Hemos vuelto a escuchar a un hombre ausente de la realidad, en las nubes, carente de sentido de la proporción y sometido a los vaivenes de su inestable posición parlamentaria Durante su discurso en el debate sobre el estado de la Nación, Zapatero se ha contradicho permanentemente en cuanto a la sentencia del Estatuto. Por una parte ha asegurado que estaba muy contento con la sentencia y que por tanto respeta dicha sentencia del Tribunal Constitucional, pero instantes después promete desarrollar el Estatuto de Cataluña en un guiño a Montilla, en un claro gesto de desacato. En este sentido, Rodríguez Zapatero, ha dicho públicamente que tratará de saltarse la sentencia del estatuto a la torera, desarrollándolo mediante nuevas leyes orgánicas, poniendo así al parlamento por encima del constitucional, y culpando como es costumbre al PP del problema del estatuto catalán. Zapatero ha señalado que la norma catalana es “expresión de la legítima opción política de un Gobierno que no recela del autogobierno, sino que lo reconoce, y que no teme la fuerte identidad política de Cataluña, sino que la respeta”. En ese sentido, ha insistido en que evaluará “la posibilidad de que algunos de los aspectos que han sido declarados inconstitucionales no por razones de fondo, sino de tipo de norma apto para regularlos, puedan ser abordados, como indica el propio Tribunal, por el cauce constitucionalmente procedente”. Y ha recalcado que todo ello lo hará “en diálogo con la Generalitat“. No le ha faltado asegurar que será “sensible” a la “expresión de muchos catalanes en defensa de su identidad”, lo cual supone dejar de lado la opinión del pueblo español en general.
Hoy hemos visto al Presidente de un gobierno acabado y alejado de la realidad del país, desconectado de las necesidades y la situación real de trabajadores y empresarios. En un discurso ausente de la realidad social por parte de un personaje que parece no estar en este mundo. No se ha podido escuchar ni un anuncio nuevo de reforma, ni una sola propuesta, todo han sido loas al Plan E, y datos confusos cuando no tergiversados sobre planes ya antiguos. El baile de datos y cifras presentado por el presidente ha sido un mar de contradicciones y medias verdades.
Rodríguez Zapatero no ha parado a lo largo de su discurso de hacer llamamientos a la colaboración y al pacto con los partidos políticos. “Estamos en un momento trascendental, crucial. Tenemos que culminar esta transición cuanto antes porque de esto va a depender nuestro bienestar, el de ahora y el de las próximas décadas”, ha dicho antes de hacer una llamada directa “al esfuerzo colectivo”, porque, ha dicho: “Esta es una tarea de país, un reto de país, una ambición de país. Y como tal hemos de interiorizarla”.
No se ha anunciado ninguna nueva medida económica, todas las reformas y planes proceden de antiguo, el Presidente del Gobierno prácticamente se ha deshecho en alabanzas vendiendo su famosa ley de economía sostenible (la cual aún no ha comenzado a ejecutarse), y ha realizado su máxima apuesta en aumentar el esfuerzo industrial en un producto tan superfluo en estos momentos como es el coche eléctrico, precisamente en un país que paradójicamente no genera suficiente energía eléctrica.
En su debate particular con el líder de la oposición Mariano Rajoy no ha dudado en culpar a este de todos los males del país, en achacarle su falta de colaboración y en retarle, un año más a presentar una moción de censura. Rajoy por su parte ha demostrado la insolvencia y la falta de credibilidad de Zapatero, ha justificado que la fuente de los problemas no puede ser el mejor gestor para las soluciones y no ha dudado en reclamar la convocatoria de elecciones anticipadas. Zapatero por su parte se ha escudado, como siempre, en su victoria electoral de 2008 para agotar la legislatura.
En un discurso falto de fuelle, nuestro Presidente ha pretendido vender una supuesta mejora de la economía como un éxito de su gobierno, esta mejora se basa a su parecer en que los españoles hemos reducido nuestra demanda o dependencia del crédito, cuando esto en realidad se debe a su ausencia. Zapatero ha querido convencer a la ciudadanía de que los esfuerzos de la sociedad por ajustarse el cinturón, soportar sus subidas de impuestos y sus retrasos en la toma de medidas concretas, son resultado de su buen hacer. Causa sonrojo observar a un hombre que no solo no es capaz de admitir la realidad, sino que no duda en mentir permanentemente y echar los balones a la oposición. La única cosa clara que hemos sacado de este aburrido debate, de puro trámite es que Zapatero no piensa abandonar el poder, que está dispuesto a llevarse a media población por delante si fuera preciso, y que sigue en su empeño de formar una federación de Taifas saltándose a la torera la carta magna y lo que fuere preciso.
No puede liderar la salida de una crisis un hombre que ganó unas elecciones mintiendo a la sociedad, negando la existencia de dicha crisis. Estamos de acuerdo con Rajoy en que Zapatero es el problema, y no sería malo comenzar a conocer las propuestas del líder de la oposición para su gobierno. Nos queda por delante un año y medio muy duro, pues Zapatero solo actuará bajo demanda exterior, entre tanto continuará contento y feliz viendo los inexistentes brotes verdes, conejos con chistera, burros volando y cualquier fabulación de las que por doquier le pintan sus más de 6oo asesores.
Comparto con los seguidores del blog un par de intervenciones de mi buen amigo el escritor santanderino, y español de bien, Jesús Laínz. LA primera en el video adjunto, nos ilustra entorno a la eliminación de los topónimos españoles por parte de los nacionalistas, y la segunda, reproduciendo su extraordinario discurso ofrecido el 11 de septiembre en Barcelona, como antítesis a la celebración de la diada por parte de los catalanistas.
Nacionalismos en España Discurso Jesús Lainz 11 de septiembre, Barcelona
Antes de nada he de agradecer a Ciutadans y especialmente a Albert Rivera su invitación para estar aquí hoy compartiendo este rato con todos ustedes en este pequeño rincón de heterodoxia.
Para mí es un inmenso placer estar con ustedes en esta maravillosa ciudad porque confieso ser un impenitente pecador. Y la oportunidad de venir a pecar contra todos los mandamientos de la Santa Iglesia de lo Nacionalistamente Correcto precisamente aquí, en Barcelona, era una tentación en la que ha sido un placer caer. Porque el principal problema de la España de hoy, que condiciona la vida política de todos los días, es la Inquisición nacionalista, sobre todo la vasca y la catalana, pero no sólo de ellas, pues han logrado contagiar a casi todas las demás provincias españolas. He dicho nacionalistas, pero me gusta más decir separatistas, pues al decir nacionalismos parece que se les está concediendo que hay algo nacional detrás de sus planteamientos, lo cual es concederles demasiado.
El ideario nacionalista gira en torno a dos ejes centrales: el momento fundacional y el agravio. Sin esos dos ejes, los nacionalismos no podrían existir. El primer eje es el momento fundacional, es decir el momento del pasado en el que los nacionalistas hacen arrancar su nación. Pueden ser varios, intercambiables según convenga. En Cataluña suele ser Wifredo el Velloso, al que han hecho padre de la nación catalana desde un momento histórico en el que ni el propio concepto podía concebirse. También suele echarse mano del conde Borrell y, cómo no, de Jaime I. Porque fíjense en un hecho curioso: los nacionalistas, que siempre estan llorando por lo que les hizo y hace sufrir el imperialismo español, siempre escogen como momento arquetipo de la nación a recuperar el de más extensión territorial. Aquí es Jaime I, del que arranca la locura ésa de los Països Catalans que incluyen Valencia y Baleares; y en el caso vasco, qué casualidad, Sancho el Mayor, momento de mayor expansión del reino de Navarra.
Lo importante de este momento fundacional es que los separatistas están convencidos, y no hay quien les baje de su dogma, que probando la existencia de un reino, un condado, un ducado o un señorío en algún lejano siglo de la Edad Media, cuanto más lejos mejor, se obtiene el justo título para la secesión en el futuro. Que cuenten eso los separatistas en cualquier otro país de Europa, tan divididos en ducados, reinos y señoríos medievales como España, y verán las carcajadas que les dedican.
Pero de los ejes ideológicos de los separatistas que antes mencioné, es el segundo el que hoy nos importa: el del agravio. Porque sin un gran agravio nacional, sin un gran atentado colectivo contra la nación no hay nacionalismo que valga. Aquí también se da la intercambiabilidad: los agravios pueden ser varios, y se pueden utilizar, como comodines de la baraja, según convenga en cada momento. Ahí están, por ejemplo, el compromiso de Caspe, el Conde Duque de Olivares o Franco. Pero sobre todo está Felipe V y el famoso 11 de septiembre de 1714. Sin este mito nacional, perdón, sin el falso mito falsamente nacional del 11 de septiembre el nacionalismo catalán no tendría razón de existir. Fíjense si tiene valor simbólico este mito que Carod Rovira ha anunciado que el gran referéndum nacional catalán habrá de celebrarse dentro de seis años, el 11 de septiembre de 2014, tercer centenario del fin de la independencia de Cataluña. Según este mito, Cataluña habría sido independiente hasta ese momento, en el que España habría conquistado Cataluña por la fuerza de las armas. Y los bandos contendientes en 1714 serían los catalanes contra los españoles. Pero cualquiera que haya abierto alguna vez un libro de historia no contaminado por la esquizofrenia nacionalista sabe que en 1714 no se enfrentaron catalanes contra españoles, sino españoles de todas las regiones, partidarios de un candidato al trono de España contra otros españoles, de todas las regiones, partidarios de otro candidato al trono de España.
Por muchos intentos que haga la Santa Inquisición de lo nacionalistamente correcto, la mentira nacionalista se cae por todas partes:
-No es cierto que los catalanes fuesen austracistas y los castellanos borbónicos, pues catalanes y castellanos los hubo por igual en ambos bandos. -Muchos de los más importantes gobernantes castellanos fueron austracistas, mientras que en Cataluña hubo comarcas enteras que se destacaron por su borbonismo. El archiduque Carlos hasta fue recibido triunfalmente en Madrid como rey de España. -El famoso 11 de septiembre de 1714 combatieron igual número de catalanes a un lado y al otro de las trincheras, pues aunque la Inquisición lo oculte, el ejército de Felipe V estaba lleno de voluntarios catalanes. -No sólo todos los catalanes no fueron austracistas, sino que los que lo fueron no tuvieron nada de separatistas. Si los nacionalistas de hoy pudiesen viajar en el tiempo en la máquina de H. G. Wells y les dijesen a los catalanes de 1714 que estaban muy contentos de saludar a sus antecesores en la lucha contra España, les encerrarían en un manicomio. Los catalanes austracistas presumían de ser los más españoles de todos. La opción por el candidato habsburgo estuvo motivada fundamentalmente por el apego de los catalanes hacia la Castilla habsbúrguica y por su rechazo a la Francia borbónica, a la que veía como enemiga de España. -Los catalanes que lucharon y murieron el 11 de septiembre lo hicieron en defensa de España, del rey de España y de la libertad de España, y consideraban que los españoles que apoyaban a Felipe V estaban engañados, como textualmente escribió Rafael Casanova. Esta defensa de la España tradicional frente a las influencias extranjeras fue recordada por el más insigne pensador del conservadurismo español, Marcelino Menéndez Pelayo, quien consideró la victoria de Felipe V una desgracia para España: "No es ciertamente agradable ocupación para quien quiera que tenga sangre española en las venas, penetrar en el oscuro y tenebroso laberinto de las intrigas que se agitaron en torno al lecho de muerte de Carlos II, y ver a nuestra nación, sin armas, sin tesoros ni grandeza, codiciada y vilipendiada a un tiempo mismo por los extraños; repartida de antemano y como país de conquista en tratados de alianza, y luego sometida a vergonzosa tutela, satélite humilde de Francia, y perder sus mejores posesiones de Europa por el Tratado de Utrecht, en que inicuamente se la sacrificó a los intereses de sus aliados, y perder hasta los últimos restos de sus sagradas libertades provinciales y municipales, sepultadas bajo los escombros humeantes de la heroica Barcelona (...) ¡Cuánto padecieron con la nueva dinastía el carácter y la dignidad nacionales! ¡Cuánto la lengua! ¡Cuánto la genuina cultura española, la tradición del saber de nuestros padres! ¡Cuánto su vieja libertad cristiana, ahogada por la centralización administrativa! (...)". Seguro que nuestros ilustradísimos separatistas están muy contentos de saber que opinan lo mismo que Menéndez Pelayo. … Pero las interpretaciones sobran, ya sean de Menéndez Pelayo o de cualquier otro. Hay un método infalible para conocer y comprender los hechos históricos, y es contemplarlos en su desnudez, acudir directamente a las fuentes. Las fuentes tienen una gran virtud: dejar en evidencia a los falsarios. Y qué mejores fuentes que las palabras de los dos principales protagonistas del 11 de septiembre que hoy celebramos: Antonio de Villarroel, el jefe militar a cargo de la defensa de Barcelona, y Rafael Casanova, el conseller en cap. El primero arengó a los combatientes con estas palabras: “Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. Por nosotros y por la nación española peleamos. Hoy es el día de morir o vencer. Y no será la primera vez que con gloria inmortal fuera poblada de nuevo esta ciudad defendiendo su rey, la fe de su religión y sus privilegios”.
En cuanto al segundo, ése al que hoy los separatistas y asimilados van a ponerle flores como caudillo independentista contra España, escribió lo siguiente el 11 de septiembre de 1714 a las 3 de la tarde para convocar a los barceloneses a defender las murallas de Barcelona por última vez: “Se hace también saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”. Este es el caudillo independentista al que hoy homenajean los separatistas e imitadores.
Y las mismas descomunales mentiras se vierten sobre cualquier momento histórico, cercano o lejano. Es fácil rebatirlas, pero la técnica de los nacionalistas es ir saltando de mito en mito según se los van anulando. Y cuando ya no les queda ninguno, se agarran al argumento sentimental: “Es que yo me siento catalán y, por lo tanto, no soy español”.
Pero el problema de este argumento probatorio es que no prueba nada. Yo también podría darme aquí golpes de pecho explicando que me siento Brad Pitt y no por ello voy a ser Brad Pitt, para disgusto de mis admiradoras. Y ya podrá la mitad más uno de los catalanes proclamar a los cuatro vientos que se sienten íntima y profundamente marcianos, que no por ello las mágicas potencias de las urnas les van a convertir en marcianos.
Además, la pregunta esencial que deben responder nuestros sentimentales separtistas es la siguiente: muy bien, usted se siente catalán y, por lo tanto, no español. Pero, sin toda esa riada de mitos que acabamos aquí de desvelar y que usted, uno a uno, me ha ido concediendo que son mentira, sin todos esos argumentos que han construido en usted una identidad falsa y que le han empujado a usted a odiar a España, ¿diría usted lo mismo? ¿Sostendría usted que es catalán y no español? La respuesta, evidentemente, es NO.
Si las causas de su sentimiento nacional son falsas, ¿cómo es posible seguir manteniendo las consecuencias? No es posible admitir la falsedad de las causas y sostener la legitimidad de las consecuencias. … Nadie sabe qué deparará el futuro a Cataluña y si la esquizofrenia separatista finalmente conseguirá sus delirios. Pero una cosa es segura: si la defensa de la identidad catalana, si la construcción de la nación catalana, pasa por la falsificación sistemática de dicha identidad, por el ocultamiento, por la manipulación educativa, por la censura de las opiniones discordantes, por la imposición lingüística, por la incitación al odio, por la
JOSE MANUEL ARECES.- Las urnas han hablado con claridad este fin de semana. Por un lado Galicia no quiere experimentos nacionalistas, está contenta con su bilingüismo sin estridencias, quiere seguir dentro de España, desea enterrar a sus muertos en español, y no ambiciona persecuciones de nadie. Por otra parte en las vascongadas el nacionalismo, el soberanismo, los experimentos separatistas han sido derrotados.
Patxi López al frente del PSE ha logrado escaños suficientes para sacar a Ibarretxe del poder o cogobernar. Existen esa dos opciones, de una parte dar oxigeno al PNV o por primera vez dar ese mismo oxigeno a los ciudadanos vascos, a la libertad. Si alguien en estos momentos tiene en sus manos una decisión histórica, una decisión muy seria, es Patxi López y sus socialistas. O López está del lado del radicalismo, o del lado de los partidos constitucionalistas, no hay más opciones. El pueblo vasco ha hablado claro se ha abierto una posibilidad de regenerar la vida pública, las libertades en las calles de las provincias vascongadas. Patxi López puede, perdonen, debe gobernar, bien en solitario con el apoyo del PP y UPyD, o en compañia de estos.
En estos momentos el PNV debe estar preparando la picota para Ibarretxe, y les aseguro que pronto veremos un giro radical en su política a favor de las tesis de Josu Jon Imatz, pero los socialistas no pueden dar opción al PNV, estos deben hacer una reflexión muy larga, así lo ha dicho los vascos, no merecen ni acercarse al poder hasta que cambien radicalmente de postura. El hecho de que el PNV es voto decisivo en el congreso de los diputados para respaldar a Zapatero, no debería ser de ninguna manera argumento a considerar, por muy oportuno que resulte, dado que las calles de las vascongadas sangran, se vive en un estado de excepción, y a los vascos hay que devolverlos a la normalidad que vivimos en el resto de España por la vía de urgencia, sin demoras ni intereses partidistas. Como digo la decisión de Patxi López es histórica y de una responsabilidad muy grave.
El pueblo vasco le ha dado un importante respaldo a UPyD, que ha crecido a costa de los votantes del Partido Popular, Antonio Basagoiti, más bien, Génova debe hacer un análisis en cuanto a la importancia de hablar claro, las consecuencias graves de la salida de María San Gil y la revolución que lleva de la mano Rosa Díez. Los escaños perdidos por el PP son una muestra de la perdida de confianza de unas bases que están más que contadas, con nombres y apellidos, en las vascongadas todo el mundo se conoce y cada voto tiene una cara. Imaginen por un momento el espectáculo en el parlamento vasco de una Rosa Díez a la limón con una María San Gil, señalando día a día a Patxi López el camino correcto hacia la generación democrática de esas tierras tan deprimidas. Antonio Basagoiti y Mariano Rajoy tienen sobre sus hombros el peso de recuperar la confianza en el PP vasco, de volver a traer a los descontentos, a los desterrados y formar una opción fuerte, con principios y aguerrida como la que con tan buena mano llevaba María San Gil, para la que hoy tengo un recuerdo emocionado.
Más al oeste y en la misma jornada, los gallegos se han expresado con meridiana claridad, han otorgado una mayoría absoluta incontestable al único partido que la sacó del siglo XIX, del aislamiento y la trasladó al siglo XXI, a base de esfuerzo y trabajo duro. Galicia no quiere ser celta, ni radical, ni desea coches oficiales de lujo o despachos a precios de escándalo. Galicia tiene una industria en crisis y no se interesa por Espartaco, ni derroches, ni cristales tintados, Galicia quiere pan y futuro. Los resultados en las urnas gallegas exigen que los socialistas gallegos analicen muy seriamente que las derivas radicales y los experimentos con gaseosa en tiempos de crisis nacional no son apreciados por los ciudadanos sensatos, hasta el más humilde vecino de una aldea perdida quiere más buen gobierno y menos regalos teñidos de demagogia nacionalista barata. Galicia es España, jamás ha abjurado de tal realidad, y Galicia se sabe sola fuera de España. La izquierda se ha hundido precisamente en las provincias más industrializadas, es decir, el mensaje de los miles de trabajadores en paro al partido socialista ha sido cristalino.
Fuera de lo que muchos analistas vayan a intentar aducir en estos momentos, aquí no se medía a Zapatero ni a Rajoy, nos encontrábamos ante dos comunidades autónomas en las que estaban en liza unos valores, una visión de España, un modo de vida, dentro o fuera de la libertad, la locura o la razón. Me gustaría decir que estos resultados afectan a Rodríguez Zapatero, no olvidemos cuando dijo aquello de votar a Touriño, es votar a Zapatero. Es pronto para saberlo. Lo que si es cierto e incontestable es el hecho de que los ciudadanos necesitan libertad, orden, transparencia honradez y austeridad para salir de la grave crisis que nos afecta. Estos resultados son también una llamada a la razón para el partido socialista, a nivel nacional. Los socialistas deben mostrar de cara a los ciudadanos que gobernar con nacionalistas y separatistas no aporta ningún beneficio al bien común, que los derroches no son bien vistos ni admitidos en determinados momentos, y que el gobierno catalán ya puede pensarse muy bien como actúa de aquí en adelante. Zapatero ya puede andarse con mucho cuidado para mantener su meliflua mayoría parlamentaria, porque España no esta para bromas, y los españoles olvidan muy pronto. Por su parte el Partido Popular ha de hacer una importante reflexión en Galicia, no se precisa acercarse a nadie para mantener unos valores, no es preciso quedar bien con nadie que no sean los que quieren un camino recto y honrado, nada hay más cálido que estar dentro del seno de España.
La última conclusión que debemos extraer de este proceso electoral va directa a los ministerio sde interior y justicia, y por supuesto a Moncloa. No se puede judicializar y llenar de caca de vaca un proceso electoral mediante persecuciones interesadas, que luego son flor de un día, el juego sucio puede funcionar una vez, pero no es un arma que se pueda utilizar indiscriminadamente, los ciudadnos no son estúpidos y hay que tener mucho respeto por su voto y capacidad de discernir.
JOSE MANUEL ARECES.- No es nada nuevo que la banda terrorista, una de las instituciones más antiguas del país vasco, haga su propia campaña electoral. A su manera esta facción del separatismo no es más que una pata un tanto violenta del PNV. En la salsa de la convocatoria a las elecciones regionales de las provincias vascongadas siempre encontramos el condimento de ETA.
El Tribunal Supremo, por fin, ha cortado toda opción a presentarse al parlamento de Vitoria a cualquier marca de los batasunos, y esto escuece. ETA solo conoce un medio de expresión; la violencia, y sus titulares siempre están escritos con la tinta de la goma 2 o el amonal, dejando un reguero de desperfectos y víctimas, como triste recuerdo de su persistente forma de hacer política.
La izquierda revolucionaria siempre fue así, a los anarquistas del siglo XIX, cuando algo les parecía injusto, tiraban un par de bombas, o liquidaban a tiros a un gobernante, y todo listo. No hablemos del gusto por el petardo de los revolucionarios del ancho mundo, es algo conocido. Los movimientos revolucionarios siempre han tenido dos caras, como ese antiguo Dios de los romanos, Jano: Dios de las dos puertas, Dios del principio y el fin, Dios de revoluciones. Así el nacionalismo siempre tiene dos caras, principio y fin de una única manera de hacer política, de un objetivo único: la separación. Ayer me decía una amiga que no entendía como algunos españoles están dispuestos a hacer el mal, aún volviéndose este contra ellos. Estoy convencido que es parte de la esencia nacional, por esos pueblos de España vemos ejemplos manifiestos de disputas generacionales entre hortelanos, vecinos y familias. Nada nuevo bajo el sol. Manifiesta es la disputa interna de la derecha española, mientras el único beneficiado es su enemigo. Del mismo modo en la política de las vascongadas, el nacionalismo lo único que logra es matar la tierra, enfermar el ganado y arruinar al vecindario, siempre en aras del ideal de una independencia, que es un proyecto vago y abstracto, humo y niebla. Porque más allá de esa separación del estado, no hay nada, está el vacío, el mar ignoto, pero eso no importa, nadie se cuestiona ese momento del futuro.
En mi opinión, la realidad reside, como es costumbre, en que a los políticos que viven de la marca nacionalista no les importa tanto el fin como el camino, porque en verdad de lo que viven es de su retórica, probablemente ni si quiera crean la mitad de lo que dicen, al fin y al cabo son eso, políticos. Del mismo modo, la otra faz de la serpiente, ETA, el brazo tonto y armado del separatismo, no se crea el fin, es como una banda de funcionarios que viven del crimen, son una mafia instalada en el negocio del terror, que no lo olvidemos mueve mucho dinero, es una forma de vida como cualquier otra, y mire usted, que no en vano llevan en el negocio medio siglo.
Mentar que en un país, donde el estado tiene fuertes recursos legales y de fuerza, que una banda criminal lleva campando a sus anchas medio siglo, es una evidencia de clara debilidad de las instituciones. Todos los gobiernos de la democracia (exceptuando a los de José María Aznar), no solo los nacionalistas, son responsables del sustento de ETA y habría que analizar los oscuros intereses que han permitido toda esta locura. La política de pacificación solo hace más agresivo al agresor, esto es un dogma incuestionable, una realidad en nada abstracta, un hecho tozudo. La receta para acabar con ETA no es negociar con ella, no consiste en dar pábulo a sus demandas, ni pasa por intentar comprender sus postulados o hacer pedagogía barata, el mal no tiene solución, solo se le puede combatir. La receta es sencilla, persecución sin fin, cadena perpetua, trabajos forzados e ilegalización de todos los partidos separatistas, así en diez años habremos acabado con el problema, no lo duden ustedes. Por ello háganse una pregunta ¿Qui prodest?, ¿a quien beneficia ETA?: la lista puede ser más larga de lo que ustedes puedan imaginar.
Diariamente son evidentes los signos de enfermedad en nuestra democracia, para detectarlos no se precisa ser ni augur, ni tan siquiera médico. España avanza merced a la incercia, cada día más esforzada y sudorosa, bajo el peso de miles de problemas sin solución, porque sencillamente a nadie le importa. Los compromisos, los intereses, las corruptelas y la ausencia de libertad real son un lastre para una democracia que, como es tradición en las Españas, siempre a muy pocos beneficia. Es tiempo aún de cambios, se precisan reformas, regeneración, limpieza y una cierta honradez. No lo olvidemos, pues los políticos son fiel reflejo de la sociedad, entre tanto continuemos mirando a otro lado, el monstruo de la crisis nacional seguirá perpetuándose in eterniam. Seamos mejores para vivir mejor.
JOSE MANUEL ARECES Observen los lectores, que en este caso me produce cierto dolor gástrico salir en defensa de nuestro jefe de estado, pero por el hecho de serlo, uno como el soldado viejo, le guste o no, con razón o sin ella, ha de salir en defensa de su capitán general a pesar de todo lo que sea. Como digo contra el enemigo extranjero soy capaz de defender hasta a Zapatero, por aquello de que, entre mientras, es mi presidente. En este caso la causa está justificada, porque efectivamente es un enemigo de España, uno que se autodenomina extranjero, quien ha lanzado una más de sus diatribas reaccionarias y maoístas contra el ocupante del palacio de la Zarzuela. Y por ahí, si que no (como se dice en Madrid). Mire usted señorito Tardá, que ni me quema la constitución, por embalsamada que esté, ni le admito que mande al paredón al Borbón, ni se me meta usted con España. Porque a pesar de estar menguada, triste, indolente, tiznada, oprimida, mal gobernada, y peor constituida; es mi España, y no la suya, que usted es de fuera, tal como se declara. Le ruego al menos cierta gallardía, la misma que exhibe como buen radical a la violeta cuando se ve rodeado de los suyos en su país imaginario, y por tanto no venga luego a Madrid a decir eso de donde dije Borbón, me refería a Felipe el quinto. Al menos un poco de gónadas, hombre. Me consta que andaba usted de lo más emocionado en esa emulación, que sus compañeros neonazis, realizaron de la señalada noche en que sus antecesores alemanes se dedicaron a hacer pira con todo libro no aprobado, en la Bebelplatz de Berlín, pero mire eso fue un 10 de mayo, no el 6 de diciembre. El algodón no engaña, y si le aprietas a un nazionalista se te echa a llorar como una amapola, en el caso de un nazionalista catalán es mejor apretarle por la bolsa (de los dineros), antes que la de los testículos. Así que le voy a hacer un par de recomendaciones para su uso inmediato: Primero.- Cese en vivir a costa de la nómina del congreso de los diputados de ESPAÑA. Segundo.- En caso contrario no muerda la mano que le da de comer. Tercero.- Márchese a su país, y a renglón seguido le doy las instrucciones para encontrarlo: Lléguese a Barcelona, vía Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, o sea ADIF, o bien vuele con IBERIA (usease HISPANIA, ergo ESPAÑA), a saber líneas aéreas ESPAÑOLAS. Llegado usted a Barcelona, mire usted a su alrededor, al sur verá Tarragona, allende el mar, las Baleares, hacia occidente Lérida y al norte Gerona, bien, sépase usted en España aún, por tanto para continuar su periplo, líese un hatillo y échelo al hombro, tome la carretera que lleva al norte, atraviese los pirineos, y tal vez a partir de ahí, pueda usted empezar a buscar su país imaginario.
JOSE MANUEL ARECES. El reciente asesinato de Ignacio Uría ha mostrado a las claras y muy gráficamente hasta que punto un ser humano medianamente normal no puede hacer una vida en las provincias vascongadas.
No es una sociedad normal aquella en la que una persona por sus ideas debe salir a la calle escoltada por un guardaespaldas, tampoco lo es aquella sociedad en donde un grupo, supuestamente minoritario, se dedica como los indios, a impedir la llegada del ferrocarril, llegando hasta el punto de matar a sus constructores. El grado de embrutecimiento de dicha sociedad, cuando cierra los ojos ante la evidencia, hace de oídos sordos a la verdad, y da la espalda a su propia libertad, es una muestra de servilismo y sometimiento que raya la inhumanidad.
La actitud de la mayoría de los vascos ante el irrespirable entorno que les rodea, merece acciones drásticas para salvar, no ya sus vidas, sino sus almas, y en especial el futuro de sus hijos. Algunos medios y muchos políticos vernáculos se empecinan en mostrar una imagen de normalidad ante el mundo que es falsa e irreal. Como me decía ayer el psiquiatra Juan Matías Santos, tanto en Cataluña como en las vascongadas se vive dentro de una situación irreal. Imaginemos solo por un instante, una especie de burbuja, y en ella a cientos de miles de personas, viviendo todos bajo un pesado sistema cuyas garras alcanzan los informativos diarios, el cine, los comics, la educación, las literatura, la historia; absolutamente todos los aspectos de la vida diaria. Una sociedad en la que matones de barrio se pasean por las calles a sus anchas, y cuyos actos más se asemejan a los de la cosa nostra que aun partido político.
Vienen a mi memoria los años de acero y oscuridad del régimen nazi en Alemania. Millones de ciudadanos viviendo con los ojos cerrados ante un sistema donde la religión, la historia, la filosofía, incluso la geografía, eran moldeadas a su gusto, por unos reducidos grupos dirigentes iluminados con una ideología delirante. El poder de influjo sobre las masas ha sido caso de estudio universal, solo basta el poder absoluto y crear las condiciones ambientales necesarias para someter la voluntad de las personas sencillas, mediante el miedo, la mentira y la propaganda hasta doblegarles y convertirlos en autómatas programados. Este es el caso que se vive en las vascongadas. Un gobierno que lleva ejerciendo su poder absoluto desde hace tres décadas, en connivencia con otros micropartidos de su misma prole ideológica, hacen y deshacen al margen de las leyes estatales, y en virtud de una ley electoral trampeada ejercen una presión constante sobre el gobierno nacional para aumentar su poder, actuar al margen de la ley, subvierten la realidad y incluso sodomizan moralmente a dichos gobiernos nacionales, todo ello en virtud de un poder que les podría ser sustraído de inmediato con un solo acuerdo de los dos partidos nacionales mayoritarios, Es de locos ¿verdad?.
No les hablo de una novela de Orwell, ni del régimen nazi de la Alemania de los años treinta, les muestro la realidad del que se ha venido en llamar “el infierno Vasco”. La muestra más gráfica del embrutecimiento y sometimiento, cuasi bobino, de este pueblo se refleja en la cruel fotografía lanzada por las páginas del diario el mundo ayer viernes. En dicha fotografía podemos ver , a través de una ventana, como si fueran las paredes transparentes de la burbuja vasca, a los compañeros de mus de Ignacio Uría, autómatas y vacíos de toda condición humana, jugando su partida de mus como si nada hubiera pasado. Probablemente si sus ojos lograsen traspasar el cristal, y ver la acera regada con la sangre de su vecino asesinado, pudiera representar para ellos la nada, tal vez el recuerdo vago de un rostro, quizás es como el que ve una matanza en una película; nada se siente, solo es eso: cine. Es difícil de comprender, pero es una realidad patente, vivida a diario.
Urge, por el bien de España, desperezar de una vez, no ya a la sociedad vasca, sino a los políticos españoles, al aborregado pueblo español, y acudir en defensa de una patria enferma, algunos de cuyos miembros están cuasi paralizados, gangrenados, y dicha gangrena se extiende por amplios territorios. Estamos ante una enfermedad, y como todas precisan de tratamiento. Aquí no basta ya con hablar de sacar a ANV de los ayuntamientos, el cáncer es más profundo y está arraigado. Se precisa un tratamiento de choque brutal, que frene las ambiciones desmedidas y lunáticas transformadoras de la sociedad española, regida por los separatistas, y admitida desde 1979 por el común de los cobardes partidos nacionales. España es una familia desestructurada, una sociedad acomodada a la alucinación, y se precisa un procedimiento de limpieza y restauración de valores, una política de unidad nacional que nos saque de este limbo impuesto e impostado en el que vivimos desde hace décadas, porque de no actuarse ahora, que ya se palpan las consecuencias de tantos errores políticos, los resultados en tan solo diez años, a buen seguro que serán absolutamente desastrosos para la nación.
Urge hacer desaparecer las comunidades autónomas desde la perspectiva política que han generado los nacionalismos separatistas, se precisa desterrar a la ilegalidad todo rastro de partidos antiespañoles. Hemos de condenar al ostracismo más absoluto ideas corruptoras, asumir un estado fuerte, encarcelar a todo opositor a la realidad, condenar sin paliativos, y de facto, a todo elemento que haya contribuido a enfermar a las sociedades vasca, gallega y catalana. Me da igual que alguien me pueda tachar de extremista, pues si a la lectura de estas líneas, a la vista de la realidad cruenta y palpable, alguien está en la posición de aseverar, que no existe ningún problema, es que se trata de otro corruptor que se beneficia ilícitamente de la desgracia de una sociedad. Hemos de hacer entrar al estado con todos sus poderes de excepción en estos territorios, y limpiar completamente todo rastro y miembro destacado de estas bandas genocidas, apátridas, e iluminadas que gobiernan el destino de cientos de miles de personas encarceladas en un cruel sistema, que cercena completamente los atributos que caracterizan a los seres humanos, convirtiéndoles en una comunidad de esclavos sin remedio, ni libertad, ni un futuro personal digno. Hay que acabar con esta dictadura del terror, y hemos de hacerlo con los mismos medios que emplea.
No basta ya con los estériles brindis al sol de políticos cobardes y peleles sobre unidad de los demócratas, luchas comunes inexistentes y fuentes con chorrito. La democracia está enferma, en peligro serio, y el riesgo de conflicto es inminente. Un estado responsable ha de actuar cuando tan solo uno de sus miembros y sus derechos individuales están en peligro, esta es una máxima que en conciencia jamás se debe dejar de lado, en este caso el estado es culpable del abandono a su suerte de cientos de miles de ciudadanos en pro de un experimento criminal, cuyas consecuencias son más que evidentes. Ninguna de las democracias a las que pretendemos igualarnos permitiría desmanes de este color, y ante el peligro de desestabilización, siempre se cuenta con los medios para imponer la ley mediante el uso de la fuerza. Democracia es un concepto tan vapuleado en este país, que apenas si ya nadie sabe lo que significa, pero una cosa si está meridianamente clara, y es que la democracia ha de ganarse, defenderse, limpiarse, y mantenerla con el uso de la razón y las armas si fuere preciso. Atrás han de quedar los tiempos de los gobernantes blandos y permisivos, que en beneficio propio, comulgan con ruedas de molino con tal de mantener sus posaderas calientes y el bolsillo pleno de seguridad. Se impone la necesidad imperante de sacar del baúl del olvido principios universales, verdades inalienables, y acciones radicales.
El que niegue la realidad no hace más que postergar la crisis, la política de pacificación hace más agresivo al agresor, y el tiempo juega siempre a favor de aquel que posee un plan sistemático, y a largo plazo. Este ha sido el caso de los nacionalismos frente al estado español. España como nación precisa de un plan de rescate, de un destino comúnmente aceptado y perfectamente homologable a su entorno natural e inmediato, para asegurar su supervivencia en el contexto histórico. Recordaré una vez más el poema de Martin Niemöller, un pastor alemán encarcelado de 1937 a 1945 por el gobierno de Hitler.
"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".
Aprendamos las lecciones inapreciables que nos ofrece la historia, defendamos lo que poseemos ahora que es tiempo, porque tal vez mañana estemos solos, es probable que ya nada, absolutamente nada, podamos hacer.
Una de las ventajas de trabajar en exceso, reside en que apenas si queda tiempo para leer la prensa, escuchar, over las noticias. En mi tierna juventud, este aspirante a periodista, quería pasar por un hombre informado, y dedicaba muchas horas a tragarme todo lo que me daban, ya fuera en papel, u ondas herzianas. Con la llegada de la mediana edad, llegó también el hastío informativo, me encuentro ahíto de conocer falsedades, catástrofes, tsunamis, asesinatos, y en especial, declaraciones de políticos. Pero la cabra siempre tira al monte, y no puedo evitar, de cuando en cuando, ojear lo que se cuece por internet, la culpa se la achaco al tiempo libre.
Hoy me desayuno con varias informaciones de las llamadas serpientes de verano. Por ejemplo: Leo en Libertad digital, que un tal Lluís Suñé, a la sazón concejil comunista-separatista catalán, está indignadísimo él, por la chafulla de las balanzas fiscales de las regiones españolas, que ese mago de las finanzas llamado Solbes, ha hecho públicas para ahondar en las diferencias territoriales , y promover los piques entre los que llevan boina.
El concejal de Esquerra unida, cabreado, al parecer, porque Cataluña aporta demasiado dinero al estado español, ha decidido, corto, pero no perezoso, promover una campaña en su blog para apadrinar niños extremeños. La especie consiste en que dado que los extremeños no se conforman con la supuesta aportación de los catalanes a sus arcas, Suñé propone donar 1.00o euros de vellón apadrinando infantes de las batuecas. Para ello ha diseñado incluso un cartelito, cuyo eslogan reza: SOS EXTREMADURA NEEDS YOU, UN 8,7% DEL PIB CATALA NO ES SUFICIENT, APADRINA UN NEN EXTREMENY POR 1.000 EUROS-MES.
Desde luego esta burrada de los que se ponen la boina a rosca, para que no les penetren las ideas que no les pertenecen, manifiesta la perversidad del supuesto sistema de balanzas fiscales regionales, de la razón de ser de las comunidades autónomas, y demás errores de la transición que están arruinando a esta nuestra comunidad, como diría el Sr. Cuesta.
En primer lugar es un absurdo reconocer naciones históricas donde históricamente nunca las hubo. En segundo, es más absurdo aún, si cabe, reconocer derechos a un territorio, cuando en democracia los derechos pertenecen a las personas, y desde luego es una estupidez, en grado superlativo, echar leña al fuego publicando las diferencias entre las provincias de un mismo estado. Un padre justo repartirá por igual entre sus hijos, y ayudará especialmente al más necesitado, ya sabemos los problemas que generan los favoritismos, es de cajón.
El tal Suñé, por cierto, no se da cuenta que en el enriquecimiento de ese supuesto PIB catalán, contribuyen extremeños, andaluces, madrileños, asturianos y toda suerte de españoles que se han dirigido a esas tierras para trabajar honradamente. El dinero no entiende, ni de idiomas, ni de territorios, y si el señor Suñé tiene la fortuna de haber nacido en una región rica, es debido al producto del sudor de españoles de otras provincias y emprendedores vernáculos. La riqueza genera egoísmo y monstruos, como es el caso del señor Suñé, que se ve bendecido por ambas circunstancias. Me gustaría preguntarle cómo se siente cuando sus representantes y los de los demás partidos separatistas recalan en las cortes españolas, sitas en Madrid, y llenan el bolso con los emolumentos que les pagamos todos los españoles. Supongo que su feliz respuesta será que esos dineros vienendel PIB Catalán, seguramente Solbes cuando recauda se pone a hacer huchas separadas, y los euros catalanes deben tener un color diferente a los del resto de la unión europea. Espero no estar dando ideas, ups. Resulta ya poco sorprendente, la facilidad que tienen estos paletos separatistas en insultar al resto del mundo mundial, cuando tan ofendidos se muestran en el instante en que cualquier foráneo, les señala con el dedo cualquiera de sus habituales incongruencias.
Puestos a dar ideas, comienzo a pensar, muy seriamente, si debiera de hacerse pública una balanza de reparto del coeficiente intelectual por grupos políticos, aunque mucho me temo esta no sería apoyada por los nacionalistas, pues probablemente se vean reflejados en ella de una manera un tanto triste, por no decir escasa. Probablemente en el ranking más bajo se encuentren los que tanto apoyan a sus homónimos, que no parientes, los simios, que por cierto creo, son los mismos que ondean banderas rojas, republicanas, y regionales españolas con tanto ardor aldeano.
Leyendo estas noticias me sube el colesterol, se me acelera el pulso y decido dedicar mi tiempo libre a otra cosa mejor que leer sierpes estivales, que como todas las bichas, lo único que producen son picaduras fatales en todo aquel que con ellas tiene contacto.
El Presidente Zapatero ha dicho, que no apoya el manifiesto por el castellano, que inició un grupo de intelectuales y el diario el Mundo, porque parece ser, que según sus entenderes, nuestra lengua común y universal no sufre ninguna amenaza seria. Ya no se lo que puede resultar una amenaza ,para este señorito del casino de León. Segun este insigne idieológo; el estado del castellano es maravilloso en Cataluña , como en toda España, y la crisis económica no es tal, sino cuestión de opiniones. O sea, que esto es relativismo en estado puro: a ver José Luis si llevas en el bolsillo dos duros y te quitan uno ¿tienes más o menos dinero que antes?, -ejem, es una cuestión opinable, además la peseta ya no tiene valor per se-, y ¿si te quito el otro duro?,: -pues depende, pero sería un atentado contra los derechos de los trabajadores-.
Probablemente hay dos razones que Zapatero no ha dado para justificar su rechazo al manifiesto por el Castellano, una es por sectarismo: él no puede firmar donde lo han hecho gentes del PP y la UPD, no se vaya a manchar, y la otra es por proteger a Bibi, ya que como la van a proponer para académica de la lengua del régimen, y dadas sus faltas de ortografía tipo inferiorización de miembras, pues en fín.
Zapatero está atado de pies y manos y no es capaz de reconocer ninguna verdad por absoluta que sea, siempre relativizará la cuestión y le dará una vuelta de tortilla con mejor o peor fortuna. Pero los hechos son tozudos y la realidad patente, los atentados contra la lengua española y el derecho a la educación son múltiples y de ellos hemos de culpar tanto al PSOE como al PP, de poco nos vale que ahora nos diga que el PP también hizo de las suyas, ¿y que?, ¿entonces dejamos el problema sin arreglar?. Esa es la típica salida del escaqueado de clase, que puede estar muy bien para otros terrenos pero no el del gobierno. A los problemas, como a los toros, hay que hacerles frente.
Es evidente que este gobernante está más preocupado por sus clases de inglés de la señorita Pepis que por deshacer entuertos con la lengua patria, lo peor es que al final este gobierno ni habla bien en inglés ni en español, ni falta que hace porque todo es relativo y depende de cómo lo vean. ¿Qué más da? Si a la gente lo que le importa es el fútbol y las vacaciones de verano.