual entre toda la partitocracia. El segundo objetivo era movilizar el voto abstencionista de los desencantados hacia cualquier partido de izquierdas, lo cual siempre en lo local y regional redunda en los pactos necesarios para favorecer el sostenimiento de gobiernos socialistas.

Para ello, según se hemos podido leer en diversos medios, se designa a Manuel Jesús Román Estrade, coordinador para el desarrollo de una plataforma online denominada “Democracia Real YA”, así como todos los medios necesarios para una campaña de diseminación y marketing online en redes sociales. En este enlace podemos ver la implicación de Román Estrade http://box.jisko.net/i/fb3c2f.jpg . Así se gesta el inicio de la campaña financiada con medios económicos del poder a través de alguno de los numerosos fondos de los que disponen. La plataforma se traduce a todos los idiomas y lenguas de España, cosa antes no vista y de alto coste. En todo momento se procura evitar que el camuflaje de la maskirova no se desvele, siempre se ha de mantener la imagen civil del movimiento. En marzo de da de alta el dominio y se pone en marcha la campaña de marketing viral, y con el apoyo de diversos grupos ya avisados previamente, el crecimiento se hace imparable y por esa misma viralidad, otros grupos ajenos a los organizadores simpatizan con la causa y apoyan en la difusión de los eventos de protesta. La idea celebrar el domingo 15 de mayo, una semana antes de las elecciones, marchas de protesta “espontáneas” en las principales ciudades españolas. Seguidamente el escopetazo, una sentada en Madrid, ante el centro de poder de Esperanza Aguirre, La Puerta del Sol, con el evidente objetivo secundario de relacionar las protestas contra el poder del PP en el corazón de España.

Todo el montaje ha gozado de un éxito indiscutible en su desarrollo y ejecución, y solo queda por ver, si la estrategia da sus frutos en los resultados electorales, con el buscado vuelco electoral. A estas alturas la Junta Electoral ha dado orden de disolver las concentraciones, pero es muy probable que haya planeadas convocatorias, al margen de la ley, para agitar la jornada de reflexión, de tal manera que la última imagen en la mente del público sea, como lo fue en 2004, una orgía de protestas ante sedes o centros de poder del Partido Popular. El objetivo final que en la mente de la masa borreguil quede la imagen de un Partido Popular culpable.

Hasta aquí los hechos conocidos y fácilmente deducibles. Son harto evidentes, y la responsabilidad compartida de los grandes partidos de izquierda ( y la caverna mediática) es evidente, como máximos y únicos beneficiarios solidarios de esta estrategia. Aquí no se debate en realidad de frenar a la partitocracia, ni de recuperar espacio para la sociedad civil, porque la ya sabemos que la Libertad produce alergia a la izquierda. Del mismo modo que se monta esta movilización, se disolverá a posteriori como un azucarillo, cuando ya no sea necesario, entonces las aguas volverán a su cauce, la masa manipulada regresará en perfecto orden a sus casas para dormir la siesta otros cuatro años, y los políticos retornarán a sus poltronas, y de ese modo aquí no habrá pasado nada. Tal es el poder y la influencia de la política, especialmente de las izquierdas, en España. Este experimento quedará para los manuales de Agit prop, como una muestra más junto a la “campaña del Prestige”, el “No a la Guerra” o las movilizaciones del 14M.

viernes, 6 de mayo de 2011

Zapatero lleva a ETA a las elecciones. ¿Será Rajoy cómplice de esta apuesta?




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal

Ayer con nocturnidad y alevosía, el Tribunal Constitucional de José Luís Rodríguez Zapatero aprobó por cinco votos de seis la presentación de candidaturas de la formación proetarra Bildu a las elecciones municipales en el País Vasco. Esta decisión rompe el pacto antiterrorista, da carta de veracidad a las manifestaciones y advertencias hechas por activa y pasiva por parte de Mayor Oreja y demuestra que las actas de los acuerdos celebrado entre la banda terrorista ETA y el Gobierno son un hecho consumado.

La jugada por parte del gobierno ha sido más que evidente, mientras con la mano derecha utilizaban todos los recursos policiales para aparentar dureza frente al terrorismo, con la mano izquierda diseñaban un proceso en el que aparentaban sacar a Bildu de las elecciones. Este proceso, perfectamente calculado en sus tiempos, terminaba in extremis en un Tribunal Constitucional, al pleno servicio del gobierno, aleccionado para dar el respaldo a la formación filoterrorista minutos antes del comienzo de las elecciones. La política de los hechos consumados llevada al extremo ha permitido a Zapatero escribir la página más negra e indigna de nuestra democracia. Con esta decisión el Tribunal Político, mal llamado Constitucional, da una nueva bofetada a las víctimas del terrorismo, alienta el secesionismo, permite la financiación legal del terrorismo, y alienta el secuestro, la tortura y la extorsión. No exageramos al decir estas palabras, porque todos conocemos a ETA y sus secuaces, en 40 años de guerra abierta hemos tenido ejemplos más que sobrados para saber con quién se trata en este peligroso juego.

Este es un nuevo golpe demoledor por parte del Zapaterismo contra el estado de derecho, contra la seguridad de los ciudadanos y sobre todo contra nuestras libertades individuales. De los experimentos del Pacto del Tinell a este atentado contra la dignidad nacional poco nos queda por ver de la parte del Partido Socialista. Lo que sí queda mucho por saber es de los principios que defiende el plácido Rajoy. Al de Pontevedra, a pesar de ser un hombre muy tranquilo, probablemente se le empachó ayer la apertura de campaña. Si hay algo que no le gusta es tomar decisiones firmes y contundentes que le saquen de su siesta, y este es uno de esos momentos en los que su valía, sus principios y rectitud pueden quedar en cuestión ante un electorado, el del Partido Popular, que no ve con buenos ojos estos atentados contra la Democracia. Rajoy solo tiene una salida posible, y esta es ordenar de inmediato a su fiel Basagoiti que rompa el pacto con Patxi López de inmediato, la decisión es fácil, solo hay que guiarse por los principios, pero probablemente pese sobre el timorato pontevedrés el miedo a las descalificaciones por parte de los socialistas. Es cierto que estos están esperando tal decisión y que con su ausencia total de valores y vergüenza lo utilicen como arma para denunciar al Partido Popular, pero es más cierto que a ojos de cualquier persona de bien, la ruptura es la decisión adecuada.

Rajoy es el responsable por intereses de partido de haber lanzado una campaña electoral centrada en el debate nacional, y esta decisión del Tribunal Constitucional exige una respuesta política de ámbito nacional. De poco vale que Don Mariano no quiera responder a los periodistas y solo desee hablar de futbol, pues su vergüenzas e incapacidad quedarán al descubierto ipso facto. Por lo pronto el comunicado lanzado ayer noche por el Partido Popular se queda en agua de borrajas, es un manifiesto pleno de buenas intenciones y brindis al sol, pero no aclara la cuestión fundamental, y que está en el tejado del PP: ¿se mantiene el pacto en Euskadi?. Es evidente que cuanto más tiempo pase con este tema, más cabreo se generará entre el electorado popular, y por muchas propuestas que se hagan para sanear barrios, mejorar la educación o poner fuentes con chorrito en todos los pueblos de España, lo cierto es que se irá filtrando entre la opinión pública la idea de que Rajoy es un hombre carente de principios, incapaz de tomar decisiones a tiempo y por tanto incapacitado para liderar el gobierno que España necesita para afrontar el dramático presente que vivimos.

Por parte del que les escribe estas líneas una cosa queda clara, la prueba del algodón pasa por exigir de inmediato la ruptura del pacto con el PSOE en las provincias vascongadas, de lo contrario, por principios, no podré votar al Partido Popular en ninguna localidad o región.

martes, 3 de mayo de 2011

El Primero de mayo de los cinco millones




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Daba risa al espectador de turno pasearse por las calles de Madrid y ver la manifestación institucional del día del trabajo. La cabecera de la convocatoria presidida por los próceres, asesores y chupópteros liberados del régimen, clamaba por su desvergüenza.

Con cinco millones de desempleados, los protagonistas del día del orgullo sindical, que no del trabajo, (ahí no solo se puede incluir a los liberados) se lucen sin emoción ni interés ante una población que pasa de largo ante sus consignas. El papel de los sindicatos es algo muy nebuloso en la historia de nuestra democracia, alguien en algún momento designó a los mayoritarios UGT y CCOO como fuerzas sociales, y desde entonces son cómplices de los males de nuestra economía, pero sin tener a ojos del público ninguna responsabilidad. Este estatus se estrelló de bruces con la actual crisis, y los responsables de la UGT y CCOO, no tuvieron empacho, en sostener al gobierno Zapatero en la negación de la crisis; Dando la espalda a los empleados. Cuando teóricamente su papel en defensa de los intereses de los empleados, era más necesaria, los Méndez y los Toxo de turno estuvieron desaparecidos de la escena durante meses. Complicidad que fue sostenida a golpe de talonario por un complaciente Rodríguez Zapatero. Así es, a nuestros honorables sindicalistas, se les contenta con un buen fajo de parné y sendas comilonas en restaurantes de lujo. ¿Hay forma más corrupta e indigna de traicionar a los tuyos?, yo no la conozco.

Los sindicatos son responsables directos de la práctica ausencia de reformas, que puedan sacar a nuestra economía, del agujero negro en el que se encuentra. La insostenible defensa de supuestos derechos colectivos insostenibles, y sobre todo, de privilegios dignos del Medioevo, lastra gravemente al desarrollo social y económico de la nación. La existencia de una banda minoritaria de vividores que engordan tanto con los despidos, los ERE, y las subvenciones a la formación, resulta no ya insufrible, sino del todo inadmisible en un país democrático. España necesita reformas, reformas urgentes, y de entre ellas, las primeras habrían de afectar muy directamente a la casta sindical.

Para lograr unos niveles de desarrollo óptimos hemos de acabar con las negociaciones colectivas por perversas y antieconómicas, debemos sacar a los sindicatos (de empleados y patronos por igual) del negocio de la formación continua porque es un fraude. Hay que crear un cheque de formación, que pueda ser invertido por las empresas directamente, contratando los servicios de la academia o curso que más les convenga para sus empleados. Los sindicatos no pueden formar parte de la dirección de la política económica, y desde luego no deben ser subvencionados en ninguna manera, porque no forman parte de la administración, solo las cuotas sindicales han de provisionar sus arcas. Millones de euros se pierden en los bolsillos de nuestros sindicalistas, como pago por una paz social bajo la permanente espada de Damocles de la amenaza de violencia. Porque los sindicatos verticales que sufrimos, no conocen para obtener sus fines otro recurso que la violencia, por lo que son plenamente antidemocráticos en origen y espíritu. No vivimos en el siglo XIX, ni las desigualdades sociales justifican la arcaica formula de palo y plomo de unos sindicatos, que por otra parte son los brazos armados en las calles de la estrategia política del PSOE y el Partido Comunista.

En la amplia serie de reformas, liberales a ser posible, que precisa España, hay que minorar el papel de los sindicatos, circunscribiéndoles a su función original en defensa de los trabajadores en las empresas. Del mismo modo que las comunidades autónomas en su insostenible dimensión actual están condenadas a devolver competencias al estado, los sindicatos deben modernizarse, olvidar sus tintes políticos arcaicos y poses decimonónicas, limpiarse de corruptos y asumir un papel en la sociedad civil, fuera de la institucionalización semi-pública que hoy les caracteriza. Probablemente de esa manera, recuperen la dignidad y el crédito que ya nadie, exceptuando a sus compañeros de la casta política, les otorga. Confiemos en que el primero de mayo del próximo año, las calles se pueblen de empleados celebrando la fortuna de tener un trabajo justo y digno que les permita traer el pan al hogar, sin la presencia de sindicatos corruptos, ni políticos de una izquierda que representa al conservadurismo, de facto, más rancio de nuestra nación.

sábado, 16 de abril de 2011

Zapatero y Rajoy, los líderes que España no necesita



JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal

Hace algunos meses barruntábamos en estas páginas el fin de ciclo de Zapatero, pero también advertíamos la despedida que iba a ser tal como su mandato, en palabras de W.S. Churchill, con mucha sangre, sudor y lágrimas. Este profesional de la política, recién accedido al cargo, y no entramos en las circunstancias azarosas de su victoria, penetró cuan mamut en una tienda de vajillas, y no dejó un plato sano. Siempre he visto a Zapatero como a ese tipo simpático que te presentan y en torno al cual todo son desastres, pero siempre en piel ajena, vulgo un gafe. Gráficamente se asemeja mucho al personaje interpretado por Peter Sellers en el memorable, e hilarante film; “El Guateque”, donde un novel actor hindú propiciaba el caos allá por donde pasaba, siempre sin merma personal y tras él no quedaba más que ruina y desconsuelo. Desgraciadamente, ni la nación, ni el gobierno, ni tan siquiera la economía española, son una comedia del genial Blake Edwards, ni tampoco España es Hollywood, y desde luego no estamos preparados para tener a un émulo de un personaje de Sellers en el poder, las consecuencias son harto evidentes y muy desgraciadas.

Los efectos del destrozo normativo, constitucional, jurisdiccional y económico de los estatutos autonómicos han lastrado nuestro desarrollo. El reparto de prebendas a diestro y sindicato, han dejado la caja vacía. Sus reformas, por innecesarias, y carentes de demanda social, solo han traído división, cabreo, odio y mucha mala sangre. Poco me importa lo que quieran reseñar sus biógrafos pasado el tiempo, si es que son capaces de hacer un ejercicio laudatorio realista, pero para el que suscribe, Zapatero y toda la manada que le sigue en su afán, han representado una plaga de proporciones bíblicas, en el peor de los momentos para esta nación.

Confiemos en que quien tome el testigo en la presidencia, sepa aprender de la mala herencia que nos dejan, la realidad no va a dar demasiado juego para artificios irresponsables, y el presupuesto estará más flaco que un pobre niño somalí. España no puede admitir por más tiempo la tiranía de unos partidos y un sistema electoral donde priman las marcas y no permiten que el ciudadano de a pié elija, en libertad, al candidato que más le plazca.

Desgraciadamente tenemos frente a Zapatero a otro pusilánime de talla provincial, Mariano Rajoy, el que se autodenomina mandao, al que asistir al desfile de las fuerzas armadas le parece un coñazo, y lo mismo piensa de las manifestaciones de las víctimas del terrorismo. Un hombre con la insana costumbre de ir dejando los problemas en el cajón hasta que indefectiblemente siempre estallan en su narices, bueno, más bien en las de su partido. A Rajoy solo le gusta asistir a conferencias y mítines donde él sea la única figura del escenario y todo sea gloria y aplausos.

Mal está que Zp sea un vago redomado, pero al fin y al cabo representa a la España que no quiere trabajar, la del populoso "hoy no me quiero levantar", la de la movida cutre, los sindicalistas corruptos y egoistas, la España de los ERES y el PER, del relativismo moral, el pancísmo, la corrupción, el liberticidio, la España de la persecución religiosa y las películas de Almodovar, los atentados contra la vida y los anhelos vengativos por ganar una guerra que muy justamente se perdió hace mil años. Pero lo que no se entiende es que Rajoy tenga que venir a representarnos en momentos tan críticos, todo por un despiste dedocrático. No nos puede representar porque la masa sociológica, que forma el cuerpo de votantes del Partido Popular, es la España que madruga gustosa con el afán de una vida mejor, la España que crea empleo, la España que quiere redimir a sus tierras y sus gentes del fantasma del sueño socialista.

Rajoy, por mucho que le importe un pito, representa a muchas gentes de bien, que solo quieren trabajar, pagar menos impuestos, pensar libremente, no enfrentarse con el vecino, decidir la educación de sus hijos, no sufrir persecución por sus ideas, personas que entienden que ninguna ideología, por buena que parezca, merece el precio de una vida, gentes que no quieren ver sus vidas intervenidas por un estado devorador y opresor. La España a la que representa el partido de Rajoy, anhela un mundo mejor, un estado pequeño y eficaz, pero es consciente que todo ello conlleva un gran esfuerzo colectivo, y están dispuestos a aportar su granito de arena, pero en igualdad de esfuerzo con sus gobernantes.

La España que cree en sí misma como nación y está orgullosa de su historia, y quiere participar en forjar un futuro brillante, porque es posible, no merece el castigo de conocer una nueva derrota electoral o un aprobado raspado, porque el partido que la representa se ha convertido en una empresa preñada de vividores y atontados. Cuando la batalla ideológica es más necesaria que nunca frente al relativismo, como señalaba Esperanza Aguirre, para negar la superioridad moral al socialismo salvaje, nuestro líder intenta confundirse con el ruido de fondo, pasar desapercibido y dormir la siesta plácidamente en tanto el enemigo cae en picado. Craso error Mariasno, esa estrategia no vale, y no sirve por muchas razones; siendo la primera de ellas de cajón de madera de pino; la diosa fortuna es caprichosa, pero solo ayuda a los audaces, a los que trabajan con tesón y se esfuerzan hasta el límite. El partido socialista, si en algo vale, es como máquina electoral, y tiene una capacidad de recuperación y comunicación, infinitamente superior a la de los modositos dirigentes de Génova. Hechos como el 11M deberían servir para recordar a Marianico y su cuadrilla, que en cuestión de horas se puede producir un vuelco electoral, que el partido siempre se juega hasta el final, y que jamás debes dormirte en unos laureles soñados que no te has ganado previamente.

El electorado del Partido Popular, insisto, no se merece otra derrota, la nación española no se merece un Presidente que les mienta, pero tampoco uno cómodo, blando y cobarde, porque el destino de España y su posición en el mundo que hoy nos rodea, necesita de personas con agallas, principios firmes, combativas, formadas y sobre todo trabajadoras, que no rechacen el contacto directo con la calle y que sepan escuchar. Ninguna de estas virtudes tan necesarias adornan al plácido Mariano. Solo es posible una victoria rotunda del Partido Popular con personas como Esperanza Aguirre al frente, cuya experiencia de gobierno, valores ideológicos y carácter la validan claramente para enfrentarse a cualquier candidato que pueda poner el PSOE, o ante cualquier maniobra u estrategia que de estos venga.

Es evidente que Mariano no da la talla y es tiempo aún de enviarle al muy merecido olvido. Puede que en tiempos de bonanza económica el del Pontevedra hubiese sido un gestor gris con cierta fortuna, pero en momentos de crisis y emergencia nacional, se precisan líderes con casta y tronío. Nosotros, la nación, precisamos en estos momentos que nos toca vivir, de esperanzas, aliento, horizontes, patriotismo, oportunidades, visión de futuro, tesón y no la letárgica desesperanza del lánguido paseo otoñal que nos ofrece el plácido Mariano. Son tiempos para los audaces, para los que arriesgan y se esfuerzan, para valientes. Si queda algo de patriotismo en el seno de la directiva de los populares, es tiempo de sacudirse las caspa marianista y recuperar el pulso de la batalla, el amor por el combate ideológico, y la fe en líderes de raza. No precisamos de señores normales (como dice de sí Mariano), sino de personajes excepcionales, de aquellos que forjan destino, en tanto otros desojan margaritas y juegan a las damas en el jardin, al tiempo que la nación se derrumba. El reloj del destino descuenta los minutos desapasionadamente mientras España sigue en su deambular errante carente de norte, el timón abandonado a los vientos de una mar cruel y caprichosa, en espera de un piloto avezado y despierto que nos devuelva al curso que nos corresponde.

viernes, 11 de marzo de 2011

Siete años sin conocer la verdad del 11 M




JOSÉ MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Siete años después del mayor y más cruento atentado de la historia de nuestro país, continuamos sin conocer a los autores materiales e intelectuales, no sabemos con seguridad cuales fueron los explosivos utilizados y un olor a podrido, a cloacas, rodea todo el caso.

El 11 de marzo de 2004 cientos de madrileños se encaminaban a sus puestos de trabajo, como cada día. El país se encontraba a apenas 3 días de unas elecciones generales, en las que todos los sondeos daban la mayoría al partido del gobierno, el PP. En cierto modo era un día normal, nos desayunábamos con las noticias de la bronca electoral, que llenaba todos los diarios, en los que un tal Rodríguez Zapatero, aspirante a dirigir nuestros destinos, no paraba de utilizar la guerra de Irak y el desastre del Prestige como argumento electoral, Ibarreche también amenazaba, en este caso con su famoso Plan, y en Cataluña se reclamaba un nuevo estatuto. La política del miedo trataba de movilizar a izquierdistas y nacionalistas en apoyo de un Zapatero que se mostraba muy proclive a las cesiones. Otra noticia que llenaba los diarios se refería a la dramática muerte de tres niños de etnia gitana, de seis y cuatro años, que se encontraban solos en su casa cuando se declaró un incendio en la localidad de Balaguer. En economía se hablaba de la candidatura de Rodrigo Rato a presidir el FMI, y en deportes Zidane clasificaba con un gol al Real Madrid para la Champions.

Era una mañana más, con las noticias habituales, hasta que todos los informativos radiados y televisados nos alertaban de una explosión en un tren de cercanías, eran cerca de las ocho de la mañana. De repente el aire se detuvo, el silencio de todos los que habitamos esta piel de toro se hizo un clamor, y solamente las voces de los periodistas llenaban de sonidos preñados de tragedia nuestros hogares. Tras ese instante, todo fue una sucesión de noticias más alarmante a cada minuto que transcurría, la cifra de muertos y heridos no paraba de crecer hasta convertirse ante nuestros ojos en una masacre sin precedentes. Primero se hablaba de un tren, luego podían ser varios, se creía que podía haber cientos de heridos y algunos muertos, una hora después se hablaba de caos en las estaciones de El Pozo, Atocha y Santa Eugenia. Las imágenes imborrables de aquella jornada eran dantescas. Pocos pudimos centrar esa jornada nuestros sentidos en el trabajo, cuando los sentimientos nos mantenían atentos a lo sucedido en esas estaciones. Muchos españoles teníamos familiares en tránsito en algún tren de cercanías, y en pocos minutos las llamadas colapsaban las centrales de telefonía móvil. Cientos de miles de llamadas en espera de una respuesta. ¿Estás bien?, ¿Ya has salido de casa?, ¿Has llegado al trabajo?, ¡Has oído algo?... ciento noventa y dos teléfonos no contestarían a esas llamadas de preocupación y ansia.

No recuerdo otra jornada similar, ni otro atentado, en mi avezada experiencia, como español en estas desafortunadas lides del terrorismo, en la que la información se trasladara tan vertiginosamente al público. El entonces Ministro del interior, Ángel Acebes, comparecía casi cada hora para aportar novedades a una nación pegada a televisores y aparatos de radio. La confusión en el gobierno era patente, y el sentimiento de consternación dibujaba las caras de los responsables de afrontar tamaña crisis. Las primeras noticias informaban de la posibilidad que la banda terrorista ETA pudiera estar detrás de los atentados. Las horas y los días postreros fueron testigo de un combate tenso entre gobierno y oposición sobre la autoría de los atentados. No puedo olvidar como, cuando apenas si los investigadores habían podido iniciar sus pesquisas, la cadena SER lanzaba la noticia de que los autores podían ser islamistas radicales, y acto seguido de manera casi cronometrada, el director Pedro Almodóvar alertaba de un posible golpe de estado o suspensión de la convocatoria electoral por parte del gobierno, y entonces Pérez Rubalcaba acusaba, sin un ápice de vergüenza ni responsabilidad institucional, de mentiroso al gobierno. Se trataba de trasladar en cuestión de horas a un público en estado de Shock, una imagen, que los atentados fueron culpa de un gobierno que nos llevó a la guerra de Irak. El vuelco electoral estaba en marcha, y una maquinaria propagandística demoledora lanzaba ataques coordinados y sucesivos contra la credibilidad del Partido Popular. Una manifestación “improvisada” mediante cadenas de sms se convocaba ante las sedes del Partido Popular, atrayendo a miles de militantes de izquierda, e instantáneamente saltaba a los televisores. Han pasado algunos años y aún sigo sin entender la impresionante capacidad de improvisación del PSOE. Con un gobierno mediáticamente noqueado, prácticamente KO, se derivó en un apoyo electoral inesperado días antes en la jornada del 14 de marzo a Zapatero. Demasiadas casualidades.

Tras la victoria electoral, extraños sucesos siguieron a la investigación de los atentados. Se localiza a un supuesto comando, al parecer responsable del atentado, en un piso de Leganés, sus componentes, que en el atentado no se inmolaron, si lo hacen en esta ocasión, supuestamente alertados de la aparición de la policía. Un extraño vaivén en la custodia de pruebas hace aparecer milagrosamente una mochila llena de explosivos y metralla que no explotó en los trenes, y que sirvió para encadenar toda la investigación y dirigirla a las montañas asturianas, a una mina y un grupo de delincuentes extrañamente relacionados con las fuerzas de seguridad. El jefe de los TEDAX, hace desaparecer casi todas las pruebas y manda destruir los trenes. Aparece un vehículo en las cercanías de Madrid donde se hallan de nuevo, milagrosamente, las trazas de ADN de los terroristas suicidados en Leganés y unas cintas en árabe. Paralelamente, una gran parte de la población indignada por el tufo a tongo de la investigación comienza a reclamar justicia, se forma el movimiento Peones Negros, encabezado por el periodista Luís del Pino, que comienza a recabar pruebas y analizar en paralelo la investigación. Todos los días 11 de cada mes, miles de ciudadanos llenábamos las plazas de las capitales del país reclamando la verdad.

En aquellos tiempos el Partido Popular reclamaba justicia y la verdad, siendo conscientes que existía una cadena de sucesos, extrañamente sospechosa, en beneficio de la victoria electoral del PSOE. Pero llegado el juicio, dónde se produjeron toda suerte de irregularidades, algunos mandatarios populares, encabezados por Ruíz Gallardón comenzaban a cambiar el rumbo de sus opiniones a favor del olvido del caso.
Han transcurrido siete años, y como siempre ocurre en estos casos, aparecen nuevas evidencias, las víctimas persisten con tesón en desvelar la verdad, y una jueza madrileña empieza a cercar a los responsables policiales de la época, entre ellos el jefe de los TEDAX, Sánchez Manzano, ante la destrucción de pruebas y la falta de seguimiento de los protocolos policiales en tales circunstancias. Probablemente en unos años más, pese a los ocultamientos, retrasos, amenazas y mentiras del Ministerio del interior, empiecen a desmarcarse algunos policías, temerosos por las consecuencias y comiencen a revelar más datos. Al final la verdad lucirá, y sabremos la explicación a una pregunta que en principio cuesta hacerse. ¿Qué motivo lleva a algunos policías, jueces y responsables políticos, a ocultar la verdad sobre un atentado, construyendo una historia medio verosímil pero plagada de chapuzas e inexactitudes?, ¿Cuál es el objeto de la conspiración?. Estoy seguro de una cosa, la verdad, cuando sea conocida, puede ser más espeluznante de lo que esperamos.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La democracia secuestrada




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Vivir bajo el dominio de un gobierno socialista es en sí mismo garantía de pobreza, corrupción, derroche y limitación permanente de las libertades, esto es así, pero lo que hace aún más dramática la situación para la nación en pleno, y aquí me atrevo a incluir incluso a las dóciles masas que sienten, padecen, pero no se rebelan, es la sensación general de fin de régimen. Con el radical y surrealista gobierno Zapatero han eclosionado todos los errores del pasado y los vicios adquiridos por nuestra joven semi-democracia en una sucesión amarga de conflictos que han aventado todo lo peor de nuestro sistema.

La insostenible e insufrible cadena de taifas, con sus duplicidades, diferencias catetas e injustas, y el extremo derroche que acompaña al ejercicio del aldeanismo en su versión más racista y alienante, como justificación para la construcción de mini-estados insolventes y sin futuro viable que no caben en un mundo moderno, es una de nuestras lacras. Aquí como siempre los culpables son los responsables políticos de dos generaciones, que por evitar problemas con supuestas sensibilidades decimonónicas han cedido casi hasta la maquinaria de la fabrica de moneda y timbre. Y no me duelen prendas, y no regateo espacio a la verdad; todos los partidos son cómplices de este sistema insostenible por costoso, injusto, y liberticida, que atenta contra la lógica de la unidad del mercado interior, el derecho común y la igualdad entre todos los ciudadanos. Digo que todos los partidos son responsables, porque cada cual en su medida, por la humana tendencia a la acumulación de poder para el ejercicio de la tan española política del clientelismo, han engordado su presupuesto y competencias en detrimento del estado y ahogando a los Ayuntamientos, únicas entidades básicas donde no ha llegado la auténtica descentralización administrativa por deseo expreso de los barones y reyezuelos provincianos.
Este fin de régimen es testigo asimismo del exceso de regulación y legislación salvajes, con el objetivo de constreñir al máximo la libertad de los ciudadanos soberanos y su capacidad de intervención en el desarrollo y prosperidad de la nación. Nuestro sistema se basa en una constitución que hace de los partidos políticos los únicos canales o vías de gestión de la soberanía nacional, en detrimento de la sociedad civil, a la que permanentemente se anestesia con el fin de mantenerla amodorrada en una permanente siesta, de la que lamentablemente pocos están dispuestos a despertar. Nuestro sistema está dominado por unos sindicatos supuestamente mayoritarios que deciden en gran medida sobre la economía de nuestra nación, una patronal donde solo tienen voz unos pocos caciques de las grandes empresas y que atienden a sus intereses particulares, los propietarios de medios de comunicación de masas que oscilan en su apoyos en función a la publicidad pública, y finalmente una banca que domina a todos, porque todos le deben dinero. Puede suponer en este momento el lector que este desglose de defectos de nuestro sistema puede estar escrito por un radical, pero muy lejos de ello, este humilde liberal pretende solamente hacer un diagnóstico de la realidad en el deseo precisamente de una democracia real y de unos derechos civiles que devuelvan al ciudadano su soberanía perdida en algún punto del camino. Personalmente no tengo ninguna fe en la alternancia de partidos, solo creo en la alternancia de soluciones y personas.Nuestro sistema no solo limita la alternancia de partidos, sino de personas porque no existe democracia interna en estas organizaciones. Esta realidad se justifica como decía Delibes, porque para el que no tiene nada, la política es una tentanción comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.

El gobierno Zapatero, encabezando el fin del régimen ha puesto de manifiesto, como señalábamos, los peores defectos de nuestro sistema, y en su particular debacle, ha acometido una disparatada huída hacia adelante que pone de manifiesto el desgobierno completo y absoluto, la falta de criterio, y la evidente incapacidad y méritos de todos sus componentes.

Decía Groucho Marx, que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y después aplicar los remedios equivocados. En ese sentido podemos decir que Zapatero es un marxista de tomo y lomo, y podemos aseverar que sus consejos de ministros son precisamente, como el camarote de los hermanos Marx. Las últimas semanas son testigo de este espectáculo más propio de un sainete que del ejercicio serio de la política, precisamente en momentos tan graves y acuciantes como los que vivimos. Con un desprecio absoluto por la realidad social, los iluminados del camarote lanzan, día sí y día también, una serie de inconexas, y nada preparadas medidas con el fin de mantenerse en el machito y aguantar un día más, en tanto despistan al más sesudo. En Libia se produce una revolución que hace escasear algo el petróleo, e inmediatamente se lanza una medida contra los ciudadanos de supuesta economía en el consumo de petróleo, basada en la reducción de la velocidad circulatoria para vehículos, y con un considerable gasto en pegatinas de señales de tráfico. Como a las pocas horas los expertos advierten de la poca viabilidad en el ahorro de dicha medida, nada mejor como no dar un paso atrás, sino reafirmarse en el error, provocando un alud de propuestas alucinantes que van desde el cambio de bombillas en carreteras a todas las vías públicas, con lo que se involucra a unos Ayuntamientos, ya de por sí caninos, en un gasto imprevisto que nadie sabe quién o cómo va a financiarse. La política del regate, del aquí te pillo aquí te mato, de la improvisación de la que tiene el descaro de alardear el tal Zapatero, es la causa patética que conlleva efectos más que catastróficos para nuestras ya mermadas arcas. Llevamos viviendo al día, sin planificación de ninguna clase, nada menos que siete años, y aún nos queda uno más, y lo peor es que no nos los podemos permitir.

Añoramos y esperamos con ansia el regreso del juicio ponderado a la realidad política, el patriotismo que no el patrioterismo de estos años, y sobre todo esperamos reformas para los problemas reales de los ciudadanos, que son precisamente los que nunca se resuelven. La gran cuestión, es que no será viable un cambio en nuestros políticos, en tanto la sociedad no asuma sus deberes democráticos y tome partido, porque no olvidemos que nuestros políticos son en todo momento fiel reflejo de la sociedad. Este “Je acuse”, ha de empezar precisamente no por culpar solamente a Zapatero y a los barones, sino a la propia ciudadanía, que ha hecho dejación de sus deberes, que ha permitido mansamente tanto escándalo, y que en cierto modo se ha dejado corromper por un sistema clientelar que no beneficia jamás al crecimiento y el desarrollo de una nación. Todos, en mayor o menor medida, somos culpables por dejación. Se precisan patriotas de verdad, políticos (pocos), con talento y capacidades, una sociedad activa y con valores, y todo esto ha de hallarse en las fuentes de nuestra cultura común, no en la división, la envidia, el latrocinio, el racismo cateto y el partidismo marquista de los programas de papel mojado. El cambio de rumbo es responsabilidad de la nación en su totalidad, hasta que así sea, llegue quien llegue no seremos nada más que una masa de siervos a la espera de las raciones de trigo del emperador y sus expectaculos, Panem et circenses.

martes, 1 de febrero de 2011

Crisis en el mundo árabe, occidente tiene la palabra




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Cuando se hace historia, los grandes cambios y las revoluciones se desarrollan siempre de manera sorpresiva e imprevista, y ninguno de los actores implicados es consciente de la importancia del suceso hasta que la marea es demasiado fuerte como para detenerla.

Acuden a mi mente una sucesión de imágenes relatando hechos similares: La revolución cubana, con la invasión popular de las calles de la Habana, mientras el dictador Batista y su corte celebraban una glamurosa fiesta de año nuevo, totalmente ajenos a la realidad. Otro caso: 9 de noviembre de 1989, Günter Schabowski a la sazón miembro del Politburó del RDA, comete un error informativo ante las preguntas de un periodista y contesta que el muro de Berlín está abierto al paso, en cuestión de horas miles de personas arrasan con el muro de la vergüenza y un régimen entero. Nadie estaba preparado, ni los países occidentales ni Moscú. La historia se escribe de esta manera. El punto de eclosión es siempre incontrolable y las masas actúan más rápido que sus dirigentes.

Hoy las protestas populares de Tunez acaban con el régimen de Abidine Ben Ali, en pocos días. El origen la crisis; la subida de alimentos básicos y la eclosión la produce el 17 de diciembre de 2010 Mohamed Bouaziz, un joven desempleado de 26 años, que se inmoló frente al ayuntamiento del pueblo de Sidi Bouzid. Lo hizo después de que la policía le confiscara su puesto ambulante de frutas y verduras por carecer del permiso necesario. Bouzaiz murió en el hospital el 6 de enero. Las protestas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad comenzaron en esa región, cuya economía se basa en la agricultura y que sufre una alta tasa de paro, y se extendieron a varias ciudades del país norteafricano. El 13 de enero el presidente y toda su familia abandonan el país.

La oleada de protestas se han extendido a todas las dictaduras del norte de África y amenazan con asolar otros países. Los problemas son comunes, regímenes corruptos, enormes tasas de desempleo, pobreza y un hambre de libertad y cambio imparables. Las redes sociales han jugado un papel multiplicador del mensaje sin parangón en esta región del planeta, y han servido indiscutiblemente para coordinar el pistoletazo de salida de estos movimientos populares espontáneos. En estos momentos Egipto está sometido a estado de sitio, con la población conviviendo con los tanques en las calles y un régimen que cierra el acceso a Internet, los transportes y los medios de comunicación tradicionales en la absurda confianza de cercenar la comunicación entre las masas, pero como siempre ya es demasiado tarde. El pueblo está en la calle y el viejo sistema de radio macuto y el boca a boca suplen a la tecnología. Solo quedan dos opciones al dictador egipcio Mubarak, exiliarse o provocar una matanza sangrienta. Sudan, Marruecos e incluso Siria pueden verse arrastrados por el efecto viral de las protestas.

En estos momentos los gobiernos occidentales están perdiendo los papeles como es costumbre, y la ONU vuelve a mostrar que es un organismo preñado de burócratas incapaces en grado sumo. Fuera de los discurso estériles de las grandes potencias en favor de la democracia y la libertad de expresión, subyace un temor al cambio exacerbado por la amenaza del día después. Todas las cancillerías consideran la posibilidad que tras la caída de los regímenes dictatoriales se repita el caso Iraní, y que los movimientos islamistas hagan en aguas revueltas la pesca de su vida.

Este temor occidental lleva a la inacción y la espera, lo cual es un error de cálculo, pues una vez que estás en la tabla de surf, en la cresta de la ola, no hay manera de detener el tiempo. Es el momento de romper relaciones de inmediato con estos gobiernos y ponerse del lado del pueblo ahíto de libertad, hay que sumarse a la cabeza de la manifestación y prestar los medios posibles para lograr una transición pacífica hacia procesos electorales democráticos donde puedan entrar en liza con los islamistas radicales, figuras que defiendan la democracia y alcen la bandera de la libertad, sin complejos ni intereses personales espurios. Jugar con dictadores con el fin de proporcionar cierta estabilidad siempre termina igual, en revoluciones y procesos de cambio pendulares que traen las peores consecuencias. En estos momentos hay una batalla global por ponerse en cabeza de los cambios, y el que menos arriesga termina siempre por perder la apuesta.

Si no queremos un clon de la revolución de los Ayatolás, hay que forzar el cambio de régimen a favor de las necesidades y las demandas populares. La libertad es siempre la respuesta, por mucho que reservemos esta solo para occidente. Condenar a millones de personas a la dictadura, por mantener nuestra estabilidad de manera artificial es una muestra de hipocresía que solo se paga con el odio justificado del mundo árabe hacia occidente, tenemos un deber moral, en defensa de nuestros valores más sagrados, si queremos un mundo próspero y en paz. Es la hora de ejercer liderazgo, con la autoridad moral correspondiente, en tanto no se actué con presteza y determinación, abonamos la llegada de aquellos que están dispuestos a darlo todo por su fé radical, con las dulces promesas de paraísos y el Corán en la mano. La historia nos proporciona sobradas lecciones para elegir el camino adecuado, no proporcionemos al islamismo radical la excusa de que el corrupto occidente satánico no hizo nada.

viernes, 28 de enero de 2011

Alex de la Iglesia, nueva víctima de la ley Sinde




JOSÉ MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El reformista

Decía Epicteto de Frigia, entorno al año 100 de nuestra era, que la verdad triunfa por sí misma y que sin embargo la mentira precisa de la complicidad.

En esta sociedad semipública en la que vivimos la libertad se ausenta a marchas forzadas de nuestras fronteras, precisamente gracias a la complicidad. Esta es una sociedad dominada por lo que llaman lo público, cuando en realidad es lo privado, porque no vivimos el gobierno de la cosa pública, es decir; de todos, sino que nos gobiernan unos pocos, que hacen de sus carreras y cargo algo privado, casi en propiedad. Así para mantener el establishment o el cortijo en manos del cacique se precisa de la complicidad del común mediante la inveterada metodología del clientelismo político.

El dominio de todos los resortes económicos e institucionales proporciona el poder para administrar los favores en pequeñas dosis, y hacer así que las mentes borreguiles del pueblo llano, adquieran la idea de aspirar al reparto de lo que es su propiedad por parte de unos pocos administradores de los bienes comunales, de tal manera que sea hecho común y asimilado, para la mente del ciudadano habitar en un país dónde para adquirir una vivienda, en ciertas condiciones ventajosas, participe el estado; donde se regule si una empresa privada, debe o no, permitir fumar a sus clientes; donde uno piense en tener, o no, un hijo dependiendo de la existencia de subvenciones, o ,si ya lo tienes, sea el estado quien dicte la forma en que has de educarlo. Esta es la sociedad en la que vivimos, y somos cómplices de su existencia, cómplices porque admitimos una gran mentira, porque a esta sociedad la llamamos democracia.
Esta es una sociedad donde unos pocos gobiernan los partidos, que constitucionalmente son los únicos instrumentos admitidos para administrar los recursos del común, la sociedad civil queda completamente fuera, tanto para opinar, como para actuar, salvo que se pliegue a través de sus asociaciones, a recibir en sus órganos directivos a servidores del poder político o bien las correspondientes ayudas económicas para sostenerse. Cuando alguna persona individual, en el ejercicio de sus responsabilidades, o siguiendo sus principios, se desvía públicamente de la corriente oficial y disiente del poder, se enfrenta al ostracismo, la muerte civil y el descrédito.

En la gran mentira participamos todos los ciudadanos, los medios de comunicación, las redes sociales, las empresas, las asociaciones civiles y hasta el sereno. Recientemente el cineasta Alex de la Iglesia, a la sazón Presidente de un órgano que tradicionalmente ha sido una prolongación del PSOE, y de la izquierdona recalcitrante; ha tenido el mal gusto de desafectarse del régimen, la verdad oficial y los deseos de su ama, es decir, la Ministra de Cultura, oponiéndose a la normativa de regulación de internet, en lo referente a descargas y derechos de autor. Pudiendo, o no, estar a favor de los postulados del director vasco, lo que tengo muy claro es que apoyo, por sistema, a todo aquel que le plante cara al poder en defensa de unos principios, porque es un ejercicio de libertad y de hidalguía casi en desuso.

Uno de los ramos donde, con más tradición, recala la izquierda cavernícola y caciquil, es el mundillo que llaman de los titiriteros, por su clara promoción y visibilidad e influencia publicitaria, que tan bien ha servido en estas décadas al PSOE. Las innumerables subvenciones para bodrios infumables, documentales guerracivilistas sectarios, y filmes que reflejan lo más cutre y minoritario de nuestra sociedad, han proporcionado una herramienta de adoctrinamiento e ingeniería social impagable, que hubiera hecho las delicias de Goebbels. No se puede admitir, por tanto, que en uno de los órganos propagandísticos del partido exista un verso suelto y menos aún en la presidencia, es un hecho inadmisible, ¡anatema!.

De la Iglesia cometió un pecado capital, en el momento de no decantarse a favor de la ley Sinde, pero se atrevió a ir demasiado lejos, cuando saltándose a la torera las instrucciones de la Ministra, se reunión con los representantes de los cibernautas, para entender sus argumentos y acercar posturas, es decir; para buscar un consenso, pasando se por el arco del triunfo al estado, que es en este sistema, el que dicta, quienes son, y han de estar considerados como actores sociales.

Alabo por tanto el coraje de Alex de la Iglesia, su oposición directa al pancismo y su coherencia personal. Aquí se ha ganado un admirador por el valor mostrado, ya que todos sabemos que la pena por actuar con libertad en este sistema, siempre es la salida por la puerta chica y el ostracismo. Las hazañas individuales merecen siempre un aplauso por escasas, y cuando se producen merecen el favor del respetable. Cada acto de valentía individual es una brecha, por pequeña que sea, en el sistema, un acto de honor, y una llamada a la esperanza, un hueco que se abre para acomodar, en un futuro no lejano, a una libertad exiliada, que espera paciente a que una mayoría de ciudadanos, reclamen su regreso a esta patria anestesiada por el egoísmo de una casta dirigente, y la complicidad de una masa de pedigüeños, carentes de toda honra y dignidad personal.

domingo, 9 de enero de 2011

Política canalla




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Decía el fallecido maestro Delibes que para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad. Hay tal falta de honra y caballerosidad en el mundillo de lo político que ni tan siquiera las navidades permiten una tregua en medio de la batalla.

La semana ha estado plagada de conflictos artificiales y reales. De una parte el culebrón Cascos ha dado juego, y seguirá dando mucho de sí. Los medios de comunicación afines al pensamiento único hacen todo lo posible por dar juego y dividir el voto del centro derecha, y los medios de la acera contraria castigan al ex vicepresidente y se alinean con las tesis oficialistas de Génova.

La derecha española siempre ha sido paradójicamentecainita, cuando sus votantes son todas personas muy respetables, defensores del orden, la libertad y la democracia, pero sin embargo sus dirigentes tienen una tendencia obsesiva a contestar a esta forma de ver la vida con el monolitismo y la ausencia de democracia interna propias de la izquierda más cavernaria. Se dice que cada cual copia lo peor del contrario, y así en Génova parecen cada día más el bunker de Ferraz, que el faro de libertad y transparencia, que por coherencia ideológica, debería guiar al Partido Popular. La realidad es que lo de la política española no se trata de una batalla ideológica por el bien de la nación, sino una pelea de gallos por el control interno y externo del corral. La política en España de ser algo noble se ha convertido en una forma de vida, como decía al inicio Delibes para los que no tienen nada, ni en el bolsillo, ni en la mollera, y añado, en el corazón. Los partidos se han convertido en empresas, en marcas, como reconocía recientemente la flamante candidata por designación digital de Rajoy, esa gran desconocida llamada Isabel Pérez Espinosa, “nadie está por encima del partido”. Lo que cuenta no son las ideas, ni el debate, ni los ciudadanos, ni la ley, porque fuera del partido no hay vida. Escuchando estas declaraciones uno se pregunta si la que habla es Leire Pajín, Carmen Calvo o Maleni, parece que estemos ante los restos del partido comunista tercera asamblea. La política de marcas que sufrimos en este país se resume en que no cuentan las personas o los valores, las propuestas o los programas, porque todo esto solo es humo y sombras. Esta gran mentira no solo se la creen los profesionales de la política, sino que pretenden sin rubor que la creamos a pies juntillas el común de los mortales. Pero algunos no comulgamos con ruedas de molino, y menos de semejante tamaño, más que nada porque no hay almax suficiente para tragar tal especie: En la política cuentan las personas, son imprescindibles los programas y las ideas, y la construcción de una marca no es garantía de buen gobierno, mucho menos cuando de esa marca, que supuestamente representa a unas ideas determinadas, se apropian unos adelantados carentes por completo de principios.

Para los políticos españoles el partido, es fuente de vida, seguro de jubilación, hogar y pesebre. Lo que ocurre es que la palabra partido se difumina mucho respecto a su origen. El partido o facción, los que toman partido o postura, los que se agrupan en torno a una idea, es una comunidad, el libre ayuntamiento de un grupo de ciudadanos entorno a unas ideas, a una forma de ver la vida y con el propósito de llevarla a cabo por el bien común. Pero en la actual filosofía de partido, los ciudadanos militantes no cuentan, como diría Ibiza Melían, todo se resuelve entre los strong mayor, los caciques de turno, el aparato. Nadie sabe exactamente como llega alguien al cargo de apparatchik, pero desde luego sabemos que no se hace mediante mecanismos democráticos, por elección directa de los afiliados y en libre competencia con otros candidatos.

Estando así las cosas leemos en la prensa, esta misma semana, que el otro gran aparato o marca, el del PSOE, quiere expulsar a Antoni Asunción del partido por ser un rebelde que tuvo la osadía de plantarse ante el candidato oficialista en unas primarias que nunca llegaron a ser, por ciertos oscuros manejos con los avales. Ustedes me dirán, si no descubren cierto paralelismo en las formas y usos de ambas formaciones. Para un liberal desde luego esto resulta, no ya intolerable, sino una muestra evidente de la poca calidad que podemos esperar en el gobierno, llegue quien llegue, cuando en origen los partidos no se ventilan y renuevan con sangre e ideas frescas. El juanpalomeo de las cúpulas y los aparatos solo deriva en endogamia, mediocridad consanguínea y una garantía absoluta de divorcio con la sociedad. Treinta años de consanguinidad en los partidos políticos han derivado en personajes de la calidad de Zapatero o Mariano Rajoy, así nos va. Cuando los ciudadanos no tienen libre acceso, en igualdad de oportunidades, por la vía de los partidos políticos, para ofrecer un tiempo de sus vidas a la cosa pública, comienza degenerarse la calidad de la vida democrática y en consecuencia de la gobernanza, de esta manera el deterioro del buen gobierno está más que asegurado.

Puede que a muchos espectadores y oyentes, estos rifirrafes les resulten tan entretenidos como el espectáculo bochornoso que ofrecen los protagonistas de la prensa rosa, de hecho parece que ambos submundos, no solo se tocan, sino que se entremezclan. Pero la política en democracia es una cosa muy seria que no puede estar en manos de unos pocos, máxime cuando la ejercen segundones. Recuerdo con sonrojo el lamentable espectáculo ofrecido por Rajoy al deshacerse de un hombre tan válido para esta nación como Manuel Pizarro. Tras haber aprovechado el tirón personal de la candidatura del aragonés, Mariano, ni corto ni perezoso, se deshizo de él, tras ningunearle un tiempo y le dejó más tirado que a una colilla. Cuando pasan cosas así, es que algo va verdaderamente muy mal. Los mediocres, por principio no pueden admitir en su entorno a nadie que les pueda hacer sombra, aquí no cuenta el bien público, sino la supervivencia en el machito. Solo los palmeros, los pelotilleros y los fans son admitidos en el círculo del poder, cualquiera que represente una amenaza por su valía está destinado al ostracismo, el insulto y la muerte civil.

Por ello no debemos sorprendernos ante las viscerales y obscenas reacciones de los profesionales de la política cuando ven su poltrona amenazada, como ha sido el caso del sainete de insultos y desprecios sufridos por Cascos hasta el momento de su abandono. Cuando se trata de defender poder, sueldo y privilegios, nuestros prohombres se muestran públicamente como canallas, verduleras, quinquis, rufianes, destripaterrones, lindos, y toda la ralea de los más bajos fondos. Porque al final la política en España no es otra cosa que el arte de la pelea más sucia, por los medios más bajos para el logro de fines más particulares, y en esa guerra todo vale. Aviados estamos.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Autonomías, libertad y democracia




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico liberal

Hace ya tiempo que se ha demostrado con creces que el estado de las autonomías es insostenible en términos absolutos. Las voces con mayor peso de nuestra economía y empresa, es decir, la sociedad civil soberana, se han manifestado de forma más que clara al respecto.

Dos estudios recientes continúan exigiendo un cambio de rumbo serio en este sentido; de un parte el informe de la Fundación Everis y de otra el de FAES. Ambos documentos son contundentes en sus análisis y coincidentes tanto en el diagnóstico como en las recomendaciones. En pocas palabras; no podemos permitirnos semejante despilfarro, es un dislate en lo social y un coladero por el que se van los mejores recursos de la Nación, y en este caso, Señor Zapatero, la Nación, con mayúsculas, ni es un concepto discutido ni discutible, por mucho que pretenda aplicarse el relativismo moral. Los hechos son tozudos, como decía Lincoln, y no hay hecho más evidenciable que la existencia y la presencia en la historia del mundo de la Nación española, única e indivisible.
La mayor parte de nuestros políticos soslayan el debate sobre la conveniencia de poner freno al llamado estado de las autonomías, la explicación es muy sencilla, se trata de una cuestión de poder y empleo. Nunca tuvimos tantos políticos en nómina, y este hecho hemos de agradecerlo precisamente a las 17 comunidades y ciudades autónomas que dan pesebre a 17 parlamentos, innumerables consejerías, direcciones generales, puestos de asesores y siga usted contando, todo esto sin hablar de chiringuitos, empresas públicas, fundaciones, mancomunidades, diputaciones y demás sillones. En definitiva, a nadie le interesa poner el cascabel al gato, sacar la tijera y meterle mano al desaguisado, más que nada porque muchos amigos y partidarios deberían buscar un trabajo. Muy al contrario se buscan argumentos y beneficios a fin de justificar lo injustificable en la confianza de que el papel y el pueblo español, lo soportan todo.

Tal vez el argumento más vacuo en sí mismo y demagógico que nos encontramos, es el de la libertad y la democracia. Al parecer según algunos eruditos de la partitocracia profesional, el estado de las autonomías nos proporciona mayores dosis de libertad, y hace que la democracia resulte más representativa. El discurso se queda ahí. Analicemos la cuestión: Al parecer la antigua división, de ayuntamientos, diputaciones y estado central, no permitía que los españoles fuéramos más libres y parece ser también que esto era muy poco democrático. La democracia, en esencia, es la libre elección por parte de la nación de sus representantes para el buen gobierno de la cosa pública, o sea lo que es de todos, ahí se queda la cosa. Otra cuestión es la división administrativa que queramos dar a nuestro estado, lo cual es una cuestión técnica que en nada tiene que ver con la democracia en sí. Tal vez, si lo que deseamos es profundizar en los conceptos de libertad y democracia, no debamos centrar nuestras miras en crear estructuras pesadas donde miles y miles de políticos profesionales, familiares, amiguetes, corifeos, plañideras, abrazafarolas, conmilitones, palmeros y adláteres hallen un hueco donde asentar sus posaderas. Tal vez el hecho de democratizar los partidos, favoreciendo la igualdad de oportunidades, permitiendo las listas abiertas, ayudaría a que los militantes, que en mi humilde opinión son los dueños de los partidos, que no sus órganos directivos, favorecería la perfección de la democracia. Un buen político no ha de tener miedo de ninguna clase a postularse en buena lid frente a otros compañeros para ser candidato entre sus conmilitones, véase el ejemplo de los estados unidos. Por otra parte, el hecho de permitir la reforma de la ley electoral para favorecer la elección directa y personal de candidatos por circunscripciones y no de partidos favorecería muy mucho la libertad de elección al votante y aseguraría la representación en la defensa de los intereses del territorio. Todas estas medidas tan simples, son bastante más eficaces que mantener el monolitismo antidemocrático de la disciplina de partido, y evitaría las tan costosas divisiones territoriales e intereses aldeanos que, no solo manchan el juego político, sino que arruinan nuestra economía.

Hay una premisa tan demostrable como las leyes de Murphy, y es que si pones a un político en un cargo determinado, este tiende de inmediato a rodearse de secretarias, administrativos, personal de confianza y demás peones que hagan por él su trabajo, dado que la asistencia a plenos, convocatorias, inauguraciones, desfiles, copas de navidad, comidas, cenas y demás saraos que acompañan al cargo, no deja mucho tiempo para la administración. Otra premisa constatable nos dice que en el momento que un político decide realizar una acción política determinada, detrás de esta hay que realizar reglamentos, leyes, proveer unos presupuestos ad hoc, contratar funcionarios y crear los organismos oportunos para que la política en cuestión se lleve a cabo. Basándonos en estas dos premisas fundamentales concluiremos en que la administración de lo público en España es algo sin fin, que se reproduce a si misma independientemente de las disponibilidades presupuestarias, y siempre es directamente proporcional al número de políticos en activo. Concluiremos por tanto en que de ninguna de las maneras nos conviene tener 17 autonomías al evidenciarse todo lo que lleva detrás. Desde el punto de vista empresarial, una administración racional y eficaz ha de ser rentable, de bajo coste y no contar jamás con demasiado personal. El problema es que en la política hay muy pocos empresarios y muchos funcionarios, y de esos polvos vienen estos lodazales, el diagnóstico es muy simple.

Precisamos, como decía el economista Manuel Muela, de un plan B; un plan que augure un mejor futuro para España, que nos proporcione una salida viable y exitosa del problema institucional, económico y moral que asola a la nación. El problema es que ya no hay un Prim o un Unamuno, o tan siquiera un Ortega que tengan voz y peso moral frente a nuestra partitocracia cuyos sordos oídos, lejanos a las necesidades reales de la sociedad, y a los intereses de la nación, persisten numantinamente en defender cargos y prebendas, en sostener un debate estéril, y en proponer recetas que soslayan pertinazmente el problema de fondo. La conclusión inevitable en esta tierra de sangre y sol, de caínes, de toros y de asonadas y revoluciones, es que cuando un problema se deja en el cajón, a la espera de que desaparezca por si solo; termina creciendo cuan bola de nieve y generando un peligroso efecto dominó que solamente puede augurar caos, pobreza y desolación por doquier.

Insistimos por tanto, que es hora de tomar decisiones, de pactar, de ser valientes y de poner las miras en el bien común frente al beneficio cortoplacista de partido. Hora es de forjar unos acuerdos de estado que avalen el futuro que merece una nación occidental, democrática y avanzada, con nuestro peso histórico, y auguro que los valientes que den el paso al frente obtendrán los mejores réditos electorales que jamás hayan podido esperar, eso sí, el asunto requiere esfuerzo, tesón, imaginación, nobleza, algo de idealismo, mucho realismo y un cierto amor por la patria. Esto no es tarea de un partido, sino esfuerzo colectivo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Del sacrificio




JOSÉ MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Jose Luís Rodríguez, a la sazón Presidente del gobierno, anda estos días de campaña electoral por su amada Cataluña, ¡que visca el Barça!. No sabemos bien si su presencia al lado de Montilla es un favor o una condena segura al desastre. De todos es bien conocido, que cuando Zapatero apoya a un candidato, este se dirige irremisiblemente al desastre, la lista de ejemplos es larga. Es probable que nos encontremos ante una especie de vampiro que absorbe completamente las energías, el talento y la fortuna de aquellos en los que pone su mirada.

Algo parecido sucede con España, desde la llegada al gobierno de este elogio a la mediocridad y la simpleza más absoluta, tanto paisaje como paisanaje han quedado desolados, nos ha dejado vacíos, exprimidos, cabreados y exhaustos, lo que se dice en pelotilla picada.

Ahora Zapatero vuelve a sacar en su mesianismo, no sabemos ya si cínico o surrealista, el concepto de patriotismo como amenaza al que discrepa. Oponerse a sus medidas de desgobierno, discrepar de sus posiciones, simplemente pensar diferente, es un acto de anti-patriotismo con consecuencias graves en la imagen de España de cara a los mercados. Así piensa este adalid de la democracia. Cosas del pensamiento único.
Toda palabra o gesto de este hombre, termina siempre buscando el enfrentamiento, generando el odio, y propugnando la persecución del disidente. Digno de la mejor escuela estalinista. Si Beria o la pasionaria levantasen la cabeza derramarían lagrimones producto de la emoción ante este su retoño.

Zapatero exige el sacrifico de todos sus súbditos en el altar de sus vanidades socialistas, todo en virtud de un patriotismo mal entendido, como decía Samuel Johnson: -El patriotismo es el último refugio de los canallas-. El patriotismo es una forma de amor, amor a la patria, a sus tierras y a sus gentes, al devenir y al porvenir de la nación. El patriotismo, como todo amor exige sacrificios, es cierto, pero somos de la convicción que para predicar hay que dar ejemplo. No se puede exigir sacrificios al prójimo para el enriquecimiento propio, no se puede hacer sacrificar miles de pequeñas empresas por no pagar las deudas de entidades públicas, no se tiene fuerza moral para exigir sacrificios congelando las pensiones, cuando con otra mano derrochas el dinero de todos en festejos irrelevantes, sindicatos inútiles, memorias históricas y campañas de educación sadomasoquista. Para exigir hay que dar ejemplo. ¿Y qué mejor ejemplo, que sacrificarse uno mismo por la mayoría?. Estamos convencidos, que si en un alarde de patriotismo, Zapatero sacrifica su puesto y su gobierno, convocando elecciones generales, para que el pueblo opine en estos momentos de emergencia nacional, le hará el mejor de los servicios al país. Pero lo cierto es que las cosas nos son así. El patriotismo de Zapatero se basa en el egoísmo y no en el amor. Confío, no ya en que las urnas hablen en su contra cuando corresponda, sino que sea llevado ante los tribunales por su irresponsabilidad y sus mentiras. No merece menos.

Para el que les escribe estas líneas, pensar que nos queda año y medio largo de gobierno con este personaje, le entran ganas de hacer la maleta y tomarse unas largas vacaciones en el extranjero. Pero, como señalaba Joaquin Leguina recientemente, o plantamos cara o perdemos estamos vendidos, es cierto, huir es de cobardes. Nuestra obligación cívica, nuestro deber como ciudadanos, no es resistir solamente, sino oponer la razón frente a este profeta de saldo, buscar el enfrentamiento ideológico permanente, hurtarnos a sus amenazas, actuar como hombres libres y mostrar permanentemente al común que no solo está desnudo el rey, sino que además se está llevando la ropa de todos nosotros.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Necesitamos un gobierno de concentración nacional




JOSE MANUEL ARECES DE ÁVILA.- Editor Periódico liberal, El reformista

“Solo podemos permitir hablar de patriotismo a aquel político que esté dispuesto a sacrificar su beneficio por el bien nacional, dando cabida a los que son mejores y no a los que mejor le aplauden”
En 1940 Inglaterra se enfrentaba a una crisis bélica de proporciones catastróficas. Como consecuencia de las brutales e irreales condiciones del tratado de Versalles y de la política pacifista de los gobiernos de entreguerras, Europa se abocó al imperio del totalitarismo y la guerra sin cuartel. Fracasado el gobierno pactista del enjuague de Munich, liderado por Neville Chamberlain, Winston Churchill accede al poder, y su primera decisión es que no puede afrontarse la crisis desde la perspectiva de partido, con unos fines electorales que primen sobre el supremo interés nacional, y que condicionen las medidas extraordinarias que se precisaba tomar. Churchill convocó a una coalición de partidos y personalidades independientes, de tal manera que los mejores representantes del imperio enfocasen sus energías a un solo fin, ausentes de intereses y banderías.

España en estos momentos es el crisol de una crisis dramática, la tormenta perfecta; la conjunción de tres terribles crisis, la económica, la moral o de valores cívicos y una crisis institucional que nos aboca a la ruina nacional y al caos institucional y territorial. Todos los defectos y errores de los últimos 35 años se han coaligado para pasar factura en un solo plazo a la nación española. La conjunción de intereses de políticos profesionales, sindicalistas y aventajados diversos, así como las cesiones constantes de soberanía de unos ciudadanos ausentes de sus obligaciones y derechos, han contribuido a que la presente crisis sea perfecta por las consecuencias que vamos a sufrir.

Nadie está exento de responsabilidad, nadie está libre, la culpa salpica en todas direcciones, pero no nos tiene que preocupar tanto pensar en adjudicar tales culpabilidades, sino en buscar soluciones efectivas. Aquí hay que plantar cara a la realidad cruda, asimilarla y ponerse manos a la obra. No consideramos preciso entrar en los detalles de la crisis, para conocerlos pues solo es preciso leer los miles de artículos escritos en los dos últimos años. Hablemos de salidas viables. Como señalábamos anteriormente la responsabilidad de esta situación hemos de compartirla todos a partes iguales y las soluciones han de ser compartidas del mismo modo.

España precisa de numerosas reformas, con carácter de urgencia, medidas impopulares, dignas de una guerra. Se precisa una reforma constitucional, renovar la ley de partidos y la ley electoral, hacer que la democracia sea efectiva, cosa que no hemos disfrutado desde el año 1976, por mucho que se quiera decir lo contrario. Hemos de reducir el tamaño del estado y convertirlo en una administración al servicio real del ciudadano, adelgazar la nómina pública, retornar competencias al gobierno de la nación, restablecer el equilibrio de los mercados internos, eliminar chiringuitos públicos que no playeros, liquidar el estado de corrupción institucional y civil, devolver al la sociedad el impulso y la soberanía en la dirección de la economía, en la elección directa de sus representantes y en la participación en la grandes decisiones que afectan a la nación. Hay que reformar en profundidad la educación y devolver el derecho de elección a la familia, el estado solo debe garantizar el acceso de todos a educarse pero no al adoctrinamiento ideológico dictado por el mandamás de turno. Se precisa el imperio de la ley para todos, frente al imperio del intervencionismo. Debemos lograr la separación efectiva de poderes, eliminar la intervención de los partidos en casi todos los aspectos que rigen a la sociedad, reducir el déficit público y sanear el gasto, e implicar a la ciudadanía en valores positivos y universales democráticos, concienciarlo en cuanto a que el estado no es proveedor de trabajo ni de regalías, responsabilizar al ciudadano en derechos y deberes, y no solo contemplarlo como mero financiador de la corrupción política y los desatinos de líderes iluminados de formaciones políticas opacas e inaccesibles.

Para afrontar estas reformas radicales solo es posible, como señalábamos anteriormente, tomar medidas de excepción, lideradas por los mejores de entre los ciudadanos y ausentes completamente de la influencia de los espurios intereses partidistas y de facción, y de los intereses localistas. Son medidas que solo pueden pilotarse desde la unidad nacional y lejos de los intereses territoriales y pueblerinos que solo traen desgracia, pobreza, envidia, odio y una división del todo insana.

Precisamos de un gobierno de concentración nacional formado por nuestros mejores expertos y profesionales, un gobierno patriótico en el sentido estricto, un gobierno provisional en cuanto a su permanencia en el poder y lo más importante; un gobierno ajeno a los intereses partidistas, cuyos intereses electorales se sitúan siempre claramente por encima de las medidas drásticas que se precisa adoptar y van en contra de los intereses generales.

Solamente un gobierno que se ausente y distancie de los objetivos de partido puede afrontar con garantías los grandes objetivos de una profunda reforma institucional y económica que devuelva la libertad y la soberanía a la nación, y nos devuelva al rumbo de prosperidad, felicidad y desarrollo que todo pueblo merece.

La nación ha de exigir a sus políticos un gran sacrificio, a cambio de los que ha de asumir cada ciudadano, no es viable que la mayoría cargue con las consecuencias de los errores de unos pocos, esta es tarea de todos, y no es de recibo esperar las reformas de manos de los que son responsables de los problemas creados. Miente cualquier candidato que se postule a las próximas elecciones generales y que pretenda ser adalid de unas posible salida a la crisis, miente también cualquier candidato que pretenda hacernos creer que solo se precisan medidas en la economía, y miente, créanme, cualquier candidato que pretenda hacer dicho camino con su partido en solitario. En las próximas elecciones voten solo por aquel que ofrezca espacio en su gobierno a los mejores sin importar la procedencia o el partido. Solo podemos permitir hablar de patriotismo aquel político que esté dispuesto a sacrificar su beneficio por el bien nacional, dando cabida a los que son mejores y no a los que mejor le aplauden.

Se precisa un amplio movimiento ciudadanos, por encima de ideologías y partidismos, que exija estas reformas, que exija a los políticos, que no son sus verdaderos representantes, que allanen el camino cuanto antes a estas propuestas, porque el tiempo corre en nuestra contra. Es un iluso quien pueda pensar que este sistema se puede mantener más tiempo con solo ver unos leves repuntes en las cifras del empleo, o en balances económicos. O se acometen reformas del sistema en profundidad o simplemente estaremos añadiendo un parche más a la vía de agua de la nave nacional.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Crisis de gobierno, Zapatero prepara un gabinete digno del ocaso de los mediocres




JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El reformista

La vieja guardia felipista toma el poder, desaparecen Igualdad y Vivienda, y De la Vega sale del gobierno mientras Pajín pierde el control en el aparato del partido.
Según desvela el diario gubernamental El País esta mañana, Zapatero prepara de manera inminente una amplia remodelación del consejo de ministros. Aprovechando la salida de Corbacho de la cartera de Trabajo, Rodríguez Zapatero prepara el relevo e incluso la supresión de algunas carteras según se desprende de la información publicada esta mañana por el diario de Prisa.

Según informa el rotativo próximo al PSOE, la ex comunista y ex alcaldesa de Cordoba, Rosa Aguilar, entraría como ministra de Medio Ambiente, Rubalcaba se vería premiado, nada menos que con la Vicepresidencia primera del Gobierno, en sustitución de Teresa Fernández de la Vega. El Cántabro seguiría manteniendo en sus manos el control de la Policía política desde el Ministerio del Interior, con el claro objetivo de seguirla utilizando a favor del partido del gobierno para las ya muy próximas elecciones regionales y municipales.

Zapatero hace un guiño al sindicato del partido poniendo a uno de sus hombres al frente de la cartera de Trabajo. UGT aporta su granito de arena con la figura de Valeriano Gómez, el liquidador de la estafa de la cooperativa de viviendas PSV.

El socialista vasco, Ramón Jauregui, se haría cargo del Ministerio de la Presidencia, y a Trinidad Jiménez , como ya es tradición, se la recompensa por los servicios prestados tras una derrota en Madrid, como Ministro de exteriores en sustitución del desastroso Moratinos.
Sin lugar a dudas entre las sorpresas más llamativas se encuentra el posible acceso de Leire Pajín a la cartera de Sanidad. Llama poderosamente la atención que una persona de gran inexperiencia en la gestión, como es la de Benidorm, acceda a una cartera tan importante, aunque puede entenderse que desde la llegada de Zapatero al poder, el Ministerio de Sanidad, se ha convertido en un resorte exclusivamente político para lanzar cortinas de humo, practicar el sectarismo y lanzar llamativas campañas destinadas a hacer ingeniería social. La entrada de Pajín no puede entenderse de otra manera.

Otra de las sorpresas, es la desaparición de los Ministerios de Igualdad y Vivienda cuyas competencias serán asumidas por Sanidad y Fomento respectivamente. Existía un fuerte clamor político y popular reclamando la desaparición de ambas carteras, por su inoperancia absoluta, estos Ministerios siempre fueron dos comisarías políticas sin que se haya conocido de su existencia más que costosas campañas de imagen.

La lectura política de estos cambios nos desvela que el peso del poder recaerá en miembros de la vieja guardia felipista, como son Rubalcaba y Jáuregui. Este cambio de rumbo da a entender que la negociación con ETA precisa del control de dos pesos pesados, conocedores de este entorno, pero también puede estar marcándose una tendencia en cuanto a la sucesión de Zapatero. El Presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, se hará con el control del aparato del partido tras la caída de Leire Pajín. Iglesias es uno de los hombres promoconados por José Blanco, con lo que es evidente que el de Lugo seguirá imponiendo su control.

jueves, 14 de octubre de 2010

De las prohibiciones




JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista


A la señora Carmen Chacón, a la sazón Ministra de Defensa, no se le ha ocurrido mejor cosa, como consecuencia de la tradicional ración de pitidos y abucheos, que se ha llevado el 12 de octubre su jefe, el Señor Zapatero, que prohibir por decreto a los viandantes los pitidos en el día de la hispanidad. Nos preguntamos con cierto escepticismo, pero sin ánimo de choteo, en qué manera se podrá aplicar la medida. Probablemente la Ministra, bien asesorada por los miembros de su partido en Cataluña que son tan aficionados a las prohibiciones, haya recibido ideas tales como la imposición de multas, la retirada de signos ofensivos como banderas españolas y pancartas, o directamente la aplicación por parte de las fuerzas de seguridad de esparadrapos a los ciudadanos indignados.


El socialismo nunca ha sido amigo de la libertad, y bien es sabido que cuando un bobo se acostumbra a ser jaleado en mítines y alabado en las portadas amigas, sufre tremendas depresiones al verse blanco de cualquier clase de oposición popular. Por supuesto solo la ultraderecha, la caverna y lo más rancio del españolismo, siempre grupúsculos residuales, son los acusantes de semejantes tropelías, porque los asesores del bobo dicen que los españoles son felices, y no podemos dudar de los asesores. Pero mire usted, que aunque sean cuatro gatos, la cosa pica. El socialismo también siempre gustó mucho de la ley del embudo, que unos sindicalistas quemen contenedores, destrocen cerraduras, asalten comercios, insulten a los trabajadores o bloqueen las vías férreas, no les molesta, son compañeros. Tampoco molesta que día sí, día no, unos energúmenos quemen en Cataluña fotografías del Rey o enseñas nacionales, eso no importa, porque esos chicos en el fondo son de izquierdas. Pero que unos cientos de señores cabreados piten al presi, eso no se puede permitir, es un atentado contra las más sagradas instituciones democráticas y una falta de respeto digna de una condena a cárcel o destierro, como mínimo.


Se culpa mucho al síndrome de la Moncloa, en cuanto al distanciamiento de los presidentes respecto a la realidad mundana, pero considero que este síndrome habría de llamarse, “del cargo público” o bien el síndrome del despacho. Porque lo cierto es que jamás ha estado más alejada la casta política de la calle. Es lógico por tanto que no baste con rodear de escoltas al líder, con formar cordones de protección y vallados que mantengan a la masa informe a distancia, tampoco basta con ir a todas partes en coche oficial. Ahora se precisa tomar medidas más drásticas, y del mismo modo que en los mítines de partido solo se permite el acceso de afiliados sonrientes y aplaudientes, en todo acto público, bien sea un desfile o la inauguración de una fuente con chorrito, se formará un espacio donde acoger a una manada de palmeros que jaleen las bondades del líder de turno, que repartan abrazos y besos por doquier, y que adornen su paso con una lluvia de flores. Para esto se ha contratado como asesor a Hu Min Tao, un experto coreano del norte en la organización de manifestaciones cívicas, también los amigos del sindicato de la zeja aportarán miles de parados como extras para que rellenen todo hueco con el fin de evitar a los subversivos.


En el gobierno se piensa que con estas medidas puede lograrse mayor paz social y mejorar no solo el humor de los dirigentes, sino aportar un modelo de comportamiento a los ciudadanos.
Boutades aparte, no es preciso distanciarse mucho para darse cuenta del camino sin retorno que nuestra casta política ha tomado en dirección al linchamiento legal de toda libertad. Como consecuencia el estado de opresión y ahogo que sufre el ciudadano, especialmente los pensantes, se torna asfixiante. La suma de los terribles efectos de la crisis, la brutal carga impositiva, las alzas de precios, la ausencia de esperanzas y las dichosas prohibiciones, comienzan a gestar un estado de ánimo que oscila entre la depresión colectiva de los mansos y el cabreo monumental de los más montaraces. La extensión en el tiempo de este clima forzado en buena parte por la casta política augura reacciones nada pacíficas, y desde luego nos alejan más y más de la justa paz nacional, la búsqueda de la felicidad y el progreso colectivo

lunes, 6 de septiembre de 2010

Nueva tregua trampa de ETA, ¿pactada con Zapatero?




JOSE MANUEL ARECES.- Editor El Reformista

Los españoles nos hemos desayunado con la indigesta tostada del anuncio, por parte de la banda asesina ETA, de una nueva tregua. A algunos de lo seguidores de la actualidad política no nos ha sorprendido este anuncio, hace meses que personas relevantes como Mayor Oreja o Francisco José Alcaráz anunciaban una segunda ronda de negociaciones entre los terroristas y el gobierno español, es por tanto esta la crónica de una nueva tregua trampa anunciada tiempo ha. Durante este verano hemos asistido al acercamiento a cárceles cercanas a las vascongadas de presos etarras, entre ellos algunos de los más sanguinarios de la banda como la famosa “Tigresa”, que en nada merecían semejante gesto de clemencia.

Hoy algunos de los dirigentes del Partido Popular deberían envainársela y pedir disculpas a Jaime Mayor, como es el caso de un tal Oyarzabal, que no solo le negó veracidad a las declaraciones de Oreja sino que además añadía que este señor no se enteraba porque no vivía en el País Vasco, ¡toma Geroma pastillas de goma!. Extrañaba ver cómo mientras se acercaban presos y se realizaban avisos de negociación, los de la directiva de Rajoy miraban para otro lado y hacían declaraciones flojas y sordas, pero siempre remarcadas por la lealtad institucional y el apoyo al gobierno. ¿Sabrían algo de boca de Zapatero?, ¿Quizás el PSOE los tiene tan agarrados con la amenaza de Gürtel que no pueden decir esta boca es mía, más allá del discurso de todos los días?.
Si hay un hecho cierto es que esta tregua le viene a Zapatero al pelo, en el momento de más baja popularidad del a la sazón Presidente del desgobierno de España. Acosado por todas partes, con la economía en la ruina, con unas colas de parados que no tienen precedentes, en definitiva con mucha necesidad en millones de hogares, Zapatero necesitaba un milagro, y esta enésima tregua trampa es suficiente para el Presidente, el resto solo es cosa de Marketing.

El asunto es grave, porque en solamente 6 años nos volvemos a encontrar con una situación idéntica, y con el mismo mandatario al frente. La lógica obligaría a Zapatero a aprender de las lecciones de su propia historia como Presidente del Gobierno, y aprovechar la oportunidad para evitar los errores pasados, pero para eso se precisaría que al personaje le asistiese cierta honradez intelectual, mucho aprecio por la sociedad y desde luego cierto cariño por las victimas. Desde luego ninguna de esta tres virtudes adornan al personaje, con lo que para él simplemente se trata de una oportunidad política, y del mismo modo que por aprobar los presupuestos es capaz de traicionar a sus propios compañeros del País Vasco, no le dolerán prendas en entregar los Ayuntamientos a la banda asesina, si el rédito político de la operación le aporta los beneficios en mejora de imagen y estabilidad para su gobierno que precisa recuperar, nunca mejor dicho a costa de lo que sea.

Sinceramente creemos que pocos españoles quedan que puedan pensar que con los terroristas hay posibilidades de negociación. No es una cuestión de palomas o halcones, sino de coherencia. La pacificación hace más agresivo al agresor. Los etarras son seres fuera de la ley, que para imponer sus objetivos políticos acuden nada más y nada menos que al asesinato y la extorsión. Esas actitudes para cualquier demócrata son de pena de cárcel, sin más contemplaciones. Hemos hecho el esfuerzo de leer el anuncio etarra, y entre su nauseabundo lenguaje, no hemos encontrado ninguna expresión que se refiera a dejar las armas, abandonar la violencia o cesar en sus objetivos y afanes, de hecho del comunicado se desprende una altanería preñada de soberbia y una clara postura de órdago cara a una negociación.

Creemos que es importante recordar a nuestro gobierno algunos principios básicos producto de la experiencia de medio siglo de lucha contra los asesinos etarras, principios que se reflejan en el siguiente decálogo, a saber:

Primero, España no negocia con criminales. Los mete en la cárcel.

Segundo. No se puede confiar en ETA, porque ETA siempre miente.

Tercero. En asuntos internos, un gobierno, una democracia occidental, miembro de la Unión Europea, no precisa de observadores ni intermediarios extranjeros para desarrollar su política antiterrorista. No somos un país bananero que precise observadores, ni estamos en una guerra civil.

Cuarto. ETA siempre quiere dinero y presencia institucional, en el momento que lo consigue, tiene oxigeno suficiente y vuelve a las andadas.

Quinto. La única política que funciona con los asesinos es la persecución implacable y sin tregua hasta la rendición o la extinción final del enemigo, sin paños calientes, pero siempre dentro de la ley.

Sexto. En política antiterrorista, como en la vida, los atajos siempre traen víctimas inocentes. Recuérdese el atentado de la T4.

Séptimo. En la lucha contra ETA solo puede vencer el más fuerte, el que tiene mayor convicción y el que no cede ante cantos de sirena.

Octavo. No se puede negociar con ETA porque sus peticiones son inasumibles.

Noveno. El estado representa a la nación española, especialmente a las víctimas, y está en la obligación no solo de defenderlas, sino de compensarlas. Cualquier forma de negociación con los asesinos de estas víctimas es inmoral.

Décimo, y último. No se puede caer dos veces en la misma piedra, es de cajón. Cuando alguien ya te ha traicionado no puedes darle una segunda oportunidad.

A lo largo del otoño seremos testigos de los avances de la negociación Zapatero-ETA, y podremos ver con cuanto es capaz de conformarse el Presidente y cuanto está dispuesto a entregar, en nombre de España a una cuadrilla de delincuentes. Que nadie se engañe, porque cada paso que veamos está previamente pactado a lo largo de las negociaciones habidas en los últimos dos años. El primer paso pactado es este anuncio, y le seguirán una serie de pasos que irán anunciándose convenientemente en los medios de comunicación, pasos que llegarán exactamente hasta la convocatoria de las elecciones municipales, en las cuales se celebrará el acto final de la opereta. Como decíamos esto ya lo hemos vivido, nada nuevo hay bajo el sol.

Dado que el gobierno está absolutamente entregado, y nos asisten ciertas dudas sobre el papel de la oposición, habremos de ser una vez más los españoles, lo que hagamos uso de nuestra abandonada soberanía, y denunciemos esta inmoralidad, saliendo a las calles y manifestando nuestro absoluto rechazo. En verdad nos espera, por muchos motivos, un otoño caliente.

jueves, 26 de agosto de 2010

La anti reforma laboral, y el negocio de la formación. Una receta liberal




JOSE MANUEL ARECES.- Editor Periódico Liberal, El Reformista

Como es tradición en España nuestros políticos se dedican a practicar el arte, que con tanta acidez definía Groucho Marx, de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Si usted quiere solucionar algo nunca busque a un político ¡por favor!.
El indocumentado Celestino Corbacho, a la sazón Ministro del desempleo, ha salido a la palestra en estos días, en defensa de su anti-reforma laboral, proponiendo reducir a 30 días -desde los 100 actuales- el período en el que los desempleados pueden rechazar ofertas de formación o de empleo sin perder su prestación.

Los sindicatos, como es su labor, se han puesto hechos una furia y han encontrado un nuevo argumento para justificar su injustificable Huelga General, anunciada con meses de antelación para el 29 de septiembre.

Como es costumbre, nuestras castas dirigentes plenas de mediocres en grado sumo, andan dando palos de ciego, lanzando cortinas de humo y desviando la atención del centro de los problemas, lo cual es la mejor táctica para hacer lo que mejor saben, es decir, nada.
Llamar Reforma Laboral a esta ley es una broma, dado que si alguien es conservador, y contrario al reformismo son nuestros políticos todos. Ellos son felices con el stablishment que han creado, no les interesan los cambios, porque les asustan, y favorecen todo aquello que no lleve a ninguna parte, al fin y al cabo eso de trabajar con pólvora ajena y contar con el favor de los dioses, da mucho margen para el error.

Evitaremos hacer un análisis global de la anti-reforma, nos vamos a centrar precisamente en la cuestión que ha suscitado tantas polémicas en esta semana, pero entendemos que polémicas estériles, dado que no van a dónde deben. Hablamos de la formación de los desempleados.

La formación se programa como una política destinada, en su origen, a favorecer que los parados puedan saltar de un sector productivo a otro y así mejorar sus oportunidades de búsqueda de empleo, esa es la teoría. Llevamos décadas invirtiendo un potosí en formación a desempleados, tanto se ha invertido, que al olor de este negocio han acudido los principales beneficiarios de estas políticas socio-laborales, como son sindicatos y patronal. Tal es el presupuesto que se mueve en esta área que supone, hoy por hoy, supone más del 50% de financiación para estos entes. De tal manera que tenemos a unos sindicatos, cuya ocupación, en teoría, es defender los derechos de los empleados, y a una patronal, cuya función sería defender los intereses de la industria, convertidos en academias. Y como es evidente dónde se mueven tantos millones de euros, hay negocio, puestos de trabajo, favores y se hace caja. Porque al final, no hablamos de formación profesional, hablamos de sacar tajada, que es el fin último de todas las medidas tomadas en la acción de gobierno. En realidad esta medida de Corbacho olo favorece como es costumbreel fraude, tanto de los prestatarios del servivio, como de los beneficiarios.

Desde nuestra filosofía liberal, proponemos una receta que creemos resulta mucho más eficaz, y responde al sentido común. Con esas aportaciones a la formación que realizan empleados y empresas, y las subvenciones destinadas a este fin, creemos que lo más adecuado consistiría en entregar un cheque directamente al señor parado de turno, para que decida libremente la formación que desea recibir, y acudir a la mejor oferta formativa que le proporcione el mercado. De esta manera favorecemos el principio de libertad individual, rompemos con el paternalismo estatal, estimulamos el empleo y el desarrollo del sector de formación, hacemos que los fondos lleguen directamente a los prestatarios de los servicios, sin intermediarios y apoyamos la libre competencia. Con esta sencilla reforma rompemos definitivamente con los privilegios de casta a la hora de captar fondos públicos, reducimos el tamaño del estado y luchamos contra la corrupción y el fraude. ¿Qué este señor parado no quiere formarse?. Pues se le retira el cheque. Todo limpio y sin complicaciones.

Entre tanto, lo que favorecemos con el sistema actual es la competencia desleal al sector formativo, competencia desleal de la que se benefician sindicatos, patronal, oscuras entidades sin ánimo de lucro, chiringuitos políticos y amigos varios. Curiosamente, es tal el volumen de negocio del mercado de formación, y son tan jugosas las subvenciones, que las entidades beneficiarias subcontratan a profesores y academias para prestar estos servicios, con lo que nos encontramos en el proceso con unos comisionistas que se benefician de sus ventajas para obtener la subvención de turno. Por tanto si aplicamos la receta liberal, estaríamos, o bien ahorrando una importante cantidad de dinero, o destinaríamos más fondos al fin pretendido, a elegir.

¿Les parece sencillo de aplicar?, pues en realidad lo es, y aún más, esta sí supondría una auténtica reforma. ¿Cuál es el obstáculo?: la tremenda red de intereses y poderes a la que se enfrentaría esta sencilla reforma, porque de estos dineros se benefician muchos, y los administran unas pocas organizaciones privilegiadas, llamadas falsamente portavoces sociales. Corrupción en estado puro.