Mostrando entradas con la etiqueta santiago abascal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta santiago abascal. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de enero de 2010

La herencia de Rajoy



JOSE MANUEL ARECES.-
Pude asistir la semana pasada a la constitución de una plataforma de afiliados y simpatizantes del Partido Popular de Madrid, con el fin de contribuir, desde las bases, a mejorar la democracia interna en el partido. Al acto asistieron compañeros de varias regiones, y pudimos disfrutar al comienzo, de unas interesantes conferencias ofrecidas por Ramón Peralta, Alejo Vidal Quadras y Santiago Abascal.

Los conferenciantes argumentaron con esmero sobre la necesidad de un importante cambio en la constitución, con el fin de frenar a los partidos nacionalistas y avanzar en el blindaje de competencias para el estado, soluciones todas imprescindibles para frenar la deriva crítica que ha adquirido nuestro país. A lo largo del acto todas las intervenciones fueron muy interesantes, pero en mi opinión, la parte mollar del evento se produjo durante las intervenciones que siguieron. La mayor parte de las intervenciones mostraron muy a las claras el enorme desconteto por parte de las bases hacia la deriva ideológica, la indefinición estrategica, y la escasa actividad efectiva en la oposición del equipo de Rajoy. Algunos de los presentes relataron casos verdaderamente vergonzosos para una comunidad política que se precie de democrática, casos como el de Carina Majías, diputada en el parlamento catalán, a la que sus compañeros dan la espalda de manera despectiva, absurda y flagrante, muestra de las disputas internas que asolan al partido en Cataluña, desde la imposición de Alicia Sánchez Camacho por parte de Rajoy para suprimir unas primarias que hubieran aportado nuevas ideas y savia fresca.

Las cacicadas siempre traen consecuencias, máxime cuando se trata con personas inteligentes, y más aún si son con luz y taquígrafos. Por supuesto que siempre existen seres mediocres, únicamente interesados en la soldada y el coche oficial, dispuestos a vender a su madre por un plato de aceitunas. Este tipo de gente no es una garantía de futuro para gobernar, pues carecen de principios morales sólidos propios, y se rigen únicamente por las encuestas, los intereses personales, y las órdenes de su amo. Nada que ver con lo que demandan los diez millones de votantes del Partido Popular. España necesita reformas, un rumbo claro hacia el progreso, libertad, seguridad jurídica y soluciones para los problemas reales. Contribuir a la persecución personal del que discrepa, dar la espalda al compañero que ya no es bien visto por la jefatura, laminar la moral del electorado y la militancia, sembrar la desorientación, o enterrar en vida al que sostiene unos principios, son muestras de la descomposición de un partido político, en este caso de sus líderes, que no deja de ser otra cosa que una comunidad de personas con unos fines ideológicos comunes, y que prestan en la mayor parte de las cosas, sus tiempo y hasta parte de sus haciendas a favor de una España mejor gobernada.

Considerar a un partido como un jardín de propiedad privada, es un ejercicio arriesgado que suele tener consecuencias desastrosas. En política, como en la vida, conviene no perder el norte, y también conviene saber donde se encuentra uno situado. El respeto por los afiliados, por los cargos públicos, sean humildes concejales o diputados, son normas básicas de comportamiento. No se puede actuar con impunidad, negando permanentemente la mayor y confiar en la suerte. En un partido de centro derecha, donde los votantes y afiliados son personas libres e independientes, con sólida formación, unos valores individuales y colectivos firmes, fundamentalmente provenientes del humanismo cristiano, no se puede actuar con imposturas más propias de esquemas marxistas y totalitarios.

Alejo Vidal que es un hombre muy consecuente, pero que tal vez lleva demasiado tiempo disfrutando de cargo público, trató de convencer a todas las personas, que en el foro antedicho, se quejaban con amargura del distanciamiento entre las bases y la cúpula nacional, que con la victoria en las elecciones todo tendría solución, que lo importante era frenar a Zapatero. El voto útil y la promesa eterna de una victoria electoral, ya no amansa ni convence en estos momentos a los que están sufriendo persecución interna, simplemente por defender las ideas del Partido Popular. La situación es muy grave, y el PP se ha convertido en una empresa, donde los ejecutivos tratan a los voluntarios como a empleados, donde no existe el respeto, ni tan siquiera el sentido común, y donde cualquier votante no es consciente en estos momentos de los propósitos o la cualificación de sus líderes. Como decía un asistente, "hay momentos en los que no se a que partido pertenezco".

En este encuentro se hablo de limitación de mandatos, de elección directa por parte de los afiliados de los candidatos, se propusieron muchas soluciones lógicas y ventajosas para mejorar la situación interna del Partido Popular. Confiemos en que puedan crearse más espacios de reflexión como este en otras provincias de España y se logre poco a poco hacer entrar en razón a una minoría de profesionales de la política, que piensan antes en sus prebendas, que en el bien común. Lo que está muy claro es que sin cimientos no se construye un buen edificio, y antes de ganar unas elecciones con candidaos de dudosos principios, se impone reformar en profuncidad el partido y apostar por la democracia interna. Si se ofrece regeneración política hay que predicar con el ejemplo, no con demagogia barata.

Tenemos por delante un congreso nacional donde poder enmendar errores, y evitar así que la herencia de Mariano Rajoy consolide la espiral caciquil y de injustas persecuciones que se ha desatado. Hacen falta líderes sensatos, menos duplicidad de cargos, que nos expongan a los desatinos como por ejemplo los de Cospedal; que a nivel nacional apoya la energía nuclear, y sin embargo, por un puñado de votos, arrincona a un alcalde de su partido e hipoteca alegremente el interés laboral de unos vecinos, para que en Castilla La Mancha no se instale un cementerio de residuos nucleares. Se precisa un partido donde cada lider regional no debata permanéntemente sobre el uso del agua, que es de todos, en función de los intereses locales. Se necesitan personas honradas, valientes, con sentido común, con humanidad y principios morales decentes para gobernar esta nación, personas que respeten la opinión del que discrepa, verdaderos demócratas. A Dios gracias, el Partido Popular cuenta con miles de hombres y mujeres así entre sus filas, la mayor parte de ellos hoy perseguidos con saña y envidia, pero bien dispuestos aún a traer esperanza, renovación, reformas y futuro para una España mejor. Solo precisan de igualdad de oportunidades para aspirar a ser candidatos.

lunes, 9 de junio de 2008

La papelina de Ibarreche


JOSE MANUEL ARECES

El pasado viernes, durante una sesión del parlamento en Vitoria, el diputado vasco Santiago Abascal tuvo la gallardía, y la vergüenza torera, de tomar la papelina del referéndum de Ibarreche y rasgarla de arriba abajo como el que abre un cerdo en San Martín.

Digo la papelina, y no la papeleta, porque es patente el colocón que manifiesta la banda del PNV, con el referéndum secesionista que ya amenazan llevar a las urnas.

Ibarreche ya tiene diseñada la papelina, como también tiene diseñado su plan. Y es que todo esto que estamos viviendo unos pocos con espanto, y muchos sin enterarse, adormilados en esta siesta nacional en la que les ha instalado Zapatero, es el producto de una conspiración nacida hace ya 30 años y que paso a paso ha venido calando en la sociedad española como el fino Orbayo. La táctica del sirimiri, que diría fray Arzallus, no molesta pero cala, y así está España, calada hasta los huesos con un problemón que nos viene amenazando mientras los políticos de los grandes partidos nacionales miran a Estambul y silban el chiki chiki.

La internacional secesionista, formada por gallegos, vascos y catalanes viene desarrollando sus planes desde que un buen día, los loados padres de la constitución convinieron, por bien de la convivencia, aceptar unas aspiraciones falsarias, unas diferencias menos ciertas y una sensibilidad nada solidaria con el resto del personal. 30 años desafiando a la ley y el orden, maquinando demandas fuera de toda ortodoxia, y apretando las tuercas a los partidos constitucionalistas y la nación en pleno. Ese es el resumen de estos años de paz y fiesta nacional-ista. Ya lo decía la semana pasada el bueno de Vidal Quadras; hemos llegado a un punto en el que no queda más que dar, porque la despensa está vacía, y solo quedan las llaves de la finca.

La política de apaciguamiento hace más fuerte al agresor, y nuestros gobernantes de plastilina no lo han entendido jamás. Hora es de dar un puñetazo, colocar las gónadas nacionales sobre el bancal, y gritar bien alto ¡Basta ya!. La cosa está así de fea, porque tanta cesión esta logrando que se le inflen las narices al respetable y esto, como decía Aznar: termina en balcanización. Ante ese envite aún estamos a tiempo de hacer algo, y es meter la marcha atrás, decir que donde digo digo, dije Diego y dejar a la moráima nacionalista tarumba, amordazada, vencida y desarmada.

Voces ilustres y con peso en el patio nacional ya han lanzado la voz de alarma, y han dado un paso al frente. Hay lanzadas un par de propuestas de reforma constitucional y de la ley electoral, pero el problema es que ese mismo par le falten a Marianin el flojo y Pepe Luís el sonrisas, llegado el momento, y mucho me temo, que tiren por la tradicional política tan nuestra de esconder la cerviz bajo el ala y tirar de la chequera de todos los españoles.

El problema es que nuestros gobernantes solo conocen al pueblo español por la bis de la comodidad, el amor por el fin de semana en el chalete, y el panem et circenses. Deberían leer los libros que aún cuentan nuestra verdadera historia, porque está escrito que en esta piel de toro, cuando al respetable se le sube la sangre por encima de los coberjones, se nos nubla la vista, y perdemos el respeto por el vecino: la cosa termina en sangría, destripe de marranos y mucho olor a pólvora. Así está escrito.

Por ello me alegro que Santi Abascal despanzurrara la papelina de Ibarreche, aunque los que luego se rasgaran las vestiduras fueran los del PNV. Me han dicho fuentes bien informadas, que a Patxi López, lo que se le rasgaron fueron los calzones, al parecer de la impresión.

Abascal simplemente ha hecho con sus manos lo que millones de españoles hubiéramos hecho con las nuestras. Esa papelina rasgada salva por unos instantes la humillación nacional. Ruego a los padres de la patria que antes de que llegue el momento de rasgar tripas de nacionalistas y banderas euskaldunas, pongan un poco de orden y sentido común, porque si no esto termina en noche toledana, marimorena, auto de fe españolista y hogueraza que te crió.